miércoles, 30 de noviembre de 2016

La ausencia de ruido

Oh, Dios, entre que uno no puede salir a fumar tranquilamente sin que una pareja de escuincles descocados se estén reproduciendo en las bancas que les aseguro no fueron planeadas para servir como refugio de bajas pasiones y que la becaria de mi vecino se viste como prostituta, necesito gritar de horror o me voy a ahogar en la indignación.

¡¿QUÉ PUTAS ESTÁ MAL CON LA JUVENTUD?!

lunes, 28 de noviembre de 2016

Más medicinas

Ni siquiera es la una y ya me deprimí... otra vez. La Dra. Pills está preocupada de nuevo y me mandó Wellbutrin, aparte del Luvox. Veamos:

"Wellbutrin SR 150 mg está indicado en el tratamiento de enfermedades depresivas. Después de haber obtenido una respuesta satisfactoria, la continuación de la terapia con Wellbutrin SR resulta eficaz para prevenir alguna recidiva o para evitar una recurrencia de episodios depresivos ulteriores."

Se supone que también ayuda a dejar de fumar: ¡JA!

No sé que es lo peor, la repetición o la falta de esperanza, sólo es triste, un continuo pasar de los días sin propósito ni utilidad, una y otra vez. Es como el vacío. La semana pasada fue infernal. Me obligaron a pasar dos días de nueve a ocho, con una sola hora libre para comer, aprendiendo todo lo que supuestamente debo saber sobre la fabulosa nueva norma que regirá a este lugar de hoy en adelante. Fue eterno y agotador. En la noche tengo la cabeza tan llena de todo lo que escuché sin poder evitarlo a lo largo de todo el día que sólo quisiera poder caer inconsciente.  Se supone que la especial tristeza y desesperanza de la semana pasada era culpa de mis hormonas, ya saben, una de las múltiples desgracias del periodo menstrual pero no hay razón alguna para que siga tan evidentemente destruida, de ahí la preocupación de la Dra. Pills. Ya no me importa nada, en verdad nada, mucho menos la gente. Miss Lucas me insistió que fuéramos a comer desde el lunes y por más que me negué y supliqué me arrinconó. Ah, cómo me caga que me obliguen a hacer cosas que no quiero hacer. Accedí a ir a comer el sábado pero simplemente no me pude parar. No pude, no quise, me negué. Abracé mi almohada y me dediqué a ver tele hasta que fue inminente que tuviera que levantarme para socializar y ser persona. Al final cancelé de último momento. No quiero hablar, simplemente no quiero hablar. Me paso todo el día fingiendo alegría y sociabilidad, no puedo hacerlo los fines de semana también es demasiado. Me gustaría que el mundo se callara, todo el mundo. 

