martes, 18 de noviembre de 2014

Datos curiosos

Tengo treinta años. Cosas que he visto:

1.- El estreno de La sirenita.
2.-La huelga de la UNAM del 2000.
3.-La muerte de Colosio.
4.- La devaluación del peso.
5.-El famoso sencillo de Britney Baby one more time, o algo así... y quiero aclarar que lo odié desde el primer momento. Lo mismo con Livin' la vida loca.
6.- La muerte de Diana.
7.-El triunfo electoral de Vicente Fox... también conocido como "la peor noche de mi vida".
8.- El juicio de Michael Jackson.
9.-El fin del calendario maya.
10.- La visita del Papa a México.

Y seguro que he visto más cosas, pero a mi edad empiezan a fallar las facultades. Por lo demás fue un cumpleaños decepcionante y aburrido. Pase todo el día comiendo queso panela y bebiendo traguitos de vino tinto con Investigation Discovery de fondo. Después,como a las nueve de la noche, mis padres trajeron pastel, bonito, pero carísimo y de mal sabor, llegó Mrs. Weston y Jane, comimos sushi, se fueron, me quité la corona y me fui a dormir.
The end.

Creo que me había rehusado a escribir nada porque la vida ha estado extrañamente aburrida. Tal vez es la quetiapina que me mantiene neutral a los eventos a mi alrededor. El cheque del premio me alcanzó para mi medicina y una breve excursión de compras a un bazar en el centro de donde regresé con unos tenis coquetísimos del principito, pero no creo que dure mucho tiempo más.
Extrañé a muerte el pasado, Lloré un poco, pero eso fue en la madrugada del sábado, es decir, unas cinco horas antes de que se cumplieran los treinta años en sí. Nací un jueves a las nueve de la mañana. Fue un parto sencillo, rápido y barato, como deberían ser todas las cosas en la vida. Dice mi madre que desde entonces era tacaña porque los precios variaban dependiendo del día y la hora, si hubiera nacido en sábado o domingo, o en la noche, habría sido más caro: ¡Y eso sí que no! Ni un sólo centavo extra para las monjas, me ayudaran a venir al mundo o no.

Ahora, supongo que tendré que vivir al menos otros treinta años más, si no es que más, mi familia es horrendamente longeva, a menos que cuenten los accidentes de carretera, y hasta a eso sobrevivió mi papá. Si consideramos que mi bisabuela Dolores vivió pasados los noventa años, bebiendo pulque todos los días y fumando puro, y mi papá cuenta con 62 años, fumando puro, bebiendo ron y habiendo sobrevivido al halconazo del 71 con una sola herida de bala y a un accidente de carretera que le dejó una pierna llena de remaches de metal que hasta la fecha nos causan problemas en los aeropuertos... creo que es seguro aventurar que podría vivir al menos unos 40 años más, a menos que sufra un horrible accidente, como mi abuelo, o caiga víctima de una balacera como peatón incauto o automovilista que en lugar de vidrios tiene dos plásticos.Últimamente hay demasiada violencia en Naucalpan, podría pasar.

Y yo que tenía la esperanza de morir joven y bella. Quería irme rápida y trágicamente para ser velada en una funeraria cara con galletas baratas donde la gente se acercaría para admirar mi corona de rosas blancas hasta que el olor de la descomposición los obligara a alejarse del ataúd y buscar un asiento con buena ventilación. Es que planeaba prohibir que intervinieran mi preciado cuerpo, no confío en los empleados funerarios, no creo que estén en el negocio nada más por dinero. 

Ni modo. Ya empezó. Por alguna razón siento que envejecí 15 años en un día. La otra vez, en la farmacia, se acercaron a ofrecerme una crema antiarrugas y mi cana sigue ahí, en el lado derecho de la cabeza. La miro, la peino y me pregunto si es el momento de cortarme el cabello.

No, nunca es el momento de cortarse el cabello. 

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