domingo, 20 de diciembre de 2015

Crítica constructiva

Hace algunos meses quería ver La Bella y la Bestia, con mi antiguo romance, Vincent Cassel, en el cine, pero cuando llegué (y eso que todavía no estaba cautiva de la burocracia) ya la habían quitado, en su lugar las salas estaban repletas de múltiples horarios para las Sombras de Grey... perdón, "50 sombras de Grey". Por un momento consideré ver la película, tenía dinero y la mañana libre pero mejor me fui a comprar algo bonito. En algún punto dudé. ¿Podría haber sido entretenida? El tiempo pasó y lo olvidé completamente... hasta que anoche me la encontré en la tele.  Vaya, por fin sabría por qué se quejaron tanto los fans del libro, que a todo esto yo me quejé a mares del libro, pero supongo que cuando ataca el insomnio esas cosas pierden importancia. 
Como no quiero ser una perra vamos a mencionar las partes positivas primero: La iluminación está bien y supongo que la fotografía es buena, el soundtrack nos gustó, tenemos algunas canciones en el iPod.

Bien, ya que fuimos amables vamos a ponernos odiositos:

TODO LO QUE ESTÁ MAL CON 50 SOMBRAS DE GREY, LA PELÍCULA

1.-  La adaptación. Suponiendo que nos importara un cuerno el libro, tratándose de la adaptación de un libro popular esperaría que tuvieran un poco de coherencia en la selección de escenas a incluirse. Por ejemplo, iban bien hasta que Christian la lleva al hotel. ¿La escena del bote? La regaña y eso es todo. Se deshicieron de casi todos los personajes que no fueran Christian, Ana, el chofer y el helicóptero. Por alguna razón que no comprendo, decidieron pasar por encimita las reglas sobre la alimentación, el ejercicio y la elección de la ropa como parte del contrato, el abuso emocional y el control psicológico (que tampoco son tan graves en el libro) para que nadie se fuera a asustar y  poder vender una película cursi que podría ser cualquier drama romántico de Life Time como si se tratara de un vistazo al "perturbador pero misterioso mundo de la comunidad SBD... algo así", (lo vi en Discovery Health y me gustaría buscarlo para ustedes pero me da miedo lo que pueda enseñarme google).
 ¿Cuanto tiempo de pantalla tuvieron los demás, tres minutos en total? ¿Mencionaron la relación del hermano con la compañera de cuarto o el drama de José? ¡No! Quisieron sacar el poco diálogo que había entre la pareja principal para hacernos creer que había trama cuando todos sabemos que es un rip off de Crepúsculo que a su vez es un rip off de Orgullo y Prejuicio, lo que no nos molestaba, al contrario, nos tenía como imbéciles en el cine con una playera de team Edward hasta que una señora decidió agregarle mamonería, desprecio por el sarcasmo y una insoportable cantidad de referencias a órganos reproductivos y diosas interiores que bailan cha cha cha.
Otra cosa que me sorprende es que para tratarse de una película que se supone que vende escenas de sexo indiscriminadas, se saltaron varias oportunidades. En mi opinión prefirieron meter dos o tres escenas larguísimas, aburridísimas y clínicas durante las cuales nos dio tiempo de recorrer la programación entera con el control remoto para ver qué más había en la tele mientras Christian terminaba de jugar con una pluma naca de pavorreal y decía algo inteligible o hacía algo más que tardarse media hora quitándole los pantalones a su señora. Realmente son muy pocas y muy largas, ridículamente largas y eso que ya eran largas y aburridas en el libro, imagínense. Lo que nos lleva al siguiente punto:

2.-Los desnudos frontales excesivos de Anastasia Steele. ¿En serio? Es demasiado tiempo de pantalla dedicado a una flaquita en cueros, en especial porque él (Mr. Grey) nunca se encuera, que no es que queramos que lo haga (Dios, esa obra de "La Celestina" que vi en 3° de prepa y el desnudo frontal masculino que era completamente innecesario me perseguirá para siempre), pero si van a abusar de la desnudez lo menos que pueden hacer es disminuir un poco el tiempo de pantalla de ella o balancear cuánta piel enseña él y cuánta ella. La rutina de encuerar a la protagonista fue tediosa y molesta. Y para que no me acusen de mocha, quiero aclarar que no estoy en contra de la desnudez televisiva. Pensemos en Skins, la serie de adolescentes ingleses que sólo vimos en Netflix porque salía Joe Dempsie. Ahí podemos ver un equilibrio de género en cuanto desnudez se trata, también podemos ver que un desnudo masculino puede manejarse con sutileza y uno femenino con brevedad y gracia. 

3.- Ya que estamos en las escenas de sadomasoquismo, se supone que Mr. Grey es una especie de amo, dominante o sea lo que sea ese tipo de sujetos que carecen de amor propio en sus vidas y se dedican a golpear mujeres y comprar revistas que seguramente estarían en la colección personal de Ted Bundy para compensar sus carencias viriles, pero el Christian que salió en la película (que básicamente es el mismo pendejo del libro) es un tipo de lo más fresa. Uy, la azota y ella hace un drama de proporciones bíblicas. ¡Ni le hizo nada! He visto más violencia con connotaciones sexuales en un capítulo cualquiera de Juego de Tronos o  Mataría por ti, en Investigation Discovery.  La encuera, le pone una de esas máscaras para dormir que venden en cualquier tienda de belleza o hasta en Zara Home  (yo sí las uso, para dormir, claro, con la tele prendida son ideales) y le da unas nalgadas, después le pega en la mano y al final cuando se supone que nos den alguna conclusión de crueldad intolerable, la azota seis veces con un cinturón. ¡He visto más sevicia en el camión!

