miércoles, 30 de julio de 2014

Lanza tus penas al viento

Uno suele creer que tiene problemas de verdad; trabajo, falta de trabajo, vida amorosa, falta de vida amorosa, si entraré en mis pantalones nuevos, cuándo llegará mi corona nueva, vaya... hasta si se perdió un arete (o una pulsera en el caso de mi madre que lleva como cuatro días buscando una pulsera de coral que se le cayó como endemoniada) o estamos condenados a ser la ficha que sobra en el tablero. Al menos hasta que leemos la TvNotas. La gente que escribe ahí sí que están jodidos, vean esto:

"Me casé joven al embarazarme; vivo con mis suegros y mi cuñado, con quien empecé una relación hace años y no quiere que lo deje; ya tuve otra niña, pero no sé quién es el papá y no deseo perder a mi esposo. ¿Qué hago?"

La doctora Edda le da un largo consejo pero el mío es muy sencillo.

Estimada amiga confundida: No tienes vergüenza, mejor cámbiate el nombre y vete de la ciudad. 
Vaya, si le cuenta al diablo, me cae que hasta él se sentiría incómodo. O sea, ¿cómo? ¿los confundió un día en lo oscurito o qué pasó?
Ya perdón, está mal reírse de los problemas de los demás, pero...






sábado, 26 de julio de 2014

Nomás

Hoy los voy a llenar de videos de disney. ¿Por qué? Nomás.





¿Saben que odié de Mulan? No hay beso al final. Queremos closure. Sí, Mulan es padrísima, pero las jóvenes idiotas que estábamos en el cine necesitábamos la confirmación de que no hay que ser perfecta, la porrista ideal, o la más bonita de la habitación para quedarse con el premio. Recuerdo que en el seminario de cuentos infantiles nos decían que en los cuentos de Grimm, deconstrucciones de mitos arcaicos, presentan al príncipe como un premio, no un héroe. Mulan se merecía la oportunidad de voltear a ver a los otros idiotas y decirles: "Tomen eso perras, con su permiso, me quedo con el galán".

¿Les he dicho que amo el mar? Odio la playa, de verdad, es como la parte desagradable que uno tiene que sufrir para llegar al mar. La arena rocosa (A menos que sea Tulum), el dolor, el calor, tener porquerías pegadas en todos lados. La playa es desagradable, pero el mar... es otra cosa. Una vez que pasas la ola que golpea la costa y te adentras en el agua no puedo imaginarme cómo no podría ser la mejor forma de irse. Irse nadando, a falta de branquias, ni modo, un barco.
 Es uno de esos detalles extraños que a veces se me olvidan.

jueves, 24 de julio de 2014

La batalla del lago

La mañana había sido cálida, pero muy pronto, casi al mediodía, la amenaza de lluvia comenzó a descender sobre la fortaleza de la Cañada de Cuarzo:
"Es un mal presagio" dijo Guillermina Nymeria de la Tormenta, pero considerando que seguía enojada por haber sido llevada a baño y corte de uñas a fuerzas tan sólo el día anterior, no le di importancia.

La fortaleza había resistido el asedio, teníamos víveres, agua (vino, lo más importante) y no habíamos perdido ni una sola batalla. Nada podía pasar. Mi tercera tía/madrina de bautizo que en treinta años jamás me dijo que mi padrino, el prometido al que le puso los cuernos antes de la boda había preguntado por mí varias veces en estas décadas para saber si estaba bien y no necesitaba nada) había sido derrotada, debo decir, que fue una batalla para la Historia. Vi a mi orgulloso Señor Padre leyendo el mail que decididamente había escrito como respuesta. "Mándalo wey, mándalo o te desconozco". Y lo hice, Tal vez fue la confianza que me infundió el colocar mi nueva y flamante corona sobre mi despeinada cabeza. Luego habló mi Tita, que recurrió a una estrategia demasiado vieja para que permitiera a mis tropas caer con ella. Salí, yo misma, en compañía de mi valiente manada y contesté el teléfono. Antes de que se me pudiera atacar, fingí voz jovial y le dije "mi mamá no está Tita, pero le digo que hablaste". Fue difícil, intentó seguir hablando, pero entonces cuando me preguntó por qué nunca la iba a ver, acabé con la batalla en un ágil movimiento de martillo: "Vives en Churubusco". Y ahí se acabó. La siguiente fue mi segunda tía, la que considero la más desafortunada de la camada. Envió mensajes melosos, llenos de promesas y juramentos falsos de lealtad. Si alguna vez se ha usado la democracia para acabar con una batalla. Confieso que ese fue un momento ejemplar, pero no funcionó. Salí triunfante de mi encuentro en los profundos bosques de las tías orgullosa de mis heridas de guerra y mi situación triunfante.

