jueves, 7 de noviembre de 2013

Cinco cosas insoportables sobre las cincuenta sombras del tal Grey

Así es, leí el primer libro... y me aburrió. 




Esto lo va a sorprender, pero mi problema con la serie de libros aquella no tiene nada que ver con el contenido sexoso. Yo sé, todo mundo, es decir, mi hermana, Miss Crawford y la Dra. Pills, opinan que estoy loca (aunque ahora que lo pienso, la Dra.Pills es psiquiatra, debe saber de lo que está hablando) por haber botado el segundo libro a la mitad. En mi defensa diré: Hey, aguanté el primero!

Pero me estoy adelantando. ¿Cómo rayos llegué a leer eso? Peer pressure! Primero mi hermana, le gustó tanto que salió corriendo al Sanborns más cercano a conseguir los siguientes dos libros. Después fue mi doctora, que específicamente me dejó de tarea leer el libro. Al principio crei que era broma, no pensé que de verdad fuera uno de esos extraños ejercicios que me manda a hacer como "dar una clase frente a gente desconocida", al final sólo fuimos ella, su hija y la señora que la ayuda pero de todos modos me puse a llorar. ¡Fobia social! ¡Fobia social!. Entonces fui al cuarto de mi hermana y saqué el primer libro. 

¿Soy la única que me he botado de risa con ese libro?



Tal vez no.

Al menos Crepúsculo tiene una buena excusa para que Bella deje de respirar: Edward es un ser sobrenatural! que de alguna forma reune todos los requisitos que evolutivamente hablando busca una señora cuando está en el esplendor de su etapa reproductiva, es decir, un proovedor que no abandone el nido. Aunque ahora que lo pienso, un millonario traumatizado que en el fondo es un softie llorón también podría contarse como un ser sobrenatural. ¿Dónde hay? No es que yo quiera uno, en lo personal prefiero quedarme soltera a que me digan qué comer y qué no. Por otro lado, el famoso señor Grey no me resultó agradable en lo absoluto. Parece que el cuate se regodea en la falta de aprecio por la vida de una forma que hasta a mí me parece frustrante y recordemos que mi doctora ya está tan confundida y frustrada por mi falta de resultados que me mandó a hacer exámenes para ver si la depresión resistente tendría origen en un desorden de la tiroides. Resulta que no, nada más estoy loca.
Pero regresando al señor Grey. El pobre carece de un sentido del humor básico, con todo y que mi señora doctora me decía que se había muerto de risa con los correos entre Anastasia y él, los que me parecieron muy poco ingeniosos. Ya estaba bastante aburrida después de las primeras páginas cuando en pleno cine me llegaron como tres mensajes urgentes de Miss Crawford que decían más o menos lo siguiente: "Amiguita tienes que leer Cincuenta sombras de Grey, tiene mucho sexo pero está buenísimo". Le di el beneficio de la duda, después de todo, compartimos muchos libros malos que al final fueron muy divertidos cuando estábamos en primaria. Incluyendo el comic en el que Barbie se convierte en egiptóloga. Es más, ahora mismo recuerdo una anécdota graciosa sobre la juventud y la sorpresa ante el mundo extraño del adulto que a mis casi treinta años no termino de comprender. Permítanme.


Flashback
Y ahí estábamos en una celda del convento en uno de los retiros de las monjas y mientras ella leía una de esas novelas de arqueólogos que se encuentran con misterio y suspenso en el desierto egipcio que yo ya había leído antes, recuerdo que me dijo que no veía  el porqué le había dicho que ese libro "estaba muy grueso" hasta que le comenté que fuera a la página 73, 75 o setenta y algo (creo) y entonces lo entendió. Sobra decir que nuestros padres no tenían idea de lo que estábamos leyendo... en un convento. Tal vez no era nada grave, pero para un par de niñas de diez años en un convento cualquier cosa era un escándalo.

Fin del flashback

A veces me pregunto si una amistad tan inverosimil entre dos personas que no tienen nada en común pero que se conocen desde los cuatro años y pasaron un par de décadas saludándose no más de dos veces al año, no existirá en estos tiempos en los que yo perdí toda fe en la humanidad y a ella le dieron la espalda las amigas que tenía por abandonar a su antiguo novio por el actual esposo, por haberse cimentada en la lectura de novelas nacas de Sanborns. Y entonces regresé al bendito libro ese.