¿No sería maravilloso, un mundo en silencio? No estamos contando la música, por supuesto, me refiero a las quejas y el odio. Todo está lleno de odio y resentimiento. Estoy cansada. Ya ni siquiera es mental, también es físico. Tener que saludar, responder, poner atención, encontrar una respuesta para que la conversación fluya mientras que sólo quiero evadirme requiere energía que no tengo. Hasta he pensado pedirle ritalin a la Dra. Pills pero tampoco quiero seguir aficionándome a más medicamentos, ya tomo bastantes. ¿Saben qué sí necesito? A mis hijos, los únicos que tendré. Ya es muy tarde para que llegue a tener una familia propia y la idea de ser madre soltera, ya sea por acceso de ligereza imposible o inseminación artificial está fuera de la cuestión. Jamás podría mantener un niño, apenas si me alcanza para los cigarros y el psiquiatra. No me han contratado ni pagado desde septiembre. Ni modo. Tengo a mis hijos. Quiero abrazar a mis perros y no soltarlos. Hay algo increíblemente cálido y reconfortante en escuchar los latidos del corazón desbocados de alegría en sus pequeños cuerpos repletos de vida y felicidad. Eso falta, alegría. ¿Cómo puedo hacerlos tan felices con sólo rascarles la pancita? Y el chaparrito se acurruca bajo mi barbilla mientras Mina se sienta sobre mí, como si fuera su cojín. Estoy llena de moretones cortesía de Fortunato y su completa incapacidad para comprender que no es un chihuahua sino un perrazo de treinta kilos. Son momento, pequeños momentos gracias al eterno cansancio y las dos horas libres que me quedan al día pero son lo único que hay en el mundo. Sin ellos no hay nada. 
Los abrazo y me aferro a ellos y espero que todo esté en silencio y las cosas estén bien, momentáneamente, porque nada está bien, nada, nunca está bien. La paz es terriblemente frágil, en cualquier momento mi mamá estalla y tengo que controlarla. A mí nadie me perdona nada. Mi hermana presume su vida licenciosa y sin embargo, yo soy la que tiene los peores defectos existentes. Bebo y fumo: Soy lo peor. ¿No cuenta mi incorruptible y enfermizo sentido de la moralidad? No, parece que no.   No sé cuándo pasó, pero le guardo un rencor muy profundo por su rechazo, no es justo, no después de todo lo que he hecho por ella y sin embargo, yo soy "impresentable". A mí que me lleve el cuerno, realmente a nadie le importa lo que me pase. ¿Yo? A nadie le importa, afortunadamente ya lo digerí y asimilé. Es más, preferiría ahorrarme los "favores" o "gestos huecos de compromiso". ¿No estamos muy viejos todos para jugar a que de veras nos queremos? 
Jane apareció con su novio y su bebé en mi casa el día de mi cumpleaños. La verdad es que tuve que hacer un gran esfuerzo porque ya me había preparado mi whisky sour de celebración y me quería ir a dormir.  Digo, agradecí el pastel, serví los pedazos le di una cerveza al esposo humanos y fui lo más parlanchina que pude aunque de veras me quería dormir. ¿Le importa si me caigo en un pozo? No, entonces... ¿para qué seguir con el teatro? 
Por otro lado, tengo la constante atención de Miss Lucas, cuya principal preocupación en la vida me es indiferente: su novio. Sé que está sufriendo pero no encuentro forma de entender el por qué una mujer, la que sea, soportaría el abuso verbal y psicológico de un hombre que no le tiene la menor consideración o respeto. Puede darle vueltas y vueltas como si fuera madeja de estambre y yo sigo viendo lo mismo: Pérdida de tiempo, error. Tampoco tengo interés en que estén junto o no, la verdad me da igual. Lejos quedaron aquellos tiempos en que le dejé un milagrito a San Antonio cuando Fanny comenzó su romance con el Suéter Twin o cuando pasé horas tranquilizando a Jane después de su primera cita con Mr. Bingley I.  Supongo que era era joven. Justo ahora las únicas parejas que me importa que sean felices con Arya y Gendry  o  Sansa y Tyrion, pero como sé que eso no pasará lo mejor que puedo hacer es leer algo que me tenga distraída. Un jovencito trabajador en nuestra librería de confianza me recomendó un libro mitad horror y mitad suspenso con sus chispazos sobrenaturales que al final resultó muy bueno, sólo hubo un pequeño respingo de desagrado cuando la protagonista es rechazada por el salvaje de su predilección y se dedica a manipular los poderes mágicos del bosque para vengarse de los habitantes perversos de la colonia. Oh, bueno, no estuvo mal. Para finales felices está Jane Austen y recordemos que si los escribió es porque nunca tuvo uno, igual que nadie los tiene. En realidad... ¿alguien es feliz? Dudoso, muy dudoso y eso porque estoy contando a los jóvenes que probablemente se están drogando en los jardines universitarios en este momento.
Tampoco extraño a Miss Crawford. Sé que está sufriendo pero no hay nada que pueda hacer ni tengo la energía para hacerlo, estoy muy cansada. 

