martes, 30 de diciembre de 2014

En caso de que necesite un riñón

Hace unos días, cuando mi padre y yo intentábamos ejercitarnos en el gimnasio (yo veía los Simpson y él revisaba su teléfono), de la nada, recibió un mensaje de texto del que parece es su hermano o primo, o vaya usted a saber. Sí, resulta que 60 años después de haber abandonado a mi abuela y a mi papá, este señor decidió viajar a la ciudad e hizo que alguno de su parentela le escribiera para informárselo. La única expresión que se me ocurre es: "Qué huevos". Le dijo que lamentaba la muerte de su padre, (no el de él, sino el del primo, que haría al difunto su tío, que para lo que sirvió fue de poco o nada, ya me perdí) pero que estaba de vacaciones y no estaba disponible. Le dije "te van a volver a buscar" y  lo hicieron, esta vez con un mensaje más largo que el anterior.
¿Por qué ahora? De repente, le salen con un mensaje diciéndole que se murió su tío, que su papá está en la ciudad con su hijo menor ("tu hermano" no sé qué) y detalles de todos los tíos, tías, primos, primas y respectivos descendientes que pudieron concebir.
¿Qué quieren? Muy sencillo: dinero.

¿Qué hay con la gente? Este señor ya lo había intentado ver hace como treinta y tantos años, cuando apenas empezó a irle bien en la vida y mi papá lo mandó a la chingada, como debe ser. Ahora, salen con que se está muriendo y lo quiere ver. Yo sospecho que esperan que pague el entierro o algo así. La verdad espero que se esté muriendo, no me gusta saber que tengo parientes perdidos por ahí perdidos. Por otro lado, me sorprende el cinismo de esa gente. Literalmente, mi abuela tuvo que trabajar como dependienta en una forrajería e inyectando ancianos en un country club para mantener a mi papá mientras escondía que era madre de un niño porque su jefe, el yo supongo ya difunto "Sr. Guerrero" la acosaba con cierto entusiasmo, y eso de ser madre soltera en los cincuentas no era cualquier cosa. Mi papá empezó a trabajar a los siete años y aunque primero se quedaban en la pequeña y humilde vivienda de la bisabuela Dolores (a la que sí reconozco como familia y me enorgullece imaginar a causa de sus coloridas frases y drásticas historias, como aquella en que le robaron, agarró un cuchillo y se fue a perseguir al ladrón hasta que le regresó sus cosas), después vivieron con la hermana de mi abuela, la famosa tía que a mí me asustaba de niña porque tenía un ojo chueco que parecía siempre estar viendo hacia abajo, y su esposo, el padrino que siempre olía a Ron y no dejaba de contarme la historia de cómo perdió la uña del dedo pulgar en un accidente de la llantera donde trabajaba hasta que gracias a Dios, y a que mi madre los odia a muerte, los dejé de ver a todos, mi abuela incluida, a los diez años. Yo sé que suena terrible, pero en defensa de mi madre, les diré que la odiaron desde el primer momento en que la vieron e hicieron todo lo posible para que no se casara con mi papá y les robara la gallina de los huevos de oro. Y no conformes con fastidiarla cuando eran novios, se pusieron violentas cuando se casaron y entre las múltiples ofensas que mi madre me repite cada que mi abuela la hace enfurecer están aquellas veces que evitaron que tanto ella como mi hermana de menos de dos años entraran a la habitación del hospital cuando mi papá tuvo un accidente automovilístico que casi lo mata pero afortunadamente sólo le dejó una pierna biónica que más que nada es molesta a la hora de pasar por la seguridad de los aeropuertos pero no hace gran año. ¡Son mujeres terribles!

Así es, admito que no me agradan particularmente, aunque para ser justos la familia de mi madre tampoco me agrada, pero los tolero. Otro problema que tengo con las primas y los tíos con los que vivió mi padre en su infancia, es que siempre han estado acostumbradísimos a que mi papá les resuelva todos, y para eso el que se casara y tuviera hijos les estorbaba. demás, Es bastante molesto ser la últimas en la lista de prioridades de mi propio padre cuando mi madre es la primera y única esposa legítima y mi hermana y yo sus únicas hijas (espero, aunque por aquello de las cochinas dudas ya verificamos que los dos hicieran testamento)
Estas mujeres siempre necesitan algo, trabajo para los maridos, hijos, novios, etc., que sea padrino de todo engendro que dan a luz, que pague los quince años de una pendeja que mi abuela siempre quiso mil veces más que a mí, y básicamente que intervenga en todos sus asuntos como si fuera su padre. Que el marido de una la golpeaba, ahí salía corriendo mi papá a meterlo a la cárcel, que el novio de otra la quiere estafar, ahí salía corriendo a la primera llamada de "arréglalo con Beto". 
Mientras, ahí estaba yo, solita, esperando en la sala de mi casa pensando que mientras mis papás estuvieran separados y sólo lo pudiera ver una vez a la semana, no me iba a dejar plantada, ¡Ah, pero cómo se sorprende uno de niño! Pero suficiente de mis traumas.

La verdad, desprecio a esas brujas. A las hermanas de mi mamá las veo con rencor y odio, pero a las primas de mi papá las detesto con cierto dejo de repugnancia.  Es que me asustan. Imagínense que cuando estaba en el hospital una vez en que operaron a mi papá, fui a la cafetería a comer algo cuando se apareció una de sus primas. De repente, sólo vi un personaje que se acercó a mi mesa y la verdad es que me asustó porque creí que era un hombre vestido de mujer. Que no tengo nada en contra del travestismo, aparte de que la mitad de la zona rosa se ve mejor en minifalda que yo, pero esta cosa que me hablaba como si me conociera era aterradora. Hacia tantos años que no la veía que al principio me quedé consternada preguntándome "¿quien o qué es esto?" ¡Es que parecía hombre! Hasta la fecha me refiero a ella como "el trasvesti", pero admito que es su prima, me guste o no, y como sea, cuando él y mi abuela no tenían dónde vivir les dieron techo. Aunque no fue tan desinteresado. Como se imaginarán, como niño que no tuvo casa propia, mi padre consideraba su obligación mudar a su madre del lugar tan feo donde vivía todavía con su hermana, "sacarla de ahí", como él dice, y comprarle una casa a unos quince minutos de la casa donde  mi hermana y yo nacimos y crecimos. Lo que, por cierto,  resultó en un feo episodio. Parece que mi madre descubrió la compra de la casa justo antes de irnos de viaje y decidió que el mejor momento para mentarle la madre y decirle que era un "pendejo" por "dejarse estafar por su maldita madre" fue enfrente de todo el avión al principio de un vuelo de once horas.
Yay, infancia.
Pero lo entiendo, de hecho me parece loable el que mi papá le comprara una casa a mi abuela para ella solita, en especial porque eso me dio la oportunidad de esconderme ahí en algunas ocasiones de la adolescencia en que por alguna razón debía huir brevemente de mi casa, o depositar a Sibila, la perra que encontramos en el estacionamiento de Superama, para lo que yo supuse sería una corta estancia hasta que mi abuela se fue encariñando con ella y ahora son dos viejitas que no oyen y no tienen dientes pero de alguna forma se comunican. Esa casa, precisamente, es lo que una de las primas que se la vivía ahí metida con su chamaco esperaba heredar, o al menos eso es lo que especulamos mi padre y yo, ya que las primas que tanto amaban a mi abuela y se la vivían con ella la dejaron de ver súbitamente tan pronto averiguaron que no está a nombre de mi abuela, sino de mi papá. ¡Ja!
Hey, si mi papá se las arregló solito para salir adelante no veo por qué tenga que seguir pagándoles el que le dieran asilo de chiquito. Ya le han sacado bastante en la vida, y miren que lo dice alguien de treinta años que no pudo conseguir un trabajo sola y actualmente se dedica a hacerse manicure y gastar por internet con la extensión de su tarjeta. ¡Pero yo soy su hija!

Mientras todos estos eventos sucedían, el otro cabrón formaba una familia y no pensaba en lo absoluto en mi papá, si tendría dónde dormir o qué comer, ropa para ir a la escuela, o si la estaba pasando muy mal. De su traumática infancia le queda la fobia al agua fría (bajo ninguna, ninguna circunstancia se debe apagar el boiler, nunca, nunca en verdad, su ira no tiene comparación) y las ratas, así como su extraña afición a los jardines.
En fin, el niño creció, fue a la escuela, se volvió revolucionario, le dispararon en el 71, no le pasó gran cosa, terminó la carrera de economía, intentó aplicar a un banco pero por su pasado revoltoso lo mandaron al diablo, cambió de rumbo, decidió que la única forma efectiva de cambiar el Estado era desde adentro, entró a trabajar, conoció a una güera tímida y buena ondona, se casó con ella, tuvieron hijitas y prosperaron.

¡Y de repente aparece el otro cabrón de la nada con su parentela!

Él dice que planea mandarlos a la chingada de nuevo, pero yo temo que de alguna forma logren alcanzarnos (sí, porque todo es sobre mí), pero él parece inmutable y a mi advertencia de que eran perfectamente capaces de ir a buscarlo a su oficina, sólo miró al vacío y dijo "que vayan, no los dejan subir".
No sé si reprime sus emociones, como le dije, o si en verdad le vale madres, como dice él. "Es que, no lo conozco, para mí no significa nada, si lo veo sería como ver a cualquier señor en la calle". Y sin embargo, no lo planea ver, lo que me da un gusto enorme. A lo mejor soy una perra, pero yo no creo en el perdón y como sé que lo que quieren es dinero, creo que lo mejor que puedo hacer es seguir el ejemplo del principal interesado, apoyarlo y fingir que esas personas no existen. Será muy fácil, más que nada porque nunca he tenido un abuelo, ni creo que pudiera tenerlo a estas alturas. Esa es la razón por la que no me explico que estas personas esperen algo de mi papá. Nunca tuvo un papá, no sabe qué es eso ni lo necesita. ¿Qué esperaban, que saliera a buscarlo, lo abrazara y le dijera "al fin te conozco papá" y lloraran todos de felicidad?

¡No mamen!

