lunes, 22 de septiembre de 2014

Bizcochería

Hace unos días, cuando le platicaba a mi hermana algo gracioso sobre los boletines que leo alegremente en lo que definitivamente es la única parte útil de mi vida, aparte de amar y atender a mis perros, me dijo "con razón hablas como hablas".  Ya me habían dicho que hablo raro, supongo que es por hablar tan poco con la gente y leer tanta mamada. Justo ahorita lo notaba, vea usted:


"Lo que más nos alienta, lo que, como al héroe de Horacio, reviste nuestra débil personalidad de triple escudo para afrontar las tempestades de lo que el público va á juzgar, es esta triple consideración..." 


Señor decimonónico elegante con sombrero de copa, Periódico de los señores decimonónicos elegantes con sombrero de copa.


¿Ven? Por eso hablo raro. En mi cabeza siempre hay ideas extrañas y a veces hablo sola, no con mis perros (eso no es hablar sola), y la gente me voltea a ver porque me río o empiezo a escenificar lo que sucede en mi cabeza, pero yo creo que son los papeles antiguos y la falta de socialización lo que realmente me jode. Para ser honestos, la única persona con la que tengo conversaciones reales es mi psiquiatra, y estamos hablando de una mujer que ha atendido sujetos que conversan (es decir, obtienen una respuesta) con los pescaditos en su pecera.


Como dice la Dra. Pills: Mientras no te respondan, todo está bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario