domingo, 10 de noviembre de 2013

Bring it!




Bien, debo confesar algo muy vergonzoso: No he leído El señor de los anillos. Pero no hay necesidad de entrar en pánico porque acabo de comprarme la edición más bonito del mundo (todos en un sólo tomo, así de bad ass soy) y si termino el de vampiros del señor Martin entre hoy y mañana (cosas irrelevantes como reemplazar suéteres rotos, coser el parche de la chamarra de motociclista de mi perro y revisar lo que saqué del archivo la semana pasada me lo han impedido hasta ahora), prometo comprobar si podré evadirme de la realidad con la misma intensidad que con otros libritos coquetos que han evitado que me vea obligada a experimentar la realidad todos los días desde que era muy joven como por ejemplo, Drácula y El Conde de Montecristo. Me pregunto si alguna vez volveré a sentirme así. Tal vez ya no soy tan joven como era entonces pero recuerdo la efecto milagroso que tuvo el señor Edmundo en mi desgraciada vida de adolescente inadaptada. Quiero volver a sentirme así. Es como tomar rivotril y dormir una noche entera, sin sueños ni la extraña sensación de dolor en el brazo cuando se te duerme pero como estás entre dormida y despierta no sabes bien si cambiar de posición logrará algo o lo mejor es dejar de intentarlo y prender la tele.  Todavía estoy rastreando las profecías (todas las que pueda, sí, incluyendo las de Cersei) pero creo que si de verdad me evado por completo podré avanzar más rápido que con los vampiros del Señor RR Martin. Por cierto, hasta el momento no sé qué pensar del libro. Fevre Dream.  El perrito de mi hermana se comió una parte, no sé si me está dando su opinión. 
Nota: ¿Por qué no puedo dejar de comprar ediciones de Drácula? Es ridículo! Acabo de comprar una ilustrada con cierto feeling the novela gráfica goin' on. Lo que me recuerda. La adaptación de Juego de Tronos a novela gráfica está muy extraña y no me gustan los dibujos para nada. Eso no significa que vaya a dejar de comprarlos, leerlos y pensar con desaprobación que no me gusta el diseño de vestuario en las ilustraciones. Tampoco soy gran fan del vestuario de la serie, pero ni modo. ¿Qué se le va a hacer? Es que todavía no supero lo que le hicieron al vestido de novia de Sansa. ¿Dónde está el vestido de brocado con mangas que llegaban hasta el piso? 
Pero eso es otra queja. Ahorita sólo quería plantear una cuestión:
Gandalf vs. Dumbledore es como Sauron vs. Voldemort. Aunque me arriesgo a decir que Gandalf le ganaría  Dumbledore basada unicamente en que Dumbledore depende de su varita y de los hechizos, conjuros y demás demostraciones de magia verbal y no verbal, Gandalf podría golpearlo facilmente con su báculo, puede montar a caballo y tiene muchos amigos extraños a quienes recurrir en caso de que la magia falle. 

Uno nunca sabe qué puede pasar cuando los magos o la maldad se enfrentan. 

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