martes, 30 de septiembre de 2014

Piedrotas

Otra de mis ex-compañeritas de primaria se acaba de comprometer.

Sí, otra.

Y encima de todo, alguna idiota le pone en los mensajes: "ay, una amiga se comprometió una semana antes que yo y ahora tú te comprometes una semana después. Jajajaja"

Jajajaja. ¡Ay qué maravillosas somos todas con nuestros trabajos exitosos, anillos de diamantes y esposos que nos mantengan!


La última vez que alguien me dio un anillo (que no fuera mi hermana o yo misma) fue en la ventanilla del Monte de Piedad donde me regresaron el anillo que empeñé para la colecta de un albergue. ¡Qué triste soy!

Por favor Jesucristo, mátame. Ya, de verdad, dispárenme y acaben con mi miseria. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

La Empresa

¡Lo logré, averigüe el nombre del señor y la señora del archivo! Nomás tuve que fingir inocencia cuando entregué mi hojita diciendo "ay, si la llené bien, o se me pasó algo?" para que la revisaran y en un gesto automático le firmaran con su nombre antes de ponerla junto a las otras. Sobra decir que saqué plática para alargar el momento y darme chance de espiar la firma (debí haber sido espía, me cae de madres), lo que me confirma mis pésimas habilidades sociales porque no sé qué les dije y no sé que me dijeron. Nótese que me tardé dos semanas, pero lo logré, y fue justo a tiempo. Porque el correo se lo mandé a mi jefa con sus amables saludos y el archivo de word el jueves y el fin de semana se encontró al señor del archivo por casualidad y pudieron platicar de lo buena asistente que soy... bueno, tal vez no hablaron de eso, pero al menos cumplí con mandarle los saludos justo antes de que se encontraran. (Déjenme soñar)
Y con esto damos por terminado (creo) mi ciclo de excursiones al antiguo hospital de la locura. Es triste, me gusta ir y que me saluden, me hace sentir especial. 

Ahora sólo me queda ocuparme de cosas importantes como...

[Espacio de reflexión]

Ah, si ¿qué le pasará a los Buddenbrook? Después de los horribles matrimonios que se aventó la pobre Tony Buddenbrook, creo que me da gusto haberme quedado soltera. Claro, ella al menos tuvo su breve romance con Morten, el estudiante de doctor, pero las cosas que hace una jovencita para complacer a su familia me asombran. La vieja es cagante, pero le ha ido tan mal que ya hasta le tengo simpatía.

Pobre... 

Sí, de eso me tengo que ocupar. Necesitamos saber qué será de Thomas, de Gerda (que yo creo que es aterradora) y de la familia en general. Después, nos ocuparemos de hacer diademas y mucho después, tal vez en un par de meses reciba mi nueva corona (la que acabo de ordenar) y festeje que cumplo 30 años.

30 años.

Lo peor es que no me siento diferente. Podría tener 16, 40, 85, y me sentiría exactamente igual. Nadie me va a quitar mis tenis. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Bizcochería

Hace unos días, cuando le platicaba a mi hermana algo gracioso sobre los boletines que leo alegremente en lo que definitivamente es la única parte útil de mi vida, aparte de amar y atender a mis perros, me dijo "con razón hablas como hablas".  Ya me habían dicho que hablo raro, supongo que es por hablar tan poco con la gente y leer tanta mamada. Justo ahorita lo notaba, vea usted:


"Lo que más nos alienta, lo que, como al héroe de Horacio, reviste nuestra débil personalidad de triple escudo para afrontar las tempestades de lo que el público va á juzgar, es esta triple consideración..." 


Señor decimonónico elegante con sombrero de copa, Periódico de los señores decimonónicos elegantes con sombrero de copa.


¿Ven? Por eso hablo raro. En mi cabeza siempre hay ideas extrañas y a veces hablo sola, no con mis perros (eso no es hablar sola), y la gente me voltea a ver porque me río o empiezo a escenificar lo que sucede en mi cabeza, pero yo creo que son los papeles antiguos y la falta de socialización lo que realmente me jode. Para ser honestos, la única persona con la que tengo conversaciones reales es mi psiquiatra, y estamos hablando de una mujer que ha atendido sujetos que conversan (es decir, obtienen una respuesta) con los pescaditos en su pecera.


