lunes, 27 de enero de 2014

Aguasdulces

En 1629 hubo una gran inundación en la Ciudad de México. ¿La culpa? Las lluvias y la tendencia idiota de encargarle obras gigantescas como un drenaje a algún extranjero poco calificado por el simple hecho de ser extranjero. Enrico Martínez era un cosmógrafo, pero por alguna razón alguien decidió que podía encargarse del desagüe de una ciudad que ya tenía problemas porque los españoles intentaron construir una población al estilo europeo sobre lo que era una ciudad perfectamente planeada para sostenerse sobre un sistema de  chinampas y otros medios ingenioso para dar salida al agua, como por ejemplo los canales. El resultado fue que cuando la tormenta de 36 horas se dejó caer, las barricadas improvisadas de emergencia que levantaron, indios, negros y demás amigos reventaron y la ciudad de inundó. Muerte, destrucción y muchas tragedias. Las misas se oían desde los balcones, pero en lugar de cantar, la gente lloraba. De las 20, 000 familias españolas que había en la ciudad, sólo se quedaron a sufrir 400, los más afectados fueron los indios, negros, mulatos, mestizos y demás desafortunados. Ellos no tenían a dónde ir.
Muerte, epidemias y destrucción. Vaya, no sé por qué, a veces me pregunto si esa es mi clase de Historia. No lo sé, estoy perdida.
No me hagan mucho caso, yo sólo copio párrafos y se los paso a mi jefa y hoy, que por fin salí de un tiempo de depresión post-boda, con nueva medicación, nunca sobra el prozac y el alprazolam, estaba en la biblioteca en algunas cosas importantes cuando en realidad moría de ganas de salir de corriendo y gritar "¿Alguien ya llegó a Danza de dragones?", aunque nadie me habría respondido y de haberlo hecho no creo llegar a entenderme con nadie. Es que no puedo discutir con nadie más porque algo extraño pasa cuando de fans de Canción de Hielo y Fuego se trata: La mayoría están locos y no disfrutan tanto platicar como atacarse para demostrar que sus comentarios (en la mayoría basados únicamente en la serie) son la única  verdad que existe porque son los únicos verdaderos fans que hay en el mundo. Por ejemplo, el actual Mr. Weston es taaaan fan que ya llegó al tercer libro (sonrisita disimulada) y como tal Mrs. Weston lo defiende como el mayor experto que ha visto el mundo y me dirigió una crítica sagaz cuando me equivoqué en la fecha en que se estrena la cuarta temporada: "¿no que tan fan?". La estrenan el 6 de abril, yo creía que era el dos de abril, ¿de dónde saqué eso? Y entonces vino a mí. El 6 de abril está maldito, en lo que a mí se refiere ese día no existe y no me importa cuándo estrenen la cuarta temporada (por más que quiera ver morir a Joffrey), no quiero pensar en la fecha. Ese día será un año sin Rito. Mi pequeño Rito, el perrito callejerito, Gran Khal del Mar de la Tranquilidad, Señor de los gruñidos, Rey de los mestizos de yorkie y los primeros canes. Mi sol y estrellas, mi corazón.

Un año más. ¿Me habré estado evadiendo? Tal vez, porque cuando las sombras avanzan, las de la noche, en especial, me tomo mi pastillita blanca y estiro la mano buscando un libro. Tengo los cinco en una sección especial. Las antiguas secciones especiales tienen lugares especiales, en libreros coquetos o en el estante superior de mi escritorio. El librero tiene un gran corazón y ahí están amontonados los libros que me son completamente necesarios. Desde que mi papá se construyó un estudio al que casi nunca sube, decidí mudar a su estantería nueva y flamante todos los libros que no planeo consultar como guías de vida, aunque debería. Si los leí estando Letras... se van, igual que todos los que usé en historiografía, teoría de la Historia y cualquier otra cosa que no quiera recordar. Usé un solo estante para retacarlo de Historia de Roma. Conservé a los celtas y los egipcios, esos sí son mis amigos. Pero ninguno me da el confort que uno de los cinco librotes que custodia mi muñequito de juguete de Khal Drogo. Estiro mi manita y ahí están, en un rincón, entre mi librero y escritorio. A veces saco uno al azar y hace ratito, pensando que tengo que soportar una reunión de colonos de emergencia (lo admito, me tomé pastillitas blancas, nomás pa' conservar la calma) que se les ocurrió desde que intentaron secuestrar a dos de mis vecinos y descubrieron que las cámaras de seguridad de la caseta no servían, saqué Choque de Reyes. Estaba maravillándome en lo mucho que aprecio a Davos cuando pensé:
¿No sería una tragedia que muriera por siempre la Casa Baratheon?
300 años en Bastión de Tormentas para que se acabe así, de madrazo. Se me hace muy trágico. El rey Robert tenía sus defectos (miles) e independientemente de que Lyanna haya sido raptada o lo haya abandonado por su propia voluntad, la quería lo suficiente como para irse a la guerra martillo en mano por ella. Lo único que quería era recuperarla y no lo logró, es triste. ¿No es trágico el rey Robert? Lyanna parece no haberle tenido gran afecto, recordemos ese comentario que hace Ned cuando recuerda que ella le dijo que Robert nunca iba a cambiar, pero todo el triángulo amoroso es muy trágico. ¿Es mucho pedir que la tendencia a andar de golfería del rey le trajera otros 300 años a la casa Baratheon? Con Stannis estamos perdidos y sólo nos quedan como tres o cuatro bastardos conocidos que siguen vivos, Mya Piedra, Gendry y Edric Tormenta. ¿Es mucho pedir que un buen rey, uno justo e inquebrantable los legitimara y los nombrara herederos? Stannis ya ofreció hacerlo por Jon (que esperemos que reviva y acepte la oferta) ¿No podría hacerlo por sus propios sobrinos? Al menos Edric, que hasta es pariente de su esposa Selyse. Aunque en lo personal Edric se me hace un escuincle cagantito y traumado, aunque no es tan malo, mientras que Gendry tiene más méritos y Mya Piedra es ruda y tal vez hasta podría casarse como los siete mandan si la hicieran legítima. 
¿No sería bonito?
Claro, en un libro de Jane Austen sería bonito, pero este señor es GRRM, sinónimo de muerte y devastación.
Si tan sólo pudiera regresar a leer a Jane, como antes, como cuando era joven. Pero ya no soy joven.
Por eso leo y recuerdo algo que leí en facebook, en una de las múltiples páginas que sigo sólo para ver memes: 
¿Y si Caramanchada sabe algo que nosotros no?
Después de todo, sobrevivió al naufragio y nadie sabe cómo sobrevivió en el mar.

Hmmm...

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