4.- Cuando vi en los créditos que salía Jennifer Ehle me asombré muchísimo. ¿La mismísima Elizabeth Bennet saldría en esa película? ¿De qué? Pensé que podría ser la mamá de Christian pero fue aun peor... la hicieron pasar por la madre de la pendeja que piensa que puede tener una relación seria con un hombre que en la primera cita la lleva a su "cuarto rojo del dolor". ¿En serio, Ana?  Supongo que fue una forma rara y perversa de incluir a Jane Austen y su sagrado legado a través de la Lizzy más famosa y lograda de la historia de las adaptaciones televisivas. ¿Cómo pudieron? En general el cliché de la estudiante ñoña de literatura que lee a Jane Austen, (aunque insistan tanto en Hardy y su Tess, aunque comienzo a dudar de que E. L James lo haya leído correctamente debido a su propia apología de la seducción y corrupción de los inocentes, contrario a la moraleja de Tess, si es que puede llamársele "moraleja", pero ese es otro asunto) no me sorprende, y como Janeite en recuperación con un breve (y desafortunado) pasado en los estudios de literatura que por fortuna no duró más de dos años no debería tener el cinismo de burlarme, pero me cae gordo que el protagonista asuma de golpe que  esta vieja estudió literatura por Jane Austen. ¡Clichés Christian, clichés!

5.- Qué desperdicio el de Marcia Gay Harden. En serio. ¿Por qué no tomaron algunos de los minutos que le dedicaron a los casi inexistentes senos de la protagonista y le dieron diálogo a esa mujer? ¡Es una buena actriz! Les aseguro que habría hecho mucho más que sólo morderse el labio y fingir incomodidad ante los avances sexuales de un mamón cualquiera.

6.- El vestuario. La ropa de Anastasia es completamente incongruente con su falta de personalidad. Entiendo que el Sr. Grey le mandara ropa mamona o plana, pero la única vez que parece que se vistió ella misma, para ser tan torpe y nerdosa, es cuando va a entrevistarlo y cuando se embriaga. Después pierde todo sentido. ¿Qué hay con el vestido de la graduación? "Uh, sí, de repente voy a usar transparencias y escote". Debieron haber marcado la diferencia entre lo que escoge ella y lo que le compra él.  Alguien no leyó el libro: Gente de vestuario, los estoy viendo a ustedes.

7.- El romance no es tal. La película es un híbrido de lo más raro entre una teen movie y una película experimental que alguna actriz en ciernes se arrepentirá algún día de haber hecho. Vuelan y ríen y se toman de las manos, se mandan globos... antes de entrar al cuarto del dolor. Este hombre dice "yo no tengo novias" y luego la lleva de la mano y la pasea en avión al compás de una canción de Ellie Goulding. Oh, pues, decídanse. ¿Qué estamos viendo? 

Para concluir, porque podría quejarme de la inclusión de Rita Ora por dos segundos para vaya usted a saber qué pero me da hueva, puedo ahorrárles un par de horas de su tiempo con el resumen más acertado de la película que he encontrado en internet:




Antes de irme, quisiera agregar que por fortuna, pusieron Anabelle después de las "5 sombras del mamón insoportable que ni siquiera sabe usar su dinero Grey", y fue una sorpresa bastante agradable. Claro, la primera media hora es la mejor y me pareció encantadora y acertada la ambientación en los sesentas y las referencias a los crímenes de Manson, ya después se va perdiendo un poco el esfuerzo por aterrarnos, pero al fin supimos cómo y por qué diablos alguien tendría una muñeca tan espantosa y quién diablos era la famosa Anabelle Higgings. La disfruté. 
Gracias HBO, casi compensas la completa decepción en que se ha convertido Juego de Tronos, ahora hazme un favor y programa más películas de terror y tal vez te perdone. ¿Si? 
Gracias, queda muy tuya.
Jimena

martes, 1 de diciembre de 2015

Aquí viene

Lo sabía, cuando tengo días tranquilos y hasta optimistas en lo que disfruto algo, después viene un bajón repentino y horrendo que sé que en cualquier momento puede dispararse. Un perrito callejerito en el camino al estacionamiento, le dejé agua, pero supongo que el switch ya se fastidió y en cualquier momento caerá la desolación. Había estado bien, tranquila, hasta riéndome sola de las ocurrencias de mi cabeza. No podía durar. Claro, no sé si mencioné que abandoné mi breve flirteo con la medicina cuyo nombre olvidé y regresé al Implicane. No había tenido la necesidad de tomar zyprexa. Así de bien estuvo la semana pasada, aunque trabajara como esclava. Tal vez por eso estaba tranquila, pero hoy que me levanté la angustia estaba ahí de nuevo y no se va.

Di vueltas por mis oficina, arreglé papeles, hasta supuse que leer un PoV de Cersei en Festín de Cuervos sería suficiente para mantener el ánimo, pero me está entrando la claustrofobia, ya no sé si me iré algún día o si tengo algún lugar a donde ir. 
Hace frio y las luces de neón me están matando.  No sé si tengo temperatura o ganas de llorar.
Creo que son ganas de llorar, pero con los ojos vigilantes de mi vecino y sus becarios debo aguantar.

Dos semanas, faltan dos semanas para vacaciones. ¿Todo mundo es tan miserable con lo que hace de su vida? No sé, supongo que sí. Este mundo nunca ha sido un lugar bonito, para nadie. ¿No se supone que es el Valle de Lágrimas por una razón?
Debería ser el nombre oficial.
He estado evitando a la Sra. Elton. 
Mi oficina huele mal. Me llega un olor insoportable. ¿Qué hago, salgo? No sé. ¿Para qué? Estoy trabada. No puedo hacer nada, no puedo pensar. Es como si me quedara sin la menor idea de qué debo hacer o no. Quisiera agarrar todo lo que tengo a mi alrededor, meterlo en una bolsa y salir de aquí. 