Como dice la Dra. Pills: Mientras no te respondan, todo está bien.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Si me tocan, me pierden

Creí que ya había terminado con el boletín que tenía de chamba, pero como estaba sumida en una severa depresión/culpa, me armé de valor para salir de la cama y arrastrarme hasta la regadera e ir al centro. Pensé "bueno, paso a preguntar lo de las fotocopias y me voy a dar una vuelta", cuando de repente: ¡Sorpresa, encontraron tres cajas más!

Lo peor, es que sí me emocioné.

Pero llegando a la parte importante, vamos a saltarnos las horas de dolor de espalda que me eché y lo molestos que son los guantes de latex una vez que los sudas y vamos a la parte buena, el camión de regreso.

El viaje en metro se llevó a cabo sin contratiempos, aparte de que estaba hasta la madre, pero por suerte el camión que me llevaría a la plaza más cercana a mi casa, venía con un respetable número de viajeros... hasta que llegamos a Naucalpan. Les digo, no sé qué pasa en este municipio, alguna vez fue un lugar seguro y feliz, pero este presidente municipal que nos cargamos ha destruido los alrededores como Sauron intentó destruir la Comarca. De repente, en una de las paradas vi un camión lleno de militares que detuvo a dos camiones y bajó a todos sus ocupantes. ¡Qué cosa tan curiosa! Claro, estaba muy interesante hasta que vi que pretendían trepar a todo el pasaje de los otros dos camiones al mío. 
Ahora imagínense el trayecto con el camión a reventar y su humilde servidora apretujada en el asiento de la ventana. Con cada vuelta pensaba "a la siguiente curva esta cosa se va a voltear y todos me van a caer encima". Cuando recé por una muerte pronta, inmediata e indolora no me imaginaba terminar aplastada bajo la señora con olor a cebolla y blusa sin mangas. Lo vi perfecto. Los policías moviendo los cadáveres sólo para descubrir mis pequeñas manitas saliendo por debajo del gran personaje que obstruiría el descubrimiento de mis restos.  Al día siguiente la foto aparecería en el fino periódico Metro con el encabezado "Les cayó la gorda", y ahí quedaría mi larga y penosa existencia.

Ay, pero qué forma tan poco elegante de morir. 

Que bueno que no morí en el camión. Si voy a morir de forma trágica y pública me gustaría estar usando algo bonito, al menos una pulsera, una corona de flores o un collar coqueto. 
No quiero morir en pants.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Y nunca lo sabré

Ayer, a pesar del triste estado en el que me ha dejado esa dieta "saludable" que una nutrióloga como de 15 años me dejó (me cuesta trabajo comer ordenadamente y desayunar es espantoso, ¿qué el café y los cigarros no cuentan? ¡Pues parece que no!) me armé de fuerza de voluntad (y medio ritalin) para ir a trabajar al archivo. Regresé al archivo consentido, el que alguna vez albergó mujeres tan dementes como yo, con la novedad de que lo están remodelando y después de llevarme por un montón de escaleras llegué a lo que parecía una extraña imitación de la sala de consulta anterior. La verdad estaba confundida hasta que salió el señor amable del archivo. Me reconoció, a pesar de que la última vez que me vio todavía usaba lentes. No puedo creer que se acordara de eso, pero es que es un señor muy amable en verdad, y muy tranquilo. Ayer que vi a una joven novata (ja, sí, una de las pocas ventajas de estar a punto de cumplir treinta y llevar un rato en estos menesteres es que puedo llamarlos "novatos" y reir) llegar completamente confundida, recordé con emoción cuando era yo la que necesitaba que me explicaran cómo llenar la hojita y cómo buscar en los catálogos, se sentó como media hora a ayudarla a buscar algo que ni ella sabía bien qué era y al final lo encontraron y el señor amable regresó a su mesa a leer los Mitos griegos de Graves.
Cuando me despedí me contó que habían cambiado los horarios y que me iba a apartar la caja con mis boletines para que estuvieran listos cuando regresara, luego me dijo que cuando le escribiera a mi jefa le mandara muchos saludos, le di las gracias, me dijo "cuídate" y el "que estés bien" de rigor y nos acompañó a todos los idiotas que no teníamos idea de cómo llegamos hasta ahí o cómo salir a la escalera.

