sábado, 25 de octubre de 2014

Los tormentos nocturnos

Como a las dos de la mañana, después de una buena dosis de rivotril y quetiapina (ya sé que no debería tomarlos juntos, pero cuando no hace efecto me desespero y me tomo el otro), desperté toda sudada y aterrada. Tenía pesadillas. Tomé agua, dejé salir a Mina a que hiciera lo que tuviera que hacer a la terraza, le rasqué la pancita a Fortunato y cuando regresé a dormir pensé: "Por favor, que todo haya sido un sueño y no haya muerto y reencarnado en Game of Thrones ascent, el único juego de Facebook que me queda."

Es que, de repente soñé que entraba a mi cuenta y mi personaje ya no existía, debía empezar otra vez y no sabía cómo reencarnar ni qué hacer ni quién era. ¡No sabía quién era!

Mente cruel: ¿por qué me atormentas?

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