¿Han tenido esos ataques extraños donde se siente una especie de opresión en el pecho, mitad angustia, mitad miedo? Aprieta y aprieta. 

No importa, leeré algo y estaremos bien. 


jueves, 26 de noviembre de 2015

Se busca

Me temo que me he convertido en el siguiente blanco de la Sra. Elton. No sé ni cómo explicarlo. Oh, esto va a ser largo.   

Todo empezó en una junta nocturna el jueves pasado. La Sra. Elton no estaba. Aunque la junta empezó unos veinte minutos después de mi hora de salida, lo que no es bonito, fue bastante llevadera y tranquila. Había galletas. Todo mundo estaba enloqueciendo con la organización de un seminario. El jefe distribuyó obligaciones y resultó que a la Sra. Smith, la Sra. Elton y a mí, nos tocaba el registro de asistentes, el asunto molesto de los gafetes y programas. Cosas. Stuff and "thangs", como diría Rick Grimes. Bien, al otro día, me encuentro a la Sra. Smith en el baño, que me pregunta si la acompaño a ponernos de acuerdo con la Sra. Elton porque le da miedo. En toda mi inocencia y simpleza, la acompañé y empezó el problema.
La Sra. Elton ya me perdió el respeto, por completo. No sólo se quedaba callada con una risita macabra mientras exponíamos nuestros planes para hacer gafetes diferentes para los ponentes y los asistentes, las tarjetitas que indican "faltan 5 minutos" y demás cosas necias que nos tocaban, sino que al ver que no respondía, con todo y mi comentario jocoso; "¿estás botada de risa pro nuestra confusión?", también se colocaba a la defensiva viéndonos con cara de estar muy ofendida/divertida. Entonces, cantó la gorda:

—Bueno, veo que no quiere cooperar y yo no quiero discutir— dijo la Sra. Smith.
— ¿Qué, por qué no quieres discutir?— embistió la Sra. Elton como bestia loca — ándale, sí, ve corriendo a contarle al Dr. como siempre.
—Señoras, por favor, tenemos que... — intenté intervenir sin mucho éxito.
—Señorita, yo no estoy casada ni tengo un hijo — me aclaró la Sra. Elton haciendo referencia al hijo de cinco años de la Sra. Smith. 
— Pues yo sí tengo un hijo— contestó Mrs. Smith y me espanté. "Ahora sí se armó la gorda" pensé y seguí con mis vanos intentos de aligerar la situación.
— Bueno, bueno, damas, tenemos que ver cómo hacer esto, es la chamba... — ¿No aman mi paciencia?
— ¡Pues sí, para eso nos pagan!— me soltó la loca esa pero aguanté, como los mártires.
— En la junta el Dr. nos dijo que...
—A mí no me han informado nada.
— Porque usted estaba en Veracruz — le recordó Mrs. Smith.
— Mira, sabemos lo mismo que tú, sólo hablaron de las asistencias y de los registros— le dije, pero seguía sin cooperar. Qué frustración.

La cosa siguió así con embestidas y defensas hasta que me puso un cuatro en el que caí redondita.
—¿Y las constancias cómo se van a entregar?
Caí y le dije que no sabía pero que probablemente se entregarían ese mismo día, lo que yo no sabía es que ella está trabajando como espía (sí, así como de James Bond) con los de la Secretaría que se pelean con el Centro por el espacio y que unos insistían en firmar las putas constancias mientras los otros, o debería decir "nosotros", aunque no sé si aplique, argumentaban que siendo un evento del Centro no tenía nada que ver la Secretaría y sólo se requería la firma del jefe. Por suerte, no le dije nada sobre quién las iba a firmar, más que nada porque no sabía. 

La alerta sísmica nos salvó y una vez en afuera, mi jefe directo me preguntó qué había pasado y le reseñé con todo cuidado la pésima y fallida reunión. Hace un par de días, mi vecino de enfrente (que me tiene hasta el gorro), me visita y cierra la puerta. No les miento, siempre que hace eso me asusto, se me ocurre que me va a proponer matrimonio o algo así. Afortunadamente sólo quería decirme que habían desvinculado a la Sra. Elton de todo el evento y que el registro me tocaba sólo a mí. Me arrugué como pasa. Ah, chinga. Oh, bueno, "llenar unas hojitas no puede ser tan difícil", pensé (craso error). Al final me lo eché con ayuda de Dios y de los becarios porque los imbéciles que mandaron de quien sabe dónde para que lo hicieran servían para nada y para menos.
Han sido días duros, mi querido lector, por eso los tenía tan solitos. Ay, cómo los extrañé. 
La mitad del lugar trabajó como esclavo por tres días, yo me fui hasta las diez de la noche o más varias veces, imprimiendo gafetes, apartados, recogiendo paños, comprando café, cortando opalinas, llenando carpetas y ayer fue todavía peor.  Ayer llegué a las ocho de la mañana y me aventé todo el día registrando gente padrísima. Imagínese usted a una inocente servidora recibiendo gente con sonrisa falsa y repitiendo constantemente "Buenos días, lo molesto si se registra, por favor. Con nombre y procedencia basta. Gracias". Si no fuera porque los becarios "Musculitos", "Wolowitz" y "Bernardette" me ayudaron, hubiera fracasado todo y habría muerto de la mortificación. Así pasé el día, llenando hojas y repartiéndolas a los becarios que imprimían las constancias, mientras, la Sra. Elton pasaba tranquilamente con una sonrisa en la cara. Después del caos inicial, alrededor de la una de la tarde, llegaron sus seis (sí, ¡seis!) becarios a preguntarme si necesitaba ayuda. ¡Sí, la necesitaba a las nueve de la mañana!
Les saqué la vuelta y me largué. Me tocaba impedir que los asistentes entraran a la comida de los ponentes. Para mi sorpresa, me encontré a la tía de Fanny, que resultó ser la del catering. Está idéntica. Me hubiera detenido a pensar en el paso de los años y las vidas pasadas pero mi vecino de enfrente estaba muele y muele. 

