viernes, 29 de agosto de 2014

No lo lean, es horrendo



"Querida tía, no soy insensible a lo que decís; desde niña (y gracias os doy por vuestros desvelos) he conocido las Sagradas Escrituras. Y he sentido el poder de la religión. Después, he experimentado todos los goces de una existencia intelectual. Rodeada de esplendor he conversado con espíritus abiertos... he visto todo cuanto la vida puede enseñarme, he vivido con el humilde y con el rico, con los piadoso en su pobreza y con los mundanos en su grandeza, he bebido hondamente de la copa que ambos modos de existencia han acercado a mis labios, y os juro ahora que un instante de corazón, un sueño como el que una vez soñé (y del que creí que no volvería a despertar jamás), vale por toda la vida que el mundano desperdicia en este mundo y el embaucador reserva para el venidero.
[...]
 Si es verdad que he dedicado a un amor terrenal lo que sólo a Dios se debe, ¿no es cierto mi castigo en un estado futuro? ¿No ha comenzado ya aquí? ¿No pueden ahorrarse  todos los reproches cuando sufrimos más de lo que la enemistad humana puede desearnos, cuando nuestra misma existencia es para nosotros un reproche más amargo que lo que la maldad puede expresar - mientras hablaba se enjugó una fría lágrima de su consumida mejilla y añadió-: ¡Mi desventura es más honda que mi gemido!"


Ch.R. Maturin, Melmoth el errabundo

lunes, 18 de agosto de 2014

No más espera

Los rumores dicen que Tyrion morirá en Los vientos de invierno...

Eso es todo. Ya no quiero vivir.


Sobre la educación infantil

No se preocupen, esto no tiene nada que ver con el primer día de clases, sí se relaciona con la escuela, es cierto, pero tiene que ver con el shock que me produce el ver a una de mis ex-compañeritas modelando en una revista para caballeros, digo "para caballeros", por no decir "patanes", que está justo en medio de las revistas sucias que verían en un taller mecánico y la ¿CQ? ¿GQ? No sé y no lo voy a googlear para no tener que toparme con viejas encueradas, ya bastante tengo con las meretrices que se pasean sin pudor por los vestidores del gimnasio: ¡USEN ROPA, MALDICIÓN! 

¿Por qué me espanta? No es que me sorprenda que una de mis ex-compañeritas del colegio sea una encueratriz profesional, claro que no, de hecho, me sorprende que no haya más. Por mi pueblo había un dicho sobre ese colegio de monjas: "De ahí sales o monja o puta".

...

Bueno, eso explica muchas cosas.

Pero regresando a esta mujer. Ahí viene la historia (Creo que ya se las conté pero ya ven cómo me encanta quejarme de los mismos traumas y mi doctora se fue de vacaciones dos semanas y hoy que hablé para hacer cita no me contestó... estoy preocupada). Cuando éramos jóvenes, la pobre damita a la que llamaremos Ruth, era hija de dos profesores de preparatoria. Los dos fueron maestros de mi hermana y con los dos terminó del chongo. El papá una vez le dijo que su problema era no entender que "las mujeres no deberían desperdiciar el tiempo tratando de pensar" y le gustaba bajarle puntos por faltsa de ortografía, lo que eventualmente la tiraba del diez al cero. Lo mismo con la madre, que no paraba de acusar a mi hermana de "arrogante", lo que le daba excusa para bajarle puntos en sus elocuentes discursos (Yo recuerdo un concurso en el que hasta serpentinas hubo),  también le bajaba puntos al azar por disciplina, sin contar con que la echó de cabeza  con mi mamá, en plena reunión de padres, sobre el asunto de vocabulario. Cuando las madres se quejaban del vocabulario que se estaba escuchando entre las chamacas, tuvo el buen tino de voltear a ver a mi madre y decirle "deberías ver la boquita que tiene tu hija". Y es cierto, mi hermana y yo hablamos como marineros, pero hay que considerar que todo el esfuerzo de mi madre por mantenernos alejadas de las malas palabras se iba al diablo tan pronto llegaba mi papá y decía "chingao, ya les dijo su madre que no digan majaderias, carajo."

