martes, 6 de mayo de 2014

Qué vergüenza

Lo increíble ha pasado.


¿Recuerdan a Michael Fassbender? Oh, sí, me refiero a ese mismo Michael Fassbender que vimos en 300, X-Men, Inglorious Basterds y especialmente... Jane Eyre.
Creimos que nadie podría superar al Sr. Rochester de Orson Welles, pero nos equivocamos. Sí, uno lo ve y creería que es uno de esos extraños especímenes que podríamos observar por siempre. ¡Por siempre!
¿Podría no ser atractivo?

¿Es posible, es humanamente posible el ver al señor Fassbender y no escuchar las cintas de corsé reventándose?



Rápido, mi bolso, ¿dónde está mi bolso? ¡Necesito mi abanico! Me sonrojo, me sonrojo, me sonrojo. ¿Podría Michael Fassbender no ser atractivo?

¡PUES SÍ, ES POSIBLE!
Desde que decidí probar cuánto tiempo podría intentar conciliar el sueño de forma natural y libre de fármacos he padecido de un insomnio espantoso, pero ayer, a falta de programas buenos en Investigation Discovery y sin maratón de Duck Dynasty para ayudarme a pasar la madrugada, me puse a revisar qué más había por ahí. Ruby, la chica de mis sueños, Mil maneras de morir y no sé qué más, hasta que vi que Shame estaba empezando. Oh, me pareció una buena idea. Es de esas películas de las que todo mundo habla de repente y uno piensa "oh, tal vez sea buena", pero rápidamente lo descarta porque en realidad no planeamos levantarnos, bañarnos, manejar hasta el cine y gastar en el boleto y el estacionamiento correspondientes. Digo, suena bien, pero no es para tanto. Lo mismo nos pasó con A dangerous method y Anna Karenina. Sonaba bien pero... mejor me espero a que salga en la tele.

No, fue una mala idea.
No es que yo sea mocha (bueno, sí lo soy, un poquito, pero desde que Teddy Sears se mudó a Masters of sex he tenido que amachinar y esforzarme por ser más "open mind" y entender que no vivimos en el siglo XIX, bueno, yo sí, pero si ustedes no quieren lo entiendo y no los reprobaré en voz alta) pero me había negado a ver la película porque realmente supuse que sería una excusa para sacar a Michael Fassbender en una serie de encuentros sexosos sin mucha conexión que de alguna forma terminaría por darnos una lección extraña sobre el vacío de la sociedad moderna o alguna cosa parecida.
 Me equivoqué. Efectivamente el protagonista es adicto a toda la sexosidad que exista, pero uno realmente no descubre qué tan grave es o de qué se trata hasta más de la mitad de la película. La verdad yo siempre pensé que toda esa excusa de  ser un "sex addict" era una salida fácil para los mujeriegos infieles sin conciencia que quieren que una esposa millonaria les perdone sus devaneos o para los degenerados que quieren explicar su espantoso comportamiento. ¿Adictos? ¡No me frieguen!

Al empezar la película uno pensaría que cualquiera que se vea como Michael Fassbender debe tener una vida sencilla para un hombre, ya saben, para ellos básicamente es una cualidad portarse como una hetaira en drogas, pero resulta que no. El pobre Brandon es tristísimo, tiene un vida espantosa. Es más, varias veces en la película uno piensa "mejor ya suicídate, pobre cabrón". El pobre es patético, es incapaz de relacionarse de forma honesta con las personas (que no es malo cuando canalizas la falta de contacto humano en asuntos más sanos, puros y seguros, como el cuidado de mascotas, la jardinería, dibujo, el consumo de vino y tabaco o la decoración de interiores), pero está enfermo. Pobrecillo, está enfermo. Y suponemos que algún evento traumático de la infancia fue el responsable, lo mismo que su extraña relación fraternal con Cissy. 
Y la película termina en un ciclo sin esperanza en el que parece que la locura nunca sanará y que lo mejor que puede esperar de la vida el desgraciado es que la farsa no se caiga de madrazo, con todo y que le cacharon lo que tenía en la computadora, cómo terminó ese intento fútil con la compañera de trabajo y la madriza que le pusieron por ser puerco en público con la novia del sujeto más rudo del local.
El desdichado se sigue sosteniendo, de un hilo de rutina, pero sigue adelante, aunque su mente sea un desmadre y una serie desoladora de paliativos.¿No les dan ganas de darle una palmadita en la espalda y decirle "busca ayuda"? Y cuando descubrimos que Cissy se intentó suicidar y el pobre tiembla mientras llama a emergencias lo único que podemos pensar es: ¿de veras no te vas a bañar después de todo lo que has estado haciendo? ¡Ew! Y yo que me siento mal por ir a Home Depot toda sudada después de la caminadora, no quiero pensar en los pobres miserables que se sentaron junto a él en el metro. 
Por favor, báñate, claro, atiende a tu hermana que estuvo al borde de la muerte, pero también báñate. 
O lo que sería mejor,  sal a fumar amigo, lee un libro, cómprate todas las temporadas de Star Trek y Star Trek, next generation, es más, hasta te recomiendo las películas, aunque el traje de Shatner se vuelva tan incómodo alrededor de la película V. ¡Necesitas un hobbie! 
Es que es terrible. No puede vivir, no puede trabajar, no puede ser feliz y termina perdiéndose en una vorágine de locura en la que ya se echa lo que se mueva y corre y luego vuelve a salir con desesperación para tirarse más gente con una cara de sufrimiento espantosa todo el tiempo. 

¡Y sufre, y todos sufrimos con él!
Al final, la película termina con un momento casi idéntico al que vimos cuando comenzó. Se encuentra la misma dama con la que se echa miradas en el metro pero cuando ella está a punto de bajarse, a él lo vemos en su asiento, sin saber si va a ir tras ella o no. ¿Se quedará donde está? Lo vemos, observando la cámara con cara de muerto en vida  y pensamos con horror que durante dos horas de nuestra vida, por primera vez, vimos a Michael Fassbender y nos dio lástima y asquito. 
¿Cómo pasó eso? ¡Perdió su atractivo! Sí, es extraño pero conforme avanza la película Brandon es cualquier cosa menos atractivo, de hecho es lo contrario. Se vuelve... unappealing.
No, no podemos permitir que eso pase. Tenemos que volver a un lugar feliz. 





¡Está bien, todo volvió a la normalidad!
Ahora sólo recuérdenme no ponerme creativa y ver películas deprimentes en la madrugada.
 A la próxima sacaré algo de la caja de películas y seré feliz. Afortunadamente la vi en la tele, no me hubiera gustado haber gastado cien pesos para verla en el cine. Sí, soy así de coda.

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