martes, 8 de abril de 2014

Amenaza en el laberinto

El domingo pasado por fin encontré un guardapelo que efectivamente se pudiera abrir y fuera lo suficientemente grande para poner la foto y el mechón de pelo de Rito, el perrito callejerito. Fui a Plaza Satélite a comer con mis padres y mientras mi madre rellenaba su perfume me di una vuelta por la joyería para ver qué había de nuevo... y ahí estaba. ¡Por fin! 
Lo extraño, es que después de que lo comprara, unas pocas horas después, asaltaron la joyería de Palacio de Hierro y pensé: ¡En la torre! Si ya invadieron Plaza Satélite los satelucos estamos perdidos irremediablemente. 
Fue extraño ver el video y las fotos de las vidrieras rotas cuando acababa de pasar por ahí unas horas antes. La caja donde me cobraron el guardapelo, la vidriera donde mi mamá me compró mi primer reloj de persona grande, es raro. Siempre paso por ahí para ver si hay ediciones nuevas de Swarovski con tema de las películas de Disney. A fuerza de esperar a que ajustaran el reloj de mi papá por horas hasta que le quedara bien, las caras de las señoritas se quedan grabadas. La que tiene cara de ojete y te atiende si se le da la gana, la amable señorita de Juicy que te sonríe cuando te pregunta si buscabas algo en especial. El clásico "le cobro de este lado". Todo sateluco va a plaza satélite desde que está en el vientre. Un día antes de que yo naciera mi madre estaba incómoda y tenía antojo de rajas con queso o algo así. No sé, el punto es que se fue caminando desde mi casa hasta Plaza Satélite conmigo todavía en la bolsa y al día siguiente, les caí.
Es raro. ¿Cómo les podré explicar el que sea tan raro?
La rutina del sateluco incluye salir del colegio en uniforme, ir a Plaza Satélite por cualquier razón, encontrarte a alguien, y regresar a tu hogar, ubicado convenientemente en los alrededores a cambiarse el uniforme, ponerse la pijama e irse a dormir. O al menos así era mi juventud.
Ayer vi a una escuincla con el uniforme de la primaria de monjas a la que fui andar en la parte de atrás de una moto agarrada a la especie de gorila malviviente que la manejaba.
¿Qué diría la Madre Lupita?

Y por eso el que asaltaran Plaza Satélite fue para el satéluco, el que nació y creció sabiendo dónde vive el vocalista de Café Tacuba y que cada circuito tiene su propio escudo, el equivalente del saqueo de Roma.

¡Llegaron, llegaron, los bárbaros están aquí!

Ni modo, estamos perdidos. La Comarca ya no es segura. Ha llegado Saruman con sus bandidos.


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