Por fin, se acabó el día y creo que todo mundo estaba más muerto que otra cosa a las ocho de la noche. Los tacones se habían ido hacia horas y me dolía absolutamente todo. En el momento en el que por fin pude salir a matar pulmón con Ser Café, nos pusimos al corriente en los eventos del día. Bien, resulta que la Sra. Elton se largó con la presentación de uno de los ponentes. Eso ameritaría que la corrieran. ¡Se largó el día del evento con la presentación de uno de los ponentes! Y yo que estaba preocupada por haber entregado en desorden las hojas de registro. Faltas menores, faltas menores.

Pero este es un mundo extraño. El mundo laboral es extraño. Ya me quiero ir.

¿Han sentido ese cansancio horrendo que corroe el alma? ¡Ya no tengo alma! No podía despertar, quería dormir para siempre, en especial porque recuerdo haber soñado con algo relacionado con Gendry, el de Juego de Tronos. Ah, qué guapo es Joe Dempsie.

Hoy llegué una hora tarde. Estaba pacíficamente escuchando música  y dormitando en mi oficina cuando llegó la Sra. Smith con las últimas noticias: "La Sra. Elton me pegó".

¿Cómo? ¡Desperté en chinga!
Resulta que no le pegó, fue más una especie de jaloneo tipo catfight sobre unas llaves, pero aquí el punto es que hace rato que platicaba de los últimos chismes con Ser Café y Mr. Evil Law,  me confirmaron lo que ya me sospechaba: La Sra. Elton me culpa a mí de que la desvincularan del evento.

Aunado a los chismes que hay sobre mí y Ser Café (recordando que Ser Café rechazó los avances amorosos de la Sra. Elton en algún momento), ahora piensa que yo le quité la chamba del registro. ¡Claro, porque me moría de ganas por hacerla de edecán glorificada todo el pinche día! Fue idea del jefe y de mi vecino de enfrente, que en una reunión privada decidieron no incluirla no sólo porque se hace del rogar sino también porque le va con los chismes de todo lo que hacen a los enemigos de arriba. ¿Yo qué putas tengo que ver en eso? ¡Nada! Nomás estaba aquí. 

Me tiene entre ceja y ceja. 

Ahora sólo espero el momento en que sufriré su venganza. 

Vean correr a ese cervatillo. Sí, ese inocente con la playera de Blondie y los audífonos dispares. Ahora vigilen el ruido de los tacones del cazador que anda tras el pobre cervatillo despistado.

Y apunta, apunta, apunta...

En caso de ser asesinada por una Amy Bishop local cualquiera, quisiera dejar unas últimas instrucciones:

Debo ser enterrada sin embalsamar (no quiero a ningún necrófilo cerca de mí, a mí no me engañan, esa gente no está en el negocio por dinero), con una corona de flores blancas y el vestido de novia de mi Tita, por aquello de la posibilidad de un apocalipsis zombie. Si hay un Daryl Dixon en él quiero reunirme con su arco en un atuendo apropiado.  Mi coche será desmantelado y enterrado conmigo, junto con el féretro de Rito, el perrito. Lamento mucho si hay que tumbar el árbol que planté sobre él, Rito se va conmigo. Mis joyas también serán enterradas en una caja de plomo colocada bajo mi féretro.   Cualquier tipo de propiedad rentable, mi cuenta de ahorros y/o seguro de vida que pueda o no tener serán entregados en su totalidad, a mi primo, Carlos.  La colección de Barbies quedará bajo la custodia de mi hermana. Toda mi ropa y posesiones varias, zapatos, sombreros, coronas, réplicas coleccionables, etc., serán rematados en una venta de garage y/o subastados en internet y lo recolectado se donará a un albergue para perros abandonados, rescatados o enfermos. Anexaré una lista de los tres lugares de mi preferencia.

Por último, estimado lector, le pido que rece por mi alma porque tengo mucho pecados en mi lista... menos los que me gustaría haber cometido. (Mr. Dixon, lo estoy viendo a usted)

Y que Dios se apiade de mí.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Días

Ayer me enteré que con el cambio de rector, lo más probable es que mi jefe prefiera irse en diciembre, lo que significa que se irían al menos tres o cuatro de los suyos con él... ergo, me iría yo también.
La verdad me angustia el desempleo, claro, ¿a quién no? Pero también admito que la idea de sólo estar un mes más por aquí me animó enormemente. No sé cuál es el problema, a veces creo que el problema está en mí. No, corrijo, estoy plenamente segura y consciente de que la del problema soy yo. No nací con el talento o habilidad para ser feliz. Estoy rota y eso es todo. 

Por el momento, haré todo lo posible por llenar el día de alguna u otra forma, lo que sea, para mantenerme ocupada hasta que se acabe esto. No creo que nada mejore, en todo caso empeorará, dudo mucho que el siguiente jefe me mantenga en el lugar de "la consentida", con instrucciones precisas de no molestarme. No, sé lo que pasaría, comenzaría la estrategia de desgaste hasta hacerme renunciar. Ya con un año de este lugar en el curriculum, tal vez, sólo tal vez, tenga una oportunidad en alguna otra parte, la que sea. No sé qué hacer, ya no sé qué se supone que sé hacer. No sé si la maestría sea una opción, que consideré por desesperación, la verdad es que me siento muy incapaz y no hallo qué hacer conmigo misma.

Por el momento pensaré: un mes más, sólo uno.

