viernes, 12 de agosto de 2016

Newsflash

Me batearon de la maestría...
Lo peor es que pensé que me valía madres, pero resultó que no, de repente había lágrimas locas. Por suerte, fui discreta. Ser Coffee me abrazó y Miss Lucas insultó la Facultad con energía. ¿Saben? Me alegra tener amigos. Ser Coffee sigue rondando la oficina para verificar que esté bien. Estoy bien, no sé de dónde salieron las lágrimas, sólo salieron.

Ya pasará. Sólo siento que mi incipiente y pinche carrera se acabó. Pasaré el resto de mi vida aquí.
Chale, ya pasará.

(Dos horas después)

Bien... ya me calmé. Tuve que salir y buscar ese pequeño y discreto corredor solitario entre la cafetería y las canchas para soltar un par de berridos, fumar dos cigarros y recoger los pedacitos de mi autoestima. Funcionó. No podía ponerme loca en la oficina, en una de esas entra la pinche Sra. Elton y se caga de risa. ¡Ah, eso sí que no, mamacita, no te voy a dar el gusto!

En el lado positivo es viernes social y parece que iremos a las hamburguesas para celebrar a el cumpleaños de Ser Coffee. Quería ir a buscar un regalo bonito para el caballero, él me regaló unas libretas maravillosas de los Simpson en mi cumpleaños, el carrito diseñado por Homero en una de las primeras temporadas de Los Simpsons y me trajo un difusor de té coquetísimo de Nueva York, quiero encontrarle algo de verdad bueno, tal vez de The Walking Dead para agradecerle que me haya lo haya presentado, también quería comprar una Barbie antes de que algún otro coleccionista más hábil que yo se lleve los pocos ejemplares de colección que llevan y necesito pantalones nuevos, el cierre de los que uso diario está a punto de ceder a la presión... pero de veras necesito esa cerveza. Mañana iré de compras, mientras comeré algo grasoso y beberé cerveza.

Supongo que es lo que decía hace un par de entradas. No pasa nada y sobreviviré. En este mundo se sobrevive a todo, menos a una bazuka o a un concierto de J. Lo. 

Mientras, me consolaré viendo el perfil de facebook de gente que está peor que yo, eso me hará sentir mejor. Es bueno ver la vida de los demás y pensar: Oh, bueno, no estoy tan mal. 

jueves, 11 de agosto de 2016

Por los Godinez, te rogamos Señor

Ayer, Monsieur LeGrand me dijo "deberías escribir todo lo que pasa aquí, con tu humor se haría una buena historia". Me reí y me hice pendeja mientras pensaba "Sehhh, alguien... debería escribirlo, en algún lugar".

Oh, soy una persona terrible.

miércoles, 10 de agosto de 2016

El ensayo de la amistad

Ah, qué agradable diferencia de conversación. Hoy Miss Lucas me llamó para platicarme sobre los lugares horribles a los que la están mandando en el trabajo y lo aterrorizada que está por entrar en territorio de narcos y usar una aerolínea sospechosamente mala. ¿Ven? ¿Era mucho pedir? Go, vamos a vivir la vida y quejarnos por cosas importantes. Duró unos quince minutos, tuvo sentido, se aportó información relevante que sí quiero conocer y no hubo mayores menciones de sufrimiento innecesario.

La vida es buena. Ahora sólo espero que mi jefe de veras revise lo que me pidió ayer y no se le olvide. Me quería reportar enferma pero me dio angustia que de veras fuera urgente. Tengo cólico, no quiero trabajar. Ese es un problema que las feminazis han pasado por alto de la manera más irresponsable. ¿Por qué no se ponen a exigir cosas importantes? Me vale madre si el poster de X- Men representa una supuesta "incitación a la violencia de género". Tengo útero, ovarios, óvulos y cada mes sufro de manera inconcebible una serie de malestares incapacitantes por su culpa. Me duelen las piernas, estoy hinchada y puedo sentir cómo mis entrañas se parten en dos para eliminar el óvulo que una vez más no usé y ahora se perderá para siempre. Oh, my little egg! Adiós pedacito de vida potencial, lamento verte marchar. El que los cólicos menstruales no cuenten como causal de discapacidad laboral es un asunto del que las feminazis, con toda su violencia y obcecación, deberían ocuparse.