Problema: Mientras caminaba hacia la salida en compañía de otra de las usuarias intercambiando algunas de esas cortesías que me da por sacar cuando estoy en una escalera/elevador/fila de espera con extraños recordé que mandar los saludos estará difícil: ¡No sé cómo se llama!

Y lo peor es que entre más tiempo pasa, más vergonzoso sería preguntarle cómo se llama. La primera vez que fui fue cuando empezaba con lo de la beca y supuse que sería cuestión de seis meses, no los volvería a ver y simplemente olvidé sus nombres, pero luego la cosa se extendió, la beca se extendió  dos años y cuando se acabó, me quedé de asistente no oficial que caía de repente a buscar una o otra cosa o llevar invitaciones a congresos o cosas así. Luego me mandaron a la hemeroteca, al archivo malvado de las cartas, al de Tlaloc, pero no había regresado a este en años más que para llevar un par de invitaciones para la presentación de un libro de mi jefa, que por cierto fue la última vez que me invitaron a salir, por supuesto era un médico nefasto con aires de galán conquistador que me cayó en la punta del hígado tan pronto tuvo la genial idea de mandar el primer mensaje cursi a menos de tres horas de conocerme. ¡Los hombres adultos no escriben como adolescentes, aprende a usar las palabras, maldición, y a la próxima que me digas "princesa" te agarro a madrazos! Le di la vuelta cortesmente por cursi, pero supongo que mi sutileza no sirvió de nada porque se ofendió. Ese es el problema de los mamones que se creen galanes de telenovela, son cagantes.  Lo gracioso es que cuando lo conocí pensé: Este es del tipo de la Sra. Weston, a lo mejor se lo puedo enjaretar a ella. Lo que significa que en esa época yo todavía no sabía que la Sra. Weston había terminado con el primer Mr. Weston, y si ya lleva como cuatro años con el segundo y permanente señor Weston., contando el año de compromiso y los meses que llevan casados.. ¿cuánto tiempo pasó ya?
Minimo... ¿cuatro años?

El punto es que después de tantos años, ni modo que llegue y le pregunte al señor amable del archivo: "¿Disculpe, cuál es su nombre?"

Y lo peor es que nunca escribe su nombre en donde dice "atendido por..." Y le busco pero no le agarro. Eso es un garabato señor, necesitamos su nombre.

¿Qué pasó con la costumbre de usar gafetes? ¡Era muy útil! A menos que tuvieran que usarse en situaciones sociales como actividades de integración escolar. Por eso, por eso llegué a esconderme en el baño de mujeres hasta seis horas seguidas. 
Puto colegio, cómo lo odié.

martes, 2 de septiembre de 2014

Momento de reflexión

Hace rato estaba "alegremente" trabajando en el jardín, tratando de hacerlo ver más natural y menos... jardín, cuando descubrí un montón de piedras gigantescas que los trabajadores sacaron para hacer la ridícula cisterna que mi hermana consideraba completamente necesaria pero que ahora empiezo a creer que podemos utilizar como refugio antibombas, zombies o cualquier otro tipo de invasión. Fue entonces cuando mi pobre mente trastornada y obsesionada con un montón de libros que seguramente no tendrán final feliz pensó: "¿Y si fue el nacimiento de Rhaego lo que hizo posible que incubaran los huevos de dragón de Daenerys?" Recordemos que en El príncipe pícaro describen como los Targaryen ponían huevos de dragón bajo la cuna de cada recién nacido para que lo incubara, si el huevo no se lograba era mal augurio.

Ya sabemos que cinco libros después todavía no acepto la muerte de Rhaego, y ya sé que no es posible que esté vivo... pero:

(Si le ponen una trenza, un suéter de la UNAM y unas pijamas de Elmo, esa soy yo justo ahora)


Y si en verdad hubiera nacido Rhaego y el nacimiento de los dragones fuera resultado de eso y no de la muerte de Khal Drogo, el bebé y la malvada Mirri. Se supone que sólo se obtiene vida con muerte, por eso contábamos tres muertes por tres vidas, pero... ¿podemos en verdad descartar lo que fue una costumbre Targaryen por siglos? ¡Rhaego podría estar vivo después de todo! Tal vez así Daenerys se curaría de sus pendejadas y se pondría a trabajar. 
 Ah, las profecías de la Casa de los Eternos me persiguen. "Dragones falsos y verdaderos".

