lunes, 11 de agosto de 2014

Miles y miles

¿Sabía usted que entre 1629 y 1634 un brote de cocolistle (o cocoliztli, como usted guste) mató a 1416 personas solamente en Tepozotlan? Llegó un punto en el que sólo quedaban menos de 50 personas para enterrar a los muertos. Parece que nadie sabe qué sea exactamente el cocolistle.
No sé si será que son las tres de la mañana y apenas terminé a medias y seguramente espantosamente escrito lo que debo mandarle a Mrs. Boss en la mañana o en la tarde, o a la 11:55 p.m., si es necesario, pero mañana, que de repente pensé que sería bonito dejar de ser seria y dedicarme a escribir sobre alienígenas ancestrales.

A veces me duermo escuchando a los señores hablar de visitas extraterrestres interpretadas como figuras mitológicas. ¿Fue Quetzalcoatl un ser extraterrestre? ¿Son los ángeles extraterrestres? El diablo podría ser un dios embaucador como Loki... ¡Aliens!
Entonces sí que podría salir a la calle con mi corona y asustar a la gente con esa mirada de ansiedad y emoción que ponen los que salen defendiendo sus textos y creencias de todos aquellos mamones rigurosos que no sabe disfrutar la emoción de saber que hay alguien en el mundo que todavía cree en lo que hace. 

Como les decía, 300 en Cuautitlan, sin contar niños claro, muriendo de a diez todos los días, a veces doce.
Tal vez debería dormir, pero me pasa algo muy chistoso de noche, es como si tuviera que esperar a estas horas para notar esos pequeños detallitos que a pena luz del día no aparecen frente a mis biónicos ojitos.
Será que ayer me desvelé, los perros se volvieron locos. Supongo que fue culpa de la luna. 

La inundación de 1629, qué cosa tan horrenda, la construcción del desagüe mal planeado y los miles de indios que murieron aplastados o ahogados mientras sus familias esperaban a que terminaran de cumplir su cuota  o tributo construyendo sin cesar a un montón de obras que no llevarían a nada.

Tal vez debería dejar de quejarme de tener que ir a los putos XV años de mi prima...
Nah, voy a seguir quejándome.  Quiero abrir la maletita de Rito, sacar su chamarrita favorita y abrazarla  sin parar, pero no me gusta andar dejando kleenex por todos lados. Mi hermana tiene que despertarse en quince minutos y me traerá el chaparrito. 
Mañana necesitaré café.
No, no mañana. Al rato.

2 comentarios:

  1. Es que no puede haber mejor pretexto para echarle la culpa de todas las cosas malas que le han pasado a la humanidad que los alienígenas ancestrales.

    También extrañamos a Rito de este lado de la pantalla, esta bien llorar, me gustaría decirle que con el tiempo llega la resignación o el consuelo pero me temo que eso no pasa de cualquier manera usted echele ganas.

    Loki el de Marvel? Ese tema me pone como el muppet cada que escuchaba la palabra batería jajaja soy un ñoño.

    El café siempre es el mejor amigo durante todo el día. :)

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  2. Y tiene sentido, lo peor es que a veces uno lo está viendo, claro, ya sabe el contexto, el insomnio, la noche, el silencio, los ronquidos de Mina y eso de que hay lluvia de estrellas o superlunas cuando sale uno de esos señores tan comprometidos con sus teorías como con su largos y/o complicados peinados que tiene sentido lo que dicen y uno piensa "a huevo", hasta que amanece y el mundo es normal otra vez. Ay don Fulgencio, es que lo extraño mucho, compré un cojín de peluche para tratar de ponerlo en su lugar de la cama y sí funciona, duermo mejor, pero extraño desperar con él, era flojísimo, se estiraba, se volvía a dormir y me daba besos de buenos días... Mina brinca de la cama, se para en la puerta y me ve con cara de "¿qué onda? ya párate, tengo que salir" y no me atrevo a darle besos al chaparrito, no he podido quitarle esa costumbre de comerse su popó. Ah, mi Rito... lo que me recuerda, necesito una banquita para ponerla junto a su árbol para visitarlo, es muy molesto sentarse en pasto mojado. Sí, Loki, aunque, debo confesarle que lo conocí primero en clase y aunque era uno de mis dioses consentido, fue deprimentísimo cuando mató a un pobre inocente nomás pa' probar que los esfuerzos de la madre tenían una falla, me alegró mucho verlo en las películas después, como que revivieron nuestra amistad, sí, mata a miles de personas pero a nadie que yo conozca, entonces no importa. Nota: confieso que nunca he leído comics aparte de los de Achie, y eso porque mi mamá los usaba para entretenerme mientras esperábamos que fuera mi hora de entrada al colegio después de dejar a mi hermana. Intenté comprar los de los Simpson cuando salieron pero mi mamá creyó que "eran puras porquerías" y los tiró, igual que la colección de Archie de mi hermana. Así que si tiene una recomendación sobre cómo iniciarme en el mundo de los comics ahora que soy un adulto que sabe dónde esconder lo que no quiere que le tiren, se lo agradecería mucho.
    Yay, ser ñoño dependiente de la cafeína es una de las pocas alegrías de la vida.
    Eso y descubrir que hay tiendas que venden todo para el ñoño de hoy... hasta que intentas entrar y descubres que la cerraron. Es toda una historia don Fulgencio, al ratito iré a ver si ya la abrieron otra vez o si murió. Cualquier cosa le cuento.

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