lunes, 26 de septiembre de 2016

Los dizque "cambios"

No me gusta la incertidumbre, en verdad no me gusta, me estresa, me impide pensar. En buenas noticias bajé seis kilos, pero ni siquiera eso me hace feliz. No sé por qué estoy tan triste. Estoy angustiada. Se supone que mi jefe se va al final de esta semana. Se supone que la mitad de este lugar se irá y yo sólo ruego irme también. Pero necesito que me lo digan ya, quiero saber. No me gusta el suspenso, en especial porque necesitaré tomarme quince días en octubre y sería ideal que ya hubiera finiquitado mis asuntos laborales. Ya, si me van a dar cuello que lo hagan de una vez. Esto de los contratos mensuales que firmo casi al final del mes después de haber estado trabajando sin pago desde junio... porque no me han pagado. Chale. 

No voy a quedarme aquí, sola, a la merced de la Sra, Elton. Imagínense ustedes que de pronto se van todos y a la única que dejan aquí es a mí y a la Sra. Elton. Sí, porque mi jefe me dijo que somos las más seguras, en primer lugar porque llevar la compra de libros es muy relax (es decir, basicamente nadie sabe qué hago o qué debería estar haciendo, soy multiusos) y ella porque nadie quiere su jefatura de unidad. Técnicamente, yo estoy suscrita a su jefatura de unidad y me aterra que la gente que llegue pretendan ponerme a trabajar con ella, como mi jefa. 
¡Dios, no!

Que me den cuello de una vez, por favor. Sólo tendría que empacar mis juguetes, el retrato de mis hijos y el pizarron donde clavo fotos bonitas. 

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Consultas gratis

La semana pasada fue agotadora. Realmente, no hice nada porque a Mrs. Smith se le ocurrió largarse tres días sin explicación alguna y adivinen a quién pusieron en su lugar?

¡A MÍ!

Estaba hasta la madre por tener que sentarme once horas y media a contestar teléfonos cuando comenzó el drama de Miss Lucas y su Juan del Diablo, al que llamaremos Mr. Collins  de ahora en adelante porque no merece ser apodado como un personaje al que recordamos con afecto. 
Algo pasó, una pelea, reclamos, llamadas, etc. No sé pero de repente Miss Lucas estaba enloquecida. No sabía qué hacer, quería buscarlo y rogarle pero al mismo tiempo se sentía culpable por estar perdiendo la dignidad y vaya usted imaginándose la vorágine de angustia y desesperación que se desató. No les miento, Miss Lucas me hablaba tres veces al día, mínimo y la tarde del jueves, cuando estaba tranquila en mi casa a la hora de comer, decidí no contestar y escuché la música de entrada de Juego de Tronos sonar al menos seis veces hasta que mandé un mensaje diciendo que estaba manejando. Era demasiada intensidad. No sabe usted, mi querido lector, el trabajo que me costó convencerla de que no buscara al Sr. Collins, que otra vez la mandó al diablo, le gritó y reclamó, al menos un día. Sólo un día sin buscarlo. Miss Lucas estaba sufriendo como Santo Cristo... sí, por un pendejo. Creo que me pasé horas en el teléfono convenciéndola de que tenía que darle espacio para que él solito decidiera si se quedaba o se quería ir. Si ella le volvía a rogar iba a seguir tratándola con la punta del pie. No les miento, me habló dos veces hasta el sábado y domingo. Al final logré que se resistiera a buscarlo al menos unos días con argumentos que usaría en cualquier adicto. Un día a la vez, ya se imaginará usted.  Yo calculaba que el cuate resistiría al menos una semana, pero para mi sorpresa la llamó dos días después y el domingo regresó como supuse que lo haría, espantado porque ahora sí la vio decidida a mandarlo al diablo. 

Me cae de madres que yo debería ser terapeuta de parejas.

Al final, hasta pidió perdón porque si bien ella es muy celosa, admitió "haberle dado motivos". 