Los padres Ruth eran un asunto serio. No sólo con sus alumnas, la que se llevaba la peor parte era la hija, que admito fue mi amiga durante los primeros años de primaria, antes de que la separación de mis padres me causaran depresión infantil a los diez años y dejara de comunicarme con el estudiantado. Sí, alguna vez fui popular (SHOCK!). La pobre no podía ver tele, nada de tele, le limitaban las amistades y la traían cortita cuando de calificaciones se trataba, por eso estaba sometida a un régimen de lecturas apropiadas para la hija de un par de intelectuales frustrados que terminaron dando clases en una escuela donde el creacionismo seguía siendo la onda. 

Lo interesante, es que tengo un recuerdo muy vívido de una conversación que alguna vez sostuvimos en el gimnasio, uno que sólo usaba la escolta y la tarada que estuvo en un grupo juvenil para inaugurar las tablas gimnásticas o los bailables del día de la madre, el padre, el ratón vaquero, yo qué sé.
Ahí estábamos, sentadas tranquilamente evadiendo el voleibol (o como se escriba) cuando pasó una chamaca que tenía casi el mismo nombre de ella y recuerdo que con toda la autoridad moral que otorga el estar en el cuadro de honor, Ruth me dijo: "¿sabes como va a terminar ella? Se me hace que va a ser una de esas mujeres que se desvisten por dinero enfrente de hombres."

¡ESCÁNDALO!

Lo primero que llegó a mi mente fue ese capítulo de Los Simpson donde de alguna forma se ve un posible futuro para Bart donde es bailarín para señoras en un speedo negro.  No he visto el capítulo últimamente y a veces me pregunto si en verdad existe, con todo y que los veo diario, en esa época sólo los podía ver a escondidas por canal trece cuando no había nadie en la casa sólo para morirme de culpa después porque me los tenían prohibidísimos, junto con el chavo del ocho. Nunca sabré el porqué.
Mis padres son raros. ¿Pero estaba bien que viera como Luke Skywalker abre el estómago de un animal o Chuck Norris hace explotar a un villano?
Quiero aclarar que en ese entonces, el único antecedente cierto que tenía de esas actividades era flashdance... aunque me tardé en comprender qué hacía la de flashdance, película que ahora que lo pienso no debí haber visto a tan corta edad, aunque me taparan los ojos en varias partes. Mi papá de veras era una padre muy improvisado, recuerdo haber visto Flashdance (soldadora de día,  bailarina con un sueño de noche), Volver al futuro (su propia madre intenta echárselo), Karate Kid (nada malo ahí, aparte de lo guapo que era el güero malvado de los Cobra Kai, es malo pero es atractivo, no lo comprendo), las de Chuck Norris y las de artes marciales sangrientas donde de repente un ninja perdía un brazo de la nada en una explosión de lo más sangrienta sin que hubiera razón para ello. Es que era domingo y yo quería ver la tele con mi papá, aunque me ignorara para leer el periódico (sigue haciéndolo, pero no tengo traumas). Bueno, él se aventó La Sirenita varias veces, era justo que yo viera sus películas también.

De regreso al tema, la verdad yo me imaginé que Ruth terminaría sacando algún título mamón en antropología en la ENAH o algo así de serio, considerando lo serios que eran sus padres (y lo fea que es ella), pero resulta que es actriz y en sus ratos libres trabaja como edecán de salchichonería y llantas, sin mencionar las sesiones de "modelaje", que hasta la fecha sólo habían sido como de catálogo barato de novias, hasta las últimas donde la etiquetaron...

Bien... voy a explicar esto una sola vez. Hay límites para los escotes. Si la mitad del pecho esta afuera (por debajo) deja de ser un escote y se convierte en soft porn.