Creo que estoy más dispuesta a creer que Rhaego está vivo, o que Lyanna tuvo mellizos y Ned le llevó el que parecía Targaryen a Lady Ashara para que se desapareciera con él, lo que haría a Jon y Griff hermanos, a creer que el joven Griff es en verdad Aegon. 

Oh, cómo me acecha esta incertidumbre.

Lo peor de todo es que estuve acosando una semana a la pobre señora a la que le compré mis diademas de dragón y reina de las nieves y hasta la hice poner una reclamación en el correo francés para que Correos de México me salga con que "hoy entró al país". Sólo me tenía que esperar una puta semana más. He estado esperando desde el 24 de julio y en cuanto me quejo resulta que no era necesario porque ya llegó. ¿Ya mejor me callo hasta que lleguen, vea? Entonces le mando un alegre "ya llegó todo, es maravilloso, gracias, eres puro amor", le anoto cinco estrellitas a su tienda y le escribo una reseña diciendo que es la mejor señora del mundo. Chale... qué pena.




La diadema de dragón

Bien, ya que nos apretamos el corsé y nos vestimos de luto una vez más, es hora de concentrarnos en cosas importantes: por ejemplo, en lo enfermas que están mis tías.

Todo el puto punto de reunir a los nietos y bisnietos era... no sé cuál era, aparte de hacerme sentir gorda. Pero lo que vi ayer es el colmo. Mi tía tuvo la genial idea de pagarle a alguien, que asumo no le tiene respeto al mundo, para photoshopear a mi prima, la que está enferma de ELA, en la foto grupal. Pero no eligió una foto donde se vea como todos queremos recordarla, sana y sonriente, cuando estaba feliz con su matrimonio, su trabajo y la noticia de que por fin estaba embarazada, no, decidió ponerla casi en los huesos, con un tubo en la garganta y una silla de ruedas, ahí metida en un lugar incómodo en lo que ya era una mala foto tomada a las carreras.
 ¿A quién putas se le ocurre? Se ve espantoso. Mi prima se enfermó cuando por fin logró embarazarse después de años de tratamientos de fertilidad, se lo descubrieron cuando perdió movilidad del brazo alrededor del sexto mes de embarazo. El niño es un buen niño, mi hermana lo ama con desesperación, en verdad espero que mi tía, la mayor y más loca de todas que odia a mi madre con todo su corazón, no lo termine destruyendo. Porque eso es lo que hacen: destruyen a la gente.

¿Por qué harías eso? Hay miles de fotos de ella que pudo utilizar, miles donde se ve joven y feliz. ¡No la pones en una foto donde sonríe con esfuerzo después de tres años de estar padeciendo una enfermedad horrenda! Le dieron cuatro meses de vida después de que nació el bebé, eso fue hace tres años. Ojala ese niño logre salvarse, tal vez lo logre, en mi familia las mujeres suelen ensañarse con las mujeres. Mis dos primos han logrado sobrevivir y ser las personas que quieran ser, el mayor es mi consentido. Recuerdo cuando lo conocí, en el aeropuerto, esperando a la tía que se fue a Canada. Ella quería ver a sus amigos, no a sus hermanas. ¿Pa' qué chingados irían de mal humor a cumplir con los requisitos? La familia no tenía nada qué hacer ahí, estábamos aburridos, esperando y el pobre niño como de siete años rompió accidentalmente un cenicero. Mi tío lo puso como chancla y luego se enojó más con él cuando empezó a llorar. Ya saben, los hombres no lloran. ¿Qué les puedo decir? Hasta entonces la niña defectuosa en la familia había sido yo, y como tengo estómago de madre, me lo llevé a pasear, con todo y que a los niños no suelo caerles bien. Al rato se calmó, estaba contento y me contaba que quería tener una banda (el sueño de todo niño) y tocar la guitarra. Le di aprobación y un montón de años después creo que es el único que me quiere en esa familia. Eso me confunde, no he hecho nada especial para ganármelo.  Es raro querer a las personas, es más raro ser querido sin razón aparente, en especial cuando no son tan cercanos. Digo, es mi primo hermano pero técnicamente eso es lejano pa' mí. Hubo alguna vez en que pensé que mis amigas eran mi familia, pero ya ven qué frágil es la amistad. Que no es que le sume puntos a los lazos familiares, vaya, ¿a poco esos existen? Fuera de mis padres y hermana no tengo a nadie más que a mis perros. Ellos son mi familia. Rito era mi corazón. 
Tal vez por eso se me hace tan fácil seguir metida en esta rutina de cementerio. Sin corazón lo único que queda por hacer es arrancar la hierba mala de las tumbas y desempolvar las lápidas. 

