lunes, 29 de septiembre de 2014

La Empresa

¡Lo logré, averigüe el nombre del señor y la señora del archivo! Nomás tuve que fingir inocencia cuando entregué mi hojita diciendo "ay, si la llené bien, o se me pasó algo?" para que la revisaran y en un gesto automático le firmaran con su nombre antes de ponerla junto a las otras. Sobra decir que saqué plática para alargar el momento y darme chance de espiar la firma (debí haber sido espía, me cae de madres), lo que me confirma mis pésimas habilidades sociales porque no sé qué les dije y no sé que me dijeron. Nótese que me tardé dos semanas, pero lo logré, y fue justo a tiempo. Porque el correo se lo mandé a mi jefa con sus amables saludos y el archivo de word el jueves y el fin de semana se encontró al señor del archivo por casualidad y pudieron platicar de lo buena asistente que soy... bueno, tal vez no hablaron de eso, pero al menos cumplí con mandarle los saludos justo antes de que se encontraran. (Déjenme soñar)
Y con esto damos por terminado (creo) mi ciclo de excursiones al antiguo hospital de la locura. Es triste, me gusta ir y que me saluden, me hace sentir especial. 

Ahora sólo me queda ocuparme de cosas importantes como...

[Espacio de reflexión]

Ah, si ¿qué le pasará a los Buddenbrook? Después de los horribles matrimonios que se aventó la pobre Tony Buddenbrook, creo que me da gusto haberme quedado soltera. Claro, ella al menos tuvo su breve romance con Morten, el estudiante de doctor, pero las cosas que hace una jovencita para complacer a su familia me asombran. La vieja es cagante, pero le ha ido tan mal que ya hasta le tengo simpatía.

Pobre... 

Sí, de eso me tengo que ocupar. Necesitamos saber qué será de Thomas, de Gerda (que yo creo que es aterradora) y de la familia en general. Después, nos ocuparemos de hacer diademas y mucho después, tal vez en un par de meses reciba mi nueva corona (la que acabo de ordenar) y festeje que cumplo 30 años.

30 años.

Lo peor es que no me siento diferente. Podría tener 16, 40, 85, y me sentiría exactamente igual. Nadie me va a quitar mis tenis. 

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