Ya después que sea lo que Dios quiera. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Se escondió en el bote de basura

Empiezo a creer que este lugar es mágico. Te puede llevar de la esperanza a los impulsos suicidas en menos de tres horas. 
Ayer, después de escribirle a Mrs. Boss con la esperanza de que le importara la cosa de duelo y lepra que escribí, ya que a nadie más le importa, obviamente, me dijo que sí y me dio cita para mañana. Pedí el día desde el lunes y aunque parece que mañana habrá junta para indicarnos que la haremos de choferes y edecanes en el futuro congreso que trae vueltos locos a todos por aquí, tengo toda la intención de largarme el día entero y que me valga madres. Perdón, perdí el hilo. Al llegar a mi casa mi mamá me dijo que Mrs. Boss había hablado y el escucharla  después de mucho tiempo, aunque sólo fuera para cambiar la hora por la tarde en lugar de la mañana, me puso de un humor tan extraordinario que había olvidado que existía. 
No sé cómo explicarles qué se sentía. ¿Triunfo? No sé. Recibir una lista de cosas, años, revistas, periódicos, noticias, documentos o folletos perdidos que podrían estar perdidos en cualquier lado o haber desaparecido, pero entonces, en el colmo de la autosatisfacción: ¡Chan Chan! Salía yo del archivo y/o biblioteca con mis copias y transcripciones sintiéndome más sagaz que Sherlock Holmes. ¡Lo encontré, lo encontré! Me tomó horas y varios paquetes de halls para no marearme con la maquinita setentera de la hemeroteca o un dolor de espalda producto de la falta de atriles en las mesas de algún archivo gubernamental, ¡pero lo encontré! 
La revisión y aprobación de Mrs. Boss. 
Pero si vamos a ponernos melancólicos, mejor vámonos más atrás. Primero, necesito que piensen en la mañana, esas mañanas de otoño que son frías y húmedas, cuando el humo de cigarro sabe mejor de camino al palacio, con Between two lungs de Florence + the machine de fondo. Guantes y sombrero. No puedo usar esas cosas aquí. 

Recordé mis cajas de expedientes, mi bata y guantes de latex, al señor decimonónico que se sentaba en el archivo semivacío con Mr. Mendoza y yo diciendo "Slow, Jimenita, slow, andas poniendo desorden". Las palomas que se paraban en las escaleras y el estanque que se formaba durante época de lluvias en el jardincito hundido afuera de las puertas de madera del archivo. Escribía sobre doñas, veía a Fanny frente a la catedral y comíamos sandwiches del Oxxo. Recuerdo que en esa época hablábamos de cómo Jane floreció en la Esmeralda y yo florecí en el archivo. 

Los recuerdos tienen sabores raros.

Todavía hoy en la mañana llegué feliz, canté un poco, fui por un jugo, platiqué con doña Yola, la señora de la limpieza que afortunadamente Mrs. Smith no me pudo robar hoy (toma eso) y me puse al día en mis foros. 
Todo iba bien hasta que el humor comenzó a decaer lenta e imperceptiblemente. No sé cómo, pero de repente volví a sentirme igual que días antes y si no fuera porque temo que me vean, me echaría a llorar.  No sé si ya le agarré tirria, como diría mi madre, o que el efecto de que te recuerden y aprecien fuera sofocado de nuevo por esta actitud de condescendencia donde sólo estoy aquí "por obvias razones", como dijo Pepe Lepú. La completa falta de fe o interés de Ser Café en el trabajo del agua que le mandé y del que no me ha dicho nada, igual que no dijo nada mi jefe antes de convertir mis 60 páginas de investigación en papel de borrador, pudo haber contribuido al desánimo. La falta de Miss Lil o la ventana que da al muro blanco. Cualquiera de esos factores podrían ser los culpables. Me duele la espalda de no hacer nada, pero me siento vigilada y expuesta. 

Las luces de neón me están matando. Veo el portaretrato con las fotos de mis hijos, sí, también Goofy y Rito, la maceta de perrito dorado y la muñequita de la reina Cersei. Podría colgar cortinas de terciopelo y seguiría sin lograr mejorar este lugar. Será que las paredes se impregnan y si hay alguien por la que no dan un peso por aquí soy yo. Tengo un talento, uno solo: pedirle favores a mi papá.
Pero supongo que el desempleo no era mejor, aunque no tenía tantos gastos. ¿Ven? Hago esto por dinero, pero debo pagar contador, cuenta de ahorros, ropa, comida, gasolina y demás mamadas para sostenerme en esta situación que se supone que sólo me da dinero, porque si hay una forma rápida de ver morir la autoestima es meterse en un lugar en donde los primeros días te preguntaron:
— ¿Qué eres?
— Historiadora.
— ¿Y eso qué es?

...
Ahí se los dejo para que lo asimilen. ¿Quieren que les cuente ese montón de cosas que a nadie le importan? Resulta que lo de hoy son las relaciones públicas, administración y lambisconería. 

A lo mejor ya nomás odio todo. Lo extraño, es que cuando estaba en el archivo, también tenía mis días depresivos, pero entonces me metía a la Iglesia de Santo Domingo, a la Catedral o iba a la tienda hindú. Caminaba, fumaba, escuchaba conversaciones casuales y repartía las monedas de diez pesos que me guardaba mi mamá para las limosnas. Aunque estuviera triste porque basicamente carezco de la cuota mínima de amigos, (la Sra. Weston ya tuvo la amabilidad de pedirme que le confirme un día entre el 23 y el 26 de noviembre para celebrar mi cumpleaños porque está muy ocupada y tiene que anotarlo en su agenda. Nota: cumplo el 15) y ya me hice a la idea de que formar mi propia familia se quedará como la fantasía de niña chiquita que es, siempre podía caminar por el centro y sentarme en las escaleras del teatro de la ciudad con un café del Seven Eleven para sentirme útil aunque fuera unas cuatro horas y pensar: al menos hago bien mi chamba.