Sabía que podía haber algún otro frágil intento de rebelión. Todavía esperaba algún avance. Cubierta de sangre de batalla (o de las gasas que me tuve que poner en las boca hasta que me dejaron de sangrar las suturas) esperé, hasta que ingenuamente supuse que la guerra estaba ganada. Incluso si me veía envuelta en otra escaramuza, del otro lado del mar de asfalto nos quedaban aliados, Mrs. Pills, por ejemplo, cuya lealtad es incuestionable. 
Sin embargo cometí un error. Esperando un ataque frontal de alguna de las tres vasallas de mi Tita que han quedado fuera de la contienda, concentré la mayor parte de mi caballería e infantería a la vanguardia en una ofensiva violenta que pretendía dar fin a esta guerra sin sentido y sólo dejé algunas fuerzas a pie a la retaguardia, en caso de que quisieran usar otro chantaje maternal que fácilmente podría repeler. Y lo hice,confié en que las barreras naturales que me confería el escarpado terreno a mi flanco derecho y la vigilancia de mi aliado, el identificador de llamadas, al izquierdo harían que cualquier nuevo ataque a mi resolución fuera aplastado. Sostendría el sitio...

HOLD YOUR GROUND!

A menos claro que la que escribiera fuera mi tía, la madre de la quinceañera. A diferencia de mis oponentes anteriores, no pude hacer uso de la cortesía, la hipocrecía y el humor para salir victoriosa. Esta es la mujer que abandonó una prometedora carrera de periodismo para largarse lo más lejos posible para hacerla de nana en otro país, casarse con el mejor amigo de su jefe y producir hijitos a consecuencia del ferviente deseo de alejarse de una vez por todas de esta familia. Mi tita y mis tías la odian con pasión. ¿Por qué le organizan una fiesta a su hija? Mi madre prácticamente la crió, siendo la penúltima de la camada. Mis recuerdos de la infancia sobre ella incluyen a Maná (juicio marcial por eso), la vez que por alguna razón me quedé en casa de mi Tita y vi como se levantaba cruda. Mi tita la vio con la tal reprobación y asco mientras se preparaba jugo de limón para la cruda (receta que nunca olvidé) que hasta me espanté, recuerdo que cuando le dio el avión con el clásico "sí, mamacita" (cuando todavía se les hablaba de usted), mi Tita le dijo "lépera" que en esas jóvenes fechas se me hacía el peor insulto, pero supongo que un recuerdo conmovedor fue ver a mi mamá emocionada cuando grabamos el especial de navidad  que condujo en  canal once en algún año ochentero que nunca he podido olvidar, especialmente por el permanente y las hombreras del saco beige. Cuando todavía había videocaseteras beta. ¿Así se escribe? La alegría de mi madre, su hermana más pequeña (es la penúltima, pero la última siempre ha sido insoportable), que salía a la vida después de soportar la media orfandad y la madre que les dejaron a cambio del padre protector que terminó su vida en la carretera. ¿Por qué, por qué ella? Yo sé que no se siente ningún interés por mí, sé que me cuidó cuando estaba recién nacida y los rumores dicen que tenía la costumbre de ponerle whisky a mi leche para que me durmiera, pero no conozco a sus hijos y el único que me cae bien es su marido, que cuando vino a México a casarse decidió ponerse a jugar con mis hamsters porque de plano se cansó de no entender ni madres. Eso fue hace veinte años o algo así, pero por poco que eso sea, significa una deuda de honor que no podía ignorar.  Me privó de todos los recursos. ¡Ni modo que le diga: Hey, no me interesa conocer a tus hijos! Yo soy el familiar que por lo general se esconde encadenado en el sótano. ¿Pa' qué quieren que vaya?

Pero no podía lanzar el aceite, ni alistar a los arqueros. Debía enfrentarme a ella con honestidad. Después de todo, es la que dejaba los platos sucios bajo su cama para desesperación de mi Tita, fue ella la que me regaló mi primer libro de Heinrich Böll. Mi ahora amado Heinrich.  ¿Por qué son los dioses tan crueles? No tenía opción, mi honor y el de mis hijos estaban en juego. Me vi forzada a tomar mi lanza y salir a combate singular. Un sólo error, un error... y caí.
En la serie de mensajes tuve la gran idea de soltar: "Júrame que a Natasha le encanta la idea del vals y el pisar uvas en viñedos y me cae que voy".
Un error de último momento, cuando ya había realizado mis famosas maniobras con el mandoble, que si bien es más lento que la lanza, es más sólido y esperaba poder dar un golpe seguro cuando dije que "mis perros eran tan mal portados que no me los aceptaban en ningún hotel".
Muy tarde. No debí contar con que ella pelearía honorablemente. Yo sí. Fui honesta y terminé rindiéndome en la arena.

¡Iré, iré, encontraré un hotel para perros e iré a su maldita fiesta!


