jueves, 3 de abril de 2014

Como remero

¿Qué creen? La señora Le Guin es tan maravillosa como esperábamos, y de hecho, si algún día me vuelvo millonaria y compro la casa que está a unas cuadras con la torreta y el escudo de armas (que obviamente quitaré cuando me mude porque no mames, llamarte "Morales" no te hace español, satelucos imbéciles) ya decidí cómo le pondré a mi fortaleza/cubil canino: Miralejos.

Miralejos, como la barca del archimago.

Y entonces me encerraré en mi fortaleza inexpugnable rodeada de mis fieles vasallos caninos y no volveré a romperme la cabeza pensando en cómo chingados le hago para conseguir un trabajo de verdad porque los buscadores de internet no se ven muy prometedores y hasta el momento sólo he encontrado una oferta para ser guía de turistas en el museo de la tolerancia por 2,500 al mes trabajando todos los días de nueve de la mañana a siete de la noche. 

Dios santísimo, ya perdí la razón.

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