Ya no hago bien mi chamba. Ni siquiera sé cuál es mi chamba. ¿Tengo una? Este lugar se ha esforzado en echármelo en cara. Soy una huevona, nunca hago nada, no sé nada de ciencias políticas o administración pública, ergo, no podría ser más ignorante.  ¿Qué debería hacer? Nunca se acuerdan de mí y creo que me han pedido tres cosas en los ocho meses que llevo aquí y una fue una labor de casi seis meses de la que me informaron diez minutos antes de irme un jueves  para entregarse al medio día del viernes. Lo hice, igual que hice lo demás. Si las hice bien o no, quién sabe. Nadie me dijo nada. 
Ni siquiera sé cuál es mi chamba, cuando la tengo, y cuando eso pasa me piden las cosas de forma confusa y urgente que después se olvidan y nada más me atormento pensando en todos los cabos sueltos que quedaron. No le pidan a una desgraciada con TOC que entregue algo sin instrucciones precisas y el tiempo suficiente para revisarlo tres veces.

Tres veces.
Tres tazas de té. Cuadros colgados en grupos de tres o de cinco. No soporto los números pares, no me hagan sufrirlos, por favor.  

Pero tengo trabajo. Me pagan. Tengo dinero. Bueno, me pagan. ¿Por qué estoy tan amargada y frustrada?

Amargura, amargura, amargura.

¿Saben por qué no he sacado una tarjeta de crédito? Porque en el fondo no me creo que esto dure. Lo siento temporal, amenazador y cuando me corran me quedaría con el problema de la tarjeta. Ya entregué recibos hasta diciembre, así que al menos es seguro que me quedo hasta vacaciones, ya después... quién sabe.

Amargura, amargura, amargura.


Adiós, my friend!

Es oficial: Miss Lil se ha ido.

(Violines)

lunes, 9 de noviembre de 2015

Role model

¿Saben qué me hace falta? Ver más telenovelas, de veras me urge que se me quite lo pendeja. 
¿A quién recurrir?




Tú sí que te las sabes todas, Cat.

Metaleros

Desde que llegué Mrs. Smith me trató con una consideración locamente especial, claro, en el fondo sospechaba que tenía la intención de sacarme algo, como suele suceder, pero hasta la fecha no me había sentido más allá de ligeramente incómoda por su afición a abrazarme y maullar como gato mientras se me me restriega. Molesto, sí, pero siendo la mejor amiga de mi jefe (secretario del jefe-jefe, pero jefe directo, pues) supuse que tenía que irme con cuidado, recordemos que me tienen aquí como un favor que se han cobrado con creces. 
Se portaba bien y tenía miles de historias trágicas de su infancia, fotos de su bebé de cinco años y algunas historias sobre cómo no tiene tele porque la empeñó para comprarle zapatos a su hijo. Se me hacía una jovencita desafortunada que había tomado malas decisiones pero intentaba corregir su vida. Como la imbécil que soy, le presté $2,000 pesos para la colegiatura de su hijo. 

Adelante, este es el momento en que puede llamarme "imbécil" abiertamente, mi querido lector. Vamos, hágalo, yo lo hago. 

La semana pasada descubrí que Miss Lil se irá, lo que para serles opuestos me dolió hasta el tuétano, era la única amiga que tengo, aparte de Ser Café, aunque ya sabemos que la Sra. Smith adora inventar que ando con él nomás porque salimos a fumar unas dos veces al día y tiene una extraña afición por despeinarme y ver qué cara pongo.  Miss Lil se irá. Hacía una semanas noté que su relación con Mrs. Smith se había deteriorado asombrosamente, considerando que al principio Mrs. Smith se la vivía colgada de ella más que nada porque Miss Lil es cantante de una banda de metal y Mrs. Smith se considera la metalera más consumada que existe. Un mundo que no comprendo ni quiero comprender, aunque debo admitir que me impresionó la música de Miss Lil, para ser una persona que no escucha metal en ninguna de sus formas, me parece que es muy buena y disfruté sus canciones A todo esto, tanto el mejor amigo como el novio de Miss Lil son metaleros de cabellos largos y actitud ruda. Supuse que parte del desagrado de Miss Lil por Mrs. Smith se había originado en la forma abrasiva y descarada en la que le coquetea a los dos, amigo y novio por igual, aunque para ser honestos, Mrs. Smith es el tipo de persona que de acuerdo con la información proporcionada por ella, se ha acostado con dos personas distintas en una sola semana, uno que ya ni siquiera era su novio y otro desconocido que encontró en un bar.
Pero vamos a hacer a un lado mis prejuicios. 

Mi completo desagrado por Mrs. Smith se materializó en una de esas ocasiones en que la hijita de cinco años de unos de los jefes de unidad que me visita cuando no hay clases porque mi oficina es un lugar divertido lleno de juguetes y expresión libre y creativa para niños. La pequeña daba cueltas en el sillón giratorio y Mrs. Smith se puso mamona, bajo pretexto de "yo sí soy madre" se puso a regañar a la niña y a coartarle todo movimiento. "Quédate quietecita", "no hagas eso", "no toque eso".  Le respondí y por primera vez le solté toda mi retahíla sobre la represión y la injusticia de sofocar a los niños para ahorrarse desórdenes. Total, si quiero construir un puto fuerte con mis sillas de mi oficina la que lo voy a arreglar soy yo. Y si algo se jode, que me lo cobren. ¿A ella qué chingados le importa? Y si me rompe algo, mi maceta o mi muñequita de Cersei: ¡Son míos! No son de la universidad. Un descaro considerando que la mujer tuvo un hijo a los 17 años y se lo dejó aventado a su suegra, no vive con el y se la vive quejándose de lo mucho que le cuesta.
Desde entonces decidí poner distancia entre Mrs. Smith y yo, lo que ella concluyó que se debía a que me entiendo mucho mejor con Miss Lil. Otro problema fue cuando me harté de que me usara para fastidiar a la Sra. Elton.