Ha caído el sitio hijos míos, no habrá saqueo ni pillaje, sólo la honra destruida de la que alguna vez una feroz manada.

¡Qué los dioses nos guarden!

lunes, 21 de julio de 2014

¿Qué rayos?

Yo lo entiendo, todos tenemos vidas solitarias y grises. Buscamos trabajo y nos batean, vamos al doctor y nos sacan las muelas del juicio en una operación donde descubres que el doctor que te opero hace más de quince años ahora tiene un par de internos con cara de idiotas que se ven demasiado jóvenes como para acercar esas inyecciones a tu delicada boquita, y sin embargo la musiquita que te ponen para distraerte y la fea lámpara de la entrada es la misma. Life sucks! Nadie es feliz, nadie funciona y nadie tiene lo que quiere. Eugenia Grandet tiene un final desgraciado, solitario y triste a pesar de lo buena persona que es, Ofelia se ahoga y no hay bodas felices al final de cada desventura  en la mayoría de los libros como nos tenía acostumbrados Jane Austen. Está bien. Lo comprendo. Todos quisiéramos escribir nuestros propios finales felices, entiendo los fanfics de CdHyF donde al menos alguien sobrevive se casa con el que debe y es feliz (Sí, I'm a shipper, deal with it) o todos los que sufrieron cuando Hermione terminó casada con un pelmazo como Ron... pero, pero, pero, ella era tan padre, mamona y sabia, y de ahí que busquen remediarlo con  miles de historias que buscan enderezar lo que ya está hecho y encontrar ese punto en la historia donde todo hubiera podido dar una vuelta de tuerca lo suficientemente grande como para hacer que el valor y la inteligencia de Hermione pudiera salvar a un cobarde desgraciado como Draco que ha hecho todo mal en su vida del camino del mal que ha estado siguiendo. Los comprendo, los aprecio, los apoyo. Hermione debió haberse casado con Harry, que es el sentimiento general y la Dra. Pills hasta aprieta los dientes nomás de acordarse, Draco, Vicktor Krum... un mesero dominicano durante unas vacaciones, cualquiera, o no casarse para nada, pero ¿Ron? Qué cosa tan espantosa.Todos hemos experimentado esa frustración, al menos en la tele suelen complacer al televidente, a excepción de Dr. House, pero nada justifica la creación de algunas cosas. Este tipo de mamadas por ejemplo:

¿Qué rayos?

Escriban lo que quieran pero el photoshop es demasiado. Y lo mismo va para los fans de Jon/Daenerys. Vamos a saltarnos el hecho de que probablemente es su tía. Vaya, hay gente que parece no tener problemas con el incesto (Ewww), pero como dije en la página de fb donde lo vi: Los pobres animales no tienen la culpa. Que hagan/dibujen las mamarrachadas que quieran, pero no tienen por qué hacer que los pobres animales sean testigos de sus atrocidades. 



¿Qué diablos? 
A ver, gente, háganme un favor; consigan un hobbie más sano. ¿No les interesa hacer colchas con retazos de tela? Suena encantador. Forrar un mueble, sacar a pasear a los perros, vaya, hasta podrían dedicarse a la bisutería. Vean tele, aprendan a hornear pero aléjense del photoshop. Se los suplico.

Claro, no dejen de escribir. Necesito mi dosis de fanfic donde Tyrion y Sansa son felices en Roca Casterly mientras Gendry y Arya huyen felices al horizonte o de plano toman el trono de hierro, lo destruyen e independizan a los siete reinos. Por favor, no me abandonen a mi tristeza, pero ahórrense las imágenes y los dibujos, de veras. No son necesarios. Gracias.
Ahora metería los ojos en cloro para ver si esas imágenes se borran de mi mente pero la operación para corregirme la miopía salió muy cara y es bien padre tener vista biónica. Nomás por eso me aguanto.

¿Bueno, pues qué está mal conmigo? Miopía, el pie que nunca me arreglaron, los dientes deformes que se quedaron atascados en el paladar, ahora las muelas asesinas que hubo que sacar a madrazos.
Gracias a Dios no tendré hijos, vaya usted a saber cuántas deficiencias genéticas les heredaría. En una de esas me salen mutantes... o peor, porristas.
Nah, Dios nunca es tan cruel.