Es que... estoy agotada. Nunca me había sentido tan hecha mierda y no lo entiendo. El manejar cinco minutos para estar sentada durante once horas y media no amerita el cansancio. Tal vez es la falta de propósito. No tengo absolutamente ninguna razón para hacer nada. Si desaparezco nadie lo va a notar en este lugar: "Ah, sí, ya se fue la recomendada que no hacía nada y se la vivía de huevona", lo mismo en mi casa, mi hermana podría pasar días viendo su teléfono hasta que descubriera que nadie le ha dado de comer a los perros y se preguntara ¿dónde está Jimena? Mi papá pasa días sin hablarme y mi mamá me habla constantemente pero no es a mí, sólo necesita que alguien la escuche, en cuanto abro la boca recuerda quién soy y la gigantesca decepción que resulté y entonces repite la misma anécdota para no sentirse sola. A menos que me vea llorando, entonces se enfurece y empeora las cosas echándome en cara que no tuvo caso traerme al mundo para que sea tan infeliz. Es que han de saber que es mi culpa. Supongo que tiene razón, la verdad es que nací dañada. No sé qué le pasó a mi cerebro o por qué no funciona como el de los demás. 

Quisiera ser como mi hermana, que justo ahora vive su fantasía del amor. No digo nada, me guardo lo que estoy pensando. Verán, les voy a explicar algo. El amor existe por dos razones. Una persona se enamora de un trofeo o de un interés. En el caso de las mujeres, hay dos razones para que un hombre se declare enamorado y se case, la primera es que esté buenísima y pueda presumirla frente a sus amigos y disfrutarla en privado, la segunda es que tenga dinero y/o pueda servirle de vehículo para obtener dinero o influencias. Estábamos en Venecia cuando se detuvo a comprar una pluma para el susodicho. Yo no compré nada, ya tenía un sello maravilloso con una 'J' que compré la última vez y no tenía suficiente dinero para comprarme otra cosa así que la esperé. Le compró una pluma y me dijo "le prometí una pluma especial para cuando firmáramos nuestros contratos". Ahí me cayó el veinte... no sé si estaba más decepcionada o triste porque le vaya a pasar exactamente lo mismo que ya le pasó otras tres veces antes o porque se comprobara mi teoría una vez más. No le dije nada, por supuesto, ni lo haré. Ella puede decirme las cosas más hirientes que se le ocurran cuando más madreada estoy, ya saben, el momento para patear a una persona es cuando está en el piso, pero yo sé que ella se las ingeniará para construir un discurso oficial donde su siguiente gran amor falla por vicisitudes del destino en lugar de un vil episodio de "uso/explotación/fraude", pero yo no soy nadie para decirle algo cruel y desmentirla. Ni me va a creer ni servirá para que no vuelva a caer en la trampa, entonces no tiene caso. Lastimar por lastimar es un crimen. 

En todo caso, me he equivocado antes. Como aquella vez cuando tenía quince años y le dije a Mrs. Palmer que el matrimonio y el amor verdadero no eran lo que soñaba, claro, admití que se podía ser feliz en el matrimonio, siempre y cuando se de por sentado que tendrás problemas, habrá desacuerdos, te pondrán los cuernos al menos unas dos o tres veces y no hay garantía de que quieras a tus hijos o tus hijos te quieran a ti. En ese momento se enojó y me dejó comiendo sola en la banquita. Creo que no me habló en todo el día. Más de quince años después puedo reconocer que me equivoqué. No se casó y tuvo un matrimonio infeliz. En cambio, se convirtió en actriz y es aficionada a todo tipo de actividades sexuales y demás parafilias en las que se involucra con sujetos que conoce en internet a través de sitios dedicados a poner en contacto a aquellos hombres interesados en mujeres mórbidamente obesas y aquellas damas que cumplen con los requisitos y consideran que es buena idea dejar evidencia fotográfica de sus cuerpos en situaciones comprometedoras. ¿Ven? A veces me equivoco. 

¿Les conté que cumplí 32 años?
Sí, cumplí 32 años. 

