miércoles, 30 de abril de 2014

Niños del verano

Por lo general, cuando ando por la calle siempre me encuentro algún niño vendiendo mazapanes, muñecas, chicles, lo que sea, y pienso "ay, debería traer regalos o juguetes para darle uno". Bueno, pues el día que salgo con dos bolsas cargadas de juguetes, baratos pero coquetos, para regalar al primer niño que me encuentre... ¡no encuentro ninguno!

¿Dónde están los niños que por lo general están siendo explotados en la calle? ¿Les dieron el día libre por ser día del niño? Sólo encontré dos afuera de un oxxo en el que no me podía bajar y tuve que sobornar a un limpiaparabrisas para que se los llevara. Lo bueno es que el muchacho me dijo "sí, jefa", en lugar de "sí, señora", porque eso ya sería lo último que me faltaba. ¿Y ahora qué chingados hago con los juguetes? ¿los llevo al dispensario de la iglesia? Ya no sé. Lo que me queda claro de estos últimos días es que ya no debería salir a la calle. Todo me sale mal últimamente. Me tardé dos horas en regresar de ver a la Dra. Pills (y ni un niño vendiendo o pidiendo nada) y al llegar estaba tan harta y fastidiada de andar en el calor con sudadera que hasta dejé para después el ir a buscar mi rivotril a la farmacia. El gobierno es libre de pensar lo que quiera de mi consumo de medicamentos.
No sé adónde se habrán ido los niños, pero los voy a encontrar, uno por uno, y les voy a enjaretar los juguetes aunque no quieran. Sea donde sea. Si están en un semáforo, afuera de un restaurante, en el metro, en el centro o junto a los puestos de tacos, los voy a encontrar.

¿ME OYEN? ¡LOS VOY A ENCONTRAR!


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