Aunque es ligeramente reconfortante saber que si necesito un órgano hay una rica fuente de presuntos donadores que no sabrán qué les pasó cuando despierten en una tina llena de hielo y una nota en el espejo. 

¡Para eso es la familia!

jueves, 11 de diciembre de 2014

Por aquello de la autopromoción

Otra vez, por accidente, caí en las fotos de una de mis ex-compañeritas de primaria. Sí, adivinó usted, otra está embarazada. Ya metida en el chisme me aventé todas las fotos anteriores a la gran panza de y al parecer está embarazada de gemelos.

...


(GRITO INTERNO)

Ya, está bien. O al menos eso le digo a la gente. Verán, el admitir frente a gente horrenda que "sí, el sueño de mi vida era casarme y tener hijitos pero ahora que llegué a la edad de ser una solterona respetable he decidido dejar de intentarlo y fracasar, para apegarme con toda dignidad al papel que me reservó la vida y las películas mexicanas que vi en la infancia. Gracias por su interés" lleva al "¿por qué no lo tienes sola? no tienes que casarte", a lo que tendría que explicar esta necesidad patológica de hacer las cosas de acuerdo al reglamento que no puedo sacar de mi cabeza. No se puede circular sin placas, igual que nunca salgo ni a la tienda sin mi licencia, desde que no sé bien qué día no circulo no salgo los sábados a la calle... y por supuesto, el hecho de saltarme pasos en la evolución natural y deseable del ser humano es imposible, sencillamente imposible, La sensación de ser observada y juzgada constantemente me impediría moverme. Es que a veces no puedo moverme, como cuando me quedo atorada en el tráfico y en lugar de dar la vuelta y bajarme en algún café desconocido para estirar las piernas y esperar a que pase lo peor me quedó en mi asiento, pisando levemente el acelerador y el freno alternativamente. ¡Que se me duerma la pierna! Conforme pasa el tiempo me resulta cada vez más difícil hacer cosas espontáneamente. El miércoles es día de psiquiatra, el lunes y viernes son días de ir por Flor, lo que me da un margen de entre las once de la mañana y las dos de la tarde, máximo cuatro para hacer otra cosa. 
Trabajo no más y nos menos de cuatro horas seguidas, ya sea que vaya al archivo o lo haga en mi casa, eso cuando tengo trabajo, y si no lo tengo la sensación de que existen cosas rotas o descompuestas a mi alrededor me hacen pasar la noche en vela esperando a que den las nueve de la mañana para que pueda ponerme a taladrar o colgar cuadros sin fastidiar a los vecinos.

Las imperfecciones ocultas me enferman. Si se va a tener un defecto más vale que sea obvio y descarado. ¡Sácalo, sácalo! Que se vea que está ahí.

De otra forma, es como no saber al abrir el refri si la leche (de almendras) está echada a perder.

Otra cosa que me cuesta un trabajo impresionante es la interacción social. Hacerme manicure requiere un esfuerzo ultrahumano. Estar ahí sentada frente a una extraña que te habla o pretende que le hables. ¿Contestar mensajes? ¡Sálvame, Cristo! 

¿Espontaneidad? ¿Ser como mis ex-compañeritas de primaria que de un día al otro inesperadamente cambian de carrera, de ciudad, de novio/esposo/movida y de la nada salen embarzadas? ¡Así no funciona el mundo! 

Ay, no puedo soportar tal irrupción en la fuerza.

Por eso, al famoso "¿por qué no lo tienes sola?" respondo con todos los buenos argumentos que efectivamente existen en contra de la reproducción humana. Básicamente soy una desempleada económicamente dependiente de mis padres jamás les enjaretaría la responsabilidad de costearme el embarazo.
[Favor de insertar pedrada para todas las que se embarazaron para casar a un pendejo y sin embargo siguen viviendo de sus madres. Paula la Nazi, te estoy viendo a ti.]
Si tener hijos con un buen padre presente, medianamente ausente o mal marido/buen padre, mal marido/pésimo padre ausente o no, es difícil (lo he visto en mis amigas, el amor verdadero dura tres meses), aventárselo solita y a lo pendejo como el borras es la cosa más irresponsable que existe.

El costo del ginecólogo,los estudios, el hospital, la recuperación, el mobiliario, los pañales, la comida, las vacunas, la escuela, el pediatra, las actividades curriculares y claro, si vas a mandar a un niño a una escuela (que ya todas salen en un ojo de la cara) ni modo que lo mandes envuelto en un saco de papás, va a necesitar uniforme, en el mejor de los casos, y en el peor, cualquier porquería que todos sus compañeritos traigan puesta y que él necesite con fervor. Las cuotas, los viajes escolares, el cambio de tenis cada tres meses, las fiestas de cumpleaños, halloween, navidad... ¡puta madre, de dónde voy a pagar eso! 
Por otro lado, y en caso de que se superen los inconvenientes económicos, se trata de traer a una persona a un mundo espantoso. Asumiendo que por milagro naciera sano, con todas su facultades, piernitas y deditos en su lugar. ¿Qué le voy a decir cuando me pregunté por qué sus amiguitos se burlan de él en la escuela, o qué hace ese perrito tirado en el periférico, va a revivir? ¿y si me lo aventara de cualquier padre extraño con ayuda de Johnnie Walker y visualización creativa protagonizada por Teddy Sears, qué le invento cuando me pregunte por su papá? ¡Vamos educando asesinos seriales, por qué no, o peor... porristas! Me sale una niña pendeja y me suicido. 

Todas esas son excelentes razones para no tener el menor interés en el matrimonio y la crianza.

¿Qué clase de persona irresponsable haría algo así?

Y sin embargo, cada vez que veo las fotos de mis ex-compañeritas y sus bebés, o la de mi prima y sus bebés, pienso: Chale, pues qué hice mal. Intenté hacer las cosas bien porque de chiquita me lavaron el cerebro haciéndome creer que Dios recompensa los sufrimientos y todo lo que pasa forma parte de un plan perfecto. ¡Esa bola de putas hipócritas y malvadas tienen bebés y yo me voy a morir con el útero seco, no es justo!

Afortunadamente, al final de cada sentimiento existe una pastillita de quetiapina para matarlo. En media hora iré a ver Los Simpson, después dormiré, mañana me ocuparé de diversos asuntos decorativos, y con suerte inventaré algo qué regalarle a mi hermana o me regocijare en mis coquetísimos tenis pintados a mano.

Después vendrá el estreno de "Vikingos" y con suerte, saldrá "Los Vientos de Invierno". La vida tendrá sentido y seré feliz otra vez, al menos hasta que algo horrible pase en el libro. Entonces chillaré a lágrima suelta, pero entonces será por una buena razón. ¡Y lo voy a disfrutar!

jueves, 4 de diciembre de 2014

Baby dragons

Por lo general me da toda la flojera humanamente posible el cortarme el pelo y/o ir al salón de belleza. La idea de tener que hablar con desconocidos, sentarme a la merced de quien sea que me va a estar cepillando, jalando y juzgando silenciosamente me estresa. Pero por más que ame el largo de mi cabello medieval, el lunes llegué a uno de esos límites extraños en los que me resigné, me subí al coche y pensé "necesito encontrar un salón de belleza, el que sea y al azar, en la próxima media hora". Recordé que Mrs. Weston me había dicho de un salón que no me acuerdo qué ofrecía en la plaza cerca de su casa y pensé "oh, bueno, está cerca".
No sé si sería el mismo salón, la verdad es que me metí al primero que encontré que se veía medianamente decente y cuyos trabajadores tenían una cabellera respetable.  Si su cabello se ve decente, deben tener idea de qué hacen.
Al final me senté a que me despuntaran el cabello con una señora de lo más divertida que me contaba cómo le había pintado el cabello de todos colores a sus hijas adolescentes. Una señora de lo amable que además me dejó el cabello con más forma sin cortarlo demasiado. La cabellera medieval sigue ahí.
Todo bien, claro... y sin embargo, sigo soñando con que algún día, cuando me siente en algún salón a que me corten el pelo, me atenderán así:




La verdad me había resistido a compartir lo divertido que es el recap de Juego de Tronos en Funny or die porque me preguntaba si no era ligeramente homofóbico y reprobable la explotación del estereotipo de hombre gay... pero entonces vi que apareció Brad Goreski y dije "si él lo aprueba, entonces no hay nada de malo". Lo que nos lleva a: ¿por qué no puedo tener un estilista fabuloso que me hable de Juego de Tronos mientras me corta el pelo?

¿Por qué?
Les diré por qué. Porque la vida es cruel e injusta. Él me entendería, hablaríamos de los capítulos que pasaron, de las réplicas disponibles en Etsy, joyería, cómo aplicar los principios del vestuario al atuendo diario sin parecer tan extravagantemente disfrazado y al final imitaría a Daenerys, yo citaría a Tyrion, me quejaría de los errores de adaptación y él me callaría con el dedo índica moviéndose de un lado a otro mientras me dice como sólo los hombres gays saben: "Oh, no bitch, no spoilers".

¡Sería tan maravilloso!

Pero no, ni modo, tendré que tener esas conversaciones en mi gente. Hay muchos hombres gays, pero ninguno quiere ser amigo de Juego de Tronos. ¿Es porque soy desaliñada, verdad? Prometo que me arreglaré un poco más si encuentro un estilista gay (muy importante, no quiero sufrir acoso) que quiera ser mi amigo de Juego de Tronos, sin mencionar que mi cabello se vería fabuloso todo el tiempo.

Sí, todo el tiempo.

lunes, 24 de noviembre de 2014

No estoy sola

¿Lo ven? No soy la única que piensa que D&D cometieron un crimen espantoso contra Tyrion.

There:

https://lareviewofbooks.org/essay/need-talk-tyrion-hbo-failed-george-r-r-martins-iconic-character


Tiene tanta razón, que me duele.