Bueno, ya casi es la una, después saldré a comer, regresaré, estaré una media hora sola hasta que llegue mi vecino de oficina para contarme algo sobre política y administración pública, luego saldré a fumar con Ser Coffee que pasará alrededor de veinte minutos fumando en silencio mientras yo hablo como merolico sin cuerda, a menos que haya un chisme y entonces podamos criticar a alguien pero esto está muy muerto, entonces regresaremos en silencio a nuestras respectivas oficinas donde contaré los minutos para regresar a mi casa y a abrazar a mis perros, los únicos hijos que tendré y que por desgracia se morirán antes que yo. Igual que hizo Rito. Sigo sin entender por qué se murió Rito y en cambio me quedé yo. Sigo sin encontrarle sentido y no me vengan con las reglas de la naturaleza, porque esas son mamadas.  Él era un ángel, yo sólo ocupo espacio y la verdad es que no creo tener nada más qué hacer en este mundo. ¿Qué podría hacer, algo por alguien? No sirve de nada. Nadie puede ayudar a nadie. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Procedimientos

Ayer vi a Jane, Mr. Bingley y la pequeña sin nombre, que ya tiene nombre pero como se me hace un nombre completamente repetitivo y común, prefiero seguir llamándola "bebé sin nombre", suena mejor. Podría ser como una de esas criaturas fantásticas que nacen de una almendrita porque en lo que a mi concierne, la niña nació de una almendrita. La cargué un momento pero descubrí que no soy capaz de creer que tendré algo que ver en la vida de la bebé, nunca, igual que Jane es una completa extraña. Le deseo lo mejor, en verdad, aunque tampoco la incluyo en mis oraciones, después de todo yo le rezo a los santos que para ellos son ídolos falsos. Confío en que su Dios la mantendrá feliz y segura. Yo, por otro lado, me quedaré conmigo misma que soy lo único que me queda. 

Mi hermana ya se fue, no sé a dónde ni cómo pero cada día me queda más claro que me está vedada la calidez que hasta hace unos tiempos era capaz de proporcionar. No sé cuándo pasó pero un día dejé de serle importante. Ella no lo sabe, claro, no se ha dado cuenta. No se escucha a sí misma, especialmente cuando me lastima. "Nunca haría o diría algo con la intención de lastimarte" y sin embargo me lastima, el que tuviera la intención de hacerlo o no, es irrelevante. He puesto mi distancia, aunque en las noches, cuando Mina y Luke se van a dormir con ella, me siento especialmente sola. Afortunadamente le compré una funda de peluche a un cojín que abrazo y me hace sentir mejor, creo que es el hueco de Rito. Dormí tantos años abrazada a él que tengo que dormir con algo, un cojín, un peluche o una almohada que llene el vacío, de lo contrario me ataca el insomnio, sin importar que haya recurrido al tafil que mi madre aborrece por razones que nunca lograré comprender. 

A veces creo que lo único que me queda es mi mamá, afortunadamente creo que podremos sobrevivir los años que nos queden con ayuda de cocteles y cigarros. A mi papá lo perdimos cuando murió mi abuela. Vaya, hace un par de días le pregunté si me podía llevar a Toluca a recoger el número de una de esas compilaciones que nadie lee donde salió un artículo que escribí con Mrs. Boss. Pensé que le alegraría, que estaría orgulloso, pero siguió desayunando sin dirigirme la mirada y se limitó a preguntarme cuándo quería ir. El camino fue largo y durante el trayecto escuchamos noticias. No sé si la información aportada por la tarotista de mi hermana (sí, las cartas le hablan y le advierten cosas, como por ejemplo que nos pelearímos terriblemente en el crucero, cosa que yo pude vaticinar sin ayuda de cartas) sea acertada o no, tampoco creo que los temores de mi mamá sean ciertos y en caso de que lo fueran no tendría nada qué opinar. He pasado toda mi vida aterrorizada ante de la idea de que una "mala mujer" apareciera para llevarse a mi papá, sumir a mi madre en la locura y destruir mi vida. A esta edad ya no tengo energía. Mi papá me ignora, lo que es un golpe durísimo.  La otra vez me mandó mensajes Miss Crawford, reclamándome andar desaparecida. Me contó que su papá sigue sin aparecer. Desde que se fue con la otra mujer, abandonando esposa, hijas y nietos por igual, no ha querido saber nada de ellas. Me decía que le duele muchísimo y por supuesto le saqué todas las invenciones tranquilizadoras que el haber estado en terapia desde los trece años me ha enseñado para hacerla sentir mejor. No le iba a decir: Sé exactamente cómo te sientes, a veces pasan días sin que mi papá me dirija la palabra y no sé qué hice para caer de su gracia. No, claro que no. Y ahí está, otra vez tengo diez años en el patio de la escuela mintiéndole a Miss Crawford, repitiendo la historia que mi mamá me hizo aprenderme para ocultar que mi papá se había ido de la casa. La mordaza. Que a todo esto me pregunto de qué sirve que sigamos viviendo todos juntos si no me habla. Al menos cuando estaban separados me tocaba un fin de semana de atención personalizada y constantes llamadas con recordatorios de que "soy la luz de su vida" y demás afirmaciones que hasta hace unos meses no dudo que fueran verdad. Ya no lo son. Lo mismo con mi hermana, puede consentirme y decirme que me adora cuantas veces quiera, al final cuando está conmigo me ignora. Bueno, no la culpo, supongo que no puedo competir con un teléfono. Lo más especial es cuando empiezo alguna historia sobre algo imbécil que a nadie le importa (mi triste vida, por ejemplo) y sin voltearme a ver contesta o hace una llamada en el altavoz y debo regresar al silencio para no molestar.