¿Qué rayos? Lo peor es que lo entendería si fuera bonita o estuviera buenísima, pero la pobre es fea como una blasfemia y me asombra que de verdad se gane la vida usando spandex y posando de esa forma extraña que usan para los calendarios de taller mecánico. ¿Qué le dicen? ¿"Saca el trasero y el pecho al mismo tiempo"? No sé cómo lo hace, pero lo hace y de la forma más vulgar (soy una perra). Pero al mismo tiempo, cada vez que me siento mal conmigo misma, ya saben, no he logrado nada en la vida, no me he casado, no tengo novio, la única entrevista de trabajo que he conseguido terminó con un detector de mentiras y me salieron ampollas en la mano por tratar de arreglar el jardín sin éxito, abro su perfil y digo... siempre podría ser peor.
Tal vez no soy un motivo de orgullo andante para mis padres, básicamente me la vivo de compras y leyendo novelas góticas y/o fantásticas, pero al menos mis padres jamás podrán estar tan decepcionados como los suyos.

¡¿Hey, qué decían de mi hermana?!

Lo que prueba que el no ver televisión y no decir majaderías es más peligroso como método pedagógico que darle el control remoto a un niño repleto de azúcar que no tiene horarios de sueño y habla como tepiteño, es decir, yo.

La gente que es educada lejos del televisor bajo los más estrictos estándares morales y académicos puede terminar publicando sus partes en revistas para caballeros de baja categoría.  ¿Qué pasa con ella? ¡El que le dijo que era arte la engañó!

Tomen eso señores profesores del Colegio. Ahora díganme. ¿Qué tan orgullosos de su hija están ahora?

Mi hermana ha sido vengada.



lunes, 11 de agosto de 2014

Miles y miles

¿Sabía usted que entre 1629 y 1634 un brote de cocolistle (o cocoliztli, como usted guste) mató a 1416 personas solamente en Tepozotlan? Llegó un punto en el que sólo quedaban menos de 50 personas para enterrar a los muertos. Parece que nadie sabe qué sea exactamente el cocolistle.
No sé si será que son las tres de la mañana y apenas terminé a medias y seguramente espantosamente escrito lo que debo mandarle a Mrs. Boss en la mañana o en la tarde, o a la 11:55 p.m., si es necesario, pero mañana, que de repente pensé que sería bonito dejar de ser seria y dedicarme a escribir sobre alienígenas ancestrales.

A veces me duermo escuchando a los señores hablar de visitas extraterrestres interpretadas como figuras mitológicas. ¿Fue Quetzalcoatl un ser extraterrestre? ¿Son los ángeles extraterrestres? El diablo podría ser un dios embaucador como Loki... ¡Aliens!
Entonces sí que podría salir a la calle con mi corona y asustar a la gente con esa mirada de ansiedad y emoción que ponen los que salen defendiendo sus textos y creencias de todos aquellos mamones rigurosos que no sabe disfrutar la emoción de saber que hay alguien en el mundo que todavía cree en lo que hace. 

Como les decía, 300 en Cuautitlan, sin contar niños claro, muriendo de a diez todos los días, a veces doce.
Tal vez debería dormir, pero me pasa algo muy chistoso de noche, es como si tuviera que esperar a estas horas para notar esos pequeños detallitos que a pena luz del día no aparecen frente a mis biónicos ojitos.
Será que ayer me desvelé, los perros se volvieron locos. Supongo que fue culpa de la luna. 

La inundación de 1629, qué cosa tan horrenda, la construcción del desagüe mal planeado y los miles de indios que murieron aplastados o ahogados mientras sus familias esperaban a que terminaran de cumplir su cuota  o tributo construyendo sin cesar a un montón de obras que no llevarían a nada.