¿Dónde están las heroínas cuando se les necesitan?

¡Consíganme cinco días libres, por favor!
(Y si le pueden agregar un tecito de orégano estaría fabuloso)

martes, 9 de agosto de 2016

Una gotita de café

Dado que Monsieur LeGrand hizo que los de intendencia quitaran su música cuando lavaban los vidrios, he decidido condenarlo a escuchar mi música deprimente.

¿Cuánto Radiohead, Beirut y Camara Oscura puede aguantar un hombre que disfruta canciones antiguas de Rafaela Carrá?

¡Que corran las apuestas!

Ya instalados en el cubil, puedo empezar a ventilar mi malestar del día. Hablar con Miss Lucas me puso de mal humor. Bien, primero habla cuando estoy a punto de salir de mi casa, es decir, ponerme los curitas en la ampolla, los tenis y el collar tuvo que hacerse con la mano izquierda y un chingo de esfuerzo. Después, resulta que el problema es el mismo de siempre, el mismo pendejo de siempre.  
Por favor, mi querido lector, nunca haga alguna de estas tres cosas si no quiere que le dispare:

1.- No me retrase. Tengo un reloj interno exigente. Si me retraso, me irrito.
2.- Procure que las conversaciones telefónicas no duren más de cinco minutos, de lo contrario me voy a irritar.
3.- Absténgase de exponer comportamientos irracionales relacionados con "el amoooor" si no quiere que vomite un poco.

Lo que me molesta en verdad es que una mujer con vida propia, dos carreras bastante demandantes, amigos, mascotas, familia, etc... se esté sintiendo mierda todos los días por un individuo que no sólo vale dos pesos con tres canicas sino que también la degrada verbalmente, la maltrata (sí, bordea en violencia doméstica), la humilla públicamente, engaña y explota económicamente. 

¿QUÉ PUTAS PASA EN ESTE MUNDO?
Lo peor es que ella suele tener una buena y saludable autoestima para todo lo demás, pero si una mierda de tipo quiere llegar a decirle a cada rato que es una puta pero que la perdona mientras no lo moleste, se habla y encuentra con otras mujeres, acepta su dinero para pagar sus cuentas y encima de todo la descuida de tal forma que en alguna ocasión llegó a dejarla plantada y esperándolo en un municipio perdido del Estado de México donde tuvo que atravesar un deportivo abandonado a las diez de la noche para regresar a su casa, puede hacerlo. Ándele, con confianza.
¿Es molesto, verdad?
Bueno, aquí viene lo peor: Ella responde de la única forma posible, portándose como una novia psicópata. 
Lo peor es que se lo digo y no me hace caso. ¿Para qué quieren hablar conmigo si van a mandar mi sabiduría al carajo? Le digo "si te haces fama de novia psicópata le vas a dar armas para desaparecerse", o "el que busca encuentra, si no quieres tener razones para sufrir o dejarlo no le busques"... ¿y qué hace? ¡Revisar su celular! ¡Crear una cuenta falsa de facebook para enamorar a una de sus rivales que ahora quiere conocer a ese joven guapo, amable y rico que la ha estado cortejando por meses pero que no existe!
Obviamente descubrió conversaciones de este hombre con todas sus sucias verdades. DUH!

A ver, mujeres del mundo, les voy a explicar unas cuantas cosas que he aprendido no sé cómo pero que mi larga experiencia como terapeuta amateur ha verificado como ciertas. Los hombres son infieles y si no llegan a concretar el adulterio al menos serán coquetos o galanteadores.  Lo necesitan, está en su naturaleza, como los animales. Ya saben, los machos son los que necesitan plumaje más llamativo, piel más brillante, traseros fosforescentes, voces melodiosas y demás artilugios evolutivos para asegurarse la mayor cantidad de hembras posibles que prolonguen su especie.
(Dios, intento escribir y el joven de 14 años me habla de Pokemon Go)
Si no quieren encontrar pruebas de los devaneos de sus respectivos, no las busquen. A menos que quieran deshacerse del cuate de tal forma que él resulte ser el villano del cuento, en ese caso lo recomiendo.
Si efectivamente las dejan (que es la eterna amenaza y recurso al parecer infalible para mangonearlas como se les hinche un huevo) les tengo noticias sorprendentes... ¡VAN A SOBREVIVIR!