El enigma de los escarabajos

¿Qué rayos pasa con Juego de Tronos? Hace un par de día vi otra vez (sí, otra vez) el juicio por combate de Tyrion. Bien, lo único que hicieron bien fue el enfrentamiento entre la montaña y la víbora roja. Por un lado, el brillante y bien trazado plan de Meñique quedó desplazado por "Sansa le hace un favor porque se transformó en Maléfica". Entonces, Sansa nunca escuchó a Lysa confesar que ella mató a su marido y le mandó la carta a Catelyn por instrucciones de Meñique. Ahí es cuando descubrimos que él fue el responsable de poner en movimiento toda la historia. Ya ni hablemos de la introducción de Darth Sansa. Ponerle plumas negras a un vestido estilo Maléfica. ¿Qué rayos? Yo creo que se toman demasiado en serio las sutilezas y cuando las hacen tan obvias, se vuelven un chiste. Por cierto, detesto el collar ese que le pusieron.
Otro detalle. Si introdujeron a Marillion como el bardo al que Joffrey le corta la lengua anteriormente ¿no pensaron que tendrían que conservarlo para justificar la muerte de Lysa? No, lo metieron quién sabe por qué razón para que volviera a desaparecer tres segundos después. Le adelantamos las temporadas y cuando debería aparecer, siendo el acosador malvado que quiere violar a Sansa y cubre sus gritos cuando su tía intenta matarla, deciden que no hace falta y acaban con todo el predicamento usando la explicación más boba del mundo: Oh, sí, Lysa se suicidó. Y entonces meten a Sansa salvándole el trasero a Meñique como una forma extraña de enseñarnos a todos que ya no es tan pendeja y que se ha convertido en una especie de aprendiz/protegida, vaya usted a saber.
Lo que me consuela de todo esto, es que de acuerdo con la regla de dos de Star Wars:
"Cuando tu poder eclipse al mío seré desechable.  Esta es la regla de dos: Un Maestro y un aprendiz. Cuando estés listo para reclamar el manto de Señor Oscuro, debes hacerlo eliminándome"

Darth Bane a Darth Zanna

Yo recordaba que era "matándome", pero tal vez no he visto la serie en un tiempo, aunque estoy profundamente preocupada por qué le hará Disney en la siguiente entrega.
Pero regresando a la dinámica Sansa/Meñique, tengo la esperanza de que Sansa lo matará en algún momento. Digo, debería hacerlo nada más por andar desprestigiando a su madre. Yo lo haría. Y ya si le aumentamos la muerte de Ned y Robb tendría que hacerlo sufrir lentamente. Ah, también es culpa de Meñique la muerte de millares de inocentes, pero supongo que sería bonito dejar a Nymeria ocuparse de esa cuenta.
Sin embargo, no es eso lo peor que D&D hicieron la temporada pasada. ¿Qué fue la escena de los escarabajos y Orson Lannister? ¿No pueden introducir personajes ni en los diálogos porque "la gente se va a confundir" pero pueden inventar uno en unos valioso minutos que bien podrían haber usado en la huida de Tyrion para la fatal revelación de la identidad y suerte de Tysha?

¡No me jodan!

¡Era indispensable! A ver, qué tal que las sospechas son ciertas y Tysha efectivamente es "la esposa del marinero", la prostituta que se casa con todos sus clientes?

¿Si notaron que desaparecieron una frase épica del libro? "Wherever whores go". Y de ahí borraron completamente al Tyrion enojado con la vida que explica el que se comporte como un completo ojete con la prostituta pelirroja después.  ¿Y ahora cómo se enterará Jaime que Cersei se metió alegremente con Lancel y los Kettleback(también desaparecidos)? ¡Es importante! De otra forma Jaime nunca la hubiera mandado a volar cuando le escribe pidiéndole ayuda. Causalidad, gente, causalidad.

Pero lo que más me molesta de todo el asunto es algo que vi en un meme y que es completamente cierto: ¿Tyrion, el que tiene un soft spot in his heart for cripples, bastards and broken things, se burla cruelmente del primo con necesidades especiales? Tyrion no hace eso, y como prueba tenemos su relación con Penny. Sí, está amargadito, rencoroso y con ansias locas de vengarse, pero aun así tiene el corazón de cuidar a Penny, salvar a Jorah y todavía cuando ella lo besa sacar una mentira piadosa para no lastimarla porque sabe que en el fondo ella sólo quiere reemplazar al hermano que perdió.

Estimados D&D, por lo general me preocuparía por ustedes y sus almas, pero son culpables de todos los cargos anteriormente mencionados y de todos los que se acumulen en la siguiente temporada. Sí, vi las fotos, vi a Tyrion sentado con Daenerys, el estúpido de su nuevo marido y el Daario que debería estar de rehén a esas alturas, no me digan que me calme y entienda que se trata de una adaptación. Cortaron a Arianne, mandaron a Jaime a Dorne, metieron a Bronn con calzador, sacaron a todos los Greyjoy... ¿qué pasa con ustedes? No tienen perdón de Dios.
Y como subí 800 gramos, descargaré la ira resultante con ustedes.
Y espero que esa teoría que dice que la escena de los escarabajos la escribieron para uno de sus críticos, que casualmente se llama Orson, sea mentira, porque si es verdad, lo entendería, pero haría más grave el que cortaran tan arbitrariamente diálogos de tal relevancia para nuestros más amados y ambivalentes personajes.

Mueran, mueran, mueran... y háganlo espectacularmente. Mueran.

Bien, me siento mejor.

Carta abierta

Estimado Señor Escritor:

¿En qué está usted pensando? Por favor, le suplico que deje de coquetear con una mujer tan fea como la que le deja mensajes amorosos con el mayor descaro sin imaginarse que le causa severos estragos estomacales al prójimo. Y mire que no lo digo por mí. Puede usted ir y casarse con la encueratriz más fea que quiera, no me importa, pero me preocupa el daño emocional que echarse a semejante mujer pueda ocasionarle. Aparte del riesgo sanitario. No es que yo dude de la decencia de una persona que usa Daisy Duke's para andar por el mundo, pero caras vemos y mañas no sabemos. Yo ya cumplí con advertirle. Si me hace caso o no, es asunto suyo.

Queda muy suya

La misma persona que lo ha espiado desde hace poco más de diez años

viernes, 21 de noviembre de 2014

En la vida no queremos sufrir

Efectivamente no queremos sufrir, aunque suene contradictorio tratándose de una entrada escrita por una fan declarada de ASoIaF, pero es verdad. ¿No suena esa canción en su cabeza todos los días? 

Bien, aparte de la selección musical les vine a platicar algo que me inquieta. No hay que ser la crayola más afilada de la caja para decir "esto es bueno" y "esto es malo", como en la clase de Biblia que tenía a la señora laica de los grandes lentes setenteros rosas.
 Verán, tal como le dije a mi indignada señora madre hace un par de días, "no hay insulto que puedas inventar que no estén diciendo ya".Y es cierto. No creo que haya algo que pueda decir que no haya sido pronunciado/escrito unos cuantos millones de veces. Por otro lado, hay una regla clara que me puse en la vida hace como veinte años, cuando descubrí que hablar de política era ganarte un insulto de tu compañerito de primaria, y es la de quedarme callada cuando no sea imprescindible que intervenga en algo.

Y antes de que me agarren a pedradas por ser una inconsciente incivil, etc., quiero aclarar que nunca lo hago no porque no me importe sino porque doy por hecho que no lo sé todo, de hecho, casi nada, y que probablemente estoy pecando de ingenuidad con mis opiniones. 
Sí, estoy indignada, claro que sí, quién no lo está, (si no temiera que el gobierno me está espiando compartiría todos los memes ofensivos de la gaviota que encontrara) pero eso no significa que sepa un carajo sobre cómo funciona el asunto, pa' tal lado o pa'l otro.
Si le buscamos parece que bien podríamos ser unos castizos felices caminando frente al palacio del virrey, o unos profesionistas incipientes que andan por alguna calle de finales del siglo XIX preguntándonos "a dónde va a parar el futuro" y uno suspira porque sabe que el futuro les depara a Victoriano Huerta, la matanza del 68 o el terremoto del 85, pero no lo decimos. 
No opino porque no sé, y si algo he aprendido de política es que uno nunca sabe cómo funciona el gobierno, los periodistas, las campañas, los grupos de choque, los electores... y la multitud de mecanismos que hay adentro del reloj. Sin embargo, en este punto debo admitir que me resulta inquietante el identificar las noticias que se escuchan de fondo en la habitación de mis señores padres con alguna notita que alguna vez leí en algún periódico antiguo sobre un "evento radical intrascendente" que eventualmente termina en algún libro de Historia de primaria bajo el subtitulo "Causas de..." Ya no debería ir a la hemeroteca, me hace daño. 

Pero me estoy desviando del punto. Lo importante es que no creo tener la verdad sobre nada ni presumo saber algo cierto sobre el asunto. Admito que la idea de protestar contra la injusticia para hacer un mundo mejor es ingenua y que si quiero invertir mi tiempo de vida en algo provechoso lo mejor que puedo hacer es donar dinero a los albergues de animales rescatados. 
¿Qué lograrán? No lo sé. ¿Qué fue todo esto? Tampoco lo sé. Lo cierto es que me faltan cien años más y un montón de lecturas apropiadas para poder decir algo ligeramente acertado, especialmente porque todo proceso se va construyendo en una escala de grises muy confusa y llena de villanos y archivillanos, pero ningún héroe...y de haber uno, ya será trabajo de un estudiante ambicioso meterse al archivo para encontrar documentos comprometedores y destruirlo.Esa es la chamba.
Si tuviera que admitir las cosas que me pasan por la cabeza diría que por lo general me temo que nos dirigimos al infierno, que es inminente un conflicto armado a gran escala o que seremos todos asesinados en nuestras camas, pero parece que exagero o que no lo estoy evaluando acertadamente. Entonces me callo la boca y sigo engullendo mi triste desayuno de nopal y queso panela. 
 Mi hermana se fue a dar una conferencia precisamente sobre la verdadera crisis en México, que de acuerdo con ella tiene muchas partes unidas en una especie de monstruo mitológico. Unos se cuelgan de la cola de serpiente como culpable, otros se van por los cuernos y luego está la fracción que se aferra de las patas, cuando el verdadero peligro del monstruo es el aliento ígneo que escupe por la garganta, adentro, envuelto por todas esas partes distintas y mortales. Revisé esa ponencia como cuatro veces desde que trascribí la grabación de las elucubraciones políticas de mi padre y hermana. Por eso no digo nada. No sé y la verdad es que creo que las opiniones ignorantes hacen más daño que otra cosa.

