lunes, 5 de mayo de 2014

Detalle ambiental

Algo muy extraño me pasó hace rato. Estaba alegremente sentada en el jardín, viendo a Mina y Fortunato escalar una montaña de tierra y cascajo, cuando de repente escuché a un pajarito hacer un ruido extraño. Por alguna razón pensé "eso es un grito de angustia, no está cantando" y estaba a punto de salir a buscar al herido cuando medité qué carajos estaba pensando y en lo preocupante que debe ser el que ya empiece a comunicarme con los pájaros: ¿Ahora pretendo hablar con los pájaros?



El pájaro en cuestión sólo era un colibrí feliz que gorreaba miel de la que les pusieron los vecinos, no había ningún bebé pájaro gritando por su mamá, son mis hormonas y reloj biológico que a todo le ven cara de bebé.

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