Le cuento, estaba en los sillones teniendo una plática cordial con la Sra. Elton y sus becarios, sus minions, como me gusta llamarles, cuando apareció la Sra. Smith y me sacó arrastrando de la conversación. Yo intenté ser cortés e incluirla en la conversación, pero ella insistía en ser pelada. ¿Saben qué me saca de quicio? Que no me escuchen cuando digo : "No". Quería que fuéramos a no sé donde y le dije, "estoy platicando, ahorita te veo" pero de la forma más pelada me sacó jalándome del brazo y me metió a un cubículo donde la Sra. Elton pudiera oír nuestra conversación. Me encanta cuando me tratan como su pendeja. Me sentí parte de un numerito ridículo e infantil, sin mencionar que no tenía interés en escuchar sus aventuras sexuales". Me molesté mucho y me quejé con Ser Café esta tarde, mientras echábamos humo como buenos compañeros de vicio en un lugar donde todo el mundo es tan limpio y saludable. 
Esa tarde, en mi oficina, hablé seriamente con ella y le dije que no me podía poner en medio de su pelea con la Sra. Elton porque yo no quiero problemas con nadie. Se ofendió, pero creí que lo habría entendido. 
Error. La Sra. Smith se empezó a portar estúpidamente molesta. A tratarme como "licenciada" y no dirigirme la palabra. Me valió verga porque tengo cosas más importante en qué pensar, como por ejemplo: ¿dónde está Gendry? 

[Nota: Por ahí leí que tal vez lo traigan para una pinche escena de la 6° temporada donde los Tyrell lo usarán como prueba de que los hijos de Cersei no son del rey Robert pero ya no quiero ilusionarme para que me terminen rompiendo el corazón como hicieron durante toda la 5° temporada] 

Se le pasó y yo me sentía culpable por evitar su compañía. "Tal vez soy muy dura con ella" Ya saben, con eso de que yo soy una mocha consumada que morirá con una corona de flores sobre la cabeza. "Es joven e inapropiada", pensé. Cuando empezó a soltar los comentarios sobre Ser Café y yo me sentí peor por él que por mí, todos sabemos que el pobre hombre terminó en terapia cuando la rubia que en sus tiempos libres practica equitación y danzas africanas le rompió el corazón después de seis meses de relación, pero otra vez la disculpé pensando que estaba celosa porque ella misma me confesó que le gustó un tiempo y él no le hizo caso. (¿Quién no le gusta a esa mujer?) La disculpé.
Una tarde de hamburguesas, en la que no invitó a Miss Lil a propósito para poder hacerme un drama del porqué "ya no la quiero", le solté algo tranquilizador para que me dejara en paz y seguí bebiendo mi cerveza.

Supuse que todo habría quedado ahí.

Pasaron los meses.

Hasta el sábado. Después de hablar por teléfono con Miss Lil como una hora y quejarme de los arrumacos desagradables de gato que me empiezan a sacar de quicio, Miss Lil me confesó algo.
Cuando ella acaba de llegar, la Sra. Smith le contó que yo era una doble cara y una hipócrita que me había ido a quejar de ella con el jefe a sus espaldas, y qué claro, qué se podía esperar de mí, si estaba aquí por influencias y siempre lo había tenido todo, que no había tenido que trabajar y salir adelante sola, como ella, que hasta era mamá... yadah yadah.

"No había querido decírtelo para no hacerte sentir mal, estaba esperando el momento adecuado, mejor no te confíes".

Ahora, quisiera aclarar algo sobre lo que me acusa Mrs. Smith: ¡Eso nunca pasó! Jamás, jamás en mi puta vida  me he sentado más de cinco minutos en la oficina de mi jefe, y eso para que me pase formatos de oficios o me entregue listas de libros revisadas. ¡Eso jamás pasó! ¿Acaso soy una verdulera chillona para ir a molestar a mi jefe que seguramente tiene cosas más importantes qué hacer cuando el sueño del oficinista es que NUNCA te llamen a la oficina del jefe? 

¿De dónde putas sacó una mentira semejante? Ni siquiera he hablado con él de gran cosa aparte de cómo estuvieron las vacaciones y por qué se retrasó mi pago.

Al parecer lo que pasó fue que mi jefe y Ser Café hablaban de la pelea entre Mrs. Elton y Mrs. Smith y Ser Café comentó que hasta yo estaba harta de que me usaran para molestarse entre sí. Oh sorpresa, Mrs. Smith estaba escuchando y decidió inventarse un cuento chino que difundir. 

Cuando colgué el teléfono pensé: ¿Cuánto voy a aguantar?
No sólo porque mi super investigación del agua en la Zona Metropolitana que en un ataque de iniciativa le pedí permiso a mi mero jefe para hacer  terminó como papel de borrador después de entregarla, o porque Pepe Lepú adore poner en evidencia mi ignorancia sobre administración pública haciéndome preguntas todo el pinche día, a veces frente a sus becarios sabiendo que no tengo la menor puta idea de quién dejó una secretaría para irse a una comisión y concluir con "uy, mujer, estás peor que mis alumnos". El mismo hombre que dice que si fuera jefe los correría a todos, menos a mí "por obvias razones", aunque todas las tardes me pregunte qué traigo de chamba, si ya le agarré el gusto al tema de la administración pública o qué proyectos tengo dentro del Centro. 

En marzo cumpliré un año. Tomando letras como antecedente, puedo decir que tal vez, con ayuda de zyprexa, lágrimas y un poco de Dr. Feelgood nocturno, tengo oportunidad de aguantar hasta dos años. Si tengo muchas suerte y me aplico al consumo de tabaco, puedo aspirar a una falla cardiaca antes de los 35, ya no falta mucho, porque la verdad es que estoy atrapada y no tengo a dónde ir. 

Es que no tengo a dónde ir.