Claro, eso no significa que no pueda odiar a las personas que sí lo hacen de manera irresponsable y egoísta, como por ejemplo, mis ex-compañeritas del colegio. Quisiera gritarle una o dos cosas a "la vampirata" y "la tortillera",dos personajes de lo más brutos a la hora de soltar opiniones. Digo, que lo piensen pero que no anden pensando que tienen razón. Me parece muy divertido como mis ex-compañeritas de colegio religioso y chafa creen que son muy inteligentes por opinar, cada una en polos opuestos del espectro, sobre los disturbios.

Miren ustedes, cuánta sandez: 


Por un lado, tenemos a la defensora del orden y la opresión, démosle la bienvenida a la señora que puso una foto diferente de su marido durante todos los días de los meses previos a su boda. ¡La dentista!


"Me vale si me critican pero bola de nacoooooooos eso es no tener madre!!!!! vean la clase de personas q son .... sin minima educacion, sin el minimo respeto x la gente q nada malo les esta haciendo mas q ir en su carro!!!! 

Una cosa es manifestarse y otra agredir de esta forma"


y

"Lo bueeeeeno es q eran marchas tranquilas .... q horror!!!!"


Y en la otra esquina está la señora que sueña con que de veras sus pequeñas y ridículas opiniones tienen efecto en "EL GOBIERNO" porque así de importante es ella porque es psicóloga, wey; ¡La vampirata!


"Por que solo haciendo un paro mueves al gobierno amiga."


Y al fondo se escucha una risa porque pienso "Amiga dentista, no eres una niña bien, nunca lo serás, el insultar a los que se manifiestan con razón y conciencia no te va a poner en el radar de la alta sociedad ni va a demostrar que eres mejor que nadie, no lo eres." Y después me voy con la vampirata, la que cree que una manifestación tiene efectos directos en el Estado. "Mi estimada, por favor, cierra la boca, bájale a tus humos revolucionarios y reza porque tu marido nunca sepa la fama que tenías en el colegio, no es bonita y podría llevarlo a preocuparse por un posible contagios de ETS que podrías haberle pegado".

El martes tengo otra entrevista para ver si alguien que no conozco y que no sé qué hace me da trabajo en algo de lo que no sé nada, precisamente porque la administración pública me confunde. Así es, estoy en graves problemas. Tal vez me caería bien una personalidad de vampirata justo ahora.
Así que podría preocuparme por inventar qué diablos voy a decir, o podría entretenerme en algo inofensivo.
¿A quién engañamos?
¿Creen que McGee y Abby de NCIS algún día terminen juntos? Es que me emociona la idea idea de que se casen y sean felices, son perfectos el uno para el otro. Casi tanto como el paseaperros y yo.

Estimado Sr. paseaperros, estoy consciente de que parece usted un scout en drogas o que la separación entre sus grandes y perfectos dientes haya llevado a la desaprobación de la Sra. Weston que sugirió que estaba usted chimuelo, lo que es mentira o en caso de ser verdad me importa un carajo, pero debo expresarle que lo admiro profundamente y que le agradecería que cuando saliera usted, tan fachoso, greñudo y desarrapado como es, me dirigiera una sonrisa para iluminar mi día.
Gracias

Queda muy suya
La del jeep


Update: Chale, luego ve uno el video del anciano al que agarraron a golpes los granaderos por ofrecerles libros y me dan ganas de llorar. Qué bueno que me encontré a mi viejito de las recetas médicas y le di la mitad de mi comisión por ir a conseguir los cigarros de mi mamá, me sentiría muy mal si no lo hubiera visto. Necesito más dinero en la vida, ya casi se me acaba el premio. Ni modo, seguiré comerciando cigarros. Aclaración. Es una forma de decirlo, no tengo un negocio verdadero (en caso de que me estén espiando).

martes, 18 de noviembre de 2014

Datos curiosos

Tengo treinta años. Cosas que he visto:

1.- El estreno de La sirenita.
2.-La huelga de la UNAM del 2000.
3.-La muerte de Colosio.
4.- La devaluación del peso.
5.-El famoso sencillo de Britney Baby one more time, o algo así... y quiero aclarar que lo odié desde el primer momento. Lo mismo con Livin' la vida loca.
6.- La muerte de Diana.
7.-El triunfo electoral de Vicente Fox... también conocido como "la peor noche de mi vida".
8.- El juicio de Michael Jackson.
9.-El fin del calendario maya.
10.- La visita del Papa a México.

Y seguro que he visto más cosas, pero a mi edad empiezan a fallar las facultades. Por lo demás fue un cumpleaños decepcionante y aburrido. Pase todo el día comiendo queso panela y bebiendo traguitos de vino tinto con Investigation Discovery de fondo. Después,como a las nueve de la noche, mis padres trajeron pastel, bonito, pero carísimo y de mal sabor, llegó Mrs. Weston y Jane, comimos sushi, se fueron, me quité la corona y me fui a dormir.
The end.

Creo que me había rehusado a escribir nada porque la vida ha estado extrañamente aburrida. Tal vez es la quetiapina que me mantiene neutral a los eventos a mi alrededor. El cheque del premio me alcanzó para mi medicina y una breve excursión de compras a un bazar en el centro de donde regresé con unos tenis coquetísimos del principito, pero no creo que dure mucho tiempo más.
Extrañé a muerte el pasado, Lloré un poco, pero eso fue en la madrugada del sábado, es decir, unas cinco horas antes de que se cumplieran los treinta años en sí. Nací un jueves a las nueve de la mañana. Fue un parto sencillo, rápido y barato, como deberían ser todas las cosas en la vida. Dice mi madre que desde entonces era tacaña porque los precios variaban dependiendo del día y la hora, si hubiera nacido en sábado o domingo, o en la noche, habría sido más caro: ¡Y eso sí que no! Ni un sólo centavo extra para las monjas, me ayudaran a venir al mundo o no.

Ahora, supongo que tendré que vivir al menos otros treinta años más, si no es que más, mi familia es horrendamente longeva, a menos que cuenten los accidentes de carretera, y hasta a eso sobrevivió mi papá. Si consideramos que mi bisabuela Dolores vivió pasados los noventa años, bebiendo pulque todos los días y fumando puro, y mi papá cuenta con 62 años, fumando puro, bebiendo ron y habiendo sobrevivido al halconazo del 71 con una sola herida de bala y a un accidente de carretera que le dejó una pierna llena de remaches de metal que hasta la fecha nos causan problemas en los aeropuertos... creo que es seguro aventurar que podría vivir al menos unos 40 años más, a menos que sufra un horrible accidente, como mi abuelo, o caiga víctima de una balacera como peatón incauto o automovilista que en lugar de vidrios tiene dos plásticos.Últimamente hay demasiada violencia en Naucalpan, podría pasar.

Y yo que tenía la esperanza de morir joven y bella. Quería irme rápida y trágicamente para ser velada en una funeraria cara con galletas baratas donde la gente se acercaría para admirar mi corona de rosas blancas hasta que el olor de la descomposición los obligara a alejarse del ataúd y buscar un asiento con buena ventilación. Es que planeaba prohibir que intervinieran mi preciado cuerpo, no confío en los empleados funerarios, no creo que estén en el negocio nada más por dinero. 

Ni modo. Ya empezó. Por alguna razón siento que envejecí 15 años en un día. La otra vez, en la farmacia, se acercaron a ofrecerme una crema antiarrugas y mi cana sigue ahí, en el lado derecho de la cabeza. La miro, la peino y me pregunto si es el momento de cortarme el cabello.

No, nunca es el momento de cortarse el cabello. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Nuestro pequeño secreto

Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes, lectores, que he pecado de debilidad y desidia. Hoy he sido completamente incivil... pero ha sido mi amor de madre lo que ha ocasionado mis faltas, no el diablo o la tentación de mentarles la madre a los Colonos de alguna forma. No, ha sido mi tierno corazón de madre.
Vera usted, hoy vino el jardinero, que es uno de los enemigos jurados de Fortunato (o al menos eso piensa él), por lo que me vi obligada a tenerlo encerrado en la terraza. Como en la mañana me largué al gimnasio (ni sé para qué, pero bueno, en algo hay que ocupar el tiempo)Mina estaba enojada conmigo y me castigaba con el látigo de su desprecio. Intenté jugar con ellos, pero estaban tan inquietos que lo único que pude hacer para calmarlos y evitar que siguieran peleando y mordiéndose (sin contar los rasguños que me tocaron a mí), fue sacarlos a pasear.
Ah, qué normal, pensará usted. Una persona que pasea a sus perros. Y supongo que tendrán razón, si habláramos de perros civilizados, pero los míos son... especiales. Tan especiales que tan pronto logro que me dejen ponerles la correa, un chaleco completo para Mina porque está muy loca, no me dejan tener el control de las correas por mucho tiempo. Por lo general ya me tiraron antes de dar la vuelta en la esquina, eso si tengo suerte. Hoy salieron disparados como maniacos en cuanto abrí la puerta, y sí, efectivamente me tiraron, después de eso me fui persiguiéndolos, pero estos pulmones ya no están para el ejercicio y en cuanto lograba alcanzarlos se echaban a correr de nuevo. 
El punto es que su locura es tan grande que mientras corrían sin control por el camellón sacaron volando uno de los aspersores... oh, oh.