Por favor, no interrumpa a la gente importante con sus pendejadas. Iré a ver qué hay en Netflix. Luego, me reclama o hace muecas de desaprobación y "habla muy seriamente conmigo" por mi mal comportamiento y múltiples defectos y miserias. Yo sé que cualquiera diría: "Nadie te puede hacer sentir mierda, tú solita permites que te hagan sentir mierda". Oh, bueno, no puedo evitarlo. Necesito conocer a uno de esos niños psíquicos que se comunican con fantasmas. Hay una buena probabilidad de que haya estado muerta durante todo este tiempo. Por eso hago preguntas que no me responden o cuento historias que nadie escucha y nadie recuerda. ¿Dónde está el niño del Sexto Sentido cuando se le necesita? Ah, sí, se metió en drogas o algo así. 

Claro, ahora tengo a la Dra. Pills, ya no estoy sola, ni tengo que cargar con mis tristezas sola. La tengo a ella, a Luvox, Tafil y mis hijos para llevarle la contraria a ese chiflón de aire helado que me saca lágrimas en momento inadecuados. Yo sé que Miss Crawford y Mrs. Weston son amistades con guión, pero las aprecio porque al menos se quedaron. 

Tal vez sólo es fatiga o falta de alimento. No tengo hambre. En la mañana comí unos takis, aunque no me acabé la bolsa, sólo fueron algunos para calmar el gruñido. No tengo hambre. ¿Me pregunto si serán las pastillas esas que me dieron? Sí, ya sé que la dieta dice que debo desayunar, comer y cenar, aparte de las colaciones de las doce y las cinco, pero a veces el retortijón de estómago me resulta terapéutico, como el frío. Es agradable. De cualquier forma el único momento en el que me siento bien es cuando me baño en las mañanas. No sé por qué pero quedarse tirado en el piso de la regadera con el agua caliente cayéndote encima debería ser el estado natural del hombre. Yo no nací para la tierra firme. Es muy difícil cargar con este cuerpo/persona/carne (como le quieran decir) todo el día. Debería ir a nadar y quedarme flotando de muertito durante horas. El problema es que la alberca de su club deportivo de confianza siempre está hasta la madre y nunca se puede disfrutar a gusto. 

¿En serio pretenden que nade en circuito con un imbécil que se piensa el Michael Phelps marginal de nuestros tiempos y una señora que seguramente es más rápida que yo y aguanta más tiempo la respiración porque no fuma pero no tiene empacho en detenerse a contarme toda la vida de sus hijos, nueras, yernos, nietos y demás? Gracias, no.

Algún día viviré en una pecera. Le pondré uno de esos castillitos o ruinas egipcias o griegas de plástico que venden en PetCo y un montón de algas y corales de mentiras para sentirme en mi casa y dedicaré mi tiempo a quitarme los pellejitos de las uñas o exfoliarme las escamas. 

Mientras, mataré el tiempo. Todavía me falta media hora para salir de este corral donde vivo. No importa, algún día...

lunes, 7 de noviembre de 2016

Determinación de los requisitos

He estado intentando leer las madres esas que tengo que hacer para esta sucursal del infierno laboral donde vivo desde las nueve de la mañana pero no he avanzado un carajo.