Tal vez debería dejar de quejarme de tener que ir a los putos XV años de mi prima...
Nah, voy a seguir quejándome.  Quiero abrir la maletita de Rito, sacar su chamarrita favorita y abrazarla  sin parar, pero no me gusta andar dejando kleenex por todos lados. Mi hermana tiene que despertarse en quince minutos y me traerá el chaparrito. 
Mañana necesitaré café.
No, no mañana. Al rato.

domingo, 3 de agosto de 2014

Sobre películas



Sí, ayer Mrs. Weston, Jane y yo fuimos a ver una película: Paraíso.

...

Les voy a ahorrar la sinopsis, porque básicamente son dos satelucos con sobrepeso que parece que sólo pueden ser felices y amarse felices y con sobrepeso en satélite porque "El D. F." es una gran, mala y triste ciudad que destruye el amor y hace a la gente superficial y malvada. Él baja de peso, ella no, una vieja de la oficina se le avienta, ella conoce unas gallegas, hace trampa en la dieta, deja al marido sin gran razón, se mete con un tipo que al principio creemos que podría ser un buen tipo pero es horrendo, escena sexosa que me dio ganas de aceptarle la oferta del convento a mi tía abuela, la buena Madre Anita (ay, pero me van a querer cortar el pelo y no me dejarán usar mis coronas y mi cabello es demasiado bello para ser cortado), para que de alguna forma ganara un concurso de cocina que realmente no tuvo mayor impacto en su vida y al final se reencontraran en Satélite donde podrán vivir su amor.

Es decir, la película no es mala... es malísima. Tonta como piedra y fea como una blasfemia. Sin mencionar que aunque efectivamente se robaron la estética de las casas familiares satelucas, que cuando uno está triste y desubicado va a Plaza Satélite a ver gente pasar y que los tacos de Los Arcos son lo mejor que le ha pasado al mundo (aunque un sateluco de cepa les dirá que Don Ra es el verdadero Señor Gobernante del mundo de los tacos), el que haya escrito y/o creado esta película de forma alguna no ha sido un propio sateluco en un buen tiempo o es un pésimo observador. Los satelucos representados en la películas son bienintencionados, ingenuos y cursis. Es cierto, las parejas satelucas combinan sus atuendos, pero aparte de eso, cada vez que voy al archivo o la oficina de mi jefa o al dentista, al cirujano plástico, al oftalmólogo o a todo lo que se va al D. F., no veo esa sofisticación chilanga que nos tratan de vender en la película. Y al contrario, en satélie, si hay algo son madres superficiales que gastan el dinero de su marido en uñas adornadas con pedrería. ¿Han visto a los satelucos? Camine por Plaza Satélite y si ve a una mujer de más de 45 años con plataformas transparentes de teibolera, conjunto de mezclilla deslavada adornada con piedrería, peinado de Daniela Castro en los noventas, 200 capas de maquillaje y una bolsa con logos gigantescos, esa es una verdadera sateluca. 

Somos suburbanos, no pueblo feliz de telenovela y gracias a los dos últimos presidentes municipales esto ya se parece a Mordor, o peor, a la Comarca cuando Saruman decide destruir el hogar de los hobbits para vengarse. Por otro lado, la mayoría trabaja en el D.F, es raro un sateluco que trabaje por aquí. Yo manejaba alrededor de tres horas diarias para ir y venir desde C.U., cuando estudiaba, luego hacía hora y media entre camión y metro cuando iba al servicio social en el centro y ahora voy a ver a mi jefa a la Colonia del Valle y a mi psiquiatra a la Narvaez.  ¡No es otro país! De hecho, la mayoría de los satelucos apenas tomaron conciencia hace algunos años de que no eran chilangos. (Nota para el resto del país: los mexiquenses, especialmente los naucalpenses, no somos chilangos no nos odien como a ellos). 

El punto es que la película me ofendió. Como sateluca, como persona, como mujer y especialmente como tacaña que no puede creer que gastó en semejante mamada.

Por cierto, si tienes que pedir un permiso hasta para hacer fiestas infantiles en el Naucalli. 
¿Cómo chingados le hicieron para plantar su árbol donde se les dio la gana?

Ahí se los dejo de tarea.