Lo extraño es que me puse locamente nerviosa y paranoica. Según yo había estado practicando con éxito el autocontrol e incluso llegué a asistir a tres actividades sociales en un día. Imagínense, fui con la doctora de la dieta, me pesé (estrés), bajé 500 gramos que seguramente recuperé a la media hora de prometer que ya no rompería la dieta porque fui a comer pizza con el amigo filósofo de Fanny y un par de horas después me presenté en la dirección del campus más cercano para lo que se suponía sería una entrevista de trabajo pero terminó siendo una larga espera y breve charla con la secretaria particular del señor al que iba a ver que, aunque amable, me hace pensar que eso de "estamos en contacto" significa "no nos llames, nosotros te llamamos a ti. Ni modo, al menos bajé 500 gramos, que no me quejo, después de comer tan seguido en la casa de la Dra. Pills, sería raro que hubiera bajado algo. Es que no sé si les he contado que es mitad china, entonces siempre tiene esas recetas buenísimas que incluyen verduras, pero también mucho arroz. Sí, así es, también he estado en la casa de la Dra. Pills largos periodos de tiempo, conviviendo con sus hijos y con Mayra, la señora que hace todo ahí, lo que demuestra que mis esfuerzos por ser sociable y controlar la angustia de la próxima semana sobreponiendo actividad tras actividad iban bien... hasta hoy.
¡Los nervios!
De pronto empecé a registrar todas las caras a mi alrededor. Los trabajadores de enfrente, la camioneta blanca que pasó con personas que me veían acusadoramente y hasta un coche rojo que yo estoy segura llevaba al señor de mantenimiento. ¡Lo saben! Y me eché a correr con mis hijos. Casi al llegar al parque Fortunato se paró a hacer sus necesidades, pero estaba lejos y no vi dónde las hizo, sin mencionar que temía que un trabajador y/o policía de la caseta me alcanzara en cualquier momento para que le pague el aspersor a los Colonos. 
Ah, no, eso jamás. Y seguí corriendo. Lo sé, soy una persona terrible, pero en mi defensa diré que me sentía vigilada y la paranoia me atacó libremente. ¡Temía que me vieran! Y luego fue peor porque me di cuenta de la cantidad de cámaras que hay en las casas. Ay, quién me habrá visto. Si preguntan en la caseta sabrán que fui yo. ¿Quién más tiene dos perrotes medianos, uno beige y uno negro, que sean mestizos? Pomeranian o chihuahuas sueltos hay para tirar pa' arriba, pero después de ver cómo me sacan a pasear mis inconfundibles perros, los policías de la caseta ya saben cuáles son los míos. Yo me he encargado de recordárselos cada vez que me pongo paranoica porque Mina se me vaya a salir. Ay, y está el incidente de los vecinos municipales que le hablaron a la caseta por el perro "peligroso" que resultó ser Mina. ¡Me hablaron porque la conocen, me conocen! ¡Lo saben!
En cuanto dimos toda la vuelta y por fin se detuvieron el tiempo suficiente para que los alcanzara y recuperara las correas, regresé a mi casa procurando mantener el bajo perfil. ¡Pero ahí estaban! Los trabajadores que lo vieron todo. Pensé escurrirme por la entrada del terreno que lleva al otro terreno que está a un lado de mi casa, de tal forma que no me vieran bajar en la que es mi calle y no pudieran decir de dónde era el delincuente que destruyó el aspersor, pero recordé que a veces hay perros indómitos que se refugian en la cañada y me dio miedo exponer a mis hijos.
¿Lo ven? ¡Es mi tierno corazón de madre!
Ni modo, me regresé por el camino de obligación y en cuanto llegué, antes de quitarles la correas, abrí mi vino tinto y después de un vaso de contenido decente me senté a desvestir a mis hijos y escuchar las quejas de mi madre contra los vecinos de enfrente y sus fiestas.
"¿Qué clase de gente es esta?" Entonaba mi madre muy ofendida porque ocupan el espacio de toda la calle y tienen fiestas salvajes donde los invitados se asoman por el balcón para vomitar en plena calle y orinan en el terreno baldío. "¿Qué no pago mi cuota a los mugrosos colonos?" preguntaba mi madre llena de indignación, mientras yo pensaba con culpa en mi fuga.

Encargada de calle... sí, cómo no. Valiente encargada de calle.

Aquí estoy, paranoica, pensando en el chorro loco de agua que saldrá del aspersor roto y en la cara de las personas cuando descubran los restos elegantemente colocados cerca de una pequeña Palma. 
Se van a dar cuenta en cuanto los prendan y entonces sabrán quién fue el culpable.
No, no debo perder la compostura. Tal vez sólo estoy nerviosa por el premio y es esa la verdadera causa de angustia. He estado intentando enterrarla bajo situaciones estresante que le quiten importancia al hecho de que tendré que ir al aula magna para que me den mi cheque. Dinero, necesito dinero, no puedo seguir viviendo de mi hermana y ya he menguado mi cuenta de forma preocupante. ¿Saben de quién es la culpa? ¡Del Sótano! Yo sólo necesitaba un libro. Uno solo porque de repente me encontré en la necesidad de variar las lecturas deprimentes para leer algo bonito y mantener a raya al abatimiento. Digo, considerando que en el último se acaba todo con la muerte de un adolescente a causa del tifo, quería algo de alegría para variar.
¿Y que pasó? Salgo de ahí con cinco libros que seguramente tendrán un final deprimente porque son las mismas cosas que siempre leo. Bueno, tal vez no, pero qué cara es la vida.

Y precisamente por eso, no planeo ir a ponerme de pechito a la Asociación de Colonos para que me cobren una mugre de esas diez veces más cara de lo que en realidad es. 
Cóbrenle a los pudientes, a mí no.

¿Qué penitencia me pondré ahora? ¿Ayuno? De acuerdo, de todas formas no puedo comer nada decente. Me tomaré mi quetiapina e iré al fabuloso mundo de los sueños.

Cómo sufro... por supuesto, a causa de mi tierno corazón de madre.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Hasta la basura se separa

Ayer salí a repartir dulces con un fabuloso peinado digno de Desembarco del rey (Nota: la señora de los tutoriales en youtube es lo máximo) y la corona de Cersei que por fin pude ponerme cuando comprendí que efectivamente funciona mejor con la cadena con la que venía, en lugar de andar dándole al traste pegándola sobre una base/diadema más sólida. Cuando terminé de armar mi gigantesco peinado me vestí, me puse los tenis, me cargué de dulces y me fui a la caseta a dejar las bolsitas para los niños de los policías. De regreso, fui atacada por niños que al igual que yo se rebelaron contra la disposición de la Asociación de Colonos, que estúpidamente decidieron que lo mejor para los niños era recorrer una sola calle seleccionada y que los habitantes de las otras calles depositaran sus dulces en la Asociación para que ellos los repartieran de forma ordenada y segura, arrebatándonos la gloria de ver a un piratita diminuto extender su calaverita vacía con timidez mientras su mamá le dice "di gracias". 
Todavía después de arrastrar niños hasta mi casa como flautista de Hamelin (pero no me los robé, sólo les di dulces), me subí al coche y fui a mi antigua callé, a la casa donde viví hasta hace un par de años. Qué depresión, no conozco al tipo que la rentó ni me interesa conocerlo, pero me dolió hasta el alma ver como dejó pelona la entrada, sin plantas, y lo oscuro y vacío que se veía todo... triste, pues. Eso fue hasta que ubiqué a un grupo de niños a los que no les dieron nada en la casa donde tocaron, porque cuando llegaron a mí traían bolsitas casi vacías. ¡Había unos niños tan pequeños! Me da mucha emoción ver cómo las mamás que suben de San Juan se esfuerzan por disfrazarlos y con un poco de imaginación los convierten en momias, zombies, fantasmas y todo lo que se les ocurre. Esas son madres que hacen lo posible por alegrar la infancia de sus hijos sin importar que los fondos anden escasos o tengan poco tiempo para hacerlo, no como otras que teniendo dinero y tiempo simplemente dejan que los demás se encarguen de sus hijos porque les vale madres... (estimada prima Paula la nazi, te estoy hablando a ti).
 Y los niños pequeñitos extienden su bolsa y se me quedan viendo aterrados (¿Sería el peinado?) mientras, les reparto bolsitas coquetas que afortunadamente este año sí tenían dulces buenos. Los ojos pelados y la mamá que lo empuja hacia adelante y le insiste "di gracias", mientras el niño sigue en silencio y se da la vuelta para revisar su botín. ¡Es glorioso! 
No como un grupito de niñas idiotas que me topé en el camino a la caseta que salieron con esos disfraces de "sluty Alicia en el país de las maravillas", "Sexy Belle" y demás porquerías que conllevan el que unas escuinclas de once años ya usen vestidos de faldas minúsculas con tutus para hacerlos esponjosos y más cortos. ¡Es ridículo! Me dan ganas de gritarles: ¡Hey, tú, María Antonieta jamás te habría dirigido la palabra con ese disfraz de golfa que traes! A esas no les di nada.

Pero regresando a cuánto odio a mis vecinos y a la forma idiota que tienen para destruir los momentos más bellos de la infancia de los hijos que no se merecen, les contaré algo que noté mientras repartía el botín de bolsas rellenas de chocolates, paletas, pelones y demás cosas gloriosas que me hubiera gustado comerme pero que llegaron a su destino por obra y gracia de mi fuerza de voluntad. Al parecer, las señoras ya no se dan a la tarea de ir a comprar dulces a granel y armar bolsitas para que todos los niños reciban una dosis equitativa y balanceada. No es tan difícil. ¿Qué les pasa? Por cada dosis de chile, se agregan sólidos como paletas y después se contrarresta el efecto con algo plenamente azucarado como chocolate, ya sea en barra o en M&M's, mazapanes o bombones. No hay nada peor que ser un niño pidiendo dulces y que te salgan con que "tienen galletas de animalitos o pasas, el dulce de la naturaleza", en el peor de los casos les toca una mandarina o una pinche manzana. Niños, si les dan una manzana, recuerden: ¡Corran!