No es el fin del mundo, no pasa nada. 
(Ya, Dios, la juventud está cada vez peor. ¿Debería empezar a firmar este blog como "la vieja amargada"?)

Digo, entiendo que el abandono de un hombre puede ser efectivamente el fin del mundo en contados casos, como por ejemplo cuando él es Brad Pitt y tú Jennifer Aniston o cuando tú estás a punto de caer a un precipicio y él tiene un helicóptero o una situación así, pero los ejemplares por los que sufren no habría ni que llorarlos, vaya, al contrario, habría que envenenarlos para asegurarse de que su simiente no de frutos en el mundo. 

Ya, creo que todo está bien. Para mi alegría Monsieur LeGrand acaba de hacer café. 
¿Ven? Por fin tengo la metáfora perfecta. Si derramara o viera derramarse un taza maravillosa de Cafe Argovia, molido manualmente en la mañana y recién salido de la cafetera, entendería el sufrimiento... ¡Pero chillarle a un vasito de Nescafé recalentado es una barbaridad!

Nescafé, tanto sufrimiento por una pinche gotita de Nescafé. 

viernes, 5 de agosto de 2016

El alivio del alma


"¿Existió jamás una mujer que desdeñara un secreto?"
Joseph Sheridan Le Fanu, La casa junto al camposanto

Tengo un secreto y como se imaginarán no puedo guardarlo. Por lo general se los cuento a Ser Coffee durante la hora del cigarro, pero este chisme le concierne y no puedo decírselo. Ahí va:

¿Recuerdan a la becaria de Ser Coffee, la que se casó muy chavita, tiene una hija, se está separando y quiere que seamos mejores amigas por siempre? ¡Quiere con él! A la becaria le gusta Ser Coffee. Ahora entiendo muchas cosas. Ya se me hacía muy raro que le hubiera llorado toda su tristeza post-separación, digo, es su jefe. También se explica el entusiasmo con el que me buscaba para platicar. Quería información y como soy una persona maravillosa y bocona se la solté. Oh, bueno, yo cómo iba a saber! No me arrepiento, sea lo que sea que le haya dicho espero que le sirva. Es que me da ternurita... no, no es cierto, busqué en mi corazón pero sólo encontré una absoluta indiferencia. Pa' qué les miento? Quisiera sentir interés por el bienestar emocional de las personas pero en realidad no me importa. 


Bueno, ¿qué tiene Ser Coffee con sus becarias?

Bien, ya lo conté, al fin. ¡AHHHHH... QUÉ MARAVILLOSO ALIVIO!
Lo había estado conteniendo desde la tarde de ayer.  ¿Saben lo horrible que es para una mujer guardar un chisme en secreto? ¡Es horrendo!

La profetiza sin nombre estable

¿Qué tal? Hoy les voy a platicar de mi comida con Mrs. Weston y de lo extraño que fue el darme cuenta de lo mucho que la nueva maternidad de Jane la está afectando.

