miércoles, 26 de marzo de 2014

Sobre plantar pensamientos

No, no es algo complicado. Me refiero a tomar esas chillonas florecitas con el corazón negro que llaman pensamientos y ponerlas en la tierra. 
Por alguna razón, en las labores de jardinería que se han emprendido en mi casa desde que estuvo listo el jardín, la fuente y esas cosas técnicas, mis padres llegaron la otra vez con un montón de flores que quiero creer que escogieron bajo presión o en ligero estado de ebriedad. ¡Flores rosa barbie y pensamientos y margaritas amarillos! Una cosa horrenda, pero lo peor fue cuando el buen Valentín, en quien solemos confiar nada más porque lo conocemos desde hace 30 años, decidió que iba a plantarlas en los lugares más incómodos del mundo. ¿Qué es esto, somos hobbits o señoras que llena macetas de plástico con florecitas chillonas y gnomos de jardín?

¡Somos hobbits! O al menos lo seremos en el segundo nivel, para el tercer nivel, donde está enterrado Rito, estoy plantando árboles para darle ese cierto misterio de Bosque de Dioses donde pueda estar segura de que Rito vivirá para siempre en la corteza de cerezo que lo cubre. Si puedo conseguir el San Francisco de Asis de piedra en tamaño natural que quiero para resguardar su lugar de eterno descanso sería perfecto. Una banquita de aire élfico no estaría mal.

Pero les contaba de los pensamientos. En uno de esos momentos en los que paseaba por los tableros de pinterest vi la solución. Esa linea sosa de pensamientos que Valentín había comenzado en la orilla del segundo nivel tenía solución. ¡La convertiría en espiral!
¿Vieron?

¡Una espiral de pensamientos! No se como se esté viendo, pero al menos suena padrísimo. Cada vez que estoy ahí plantando mi "espiral de pensamientos" me doy el lujo de gritarle a mis perros: "hey, fuera de mis pensamientos", o "están pisoteando mis pensamientos", y reirme por el ñoño doble sentido. Y Con eso hay miles de frases telenoveleras más:

"No más pensamientos por hoy"
"Se marchitan mis pensamientos"
"Mis pensamientos florecen"
"Saltaron mis pensamientos"

Y seguir así por siempre. Claro, al menos hasta que a la mañana siguiente, una vez que mi padre recibió la notificación formal de la conquista del jardin por la Reina de los canes de cuarzo y Señora del Cubil Canino, "el cual gobernaremos por derecho de sangre y conquista", se asomó y llegó a mi cuarto a comunicarme sus "pensamientos" al respecto:

"¡Pinche pelos, hiciste un caracol en el jardín!"

Algunos lo ven como un caracol, yo lo veo como una espiral mística mágica de pensamientos.  



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