He hecho de todo, vaya, hasta decidí ver las primeras temporadas de Skins sólo porque Joe Dempsie es realmente guapo y algunos episodios de Amor Real porque... no tengo ninguna excusa para eso, pero de alguna forma simplemente no logro entender las apalabras chillonamente resaltadas con fondo amarillo que se supone debo "comentar". ¿Pueden creer que el viernes me acabé un libro, uno chiquito, en lo que intentaba agarrar valor para ponerme a leer esas madres? ¡Es que no lo entiendo, es como estar en el colegio otra vez!
¿Productos y servicios? ¿Clientes? ¿No estábamos en una universidad? Pero el trabajo horrendo no es lo peor, oh no, lo peor de todo el numerito es la perspectiva de trabajar en en equipos. ¿Qué es esto, regresé a la preparatoria por error, tenemos educación física después? Digo, es lo último que me falta.

Y pensar que alguna vez pensé que este lugar no podía empeorar: ¡SORPRESA!

Lindo día

Bueno, ¿pues qué hace falta para que me corran de una vez? ¡Me largué dos semanas y no me corrieron! Claro, mi mamá apareció con una carta redactada por Mrs. Pills explicando mis problemas mentales. Lo gracioso es que cuando se las enseñé a mis becarios favoritos, pensaron que se veía muy grave, lo que tal vez sólo Ser Coffee sabe es que efectivamente he padecido toooodos y cada uno de los síntomas, desgracias y medicamentos presentes en ella.
Me largué.
Podría sentarme (a media hora de poder largarme de este lugar infernal) a contarles cómo me fue, a dónde fui, qué bonito es viajar y que horrendo es habitar un camarote durante diez días con una hermana que reprueba mi consumo de bebidas espirituosas y me da órdenes como si fuera su hijastra menesterosa... que sí soy su hermana menesterosa pero eso no es lo que les quiero contar hoy.

Nota. Kotor, Dubrovnik, Malta y Kopper son los lugares más bonitos del mundo, aparte de Transilvania... pero eso no importa ahorita.

Lo que les quiero contar es que al regresar y apartar los souvenirs y regalos me di cuenta de que la bonita tetera que compré en Barcelona con la idea de regalársela a Miss Lucas prefería dársela a la Sra. Weston.

¡Wow!

Fue así que llegué a una conclusión. En algún punto de los últimos años, unos dos o tres, perdí la capacidad de crear lazos afectivos. Voy a comer seguido con Mrs. Weston, pero realmente es Miss Lucas la que me habla diario y con la que estoy en contacto la mayor parte del tiempo y sin embargo le tengo más afecto a la Sra. Weston, a pesar de lo regañona y malévola que puede llegar a ser. ¿No debería querer a la gente que sólo me dice lo maravillosa que soy? Tal vez, pero creo que la capacidad de sentir afecto es una cosa de la juventud y no sólo va para las amistades, podría aplicarse lo mismo para las admiraciones amorosas. Imagínese, creo que soy la única por aquí que no está enamorada de Ser Coffee,que no digo que no sea un tipazo, lo es, pero debe haber algo muerto en mí porque Mrs. Smith, la Sra. Elton y sus dos becarias desarrollaron un crush muy grave que por cierto me hace sentir medio incómoda cuando me ven con sospecha aunque yo sea tan inofensiva como un cachorro. ¡Oh, pensé en mis bebés! Creo que ya sólo formar vínculos con animales. ¿Será la edad? A lo mejor es la edad. ¿Estoy muerta? Tal vez estoy muerta. ¿Por qué no puedo querer a la gente? Creo que fue la muerte de Rito. Algo muy malo me pasó. ¿Se puede tener un corazón fósil? Es como si sólo pudiera sentir los afectos creados en años lejanos y eso cuando no decido matarlos de un madrazo, como Jane.
Por un momento me sentí mal por mí misma. Nunca volveré a sentirme feliz con la felicidad de alguien más. Es más, les contaré un secreto que me avergüenza profundamente: Cuando me consideraba, o tal vez lo estaba, vaya usted a saber, enamorada sin esperanzas de ser correspondidas del infame Rasputin pasado por cloro, llegué a incluirlo en mis oraciones y leer todas y cada una de las palabras escritas por él, aunque tuviera que comprar una revista cara que no tenía nada más para interesarme. Ya sé, es patético, pero confío en que no se lo dirán a nadie.
¡Eso es todo, estoy muerta por dentro!
Recorriendo iglesias, recordé que cada vez que entras a una que no conocía tienes la posibilidad de pedir una gracia pero por más que pensé no encontré nada qué pedir. Así es, mi querido lector. Lo mismo en la famosa Fuente de Trevi, aunque en mi defensa diré que hace unos tres años cuando la visité por primera vez pedí trabajo y ya vimos lo mal que salió eso. No me quiero arriesgar. Le regalé el deseo a mi hermana junto con una monedita de un peso. 