Pero mis vecinas ya ni eso hacen. ¿Saben que hizo la señora de una de las casas de la esquina? Dejó a la señora que asumo que trabaja en su casa (porque si fuera sólo una visitante o amiga no creo que se aguantara semejantes mamadas) en la entrada con una microcesta llena de paletas. Llegaba un niño y le daba una paleta, y luego regresaba a su guardia. Sin silla ni nada, sólo parada en la puerta, esperando, lo que se me hizo una porquería considerando que la señora ya se veía grande y estaba pegando un viento helado espantoso. ¡Qué poca madre! Y en el colmo de los colmos, como si esto no estuviera suficientemente halloweenesco (que no me opongo, ta' bien, que vivan el 31 de una forma y pongan su altar los días siguientes de otra, yo reparto tres días seguidos, no hay por qué ponerse mamón con los pobres niños) una señora de plano abrió una puerta, sacó una mesa y puso cupcakes. Uno por niños... ¿y la emoción de recolectar suficientes dulces para morir de un coma diabético? Tirarse sobre la multitud de dulces que más que una promesa de caries representan el éxito de la caza y la conquista, del trabajo y la recompensa... ¿Qué putas pasa con estas señoras?
Maten la infancia de sus hijos, es su problema, luego cuando se conviertan en Willy Wonka  no anden llorando porque "no saben qué hicieron mal". Aunque si mi hijo se convirtiera en Willy Wonka yo sería muy feliz. Malo que se convirtiera en uno de esos adolescentes idiotas que usan skinny jean y se levantan el pelo con cantidades ridículas de spray mientras hacen comentarios misóginos, insultantes y/o pedestres sobre las "chicas" de su vida. Ahí sí, mátenme. 

Ah, pero no tengo hijos, por un momento lo olvidé.

Pero mis ex-compañeritas del colegio sí y hace rato veía fotos de sus fiestas. Una estaba vestida idéntica a su hija, las dos con el vestido de Merida en Valiente. Recuerdo que pensé "Ay, qué ridícula", hasta que recordé que yo andaba ayer por la calle con un vestido medieval de terciopelo rojo con mangas gigantescas, un peinado alto al estilo de Desembarco del Rey (la moda de las damas sureñas) y mi collar de la casa Baratheon, porque aceptémoslo "Nuestra es la furia" tiene que ser el mejor lema del Poniente... pero no es lo mismo. 

Razones por las que no es lo mismo:

1.- Esa vieja era una golfa y una vez nos peleamos porque hizo a Jane y a Mrs. Weston llevarla a que se fajara al cadenero de un antro por Mundo Ñe y en lugar de ofrecerse a pagar la gasolina luego tuvo el descaro de intentar cobrarles las hamburguesas. ¡Ella era la que quería andar de golfa! Y cuando me metí porque Jane no sabía qué hacer, me salió con "estoy hablando con Viri". Ah, lo que es ser golfa y pendeja al mismo tiempo. Claro, estamos hablando de la mujer que orgullosamente dijo "emancipar me suena a mazapán". Me pregunto si su marido sabrá que era una hetaira desaforada en el colegio, sin mencionar que usaba una corbata de perlas y "fuck me boots" para ir de gala. Digo, eran los primeros años del 2000, todos cometimos crímenes de la moda pero los suyos no tenían madre. 

2.- El deber de una madre es ser el complemento de su pequeño. El protagonista de la noche es el niño. Entonces, si él es Han Solo, la madre se pone la pinche botarga de Chewbacca y se jode, así funciona. Si quiere ser Batman, la madre será Alfred, lo mismo si tiene una niña que quiere ser princesa, la madre se pone un velo, una túnica de nodriza y la llama "Su majestad" hasta que den las doce, se abran las puertas entre los mundos y haya cosas más graves de qué preocuparse. ¡No se visten igual!
3.- Yo soy padrísima, ella no.
Y con la última afirmación me voy a ver los especiales de los Simpson más tranquila. Además, si hay gente que se casa con coronas de elfos a los cuarenta y tantos años, quiero ver que me impidan peinarme al estilo de Juego de Tronos, aunque el vestuario deje tanto que desear, al menos en cuanto las hombreras de Ellaria Sand y el que parece que le pondrán a las serpientes de arena. Daenerys se desgració, en cuanto a vestuario se refiere, al iniciar la tercera temporada y ahora que lo pienso básicamente el vestuario de Cersei es el único que apruebo y admiro con desesperación. También me hace feliz la guardia de la noche, las capas doradas, Oberyn estuvo bien, los dothrakis, el vestido de novia de Roslyn y las armaduras son fabulosas. No hay queja ahí, pero nunca les perdonaré que tergiversaran el vestido de novia de Sansa. En el libro lo dice, debía ser blanco o marfil, bordado con perlas y mangas anchas y largas que caían casi hasta el suelo. El bordado de la faja que le pusieron es una cosa gloriosa, nadie piensa lo contrario, pero el estilo japonés que le dieron al vestido, sin mencionar la estructura de la falda y el que escogieran brocado dorado y rosa no me hizo feliz. ¡ESTÁ EN EL LIBRO! ¡LEAN LOS LIBROS!¡MALDITA SEA, AHÍ ESTÁ TODO, NO TIENEN QUE PENSAR!
Y entonces recordé cuando uno hacía algo diferente a lo que te habían pedido de tarea en la escuela y cuando te cuestionaban empezabas con el clásico "es que pensé..." hasta que la maestra o monja, dependiendo del grupo, te paraba en seco y te recordaba que nadie te había pedido que pensaras.

Ah, si tan sólo hubiera sido una reina de verdad en esa época, la cabeza de Miss Paty hubiera terminado en una pica justo a un lado de la madre Esther. 

O quién sabe. Tal vez habría reinado con magnanimidad... no es cierto, ya desde primaria tenía bellas fantasías donde reinaba sobre Egipto como gran esposa real y mi amado y divino esposo me dejaba arrojar a mis compañeritas al Nilo para que las destazaran los cocodrilos. Ah, sí, ahí se iba el brazo de una y la pierna de otra. 
Qué felices éramos el Faraón, los pequeños príncipes y yo, navegando en una barca dorada rumbo al Delta del Nilo, el sol a punto de desaparecer para comenzar su camino nocturno por el inframundo y la risa de mi amada familia mientras yo veía morir de formas espantosas a mis enemigos, básicamente el grupo de idiotas que se burlaban de mí por mis dibujos de "los marcianos, esos" (egipcios, eran egipcios), por no tener amigos y por mis libros, y el profesor de deportes por no creer mis excusas para no hacer ejercicio. 
Creo que a eso le llaman "ideación homicida".

Como diría Morticia "estaba en esa edad en la que las niñas tienen una sola cosa en la cabeza".

—¿Boys?
—Homicide.



viernes, 31 de octubre de 2014

Mi barco

No sé qué pasa conmigo, podría ser la crisis de los casi 30... pero he estado muy rara. Es como si de un momento a otro tuviera grandes planes, como los de siempre, disfrazarme y salir a repartir dulces a los niños que suben del pueblito de San Juan, a pensar ¿para qué? Es mitad tristeza y mitad cansancio. Ayer vinieron a cenar Mrs. Weston y Jane... por alguna razón no quise contarles nada, nada sobre nada, me enfoqué en el libro de la Dra. Pills a la que he estado ayudando varios días (soy una mecanógrafa muy eficiente, debo admitir), pero omití el asunto del premio que me está matando de ansiedad. No quería hablar con ellas de eso, sólo se lo he contado a Miss Crawford y a ustedes, ah, y a mi familia. Por eso, hoy que fui a comprar mis medicinas, se me ocurrió que necesito tomar aire, hablar con gente, en lugar de esconderme a ver Los Simpson, aunque sea una sola vez. Desde hace un par de semanas, de repente, he estado platicando con el señor que solía ser mejor amigo de Fanny cuando yo también era su amiga. No sé si los dos quedamos huerfanitos cuando Fanny se fue, pero de repente propuso vernos y hoy en la mañana pensé "el lunes voy hasta allá con la Dra. dieta, es buena idea". Tal vez coma pizza otra vez después de meses de verduras, queso y tofu. Extraño la comida con grasa. Ayer comí sushi, pero debo admitir que no lo disfruté. Estaba cansada, había estado comprando dulces desde las ocho de la mañana y veía a Mrs. Weston y a Jane como a un par de extrañas. ¿Qué hay conmigo y el halloween frustrado? Creo que tiene que ver con que en mi época de infancia mi madre no era muy afecta a hacer cosas festivas.
 El que recuerdo con más cariño es cuando Miss Crawford y yo fuimos a pedir dulces por mi calle. Ella iba vestida de calabaza y yo era Morticia, en esa época podíamos ir solas por la calle, no como ahora. Cuando llegamos a la esquina una casa apagó las luces en cuanto tocamos y cuando reclamé a gritos que salieran con dulces o nos dieran un cheque sacaron dos perrotes negros que nos persiguieron hasta la calle de abajo. Ahí, nos compensaron el susto unos jamaiquinos amables que tenían butterfinger... ¿Qué tan gloriosos son esos chocolates? No los he visto desde hace un tiempo.

No sé si tendré la energía de vestirme y salir a repartir las miles de bolsitas que he estado armando para niños imaginarios que en cuestión de dos o tres años bien podrían haber dejado de existir, pero debo intentarlo. Ya sólo me queda un cachito de alma, pero debo salvarla a como de lugar. 

Me pondré el vestido medieval de terciopelo rojo y la corona de Cersei y saldré a buscar a esos niños. Lo haré, o al menos me quedaré sufriendo de depresión de regadera en el intento. El domingo iré a ver teatro musical con mi hermana y la Sra. Smith, el lunes comeré pizza con el señor filósofo y luego, cuando esté un poco más entrenada en el asunto social volveré a hacer dieta para entrar en el vestido que ya compré para ese premio al que si pudiera no iría. Es que ya no quiero ir, quiero meterme bajo las cobijas y huir por siempre al mundo de la tele.Esperar por Vientos de invierno, o ver la serie una y otra vez sólo para deleitarme con los los momentos de Gendry y Arya.

Sí, I'm a shipper.

sábado, 25 de octubre de 2014

Los tormentos nocturnos

Como a las dos de la mañana, después de una buena dosis de rivotril y quetiapina (ya sé que no debería tomarlos juntos, pero cuando no hace efecto me desespero y me tomo el otro), desperté toda sudada y aterrada. Tenía pesadillas. Tomé agua, dejé salir a Mina a que hiciera lo que tuviera que hacer a la terraza, le rasqué la pancita a Fortunato y cuando regresé a dormir pensé: "Por favor, que todo haya sido un sueño y no haya muerto y reencarnado en Game of Thrones ascent, el único juego de Facebook que me queda."

Es que, de repente soñé que entraba a mi cuenta y mi personaje ya no existía, debía empezar otra vez y no sabía cómo reencarnar ni qué hacer ni quién era. ¡No sabía quién era!