Tal vez debería comenzar con algunos antecedentes básicos para su mayor comprensión. No sé si les he contado que Mrs. Weston y Jane se hicieron amigas en primero de secundaria. Sí, a la tierna edad de doce años. Desde ese momento iban juntas a todos lados.  Los padres de Jane nunca le habían prestado mucha atención, tal vez porque su mamá había regresado a trabajar al poco tiempo de nacer ella o porque fue la última, nadie lo sabe. El punto es que Jane se iba sola al colegio y en preparatoria descubrí que su rutina diaria consistía en llegar a casa de Mrs. Weston, comer con ella y sus padres y de ahí tomar una combi hacia el colegio. Eran familia, pues, al menos hasta que Mrs. Weston entró a la Universidad a estudiar medicina y conoció al primer Mr. Weston. Para esas fechas, Fanny y yo eramos el otro dúo, Paris y Nicole, las Gemelas Fantásticas, Starsky y Hutch, por eso no sufrimos la pérdida de Mrs. Weston como Jane, aunque en su ausencia, la vimos florecer con ayuda de la escuela de arte y las fiestas locas. Jane se convirtió en una persona nueva lejos de la sombra de Mrs. Weston y siguió siendo esa persona feliz hasta que ocurrió lo inevitable, encontró un Mr. Bingley que, en mi opinión, la fastidió. Con la llegada de Mr. Bingley I, todos los ojos de su familia se tornaron hacia ella y descubrieron por primera vez, que la hijita rara tenía potencial. Podía ser una buena esposa cristiana. Eso fue lo que trajo bajo el brazo el buen partido cristiano con el que Jane tuvo la mala suerte de caer. 
Todo empezó a cambiar, para mal.
Eventualmente Mr. Bingley I terminó con ella de una forma cobarde y poco clara. Jane esperó que regresara, al principio, pero al pasar el tiempo sólo se concentró en sustituirlo y así conservar el status que ser una esposa potencial le había otorgado en el gremio familiar. Yo la entiendo, la necesidad de aprobación parental es cabrona, creo que todos la sufrimos. 
Cuando Fanny se fue, Jane y Miss Crawford eran lo único que me quedaba y me aferré a ellas con todas mis fuerzas, bueno, en realidad me aferré a quién pude y como pude, especialmente Miss Crawford y hasta Mrs. Palmer. Fue una época extraña de ajustes y aunque Jane empezó a trabajar a marchas forzadas en una televisora con ansias esclavistas, aún llegaba a mi casa a cualquier hora y sus días de descanso los aprovechábamos para ver los capítulos atrasados de Teresa en la comodidad de mi cuarto.  Su presencia era realmente vital para mí, igual que lo fue cuando intenté brevemente (menos de tres días) tener un Capitán Wentworth propio y como resultado sufrí una serie de ataques de pánico que me impidieron comer y dormir por días. Recuerdo que en esas noches de mayor angustia Jane se quedó a dormir conmigo. En la peor noche, cuando se me metió la obsesión de que el susodicho estaba cercando mi vida y futuro por mensaje mientras el resto del mundo me señalaba con el dedo de la reprobación por andarme besuqueando con un sujeto como una cualquiera, estábamos viendo Aladino y por alguna razón no pude soportar la película. Eso pasa cuando me entran las obsesiones, de repente hay canciones, olores, palabras o luces (como la luz del foco ahorrador que me enloquecía durante el brote de 2011) que simplemente no puedo soportar. Me puse como loca y saqué la película casi a madrazos. Jane no se sorprendió, estuvo ahí para mí, igual que la primera noche que llegamos a Oaxaca y me puse histérica por alguna razón absurda que ya no recuerdo. Estuvo ahí para mí. Ahora, recordando un poco que soy la persona más egoísta que ha existido y no pienso cambiar, comprenderán que la idea de perderla me horrorizara. Ya habíamos perdido a Mrs. Weston por un hombre, no iba a permitir que a Jane se la llevaran también. Fue ahí que llegó Mr. Bingley II, un pendejo feo, manipulador, mediocre, chantajista, ojete, berrinchudo y vividor... de quien no hablaré mal porque soy demasiado bondadosa y generosa para señalar los errores de mi prójimo.  

 En ese entonces Jane dejó el trabajo semi esclavo para verse recluida como esclava de tiempo de completo por sus hermanos en el negocio donde toda actividad artística murió, después se acabó la vida social y llegó un punto, cuando yo estaba sufriendo el brote psicótico del 2011 (creo), que tenía que caerle ahí por las mañanas para poder verla aunque fuera un rato. Sólo era cuestión de tomar un camión y caminar un par de calles. Desayunábamos y en una de esas anécdotas chistosas, una vez se robaron un tanque de gas en nuestras caras. Oímos un ruido y ¡PUF!, ya no estaba.Me espanté.
Regresando a Mr. Bingley II, tengo que reconocer que ese hombre tenía unos talentos de chantajista tan asombrosos que mataría de envidia a cualquier madre. No se podía salir con Jane sin que empezara a sonar el teléfono y la escuchara decir: "¿estás bien?, ¿estás triste?, ¿quieres que vaya por ti?" y yo con ganas de agarrarla a cachetadas y suplicarle que reaccionara. Sin mencionar que la madre del sujeto vivía de él, no tenía los dientes frontales y le hablaba a Jane para regañarla cada vez que su precioso muñeco estaba triste. 