Lo terminé, con mucho trabajo logré aguantar las incontables páginas repletas de exactamente las mismas frases mecánicas repetidas una y otra vez: Ana se levantó, se sentó, se quitó un mechón de la frente, bajó la mirada, se levantó. Entró Christian, se sentó frente a ella en la limousina. Oh, Christian estaba guapísimo, sintió que su diosa interior bailaba salsa y mambo y cha cha cha y no sé qué tanto hacía la famosa "diosa interior". ¿Qué es eso?  Yo no tengo una. La única parte de mi interior con la que tengo contacto es el estómago que a últimas fechas hasta me impide tomar coca de dieta. La gastritis me está matando. Yo tengo una criada quejumbrosa, no una diosa interior. ¿Dónde se consiguen? No lo sé y por eso me quiero quejar. 

 Pero antes vamos a contextualizar un poco. El libro salió de un fan fic de twilight, de ahí podemos sacar la premisa de la joven torpe e inadecuada que no logra entender qué interés tiene el extraño misterioso que todas desean en ella.  Lo entiendo. Es más, después de haberme pasado toda la mañana leyendo un fan fic de Harry Potter (me metí a sacar los estándares que usan para clasificar los textos y me quedé leyendo 40 capítulos sobre cómo Draco secuestró a Hermione durante quién sabe cuántos meses hasta que la pobre se suicidó). Resulta que el masacrar el carácter del personaje original se denomina como "OC", Off character. Que me parece una amabilidad que le avisen los lectores a qué se enfrentan. Otras advertencias son : Fluff ,que está cursi, smut, que está puerco y slash que significa que en algún punto Harry y Draco se perderán el asco, lo que descubrí que también pasa en los fan fics de Supernatural, Juego de Tronos, Dr. House y hasta Jane Austen. ¿Wickham y Darcy? Eso está más allá de mi comprensión, pero volvamos al mundo del fan fic. 
 Siguiendo los estándares de las páginas y los ratings, la trama de la señora L. A. James lo que hace es más o menos seguir la misma fórmula en la que una dama virtuosa no se puede resistir al encanto y seducción de un misterioso señor que todo indica que no le conviene. La única falla, es que a diferencia de otras cosas que hay por ahí, la novela se queda en la rayita del límite de lo que puede ser aceptable. Y tan es así, que al final Anastasia y Christian tiene siempre una relación "vainilla" como dice él, y todo se encamina hacia el matrimonio y los hijitos. ¿Por qué tanto escándalo?  Al final es una love story cualquiera, lo que resulta muy cómico. El escándalo debería ser lo aburrido que se pone todo cuando a la señora le da por ponerse sería e intentar armar una historia. Christian sufre y se atormenta pero persigue a Anastasia, hace todo bien y ella se vuelve remilgosa y en algún punto es más divertido leer alguna cosa mamona sobre la melancolía en el siglo de oro o ver Here comes Honey Boo Boo! Que por cierto, en el libro del señor Bartra dice que la melancolía se suponía ligada al demonio, de ahí la creencia en el poder profético de algunos conocidos melancólicos, lo que me puso muy nerviosa y me llevó a comulgar en la misa que le hicieron a la mamá de la Sra. Weston. Por si las dudas. No me he confesado en un tiempo pero no quería arriesgarme a que el diablo tuviera algo que ver en mi supuesta enfermedad.

Lo que nos lleva a:  

Cinco cosas que no logré entender de Cincuenta sombras de Grey:

1.- Anastasia Steele es una virgen completamente sin experiencia que de un día para el otro se convierte en poco menos que en acróbata del kamasutra en el cuarto de hotel de un desconocido. ¿Cómo pasó eso? ¿No debería pasar por algún tipo de proceso psicológico-emocional de algún tipo? Parece que no. Sólo, saltó a la cama de un wey así nomás... bueno, a la tina.

2.-  Encontrar atractivos a hombres malvados de la literatura o apoyar que la protagonista se quede con el malo que no es el bueno del cuento es relativamente normal. Recordemos que a mi parecer Thomas Sutpen siempre será uno de los hombres mejor escritos del universo. Sí, es un ser despreciable, pero tiene escenas que sí le pueden reventar el corsé a cualquiera.  Me refiero específicamente al momento en que sus hijos lo están espiando y lo ven pelear a puño limpio con los negros de su plantación. Es una mala persona, lo es, pero eso no quita que al igual que hizo la señorita Rosa yo también le habría dicho que sí (para más referencias, favor de ir a Absalon, Absalon! de Faulkner). También entiendo perfectamente a todos aquellos que hubieran preferido que Hermione se emparejara con Draco antes de que el pendejo se convirtiera en un mortífago. Oh vaya, hasta pudieron haber solucionado las cosas en uno de los libros posteriores, antes de que la torturara Bellatrix, claro está. Lo entiendo, en verdad puedo entenderlo... no por nada soy tan fan de poner en mis oraciones que Sansa y Tyrion sean felices, es el asunto irresistible y natural de apoyar a los opuestos. Si todos los buenos se emparejaran con los buenos, los bonitos y perfectos con los más bellos y todavía más virtuosos y los malos con los malos,  sería lo mismo que  si se emparejaran aquellos que podrían ser hermanos y/o gemelos. El mundo estaría acabado. Pero Christian Grey no entra en la categoría. No es malo, no es peligroso, no es misterioso, es un millonario mamón y traumado que en el fondo tiene mommy issues y por eso maneja ridículas cantidades de dinero de formas mágicas que sólo lo hacen producir más dinero para comprar trajes elegantes, mansiones sin personalidad y hacer obras caritativas que tengan algo que ver con niños que tienen hambre por culpa de sus traumas de la infancia. 
Christian Grey me da hueva y el hecho de que quiera echarse a Anastasia sobre todas las superficies disponibles no lo hace más interesante. 
Pero lo más molesto no es que sea un chillón sin más personalidad que un par de fetiches inusuales, lo que de verdad me molesta es una pendejada que dijo y que no pude soportar: "Sarcasm is the lowest form of wit."