Desde que se reconciliaron regresó la paz. Sólo me habló para prometer que levantará un monumento a mi sabiduría.

Bien, creo que lo he logrado. Soy la Abuela Sauce. 

Si tiene usted problemas románticos o de parejas, sea bienvenido a dejar su consulta en los comentarios, se le responderá con la mayor celeridad. 

viernes, 9 de septiembre de 2016

La Celestina

En todo este proceso extraño en el que me ha dado por alentar o desalentar las vidas amorosas de los demás (Hey! ellos vienen a mí) me imaginé estar convirtiéndome en algo así:


... pero empiezo a creer que corro el peligro de convertirme en esto:


Si eso pasa, por favor mátenme. Yo quería ser una casamentera, no una alcahueta. Ay, ¿dónde se encuentra la línea divisoria?
Olvídenlo, mejor mátenme de una vez. ¿Para qué esperar?

miércoles, 7 de septiembre de 2016

martes, 6 de septiembre de 2016

Lo que me ofrezca internet

Y ayer, de la nada, se llevaron a la pareja de becarios/adjuntos/servicio social que me quedaban  de amigos en este lugar infernal.  ¿Ahora, con quien compartiré chismes, quién me hablará de telenovelas japonesas y koreanas que en verdad me dieron ganas de ver? Nadie me visitará ni me traerá dulces y fruta.
Nadie.
Se los llevaron los abogados hasta el Sur de la ciudad. Bien, creo que ya sólo me queda Ser Coffee, aunque a veces se vuelva tan raro y nunca me cuente nada. Claro, supongo que tiene razones porque soy una chismosa terrible, pero digo, al menos podría contarme algo entretenido en lugar de dejarme soltar la cháchara a mí. Mi opción es Monsieur LeGrand, que afortunadamente anda muy tranquilo y ya regresó a sus clases, pero su ausencia me deja al merced de sorpresas desagradables. 

Imagínese usted que ayer estaba de lo más tranquila y felizmente trabajando arduamente (ya saben, chismeando en Twitter, Facebook y Tumblr) cuando escuché el sonido inconfundible de los tacones de la Sra. Elton. ¿Qué diablos? ¡Ya eran como las siete de la noche! Llegó con una de sus becarias al cubículo que usualmente usan los ingenieros pero que en las tardes ocupa el nuevo individuo de audiovisual al que me gusta llamara Sr. Van Houten porque se parece enormemente al papá de Milhouse. Se presentó y se puso a interrogar al pobre desgraciado sobre el equipo que guarda ahí y si tiene acuse en caso de que "se extravíe" algo.  Me pareció cagadísimo... hasta que se paró en mi puerta y me dio el puto susto de mi vida. "Hola", me saludó y con el brinco que di se me salió lo que estaba pensando y le dije "ah, me asustaste... pero, hola". 

¡Qué pinche susto!

Lo peor del asunto es que tuve que llevar mis comprobantes fiscales con los de la Secretaría, que han de saber ustedes que son unos pedantes. Tuve que ir tres veces, pero al final ya me desesperé porque no llevaba sólo los míos, sino también los de otros dos inocentes. Logré que me los recibiera un enano que detesto y estaba a punto de irme cuando la secretaria me dijo: "Ay, te aprovecho de mensajera" y me empezó a soltar una serie de oficios, como cinco diferentes y uno que venía con cuatro copias, para mi jefe. Nota: ¿ahora soy office boy? ¿Ya descendí de secretaria a recepcionista a office boy? ¿Qué putas? Pero ni modo que la mandara al carajo, no cuando estoy entregando el comprobante que necesito para mi cheque. Me quedan como setenta pesos en la tarjeta de débito, no me puedo dar esos lujos, ya después los insultaré a sus espaldas.
 Total que firmé y me llevé los benditos oficios. ¿Saben qué descubrí al echarles un indiscreto vistazo? ¡Esta gente está loca, mandan oficios por absolutamente cualquier pendejada! Si recibieron una invitación o las luces se prendieron más tarde de lo usual, una ventana se quedó abierta o movieron una planta. 