Mente cruel: ¿por qué me atormentas?

martes, 21 de octubre de 2014

Una pequeña corona de estrellas

Realmente dejé de ver Downton Abbey cuando se murió Matthew Crawley. Mary es una perra que jamás terminó de caerme bien y en algún punto ni siquiera el encanto de la Condesa viuda pudo retenernos, pero hay una frase que nunca perderá su relevancia, tanto por justa como por verdadera:





Is there anything more thrilling than a new frock?

No, Lady Sybil (+), no lo hay. Ahora sólo tengo que evitar subir dos gramos para que ese vestido nuevo y perfecto no me deje de quedar, eso o someterme a una liposucción de emergencia. Pero soy muy coda, me sale más barato pagarle a la señora nutrióloga.

Si debo comer queso y verduras, queso y verduras serán.

Por cierto, todo el asunto de encontrar el vestido perfecto por casualidad me recordó el episodio de The big bang teory donde Sheldon se resiste a la ceremonia de premiación y pregunta ¿no pueden sólo darme el premio? Yo preferiría que me dieran mi mención y mi cheque sin ceremonia, pero no creo que funcione así. Es más, en una de esas resulta que hubo un error y me dicen "oh, disculpa, no habíamos visto esa décima que faltó en tu promedio. Se cancela todo, lo siento, buena suerte en la vida."Sería trágico y sufriría mucho, pero es extraño cómo el tener un vestido nuevo me hace incapaz de experimentar sufrimiento al menos por un corto periodo de tiempo.

¡Es mágico!


viernes, 17 de octubre de 2014

Roar- Women of Game of Thrones

Vamos a cantar todos:







Estimado señor de Latín: ¿recuerda cuando me corrió de clase por ser muy estúpida? Y la señora de Español, ¿recuerda que mi examen extraordinario "fue lo peor que había visto en su carrera"?

Lloré, bebí, sufrí, bebí un poco más, pero ahora tengo la mención honorífica y hasta un premio económico. ¿Me lo dieron ustedes? No.



¡Tomen eso!



"I should wear the armor, and you the gown". Y al rato iré a ver a Katy Perry porque soy una vieja cursi y eso no me hace menos como lo trataron de hacer ustedes por años.


¡Tómenle!


Dios premia

¿Qué creen?  Estaba en el super muy frustrada porque no les han surtido rivotril cuando me habla mi mamá porque habló mi maestra de filosofía. ¿Cuál? Pensé que habría sido una especie de estafa telefónica, pero cuando llegué habían hablado otra vez y dejado un número para que me comunicara. Lo hice, pensando que a lo mejor les debía algo, y... ¿Qué creen? Dos años después de la tesis me hablan de la Secretaría Académica de la Facultad y me dicen que después de leer a mis leprosos gané un premio de una asociación (no sé, ni recuerdo cuál) que incluye la mención honorífica que no me dieron cuando me titulé por culpa de ese 8.9 y aparte un premio económico.

¿Qué putas?


¿QUÉ PUTAS?

Estoy en shock, entre que no lo creo y me aterra la ceremonia de premiación. Me iba a ir de viaje con mi hermana, pero prefiero ir por ese premio, más por reivindicación y amor propio que otra cosa. ¡Me van a dar la mención honorífica al fin?

Pues voy a la ceremonia y me llevo mi mención y mi cheque a huevo. Cambio París por eso, pero a huevo que lo hago. Dos días antes de mi cumpleaños. ¡Es rarísimo!
Total, si sobreviví a que me dieran ese vergonzoso premio al esfuerzo en el Cristobal, sobrevivo cualquier cosa.

¡Me van a dan dinero!

Es que no lo puedo creer.
San Judas, por favor que no sea un error.

Queda muy tuya.
Jimena

lunes, 13 de octubre de 2014

El ojo de Sauron

A veces me pregunto: ¿de veras soy tan rara, tan absoluta y completamente inusual por estar a punto de llegar a los 30 años sin novio ni nada remotamente parecido? En los libros hay muchas solteronas. ¿Por qué nadie espera que Clotilde, la de los Buddenbrook se case? Ya se va a meter a un convento, pero como que nadie espera nada de ella, en cambio yo siento una presión espantosa. Es como el ojo de Sauron sobre mí: "Sabe que no tengo el anillo, que soy la última de mi generación de primaria que no está casada, comprometido o viviendo en pecado." Es más, la única lesbiana que había en preparatoria ya se convirtió otra vez y encontró al hombre de su vida. ¡Hasta las lesbianas tienen hombres!


Y mi prima ya está embarazada otra vez y ahora su hermana "está en una relación", lo que fb tuvo la amabilidad de informarme por correo. ¿A mí qué putas me importa?
Tiene que haber algo muy mal en mí, no me desarrollé correctamente. Está bien que a veces fantaseo con Teddy Sears y los bellos hijos que tendríamos, sin mencionar esta necesidad absurda que tengo de justificarme ante extraños como si tuviera que pedir una disculpa por mi fabuloso fracaso como persona al no tener ningún tipo de relación con nadie. Lo peor es que esta completa falta de autocensura, me llama a contarle a todo el que me encuentro el "cumplo 30 en un mes y soy la única que no está casada de mi generación de primaria, pero estoy bien, gracias", como si al sentarme sintiera de inmediato que están esperando noticias que no van a llegar. "Matrimonio", vaya, a duras penas tengo dos o tres amigas y hasta eso me cuesta trabajo, pero la verdad es que mis días son iguales y en mis días, que son exactamente iguales, están las mismas personas de siempre y las mismas cosas y lugares que ver. Es como si sólo existiera yo, en el metro, el camión, las calles repletas de personas, etc. Ya puedo decir que he ido de Londres a Jordania y ni una vez me he encontrado en una situación donde me dirijan la palabra. Bueno, en Viena le hablé a un extraño por accidente pero es que creí que era el mesero y le pedí una cerveza, al ver al mesero de verdad le dije "ah, nada", y siguió su camino. Yo era feliz con mi cerveza y la perspectiva de ir a ver a Klimt. ¿Debí haber hecho algo? 
Y lo peor es que sufro por llegar a los treinta años soltera, pero al mismo tiempo no me gustaría tener que hacerle espacio a un novio/esposo/peoresnada. ¿A qué hora voy a leer, a hacerme manicure, ir a la hemeroteca, revisar compulsivamente los vuelos baratos para ver si hay forma de que llegue a Bucarest con un presupuesto mínimo y una vez ahí encontrar un tour en español que siga la ruta de Drácula, jugar con Fortunato, tomar la siesta con Mina y el chaparrito, ver toda la programación de Investigation Discovery, practicar peinados inspirados en Juego de Tronos, sentarme en los alto de la fuente y fingir que soy un ente acuático que domina el ritmo del agua que cae por las rocas? ¿Cuándo? Las amistades me cuesta mucho trabajo mantenerlas, es como si tuviera que agendarlas para que una u otra no se ofendan conmigo por no ir a visitarlas en lo que me consume una buena parte del día en el que podría estar haciendo algo más. Es difícil.
Recuerdo mi única y breve experiencia en el asunto y pienso "¿tendría que contestar mi teléfono, verdad? ¿tendría que bañarme y ponerme ropa bonita? Dios, tendría que socializar." Y ahí es cuando digo "Chale, así está bien", pero entonces regresa el ojo de Sauron que me descubre escondida entre las rocas casi sin moverme, pero a diferencia de Frodo, yo estoy sola.  Y mientras, la luz del ojo de Sauron me localiza y sé que se acabó. 

Tiene que haber algo muy malo conmigo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cuentos chinos

El cómo o porqué llegué a ver Cumbia Ninja no es importante, aquí lo que me preocupa es:

¿Cómo alimentan al dragón?

Como sabemos, los dragones, al igual que todos los animalitos del mundo (menos las pinches víboras, esas merecen convertirse en carteras) deben ser amados y protegidos. Por eso no voy a reparar en el asunto del anciano y sabio oriental que vive en una pagoda en lo alto de una montaña en un pueblo donde viven mexicanos, venezolanos, argentinos y otros acentos que no logré identificar en lo que parece ser una guerra entre mafiosos malos y gente de barrio padrísima que son extrañamente libertinos y carecen de los medios materiales básicos para la subsistencia pero se las arreglan para tener complejos dibujos en sus semi-afeitados craneos. Eso no nos preocupa. La protagonista, que buscaba venganza echándose (o no sé si se lo llegó a embolsar o no, la temporada pasada la vi en el gimnasio y recordemos que las teles de ahí no tienen sonido, entonces tuve que adivinar) a uno de los mafiosos de menor categoría en lugar del joven amor de su vida al que aleja rompiéndole el corazón por su propio bien al final de la temporada pasada para largarse con el ya mencionado mafioso de menos categoría que además de todo tiene el detallazo de cargar con su abanico, acaba de perder la memoria, pero eso no importa.

Sí... hay un mafioso con abanico.

Lo que importa es ¿Hay alguien capacitado para tratar con una especie tan compleja como la de los dragones? Y le voy a decir lo mismo a estos personajes que despertaron a un dragón a través de la fuerza de la música pop, que le digo a los idiotas que consideran a las víboras, boas y demás parientes infernales como mascotas: "Los reptiles y las criaturas imaginarias no son mascotas".

Los mafiosos como quiera oiga, pero ¿y los dragones? ¡Nadie piensa en los dragones!



martes, 7 de octubre de 2014

Envidia

Tan contenta que estaba con mis tres kilos menos y mis lentes coquetos para que me salgan con que mi prima, Paula la nazi, está embarazada otra vez.

¡Y mis óvulos que se vayan a la chingada!

....

No me hagan caso, es pura frustración. ¿Casarse responsablemente por amor después de terminar una carrera? ¿Llegar virgen al matrimonio? ¿Planear a los hijos responsablemente para educar seres humanos amados y bien atendidos?

¡Mierda!

Háganlo todo mal, parece que eso es lo de hoy.

Con su permiso voy a consumirme de envidia, porque moriré sola y cumpliré 30 años en más o menos un mes todavía soltera y desempleada, por allá... 


Los dolores de una madre

No es que quiera presumir, pero... ¡BAJÉ TRES KILOS!