domingo, 20 de julio de 2014

Mis grandes ideas

Cuando mi hermana y yo nacimos, mis padres no tenían una idea clara de cómo ser padres, en especial mi papá. El asunto es que él no tuvo padre, nunca, a diferencia de mi madre que al menos lo tuvo unos nueve años, creció entre sus primas que según mi madre son unas suripantas vulgares y un padrino que siempre traía manchas de ron en la guayabera y le gustaba presumir el dedo que le había cortado una maquina en la llantera. Por eso, desde que nacimos, en lugar de pensar en  asuntos psicopedagógicos o simplemente educarnos como se supone que se educa a las niñas, como si hubiera una diferencia con los niños, nos educó como Dios le dio a entender y nos intentó hacer hombres de bien, aunque al mismo tiempo me diga "princesa y/o princesita ", nos mandara a escuela de mojas porque supuso que eso era lo que se hacía con las niñas, y me llevara varias veces en mi infancia a buscar una corona y disfraces apropiados para poder gobernar justa y valientemente el reino que seguramente (de acuerdo a sus indicaciones) había conquistado con un basto ejército o por medio de guerra de guerrillas. No sé por qué sus cuentos siempre terminaban con una invasión de revolucionarios que salvaban el día o la intervención de la Liga de la Justicia.
Ahora las coronas se consiguen muy fácil, pero en mi niñez era todo un reto encontrar un disfraz de princesa y tener una corona. Me compró una de perlas por lo que decidí que sería la reina de la Atlántida mientras Miss Crawford era la reina de Egipto. Nuestras madres nos mandaron a hacer vestidos iguales pero de telas diferentes. Ahí está la paradoja, por naturaleza no puedo evitar ser una princesita mamona y delicada, ni modo, está en mí, soy una vieja bien vieja, pero siempre pensé que la forma correcta de comportarse es la de un charro. Quiero ser una soldadera pero soy una chaparrita quejumbrosa y no voy a ningún lado sin mi desinfectante para baños.
Yo siempre quise ser ruda, pero soy ñoña. Lo más rudo que tengo son unas botas, que por cierto son comodísimas y combinan con todo.Tal vez por eso me molestan los hombres que se esconden tras el asunto de "la modernidad" parea no portarse como hombrecitos (ahí está, otra frase de mi papá). Como esos que se cuelgan de la liberación femenina para no esforzarse en nada y sacar todo rápido, gratis y fácil.
Creo que no fue saludable el que mi papá me dejara quedarme a verlo jugar dominó con sus cuates en lo que solía ser un ambiente muy masculino lleno de ron y humo de puro, no estaba nada mal para él, que realmente no sabía cómo funciona todo el asunto de "las niñas se portan así y así", tan marcado en las visitas a la familia de mi mamá, donde a cada rato se me indicaba que decir majaderías está mal y "tienes boca de carretonero", "ve esos modales en la mesa, Yolis, educa a estas niñas" o aquella vez que regresamos del parque tan llenos de lodo y tierra que mi mamá nos hizo quitarnos la ropa afuera de la casa y sólo nos dejó entrar después de quitarnos la mugre de los brazos y cara con una manguera. Ponerme un vestido era todo un reto, nada me hacía más feliz que andar en jumper de mezclilla y tenis, eso sí, rosas. Cómo odiaba los vestidos, casi tanto como los amo ahora, y sin embargo, me cuesta trabajo usarlos, como que no me sale natural, y cuelgan del closet esperando a que aprenda cómo y cuándo van y para qué. Ocasiones especiales que nunca llegan.
 Sin darse cuenta, y seguramente si se lo preguntan, mi papá negaría habernos educado del todo, pero frases como "órale, de una vez, no le saque", "como machitos" y salir a "rompernos la madre a la vida" siempre han sido muy comunes, y sin embargo, finalmente yo era la menor, y a diferencia de mi hermana, que siempre fue una dama por naturaleza y por la influencia de mis tías maternas, yo crecí en algo más de aislamiento, por lo que adopté esta extraña noción de comportamiento que marca que las cosas se hacen bien, como los hombres, o no se hacen al mismo tiempo que mi mamá especialmente me mantenía pegada a sus faldas como si fueran a robarme/asesinarme en cualquier momento. ¿Será que de ahí viene mi necesidad de probarle no sé a quién que puedo portarme como los hombrecitos y aguantarme el dolor/alcohol/cansancio/trabajo, etc? Que no tiene ningún sentido porque es como tratar de hacer marometas en una pecera. Nadie lo nota y hasta la fecha, mi papá y hermana no dejan que haga nada peligroso porque todos sabemos que soy muy pendeja y me puede pasar algo. ¿Les he contado que Miss Crawford y yo entramos tarde al kinder porque ninguna de nuestras madres quería desprenderse de nosotras y por eso esperaron hasta el último momento? Creo que es la única amiga que tengo que es unos meses mayor que yo. Y 26 años después, me siento un poco culpable porque prometí ir a visitarla y no lo he hecho. Pobre, su hija la ha de estar volviendo loca.