Lo peor es que los días son eternos. Ayer, despedí a mis buenos amigos a eso de las ocho de la noche con un "Larga vida y prosperidad" y me fui a sentar a la banquita que está frente al gimnasio. 
Ya no sé si quiero que me corran o no. ¿Dónde más voy a encontrar un lugar que suene elegante aunque en la vida real sea una mamada y nadie haga un carajo? Porque eso es sólo un poco de la valiosa información que me pasaban mi ahora lejanos amigos: No sólo soy yo, nadie está haciendo nada porque no hay nada qué hacer. 
Cuando lo descubrí quedé fascinada. Bien, ya puedo ir a desperdiciar mis horas laborales viendo capítulos viejos de Isabel. Ya sé que tenemos conflictos con los españoles pero la serie era muy buena.

lunes, 5 de septiembre de 2016

El paso inexorable de mi triste vida

... no puedo creer que ya es la 1:41 minutos y lo único que he hecho toda la mañana es buscar con desesperación un FanFic que apareció en mi Tumblr en la mañana y de repente desapareció sin razón alguna antes de que terminara de leerlo. 

¿Qué está mal conmigo?

¡Es que no lo encuentro, eso es ridículo! Creo que en algún momento hablé con la pareja encantadora de becarios, publiqué algo en algún lado y dicté mamadas sin sentido para una carta de exposición de motivos para un diplomado del que no entiendo nada porque recuerden que cuando se trata de administración pública o sea lo que sea eso, no tengo la menor pura idea de cómo funciona nada... pero aquí lo realmente importante es: ¿Dónde está mi Fic?

¿Dónde?

viernes, 12 de agosto de 2016

Newsflash

Me batearon de la maestría...
Lo peor es que pensé que me valía madres, pero resultó que no, de repente había lágrimas locas. Por suerte, fui discreta. Ser Coffee me abrazó y Miss Lucas insultó la Facultad con energía. ¿Saben? Me alegra tener amigos. Ser Coffee sigue rondando la oficina para verificar que esté bien. Estoy bien, no sé de dónde salieron las lágrimas, sólo salieron.

Ya pasará. Sólo siento que mi incipiente y pinche carrera se acabó. Pasaré el resto de mi vida aquí.
Chale, ya pasará.

(Dos horas después)

Bien... ya me calmé. Tuve que salir y buscar ese pequeño y discreto corredor solitario entre la cafetería y las canchas para soltar un par de berridos, fumar dos cigarros y recoger los pedacitos de mi autoestima. Funcionó. No podía ponerme loca en la oficina, en una de esas entra la pinche Sra. Elton y se caga de risa. ¡Ah, eso sí que no, mamacita, no te voy a dar el gusto!

En el lado positivo es viernes social y parece que iremos a las hamburguesas para celebrar a el cumpleaños de Ser Coffee. Quería ir a buscar un regalo bonito para el caballero, él me regaló unas libretas maravillosas de los Simpson en mi cumpleaños, el carrito diseñado por Homero en una de las primeras temporadas de Los Simpsons y me trajo un difusor de té coquetísimo de Nueva York, quiero encontrarle algo de verdad bueno, tal vez de The Walking Dead para agradecerle que me haya lo haya presentado, también quería comprar una Barbie antes de que algún otro coleccionista más hábil que yo se lleve los pocos ejemplares de colección que llevan y necesito pantalones nuevos, el cierre de los que uso diario está a punto de ceder a la presión... pero de veras necesito esa cerveza. Mañana iré de compras, mientras comeré algo grasoso y beberé cerveza.

Supongo que es lo que decía hace un par de entradas. No pasa nada y sobreviviré. En este mundo se sobrevive a todo, menos a una bazuka o a un concierto de J. Lo. 

Mientras, me consolaré viendo el perfil de facebook de gente que está peor que yo, eso me hará sentir mejor. Es bueno ver la vida de los demás y pensar: Oh, bueno, no estoy tan mal.