(Happy dance!)

Ahora, si me permiten, debo terminar la remodelación de la casa de Fortunato, tomar vino tinto y empezar con el altar de muertos. ¿Creen que el año pasado fue grande? ¡No tienen idea!
Mientras, los dejo con una reflexión:



¡Eso sí que no lo he hecho jamás! La otra vez vi a una joven de generosas proporciones (que no creo que estuviera gorda, estaba saludable, yo uso la palabra gorda únicamente cuando involucra gente que me ha ofendido o con la que tengo cuentas pendientes. Como la pendeja de mi ex-compañerita de primaria que trabaja con la diputada ratera que es hija de la ex-alcadesa que metió a Saruman a la Comarca. A esa vieja sí le digo "pinche gorda") en microshorts y top, entiéndase con el estómago de fuera y los shorts más cerca de la cintura que de las piernas. Yo sé que en teoría por aquello de los derechos de género una damita tiene derecho a salir en paños menores y que ningún cerdo le ponga ni uno de sus asquerosos dedos encima, pero la realidad es que si eres mujer lo más seguro es pasar desapercibida. Es feo, pero es la verdad. De ahí las playeras gigantescas, con sudaderas gigantescas y encima de todo, pashmina al cuello. Sombrero, de ser posible.
Cubrirse es la experiencia más agradable que existe. Cuando muera, mañana, en diez años o en treinta, qué importa, tendré la satisfacción de que no fui una exhibicionista en vida. Siempre salgo del baño ya bañada y vestida. ¿A qué viene eso? Ah, sí, la ropa.

Ayer me preguntaba la señora nutrióloga cómo sentía la ropa, pero el problema es que por razones de seguridad (subirte al metro con ropa ajustada me hace sentirme incómoda) todo lo que compro es XL, como resultado, no tengo idea de si bajé de peso por la ropa o no. También tengo esta extraña costumbre de comprar vestidos que uno usaría para las llamadas "ocasiones especiales", como un bautizo, ver a mis tías, o... no se me ocurre otra. Si Jane se casara probablemente no me invitaría por ser una idólatra. Creo que de ahí viene la vorágine de la flojera. Si vas del archivo a la Dra. Pillsy de ahí a la Dra. Fat, realmente ¿para qué usar esa blusa bonita de estrellas que no queremos echar a perder? Sin mencionar con que no voy a usar un vestido de tintorería para usarlo sólo dos horas. Mi fodonguez llegó a un punto en que volví a uno de los momentos oscuros de mi vida. Secundaria.  ¡Uso playeras de hombre! Es como si hubiera regresado a primero de secundaria otra vez, sólo que ahora no tengo la excusa de no tener ropa normal por haber vivido años en uniforme y tener que robarme los pantalones de mi hermana, los tenis de mi mamá y la sudadera de mi papá para un día cualquiera en lugar de ir a comprar ropa porque en esa época mi fobia social estaba en pleno esplendor y la idea de ir a un centro comercial lleno de personas me tiraba a las lágrimas y las nauseas.
 Ahora sólo es hueva.  Pero eso sí, a todo le pongo  aretes y collares muy rebuscados, como debe ser. Ya debo parecer un hipster, y eso me asusta. Nota: Mis lentes nuevos fueron una locura y un gasto irresponsable, pero, a ver  ¿quién se merece algo bonito que está recién sacado de la pasarela y apenas sale en las revistas una semana después de que los compraste? Les doy una pista: ¡YO!
Cinco kilos más, nomás cinco y todo habrá vuelto a la normalidad, no a la flacura enfermiza que experimenté durante mi brote psicótico. Dio no, en especial después de que Miss Crawford sacara las fotos del bautizo de su hija y me viera cómo estaba... me di miedo. 

Mientras pueda usar un vestido de corte poco favorecedor sin sentirme como matrona italiana con todo y cuchara de madera, soy feliz. La que sí que tiene problemas es la Sra Weston. Su vestido de novia era talla 4, pero ella dice que es una vaca y hasta dejó de usar bikini por eso (en lo personal prefiero los trajes de baño retro de terciopelo azul), sin mencionar que le paga a un entrenador personal para que le quite las lonjas. ¿Cuáles?

Cuando me vuelva tan loca, deténganme. Una cachetada guajolotera funcionará.
Mientras tanto, bailemos. ¡Bajé tres kilos!

No sé si fue el haber ido al centro tan seguido a trabajar de verdad, sacar a pasear a mis chamacos o el estar pegada como idiota a Game of Thrones Ascent en FB.
Mi hija ficticia escapó y mandé por ella "a como diera lugar". ¡Yo esperaba que los inútiles de mis espadas juramentadas me la regresaran de las greñas, no sin mano! 

Ay, qué difícil es ser una madre ficticia en un juego de computadora.
Mi pobre Jeyne.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Mi libretita propia

Como soy puro amor, me pasé un par de horas ayudando a mi doctora en su libro sobre bipolaridad (Nota: Esa gente sí que tiene problemas), fui a cambiar el suéter que no le quedó a Fortunato y después fui a comprar alguna madre que evite que mis mascadas y porquerías parecidas apesten a humedad. Esta casa se está hundiendo en la humedad. Fortunato se comió su cama nueva. ¡La acabo de comprar la semana pasada! Todo para llegar, abrir facebook y ver un gigantesco anuncio de quién se comprometió con quien... y para colmo, bajo un poco y sale una gigantesca foto de bodas de alguna otra idiota que por cierto actualmente roba dinero de a madres del Instituto de la Mujer del municipio, a las órdenes de la hija de la ex-presidenta que básicamente metió a la mafia y demás amigos indeseables en su mandato, festejando su segundo aniversario de bodas.

¿En serio?

¡Ay, por favor!
Entiendo la emoción de la novedad, pero ¿van a estar festejando todos los putos años? Sí, ya sabemos cuándo te casaste con esa mutación de Cuasimodo que tienes por marido:



Mejor voy a ver la tele.

martes, 30 de septiembre de 2014

Piedrotas

Otra de mis ex-compañeritas de primaria se acaba de comprometer.

Sí, otra.

Y encima de todo, alguna idiota le pone en los mensajes: "ay, una amiga se comprometió una semana antes que yo y ahora tú te comprometes una semana después. Jajajaja"

Jajajaja. ¡Ay qué maravillosas somos todas con nuestros trabajos exitosos, anillos de diamantes y esposos que nos mantengan!


La última vez que alguien me dio un anillo (que no fuera mi hermana o yo misma) fue en la ventanilla del Monte de Piedad donde me regresaron el anillo que empeñé para la colecta de un albergue. ¡Qué triste soy!

Por favor Jesucristo, mátame. Ya, de verdad, dispárenme y acaben con mi miseria. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

La Empresa

¡Lo logré, averigüe el nombre del señor y la señora del archivo! Nomás tuve que fingir inocencia cuando entregué mi hojita diciendo "ay, si la llené bien, o se me pasó algo?" para que la revisaran y en un gesto automático le firmaran con su nombre antes de ponerla junto a las otras. Sobra decir que saqué plática para alargar el momento y darme chance de espiar la firma (debí haber sido espía, me cae de madres), lo que me confirma mis pésimas habilidades sociales porque no sé qué les dije y no sé que me dijeron. Nótese que me tardé dos semanas, pero lo logré, y fue justo a tiempo. Porque el correo se lo mandé a mi jefa con sus amables saludos y el archivo de word el jueves y el fin de semana se encontró al señor del archivo por casualidad y pudieron platicar de lo buena asistente que soy... bueno, tal vez no hablaron de eso, pero al menos cumplí con mandarle los saludos justo antes de que se encontraran. (Déjenme soñar)
Y con esto damos por terminado (creo) mi ciclo de excursiones al antiguo hospital de la locura. Es triste, me gusta ir y que me saluden, me hace sentir especial. 

Ahora sólo me queda ocuparme de cosas importantes como...

[Espacio de reflexión]

Ah, si ¿qué le pasará a los Buddenbrook? Después de los horribles matrimonios que se aventó la pobre Tony Buddenbrook, creo que me da gusto haberme quedado soltera. Claro, ella al menos tuvo su breve romance con Morten, el estudiante de doctor, pero las cosas que hace una jovencita para complacer a su familia me asombran. La vieja es cagante, pero le ha ido tan mal que ya hasta le tengo simpatía.

Pobre... 

Sí, de eso me tengo que ocupar. Necesitamos saber qué será de Thomas, de Gerda (que yo creo que es aterradora) y de la familia en general. Después, nos ocuparemos de hacer diademas y mucho después, tal vez en un par de meses reciba mi nueva corona (la que acabo de ordenar) y festeje que cumplo 30 años.

30 años.

Lo peor es que no me siento diferente. Podría tener 16, 40, 85, y me sentiría exactamente igual. Nadie me va a quitar mis tenis. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Bizcochería

Hace unos días, cuando le platicaba a mi hermana algo gracioso sobre los boletines que leo alegremente en lo que definitivamente es la única parte útil de mi vida, aparte de amar y atender a mis perros, me dijo "con razón hablas como hablas".  Ya me habían dicho que hablo raro, supongo que es por hablar tan poco con la gente y leer tanta mamada. Justo ahorita lo notaba, vea usted:


"Lo que más nos alienta, lo que, como al héroe de Horacio, reviste nuestra débil personalidad de triple escudo para afrontar las tempestades de lo que el público va á juzgar, es esta triple consideración..." 


Señor decimonónico elegante con sombrero de copa, Periódico de los señores decimonónicos elegantes con sombrero de copa.


¿Ven? Por eso hablo raro. En mi cabeza siempre hay ideas extrañas y a veces hablo sola, no con mis perros (eso no es hablar sola), y la gente me voltea a ver porque me río o empiezo a escenificar lo que sucede en mi cabeza, pero yo creo que son los papeles antiguos y la falta de socialización lo que realmente me jode. Para ser honestos, la única persona con la que tengo conversaciones reales es mi psiquiatra, y estamos hablando de una mujer que ha atendido sujetos que conversan (es decir, obtienen una respuesta) con los pescaditos en su pecera.


Como dice la Dra. Pills: Mientras no te respondan, todo está bien.