Pero regresando al tema. Una vez Jane me dijo que era muy extremosa. En mi pecera, me gusta pensar que si se va a hacer algo, hay que hacerlo como Dios manda. ¿Quieres un café mi reina? Pues tómatelo como debe ser, americano y bien caliente. La última vez que vi a Fanny, mi mejor y unica amiga en el mundo, sabía que era la última vez que la vería, me lo prometí a mí misma y con todo el dolor de mi corazón lo cumplí. También le prometí a Rito que íbamos a estar juntos hasta el final y se lo sigo cumpliendo, aunque me tenga que sentar en pasto enlodado para hablar con él. Como sabrían si alguien escuchara mis diatribas semanales con la Dra. Pills, estoy llena de errores y defectos, pero al menos me queda esa virtud, no hacer las cosas a medias. Estaba orgullosa... estaba.
Hasta el viernes, que me di de topes por esa burda necesidad de sacarme los curitas de un jalón

¿Te quitamos las cuatro muelas del juicio de una vez? ¡Sí, ya de una vez, vamos a acabar con esto!
Claro que las de abajo estaba enterradas en las encías, ya casi hasta llegar al hueso, y tuvieron que  abrir, romperlas y arrancarlas en lo que fue una operación corta pero infernal. Yay, inyecciones al paladar.
Pero ni modo. Así es la vida, parezco hamster almacenando comida en los cachetes, estoy llena de suturas, no puedo comer y la medicina para el dolor que me dieron es de risa (¿en serio, ketorolaco? Olvídenlo, en mi casa tengo dolac... y otras bondades)
Pero ni modo, aunque me hayan entregado mi corona de Ana Bolena el viernes y me guste retacarme de bisutería y zapatitos bordados, hay veces en los que hay que portarse como los hombres, como ahora y ponerse las gasas para contener la sangre con una sonrisa de Fernando Lujan en Los perversos y aguantarse como los hombres, como ahora:

Por cierto ¿Soy la única que opina que Fernando Lujan ha sido el actor mexicano más guapo de la historia?
Disculpen, creo que necesito medicina para el dolor.

Las cuatro de una vez, ándale mi reina, ¿pus por qué no?

viernes, 18 de julio de 2014

Sobre el asunto de los finales

Hace ratito leí un chisme de lo más escandaloso. ¿Los Vientos de Invierno para febrero de 2015? Primero pensé: ¿seremos tan afortunados?  Pero después me cayó de trancazo una de esas ideas que no me gusta tener porque traicionan lo falta de positivismo y esperanza que hay en mi cabecita: No quiero que salgan los libros.

Si tenemos los Vientos de Invierno y algún día Promesa de Primavera... entonces sabremos la verdad, el canon. Quien vaya a morir morirá, los que se casen se casarán y serán infelices o al menos estarán conformes, Invernalia podría permanecer como una ruina hasta convertirse en un mito. Sansa y Tyrion nunca se volverían a ver, Daenerys gobernaría como una doble del difunto Rey loco, Arya se perdería por completo, Gendry pasaría sus día de viejo cuidando huérfanos hasta terminar empatado con alguna molinera sin gran personalidad. Davos podría ahogarse. Es decir, cualquier cosa horrible podría pasar. ¿En verdad queremos saber?
La otra vez me pasé todo el día leyendo un fanfic de 47 capítulos que aunque se apegó bastante al canon tuvo la decencia de regalarnos un par de finales felices, aunque mataba a la mitad de los Stark, al menos era de forma poética. ¿No podemos sólo dejar los libros como están?
A veces creo que por eso me alejo de la relaciones interpersonales. En mi cabeza todo es mejor, todo tiene arreglo, hasta yo soy una persona menos terrible, a veces hasta me siento la persona que mis perros creen que soy. ¿Para qué destruir la posibilidad de imaginarse cómo podrían ser las cosas? En especial cuando uno pasa sus días más o menos en la misma rutina. Lo que me asombra es lo poco que hablo con la gente, la única con la que tengo conversaciones genuinas es mi doctora y la verdad es que a veces sospecho que ya sólo voy porque es divertido hablar con ella de libros y películas, creo que no había podido hacer eso desde que dejé de ver a Fanny. Lo intenté, pero la gente simplemente no funciona como gente y yo no funciono entre ellos tampoco. Por eso me gusta ir a mi cita semanal. Me gusta recuperar esa dinámica de intercambiar libros, comentar películas y platicarse traumas de la infancia y esas tristezas que se traen escondidas bajo la bufanda y terminan en un chiflido de lágrimas, una despedida y una receta de rivotril. La gente no suele leer porque tiene vidas que le aportan suficiente razón de ser, eventos, sorpresas, tristezas, infortunios, traiciones, amor y esperanza para levantarse todos los días de su vida. Los que no tenemos una buena razón para consumir oxígeno aparte de esperar las superlunas que se supone que todavía habrá porque no ha terminado julio (Ja, Julio Cesar!) necesitamos material para nutrir la imaginación.