Apenas son las doce y media. Que largos son los días.
Debería salir a trabajar al jardín o hacer algo, lo que sea, tal vez existir, pero está "Suegra malvada" y me encanta ver como las parejas felices se estrellan y estallan.
Es un bello espectáculo, como quemar recibos.

¿Y mi diadema de dragón? Quién sabe.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Ataque de austenismo

¿Qué rayos está mal conmigo? Es que nunca lo había visto de cerca. Puta madre. Qué cosa es esa en el ¿colon? ¿estómago? ¿intestinos?
La media sonrisa inexplicable por una pendejada. Es un completo extraño, un desaliñado amable con perros, eso es todo, uno en el que ni siquiera Mrs. Weston había reparado. Porque han de saber ustedes que con la sutileza que me caracteriza lo mencioné casualmente hace unos meses y lo único que me dijo fue "¿a poco llega hasta ya? yo lo veo seguido por mi casa con sus perros."


¿Qué me pasa? Mi día empezó espantosamente mal. Me sentía mal, hasta me fui más temprano a recoger a Flor para poder dar una vuelta en el coche sin rumbo alguno y llorar a gusto sin que me vieran. Ahhhh, pero mi madre necesitaba cigarros. (Ay, aparte de las fachas y los granos seguro traía los ojos hinchados... y bueno, a mí qué chingados me importa.)

Y entonces, por pinche media hora recordé qué se sentía esperar ver a alguien hecha "mitad agonía y mitad esperanza" en el fondo del salón de clases. Recordé lo que se sentía vivir en el mundo de Jane Austen, ser joven, estar medio viva, soñar con cualquier otra cosa que no sean esas pesadillas espantosas que dice la Sra. Doc son resultado del medicamento. "Sueños vívidos". La otra vez me desperté aterrada porque soñé que chocaba contra un VW blanco y un tubo me atravesaba el estómago. 

Vivir, en alguna forma al menos, aunque sea a medias y de broma, cuando compraba ropa con la intención de usarla alguna vez, ropa que no fueran playeras XL o pants para el gimnasio. Se siente horrible, ver otra vez ese cachito del pequeño remolino de vestidos corte imperio y peinados altos con un grueso fleco que daba vuelta alrededor del Sr. Tilney y las probabilidades. 


Ahora sólo debo recuperar la cordura. Todo está igual que ayer y que el día anterior y el día anterior a ese.  Hace años que no me daba un ataque de austenismo así. Creo que desde la última vez que vi al escritor que habitaba las profundidades de la fuente cuando fui a una de las fatales revisiones de la tesis. Pero ya pasó. 

Ahora, regresaré a los libros con finales horrendos, la redacción de textos sobre epidemias donde siempre mueren los más pobres y necesitados y los programas de crímenes donde siempre acaba muerto el marido idiota o la esposa engañada por culpa de algún transexual medio encuerado.

Todo estará bien.

Tal vez he comido demasiado apio pero esta emoción en el estómago por encontrar al paseaperros con cara de scout en drogas es ridícula y debe terminar. Hasta aquí llegó. Ahora, recuperare la compostura y me iré a hacer algo útil como picar papaya, contestar el teléfono, quejarme a Correos de México por el retraso de mi diadema de dragón o actualizar el iPod de mi mamá.

Muere emoción, muere ya.

Recordemos:


 "Night gathers, and now my watch begins. It shall not end until my death...."