¡Púdrete Christian!

3.- El final del primer libro. Christian por fin agarra a Anastasia a azotes (¿No se supone que de eso se trataba?) y aquella sale corriendo y llorando. El verdadeeeeero sentido del dolor y no sé qué más dramas. ¿Qué esperabas Ana, ositos cariñositos y una canción de Selena Gómez? El cuate te llevó a su cuarto rojo del dolor en la primera cita. ¿Qué creías que iba a pasar?  Resulta que se pone remilgosa  y sufre y se aleja de él porque la lastima pero al final tenemos dos libros más en aproximadamente 300 pesos cada uno, creo. No he checado el precio pero se ven caros. 

4.- Diálogo, trama, algo por favor. Ya ni siquiera puedo recordar cuántas veces pensé "Oh, no, ahí van de nuevo", a sabiendas de que seguro pasarían dos o tres páginas de aquel par bailando la macarena horizontal en algún lugar exótico (como, a la mitad de una fiesta con los padres) antes de que pudiéramos tener un poco de diálogo. ¡Es que no pasa nada!  Christian ama a Anastasia, los padre adoptivos de Christian aman a Anastasia, ella los ama a ellos. Hasta Kate termina comprometida con el hermano y todo es perfecto, menos... el eterno retraso emocional de los dos. 

Ya después de que abandoné el segundo libro me puse a hojear los otros en busca de eventos importantes y por supuesto encontramos los clásicos recursos de suspenso que logran que una telenovela llegue a los 95 capítulos. Sumisas desdeñadas con pistolas, jefes perversos que intentan abusar de la protagonista... bah. No tengo nada en contra de las telenovelas, al contrario, las amo. Vi La Antorcha encendida desde el principio y hasta el final, puntualmente, sentada frente a mi tele con un plato de mango congelado. Veía lo que podía de Alondra a escondidas y en "mute" para que mis papás no me cacharan, compré Corazón Salvaje en Dvd y no me he perdido la cuarta repetición de Amor Real, pero hay de telenovelas buenas a telenovelas malas y Christian y Anastasia me aburrieron hasta el borde del llanto. Es como jugar a la lotería del lugar común: "La madre drogadicta", "El guapo millonario", "la tímida graduada", "el jefe acosador". Todos ellos, insoportables.


5.- Pero lo peor, lo peor de todo es el hecho de que las sumisas de Christian se parezcan a su madre. Eso sí que es perturbador. Dejemos atrás los juguetes, las órdenes, los escenarios inusuales y los tampones (ewww, quién usaría algo así. Menstruar es bastante desagradable, es molesto, te duele el cuerpo, te pones de mal humor, estás irritable y no sé  ustedes pero yo caigo en unas depresiones terribles, sin mencionar que ningún dolor intestinal y/o muscular se compara al poder que tiene un cólico, lo último que alguien querría usar es un artefacto como ese. ¿Qué somos, la inquisición? Bueno, aunque tal vez Anastasia y Christian encontrarían interesante el uso de la pera, aunque el Discovery Channel diga que en realidad no es factible que el instrumento hubiera sido usado eficazmente porque en todos los experimentos que hicieron se rompió), vamos al hecho de que las sumisas se parecen a su mamá. A SU MADRE! Eso es un deal breaker. Digo, es su madre. ¡Su madre!


A manera de conclusión quisiera resaltar otro detalle molesto. Si Christian tiene tantos problemas con el hambre y la alimentación, qué hace desperdiciando helado de vainilla de una forma tan torpe y banal.  No tiene sentido.

Es helado de vainilla se supone que lo comas en pants frente a la tele. ¡Lo está usando mal señor!



Anastasia y Christian deberían aprender una lección de la que me parece es la verdadera historia de amor de las relaciones dom-sub: Secretary.







¡Ese par sí que es adorable!

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