Ya estuvo, no quiero saber.
Quier pensar que Daenerys recuperará los sentidos y dejará de portarse como una completa traidora y estúpida que sólo liberó esclavos para después dejarlos morir de enfermedad a las puertas de una ciudad que no puede abrir porque hizo enojar a los esclavistas que quieren su modo de vida de regreso y lo único que se le ocurre para solucionar el asunto es casarse con uno de ellos en lugar de dedicarse a entrenar a sus dragones (En serio Dany, hay una película de Disney, dos, de hecho, busca una copia) en lugar de encerrarlos cobarde y huevonamente).
Tyrion encontrará a Sansa antes de que Meñique la convierta en su propia muñeca inflable de Catelyn.
Arya recordará quién es y regresará a Poniente a hacer lo que debería hacer, recuperar el norte y matar a los Bolton y también a los Frey, de pasadita. Gendry sabrá quién es, Stannis se dará cuenta que para tener otro hijo tendría que encamarse a Selyse y la idea lo aterroriza de tal forma que prefiere legitimar a todos los bastardos de Robert. Gendry es el mayor, pum, se convierte en rey. Daenerys logra entrenar a sus dragones y acaba con los caminantes blancos y los espectros guiada por Jon, que sobrevive al ataque y se corona como rey del norte seguido por la gente libre y todos los demás. No, Daenerys y Jon no se casan. Bran se desprende del árbol. Ser Davos regresa con Rickon. Myrcella y Tommen tienen muertes espantosas. Cersei es ejecutada. Jaime se casa con Brienne y llenan la isla de Tarth con hijitos rubios mientras todo vuelve a su lugar. Daenerys ve el trono de hierro y dice ¿en serio? Gracias, no y se va a Essos, donde por fin cumple su palabra y acaba con los esclavistas de una vez por todas, en lugar de pasarse el día en labores de oficina. 

¿Ven?
Si salen los libros todo eso se irá al cuerno. Tendré que lidiar con sea lo que sea que escriba el señor George RR Martin.

¡Esa no es forma de vivir!

viernes, 11 de julio de 2014

Cacharro

Compré una lámpara de lava en una venta de garage. ¿Por qué?
No lo sé, a veces me encuentro en lo que me gusta llamar "estado hipnótico post-caminata". Necesitaba una lámpara de buró para el cuarto vacío que hay abajo. Como nadie baja nunca, me he tomado la libertad de hacer con él lo que se me antoja. 
Poner una vela coqueta por ahí, acomodar las cosas en cajas que combinen, colgar cuadros, usted sabe... pequeñas alegrías de solterona. Creí que me había excedido cuando puse un perro de porcelana que compré en las antigüedades de la zona rosa a un precio reducido gracias a mis habilidades como regateadora profesional (si es que eso existe), pero la lámpara es el colmo.
La conecté, y aunque sí prende, no veo que se ponga interesante.
Si esa madre no sirve habré desperdiciado dinero que me habría alcanzado para un bagel y un café en starbucks... que no me gusta nada sobre Starbucks, pero ese no es el punto. Y eso que acepté el primer precio sabiendo perfectamente que era el doble de lo que esperaban obtener por ella. Probablemente el doble de lo que vale (no, ya chequé en Amazon, las que se parecen a la mía están entre 20 y 22 dólares, usadas, lo que significa que si pagué doscientos pesos, salió ligeramente más barata, aunque la etiqueta y el plástico de la base parece ochentero lo que me haría más feliz), pero está simpática, las que venden hoy en día parecen cohetes, esta tiene una forma más setentera y me encanta la cara de las personas cuando no se lo esperan. Eran dos escuincles de quince años.

Bueno, estoy más quebrada que antes, pero al menos hice felices a dos adolescentes encargados de vender la cantidad de madres que sus tíos dejaron abandonadas en la casa de la abuela.  Después de ver que hasta tenían un modelo de fibra de vidrio de Hulk... sin cabeza, estuve a punto de irme sin comprar nada cuando se me ocurrió preguntar si tenían lámparas de buró. Tenían esa y cuando la vi se me hizo la cosa más simpática del mundo. Ese era el momento de poner cara, preguntar el precio, tragar saliva, preguntar si es lo menos en que me la podrían dejar, poner cara de decepción, decir "bueno, muchas gracias", sonreír y estar a punto de retirarme con cara de decepción para que me hicieran la oferta buena, que habría sido entre 100 y 150, si empezaba ofreciendo 50 contra los 200 que querían. He sido entrenada en las artes del regateo en los mercados más sagrados del Medio Oriente y mi capacidad para ser tacañas es tan grave que esperé más de un año la operación que necesito para quitarme las muelas del juicio que tengo encajadas y en algún momento podrían seguir atorándose, o llegar al hueso, infección... blah, blah, blah. ¡Dinero! Viví con dolor para no gastar en lo que creí que era una operación innecesaria. ¿Quitarme las muelas del juicio? ¿Pa' qué, si ya tengo pómulos? ¿Nada más por el dolor y la certeza de que ya me enchuecaron algunos dientes de abajo? Nah.
Tal vez por eso compré la lámpara. Tengo corazón de pollo y viendo lo que había en ese garage no dudo que sea el único billete que vean pronto. Es mejor que comprar mamadas por internet. Al menos aquí se mueve en manos nacionales.

