lunes, 17 de febrero de 2014

Por Thorin

Hablar con las amigas. Nadie es suficientemente honesto para decir lo que piensa.  Yo sé que a mis espaldas me critican alegremente, con eso de que soy rara, incapaz de conseguir un hombre y consumidora de antidepresivos, alcohol y tabaco, es más, sospecho que una de ellas cree que el lesbianismo es la única explicación para mi estado de celibato perpetuo,  sin mencionar que mis subidas y bajadas de peso son motivo para la especulación a cada rato, y no me lo tomo a mal, son libres de pensar y decir lo que quieran. Yo creo que una es una piruja descarriada a la que van varios que se le escapan después de tirársela y que la otra es una caza fortunas que calculó mal a la hora de pescar marido, pero no digo nada. ¿Por qué? ¡Porque son mis amigas!
Con su permiso, iré a sentir asco por mí misma en otro lado.

2 comentarios:

  1. Creo que no se puede tener contento a nadie, aunque uno pudiera hacer todo lo "aceptable" siempre van a poder sacar algo. ¡Saludos!

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  2. Y se perdería el deporte de hablar mal de los demás y dejar que hablen mal de uno a cambio. Es un sano entretenimiento que no debería morir. Saludos!

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