Tí ti mida

No sé si les he contado, pero hay un güero barbón de pelo largo en colita desarreglada y ropa desgastada que veo seguido paseando perros. No es guapo y a veces parece scout en drogas, pero a mí nunca me han gustado los guapos. El punto es que no sé si sea el desaliño o los perros, pero no puedo evitar verlo y la otra vez que lo dejé cruzar la calle con sus perros le sonreí y lo dejé pasar. ¿Qué tiene de malo?
El punto es que ahorita me lo encontré en el oxxo, estaba justo al lado de mí, comprando galletas y cambiando un montón de monedas por un billete. Me aterré. 
Por supuesto fingí indiferencia pero de reojó alcancé a ver con mis operados y biónicos ojitos que tiene los dientes grandes y separados, canas en el cabello y la barba, algunos aretes (¿indicio de juventud noventera?) un hoyo en la pierna izquierda de los jeans tres tallas más grandes que él y es amable y encantador con la señorita. Me aterré. 

Me aterré.

Terminó de hablar con la señorita y se fue, quedaron en que le llevaría todo su bolo para que se lo cambiara y yo sonreí para mis adentros.

Ahh, pero no acabó ahí. Pensando "carajo, por qué tendré esta fobia y completa incapacidad para interactuar inocentemente con las personas, digo, sonreirle no significa que nos vamos a casar. Podría haberle preguntado si pasea perros, ya que por casualidad yo tengo tres que necesitan ejercicio". Pero entonces ¿con qué mantendríamos a los niños? Él obviamente no tiene un clavo y yo a veces empeño las joyas que mi hermana o mi mamá me regalan para comprar esas mamadas que ellas no creen necesarias y yo sí (libros, juguetes y coleccionables, tiaras). Soy básicamente uno de esos parásitos que se adhieren a las ballenas. No podría mantenerlo, aunque quisiera. Que por orgullo no puedo mantener a nadie, mi padre me desconocería.
Seríamos pobres, pero felices. ¿No dicen "contigo pan y cebolla"? A menos que sea un tipo horrendo como el que vivía con su mamá en la película esa "Paraiso" Y si sólo pareciera encantador pero fuera malvado y egoísta?
Si muriera mi abuela, al menos tendríamos casa propia y los perros... pero me acobarde. Tal vez no quiere hijos. ¿Y si está casado? No vi anillo, pero eso es lo de menos. Mi papá nunca ha usado porque dice que esas son "puterías".  Me acobardé porque el complejo de adolescente gordita nunca se quita, en especial ahora que me restriegan en la cara las fotos donde parezco matrona italiana a comparación de las flacas altotas en tacones y minifaldas que traen de novias mis primos. Mi prima encantadora de quince años es preciosa pero a ella no puedo odiarla porque es puro amor y me cayó rebien.
 Además, no me bañé. Sólo fui al oxxo, tengo un grano y me puse una playera vieja de la Bella y la bestia...
Y en eso estaba cuando me subí a mi coche y noté que él estaba en el coche de al lado. Yo no me moví porque esperaba a Flor y él esperaba a que la camioneta que le tapaba la salida se fuera. En el proceso, me volteó a ver, me sonrió, medio sonreí, lo vi, me aterré, saqué mi coca de dieta y me hice mensa, me siguió viendo, lo evadí, entonces encendió el coche, la camioneta se fue, pero él no se iba y entonces le sonreí y le hice una seña de que sí pasaba.
Se fue.

Tengo casi 30 años y me porto como una idiota de 13. Bueno, al menos agarré valor para ser amable, ¿no? Digo, no va a pensar que le estaba tirando la onda. Sólo le indiqué que ya pasaba. ¿No? ¡No lo va a pensar! ¡Y a mí qué chingados me importa si lo piensa!

Ay, me quiero morir de la mortificación.

Ya no voy a salir a la calle nunca más.

¡Es como diez años más grande! ¡Y eso es bueno! O lo sería si yo no aparentara cinco menos. ¡No nos vamos a casar!

Malditas hormonas, regresen a la tumba donde estaban y déjenme en paz.

(Ejercicio de represión donde le brinco encima al asomo de sueño inútil para que regrese a su lugar, la cajita de seguridad abandonada en la isla desierta de mi útero. Con trabajos empujo la lápida y cierro el ataúd otra vez. Listo.)

¡Gracias!