¡Hey, señorita rumana mística, ¿dónde está mi gargantilla de Melisandre? Llegó el anillo de los Baratheon y la corona de Cersei. ¿Dónde está mi gargantilla? Y no, vivir al otro lado del mundo no es una excusa. 

Como les decía, prefiero saber dónde está el dinero que ya no tengo, en lugar de gastarlo en cosas importantes como comida o doctores. Ahora que la lámpara ya empezó a funcionar me recuerda a algo que vi en una de las secuelas del Exorcista, ¿o eran Los Cazafantasmas? Ya no importa.

¡Paliativos, oh paliativos!

miércoles, 9 de julio de 2014

Los peligros del teléfono

Hace un par de semanas, me encontraba felizmente en mi casa, en compañía de mis perros, viendo Investigation Discovery mientras fumaba un par de cigarros (camel blancos por favor) y le daba algunos retoques al retrato póstumo de Rito que no me termina de convencer (no logro captar la inmensa ternura de su mirada y la locuacidad de sus bellos cabellos y orejitas), cuando sonó el teléfono y resultó ser Jennifer López (les juro que así se llama), la de la asociación de colonos. Preguntó por mi mamá, luego por mi hermana, pero como la única que anda por la vida de ociosa, psicoanalizándose, comprando por internet y aplicando para trabajos que nunca responden a mis correos coquetos adornados con carta de súplica y curriculum soy yo, pues me pidió mi colaboración y le dije que sí.
 Me dijo que el municipio les estaba pidiendo una especie de asociación de vecinos que revisaran los problemas que había sobre agua y electricidad para regularizar el fraccionamiento. Gracias a que mi papá mandó al diablo a todos y se hizo cargo de los trámites de la casa, somos de las pocas casas que reciben suministro oficialmente, pero la mayoría se surte con pipas de agua y cosas así. Le dije que se había topado con la peor persona para el trabajo porque si se cayera una palmera yo ni me enteraría. 
Por lo general, todo lo que pase fuera de mí, mis perros, y a veces, mi familia nuclear, no tiene consecuencias en mi corazoncito, pero me aseguró que sólo era un trámite para que regularizaran el suministro. Movida por mi estúpido y muy inútil complejo de hermanita de la caridad, les dije que sí y le mandé una foto de mi credencial de elector. Ya saben, para ayudar a J. Lo, en especial porque en la última reunión de colonos (la que hubo por el escándalo del intento de secuestro), llegó mi hermana muy enojada y la confundió con alguna trabajadora del municipio, tratándola de acuerdo a lo que creyó que hacía (hacerle publicidad a un presidente municipal de lo peor). Después se aclaró que no tenía nada que ver y le pidió una disculpa, pero yo pensé que no pasaría nada si le echaba la mano. Digo, ¿quién no ha ayudado a alguien en problemas laborales?  Recuerdo que el señor del archivo a veces me daba chance de escapar un ratito para hacer mis compras importantes en el centro, como la época en que me dio por comprar medias y/o mallas de todos los colores y estampados que hasta la fecha no he usado mucho.

Después de eso, olvidé todo el asunto. Había cosas mucho más importantes en la vida, como por ejemplo la eliminación de Lady Stoneheart de Juego de Tronos, lo que tardará en llegar mi corona de Ana Bolena, si el pobre Alonso Moncada, al que hicieron fraile a la fuerza logrará escapar del convento al que metieron en el libro de Melmoth el errabundo. ¿El tal Juan le puso una trampa? ¿Podemos confiar en su hermano? ¿Lo acosará Melmoth?, el cambio de horario en la programación de Investigation Discovery, el bazar al que fui de compras con Mrs. Weston y Jane. ¿Dónde usaré mi nuevo collar coqueto de venado? (How very Baratheon). Ya saben, cosas importantes. Pensé que efectivamente era "puro trámite", hasta que hace rato, cuando llegaba de ver a la Dra. Pills, mi mamá me dijo que habían hablado de la asociación. Como a mí me vale gorro todo lo que tenga que ver con mis vecinos, no hice mucho caso, hasta que abrí mi correo y vi:  "Estimado representante de calle."

¿Quien, yo?
¿Me hablan a mí? Por favor, díganme que representante de calle se lo dicen a todo mundo de cariño.

¿Cuándo putas me convertí en representante de calle?


