sábado, 19 de abril de 2014

El gran enemigo

Ya me eché para atrás. Sí, le estoy sacando a esto de intentar ser adulto. ¿Saben de quién es la culpa? De mi doctora. Eso pasa cuando vas al psiquiatra, te mete en la cabeza ideas de lo más extrañas como : Anda, levántate y anda, consigue un trabajo, córtate el cabello, cásate. Y aunque sé que no me darán ni madres, también sé que al menos conseguir la entrevista/examen es bueno, aunque sea para que me pongan en las cifras que entregarán a la contraloría para demostrar que las plazas fueron otorgadas justamente y no hubo favoritismos. ¿Vieron, entrevistamos un montón de idiotas que hicieron su cita a través de bolsas de trabajo chafas que no sirven de un carajo? ¡Somos justos!
Chale.
Que es malo si me lo dan y malo si no. De una u otra forma, la forma de vida larva que conocemos se acaba. Hasta ahora he vivido como una ama de casa de reality show. Bebiendo, contando chismes y yendo al gimnasio pa' nada. Entre más tiempo paso ahí más gorda estoy. No sé qué pasa.
No quiero al mundo, no quiero a le gente, la gente es mala y se me murió otro pescadito. 
Lo que quiero es otro libro de CdHyF y un nuevo capítulo de Juego de Tronos.

O tener más episodios del reality show "Mexico's real hosewives". Hoy que andaba de compras con mi madre y hermana nos enfrentamos a toda una enemiga en lo que bien podría haber sido un buen episodio de media hora. Fue culpa de una gata con cuerpo de boiler y actitud de animadora de programa matutino que se encabronó porque el novio le decía que se veía mal con cada vestido que le modelaba y decidió agarrarla con el prójimo y hacer un comentario y/o mueca, cuando mi señora madre le preguntó a la vendedora (Anita, un amor de chica) si la blusa que se probaba no estaba muy juvenil para su edad. ¿Vas a criticar a mi madre, perra, de veras crees que lo vas a hacer? ¿Y aparte de todo crees que te vas a ir sin daños? ¡Nombre!
Primero mi hermana hizo un comentario sobre aquello que decían sobre el "cabello hasta la cintura, gata segura" y de las costeñas que parece que traen el burdel de fuera, después yo la empujé accidentalmente (soy del tipo pasivo-agresivo) y al final, cuando el boiler teibolero le pidió de muy mala manera a Anita  que le llevara una blusa (la última que quedaba y que estaba puesta en el maniquín), mi hermana se adelantó, le pidió a la señorita vendedora número dos cuyo nombre no me sé pero que es padrísima que la quitara del maniquí y se la dejara en la caja. La quitaron  y la otra pendeja se quedó con las ganas.  Se fue con el novio malencarado y las manitas vacías.

Todo esto viene a cuento porque en las tienda # 4, mi madre me instó a "soltarme el cabello" en lugar de andar con mi chongazo de viejita. Entonces le recordé que tengo el pelo hasta la cintura y como dice mi hermana" es gata segura", a lo que se me respondió:
"No es lo mismo". 
Y si lo fuera no importa. ¿A quién le importa? Me acordé de Madame Calderón de la Barca quejándose de cómo las mexicanas decimonónicas permitían que sus criadas anduvieran con el pelo suelto y por todos lados. A Madame le parecía escabndaloso, a mi se me hace lo más cómodo, en especial cuando no hay ocasión que amerite cepillarse el cabello.   ¿Tendría que cortarme el cabello? ¿Y como podría vivir en mi propia fantasía de juego de tronos?




El cabello de Margaery en la boda no cuenta. Todavía no lo comprendo. Me acostumbré a él, pero no lo comprendo.

Para mayor información:


¡Necesito mis largos cabellos de princesa!

Si no los tuviera entonces sí que tendría que aceptar la realidad ¿Qué es eso? ¡Guacala! Hablamos de esa realidad donde hay que ser sociable pero nuestro antiguamente seguro hogar se ha convertido en Mordor, la mejor arma que tengo para evitar a los bandidos es un spray de pimienta y un taser en forma de celular porque nadie va a salir a salvarme si me atacan en plena calle, no tengo dragones pero tengo cigarros, una pequeña fortaleza donde envejezco lentamente y he convertido los probadores en campos de batalla mezquinos donde se gana regando dinero en lugar de sangre para desquitarse de una afrenta babosa. Que a todo esto se necesita dinero para poder regar sangre, pero eso es otra cosa.  No tengo dinero propio, el no ganártelo lo hace irreal. Mis padres crearon un ser humano horrendo. ¿Qué voy a hacer con mi vida? ¡Todo me da miedo!
Salir a la calle es deprimente,pero tengo que hacerlo y al mismo tiempo no quiero,el montón de gente donde no hay nadie. La paranoia, el pánico, la incertidumbre. El señor homeless que vive en el puente rumbo al gimnasio no quiso hablar conmigo la otra vez que me paré para llevarle el desayuno, aunque sí se llevó el dinero, pero ni me volteó a ver. Lo que me hace pensar que el extremo de la soledad y la pobreza podría estar en ese momento aislado, al principio o al final de un día más en el que sólo tienes el instinto básico de supervivencia para mantenerte caminando,en movimiento o en ratitos de descanso para seguir moviéndote, como el señor que dormía bajo el puesto a la entrada de la puerta 'J' del metro Cuatro caminos. Vives porque algo te impulsa a hacerlo, no tienes nada, no debes nada, sólo existes. Pero él no estaba solo, tenía a su perro.  ¿Qué es? ¡No lo sé!  Mis instintos suelen ser autodestructivos, no de autopreservación. Ayer me encontré un papelito con la cita del señor Wilde "who, being loved, is poor?" No sabría decirle.
Y la falta de amor podría ser el verdadero problema de todo el asunto. ¿Dónde leí que "esperamos el amor para retrasar la muerte"? Lo voy a buscar. Tapa el hoyo, tapa el hoyo con un montón de madres que jamás vas a usar.

 No huyo de los Otros, huyo de la gente. Es más, si me dan una metralleta cargada de obsidiana con gusto preferiría enfrentarme al ejército de los caminantes blancos antes que pararme con mi cara de insomne frente a algún idiota que seguro me va a preguntar "¿por qué quieres trabajar con nosotros?"

"¿Ahhhh, eran los únicos que pedían licenciatura en Historia y no pretenden que de clases?"

¡Hey, caminante blancos, el momento es ahora, vengan por mí!

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