Lo único que me haría enormemente feliz sería poder escapar de este lugar infernal. Con el nuevo jefe me siento en el colegio all over again. Oh sí. ¡Vamos a trabajar en equipos! Pero eso no es lo peor, pretende que muestre interés y trabaje en una madre de la que no entiendo absolutamente nada. Nada. Puras gráficas y diagramas de flujo sobre clientes, cosas, servicios y demás mamadas relacionadas con la administración pública. Nada más leer el documento anterior fue un martirio, no me imagino qué clase de arreglos o comentarios le podría hacer al otro que me mandaron.

Por favor, mátenme. ¡Oh, ahora recuerdo, sí utilicé una de mis gracias! Me parece que fue en Palma de Mallorca donde pedí con toda devoción que me concendieran una muerte rápida, pronta e indolora. No quiero que piensen que estoy deprimida, no, creo que me sostengo bastante bien, sólo pensé que ese era un deseo que valía la pena probar. Tal vez sólo estoy cansada y sufro por lo que me depara la semana. Si tan sólo me pudiera armar de valor para renunciar de una vez por todas, pero no sé qué haría después. No sé.
En fin, mi querido lector, si en verdad me tiene un poco de aprecio le agradecería que me disparara de una vez por todas.
¡Bonito inicio de semana!

viernes, 7 de octubre de 2016

Las tierras altas

Mi semana ha estado tan mal, pero tan mal que lo único bueno que me ha pasado es que al fin pusieron Outlander en Netflix.

...

Ni siquiera sé cómo ni por dónde empezar. No importa, al menos Outlander está en Netflix.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Los dizque "cambios"

No me gusta la incertidumbre, en verdad no me gusta, me estresa, me impide pensar. En buenas noticias bajé seis kilos, pero ni siquiera eso me hace feliz. No sé por qué estoy tan triste. Estoy angustiada. Se supone que mi jefe se va al final de esta semana. Se supone que la mitad de este lugar se irá y yo sólo ruego irme también. Pero necesito que me lo digan ya, quiero saber. No me gusta el suspenso, en especial porque necesitaré tomarme quince días en octubre y sería ideal que ya hubiera finiquitado mis asuntos laborales. Ya, si me van a dar cuello que lo hagan de una vez. Esto de los contratos mensuales que firmo casi al final del mes después de haber estado trabajando sin pago desde junio... porque no me han pagado. Chale. 

No voy a quedarme aquí, sola, a la merced de la Sra, Elton. Imagínense ustedes que de pronto se van todos y a la única que dejan aquí es a mí y a la Sra. Elton. Sí, porque mi jefe me dijo que somos las más seguras, en primer lugar porque llevar la compra de libros es muy relax (es decir, basicamente nadie sabe qué hago o qué debería estar haciendo, soy multiusos) y ella porque nadie quiere su jefatura de unidad. Técnicamente, yo estoy suscrita a su jefatura de unidad y me aterra que la gente que llegue pretendan ponerme a trabajar con ella, como mi jefa. 
¡Dios, no!

Que me den cuello de una vez, por favor. Sólo tendría que empacar mis juguetes, el retrato de mis hijos y el pizarron donde clavo fotos bonitas.