Sí, lo sé. Fue una fortuna que Jane terminara con él, aunque me parece que el la terminó por quincuagésima vez sin imaginarse que no le funcionaría como otras veces en las que había usado el recurso como una forma de meterle presión para que aceptara casarse con él. En la última perdió a Jane y sospecho que la existencia de Mr. Bingley III tuvo algo que ver. 

En un giro insospechado, Mrs. Weston regresó al gremio al terminar con Mr. Bingley I, vivir un tiempo en Puerto Vallarta, conocer a Mr. Weston II y perder a su mamá. Resurgió y quería vernos.  Se casó, fuimos damas de honor, olvidamos su ramo, lo recuperamos, nos cruzamos en la misa, luchamos con el vestido, en fin... todo parecía estar en orden en el mundo de las "jóvenes brujas".
Hasta esa fatídica noche en que fuimos al bazar. Yo estaba muy distraída con el perrito de Jane como para notar al sujeto parado junto a ella pero los Weston sí que lo notaron y de repente extrajimos una confesión de Jane: "Ah, sí, era su novio".

De ahí ya conocen la historia. Jane de repente tenía un año comprometida, de repente estaba embarazada de ocho meses y de repente fue mamá.

¡Así de huevos!

Total que platicando con Mrs. Weston descubrí lo atribulada que está por toda la situación. Igual que yo está escandalizada por las formas maternales de Jane. Ya saben, no tener ginecólogo fijo, no tener hospital a dos semanas de escupir el bebé, dejarse hacer cesárea porque le dijeron que era buena idea, alimentar a su bebé con leche mala, ignorar la diarrea, no ponerle nombre a más de un mes de haber nacido y dejar que sus tías la curen para el empacho sudándola en lugar de llevarla a un pediatra. Ah, sí, tampoco tiene pediatra. Por otro lado coincidimos en que Mr. Bingley III se ve completamente desconectado de su labor como padre igual que Jane se ve ajena al bebé. Hasta para alimentarla se ve despreocupada. Yo sé que se trata de Jane pero ya no es cuestión de que nos deje esperando media hora en el metro, llegue tarde al restaurante o descubra tres horas después que no ha visto a su perro: ¡ES UN SER HUMANO!

Es mamá, tiene la vida y destino de un diminuto ser humano en sus manos. Un movimiento en falso y la niña lo pagará por siempre. 

Mientras yo disfrutaba mi copa de vino Mrs. Weston se talló la cara y dijo con más emoción de la que la creía capaz: "Por primera vez siento que ya no conozco a Jane".

¿Creyeron que llegaría el momento en el que estaría de acuerdo con Mrs. Weston? Ya sin mencionar que he llegado a disfrutar pasar tiempo con ella. Creo que la hirió el que Jane no la hiciera partícipe del proceso, es más, me dijo que se puso a pensar que nos debió haber avisado de la muerte de su mamá, porque nosotras también la conocíamos y la queríamos, pero que no podía pensar, lo que admito que me conmovió muchísimo, y cómo le hubiera gustado que Jane nos tomara en cuenta.
Me sorprendió y conmovió, en especial porque en verdad se veía desconcertada. No lo vio venir. Supongo que yo estaba mejor preparada porque siempre estoy a la defensiva, lista para ese momento en el que se revele que la gente  no me quiere y sólo están acechando el momento para deshacerse de mí, pero eso es porque estoy dañada. Mrs. Weston es una persona sana, funcional y normal, no estaba lista para toda esta extraña cadena de acontecimientos y espero en verdad que logre recuperar un poco de Jane. Prefiero que sean el dúo ojete y burlón de la juventud que estas dos personas lejanas que se desconocen.
¿Creen que haya solución o luz al final de este caminito bacheado tan pinche? Yo ya no sé, pero insisto, yo no cuento porque estoy dañada. La gente dañada nunca ve las cosas acertadamente. ¿Luz, cuál luz?

El tiempo es canijo y este mundo es extraño. 


martes, 2 de agosto de 2016

Como Pimpinela

Mrs. Smith me contaba que su novio/esposo la engaña. Después de soltar mis sólidos argumentos a favor del "es inevitable, así es la vida" que explica todo sobre el universo, me preguntó: "Ay, ¿cómo sabes tanto de los hombres?"
Muy sencillo, veo mucha tele y leo mucho. 
Ay, qué triste soy.