viernes, 21 de febrero de 2014

Faldas infantiles

A últimas fechas he decidido ir al gimnasio con la esperanza de controlar la ansiedad y debo admitir que es terapéutico.


Me paso como media hora en la maquinita chistosa que se supone que mueve todo y otra hora en la caminadora.
 ¿Por qué no aprovechar y hacer una rutina establecida por alguno de los entrenadores del lugar? Sencillo, amigos míos, no hacemos eso porque realmente nos interesa un carajo estar en forma, pero leer mientras caminas sin miedo a tropezarte o caerte en una coladera es mucho mejor que leer en la cama o sentada en el escritorio jorobándome. Y en eso estaba hoy cuando descubrí algo sobre el libro de la señora Doris Lessing, Canta la hierba. Cuando llegué más o menos a la página 106 tomé una decisión:

¡Me da gusto que estés muerta Mary Turner!

Y lo digo después de ver la persona tan horrible en la que se convierte después de casarse, que no es que esté culpando al pobre Dick de lo horrible que se porta su mujer con los nativos (¡SON SERES HUMANOS, PERRA! Sin mencionar que tienen más derechos a la tierra que tú y toda tu raza de blancos arribistas y explotadores), pero no cabe duda que antes de casarse era un personaje mucho más simpático, en algunas partes hasta era fácil identificarse la apacible soledad y monotonía en la que vivía su vida en la ciudad. Mire usted:

"Llegó a los treinta años sin que nada cambiara. El día en que los cumplió experimentó una vaga sensación de sorpresa exenta de desazón -- puesto que no notaba diferencia alguna-- al constatar lo deprisa que transcurrían los años. ¡Treinta! La juzgaba una edad respetable, pero muy impropio de ella. Tal vez por eso no celebró el cumpleaños, que relegó al olvido. Casi la indignaba que le sucediese semejante cosa, porque no se diferenciaba en absoluto de la Mary de los dieciséis años. " 

Doris Lessing, Canta la hierba.

En ese punto, suponíamos que la muerte de Mary había tenido que ver con algún asunto del índole romántico sexoso, como pasó en Luz de agosto con Joe Christmas y su señora, o algún asunto así, pero después de ver la forma tan espantosa en la que Mary trata a cada uno de los boys y/o cocineros, que inevitablemente se le van, me explico perfectamente el que la hayan matado, aunque quién sabe, a lo mejor si hay algún asunto más de por medio que averiguaré en mis próximas sesiones de club de lectura con mis amigas la caminadora y la escaladora, si es que a eso se le llama escaladora, es una especie de madre que tiene escalones que van moviéndose mientras uno escupe el alma para subirlos. ¡Es como subir un edificio con miles de escaleras interminables! Podría seguir con el libro por las tardes para apresurarme y averiguar qué pasa, pero las tardes han sido reservadas para El Señor de los anillos y las relectura de Choque de Reyes, queremos regresar a una época más feliz en la que Robb todavía estaba vivo y Tyrion la hizo temporalmente de mano del rey. 
Claro, supongo que debería estar preparando la presentación de power point para la exposición que adelantaron como diez días, o prepararme con lecturas mamonas para evitar decir una pendejada en internet a un montón de desconocidos que saben más cosas sobre las cosas que yo, pero necesito saber... ¿dónde estás, precioso?
¡Amigo Frodo, hijo de Drogo, debes llegar sano y salvo a Mordor, dependemos de ti!
Aunque gracias a la película ya sabemos que al final dependemos de Sam, pero a mí no me molestan los spoilers, al contrario, los agradezco.

Que ya vi las películas pero es más emocionante echarte el libro, de haber sabido que los Ents eran tan padres en las páginas (mientras que la película sólo parecen árboles gigantones sin mucha ciencia) me lo habría echado antes, claro, si hubiera tenido la edición fancy de los tres libros juntos con ilustraciones, que a todo esto, el perro de mi hermana, el pequeño Luke Skywalker, se comió un buen trozo de la portada. 
No sé cómo pasó, ese chaparrito es muy rápido para robarse y comerse cosas.


"Estaba aturdida, horrorizada y, sobre todo, profundamente dolida de que sus amigas hablaran así de ella a sus espaldas. Era tan ingenua,. perdía hasta tal punto la noción de sí misma en sus relaciones con los demás, que nunca habría imaginado que la gente hiciera aquella clase de comentarios sobre ella. ¡Y qué comentarios! Permaneció donde estaba, llena de angustia, retorciéndose las manos. Luego se sobrepuso y se dirigió a la habitación para reunirse con sus traidoras amigas, que la saludaron con cordialidad, como si un momento antes no le hubieran clavado un cuchillo en el corazón ni hubiese dado al traste con su equilibro emocional; ¡no se reconocía a sí misma en el retrato que habían trazado de ella."

Doris Lessing, Canta la hierba.

A partir de ahí Mary enloqueció y terminó casándose, partiendo de que sus amigas y la gente opinaban que era ridícula y debía casarse lo antes posible, de haberse quedado como estaba jamás se habría casado con Dick o hubiera terminado torturando lentamente a los sirvientes nativos que desgraciadamente caían en sus garras. Por eso no tengo amigas.



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