¿Es en serio?

¿Ahora tengo que ir a una reunión? ¿Por qué? ¿Yo cómo chingados voy a saber si la gente quiere poner botones de pánico en sus casas? 

¡¿Qué putas?!


Ahora sí, por favor, dispárenme.

martes, 8 de julio de 2014

Escorada y golpeada contra un escollo


"La alegría es una convulsión, pero la aflicción es un hábito; y describir lo que no se puede comunicar es tan absurdo como hablarle de colores a un ciego".



Melmoth el errabundo, Ch. R. Maturin.

miércoles, 2 de julio de 2014

Triunfos chafas

Creo que no les he contado, pero hace un tiempo desarrollé un odio feral hacia el Señor Presidente de mi municipio y su señora esposa. La cosa está así, claro que es un funcionario terrible, pero la anterior era todavía peor, ese no es el punto y aunque parezca que de repente me ha entrado el andar esparciendo mis opiniones políticas, existe una verdad detrás de mi publicación de quejas contra dicho señor (Mr. Cotte, usté sabrá de qué hablo).
Ya no recuerdo cuándo fue, pero la señora del presidente me ofendió. Bueno, no a mí, a mí me ofenden todo el tiempo (como el naco en un ford fiesta beige que me gritó pendeja porque no aceleré y me le aventé a los coches en la glorieta cuando bajé a dejar a Flor a la parada del camión). Esa pinche vieja hizo algo peor, ahí les va el cuento:

En una de esas en las que se me escapó Mina, vio la puerta del garage de la casa del Señor Presidente abierta y como llegó cachorrita a mí, y gracias a Flor que la rescató no pasó mucho tiempo en la calle, no sabe desconfiar de la gente, y se metió. No estuvo mucho tiempo adentro, seguramente los guardaespaldas que andan en las ridículamente lujosas camionetotas del señor la sacaron en chinga loca (no se les vayan a espantar los chihuahuas), pero el caso es que después de que la anduve buscando como loca histérica a lágrima viva, me la regresaron los policías de la caseta porque la señora (en lugar de llamar a uno de los dos números que hay en su placa), le habló a ellos porque "había un perro peligroso" afuera de su casa y quería que se lo llevaran, entiéndase, que la tiraran fuera del fraccionamiento.

[Les doy tiempo para que hagan acopio de ira, igual que yo)

...

Afortunadamente, los de la caseta, que en esa época eran mis cuates (antes de que la asociación los culparan por el intento de secuestro de otros vecinos en lugar de admitir que nos estafaron a todos y se clavaron el dinero que era para las cámaras) ya la conocían y me la regresaron, pero lo que esa señora hizo no tiene perdón de Dios y habrá un día en que los Otros se la lleven y pase el largo invierno calentándole la cama a algún espectro que si era feo en vida, debe ser mucho peor muerto. Aunque viendo el marido tan espantoso que tiene, no me sorprendería que ni lo note.

Mientras tanto, aviso oficialmente que aprovecharé toda ocasión que tenga para echarle tierra a ese señor como pueda. ¿Qué quieren que les diga? Entre más tiempo pasa, más me enojo y más ganas de verlo sufrir me dan. Sus hijas son un encanto, cuando Fortunato se escapó y se fue a meter a su casa, ellas sí me hablaron y fui corriendo por él. ¡Eso es gentileza y responsabilidad! Es lo que nosotras hicimos cuando hace unas semanas nos encontramos a un perrito a punto de meterse al terreno boscoso de al lado, que a estas alturas está lleno de cascajo, bosque, animales y basura. Se llamaba "Milhouse", y aunque ponerle ese nombre a un animal debería denunciarse como abuso, hablamos a su casa y vinieron por él. Todos felices.

Me duele por sus hijas. Ha habido un par de veces que cuando me ven corriendo detrás de Mina y Fortunato (mis perros son un espíritu libre, no es que quieran fugarse de verdad) me gritan desde la ventana hacia donde se fueron. Lo lamento por ellas, y en verdad espero que crezcan rápido, agarren maridos millonarios y se vayan de México antes de que le pase algo horrible a sus padres. ¿Por qué serán tan diferentes las niñas de sus horrendos padres? Supongo que es la ventaja de abandonar la educación de los hijos en las escuelas y en las nanas. Pero ni modo. La vida es cruel.

Estimado Señor Presidente: Le ruego, le suplico que siga haciendo pendejadas que sirvan para echarle leña al fuego de odio que todo el municipio ya alberga contra usted. 

Y recuerde "La manada nunca olvida ni perdona una ofensa".

(Entra The rains of Castamere)

P.S
La manada seríamos Fortunato, Guillermina Nymeria de la Tormenta, Luke Skywalker y yo. En caso de que hubiera duda. Usted sabe. ¡Saludos a casa!