Disculpe la entrada quejumbrosa, pero se lo tenía que contar a alguien y en este lugar nada es seguro. Las paredes oyen... literamente, estos está hecho de cartón pegado con resistol y todo se oye. Además, no tengo amigos a quienes les importe. Ya ven lo divertidos que se la pasaron los Weston cuando me quejaba de los chismes que corren sobre mi inocente amistad con Ser Café. Gracias, para que se diviertan a mis costillas ya tengo a toda esta gente. 

En la siguiente entrada les pondré algo bonito como premio.


P. S
Ah, y como si no fuera suficiente, hoy descubrí que Mrs. Smith ahora sí se pasó de la raya: me robó a doña Yola. Verán, la señora que hace la limpieza en mi oficina se llama Yolanda y desde que vio las fotos de mis perritos nos pusimos a platicar y me enseñó las fotos de los suyos. A diferencia de muchos imbéciles, ella los recogió de la calle y los esterilizó luego luego, sí, lo que nos prueba que la sensibilidad y el sentido común no tienen nada que ver con cuánto ganes. Su cachorrita había estado durmiendo en una caja de cartón con un suéter mientras se recuperaba de la cirugía, entonces le traje la camita de Luke Skywalker que no usa y que gracias a Dios no destruyó, junto con un cojín y un collar. ¿No son maravillosos los vínculos que se forman entre las personas que aman a los perros? La semana pasada me encontré a un desconocido haciendo mi oficina y la vi de lejos en la coordinación. Supuse que la habían mandado a otro lado... ¡pero no! Al parecer se dirigía a Siberia, donde esta mi humilde cubículo, cuando Mrs. Smith le gritó desde la coordinación y le dijo que limpiara ahí primero. Me enteré porque la señora Yola llegó hace ratito a contarme que "la señorita otra" la había hecho sentir muy incómoda cuando le preguntó dónde había dejado su anillo. "Yo no vi ningún anillo", contestó la señora y entonces llegó a mi oficina a asegurarme que era muy honesta y que yo que siempre dejaba aquí mi bolsa podía ver que jamás me había faltado nada porque de veras, ella era muy honrada. ¿Quién se cree ese muppet sacado a tamborazos de Iztapalapa para culpar a un señora trabajadora y decente de la pérdida de un anillo que perdónenme, no era más que hojalata y pewter.?Yo he dejado perlas en mi oficina por accidente y siempre están en el mismo lugar.

Muy bien Mrs. Smith, me haces chismes, me haces dramas, hablas mal de mí a mis espaldas. Pero te robaste a mi señora Yola, la que me cambia la bolsa de basura más seguido, me separa las botellas de agua para que las pueda reciclar y sí sabe tratar a un animal, no lo regala porque "me iba a mudar" (te estoy hablando a ti, Mrs. Smith)

Voy por ti, perra.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

El cine mexicano miente

Uno sabe que está jodido cuando tu propia madre te dice que no debiste haber nacido. ¿De veras? ¿Ya tan mal estamos que no debí haber nacido? ¡Mi propia madre! Debí haberme tardado más en salir. Tres horitas de parto no son nada. Ese es el problema de ser buen hijo. Debería ser una de esas pirujas que insultan y contestan como se les hincha un huevo y hacen lo que se les da la gana. "Sí mamita, no mami, como digas mothercita".  ¡Yo me he estado disculpando toda mi vida hasta por lo que no hago!

Ja, chale, gracias, madrecita. 

¿Mi crimen? Estar muy triste como para ir a hacerme pedicure, pedicure y depilarme las cejas. No tenía ganas.¿A quién le importa, quién me ve? No tengo una razón, nomás estaba triste. Estoy cansada. Podría ser hormonal, pero al parecer soy una ingrata que no debió haber nacido.
Disculpe usted, voy a averiguar en cuánto sale una lobotomia. ¡Tal vez así sería feliz!

De todo esto, podemos extraer una valiosa lección. María Isabel nos mintió:






"Déjela, don Ricardo, déjela que se vaya. Que me abandone. No me importa perderla si tiene de piedra el corazón."

No sufras María Isabel, mejor dile "ojala no hubieras nacido" o "¿para qué te traje al mundo? y ya que andas en esas, suéltale dos o tres trancazos verbales más. Total. ¡Hasta que chille, la canalla!

miércoles, 28 de octubre de 2015

Adiós, Peludo!

Acabo de ver una foto del cuerpo desollado y quemado de Rickon Stark...

(Pausa para tomar aire)

¿Recuerdan que considerábamos nuestra relación con Juego de Tronos como un romance que ha llegado a su fin? Bien, ver esa foto es como leer un estado de algún ex novio y pensar "¿cómo no vi que era un pendejo?"

Al parecer, Ramsay, que de alguna forma se ha convertido es un estratega con poderes y talentos sobrenaturales, encontró a Rickón, sí, lo que nadie en el norte pudo hacer, y lo desolló y quemó vivo. ¿Será posible que esto esté en los designios de George R.R. Martin? ¿Será posible que los imbéciles de D & D en verdad se estén basando en las confidencias del gordito? Caray, ya hasta se me quitaron las ganas de que salga Los vientos de invierno. Gracias, pero mejor no.

Aquí se las dejo por aquello de no sufrir sola.

     


 ¿Cómo fue que no lo vi, cómo?



lunes, 26 de octubre de 2015

So it's gonna be forever or it's gonna go down in flames

Bienvenido mi estimado, amable y guapo lector:

Como usted sabe, en este blog nos gusta quejarnos de todo. Es pues un agujero de quejas, pero también de crítica constructiva.
Algunas de las cosas que nos gusta reseñar son películas, libros, programas de televisión y en una emisión muy especial: antidepresivos.

Después de habernos vuelto resistentes al Implicane (sertralina) hoy comenzamos una nueva relación, que sin duda estará llena de novedades. Algunas personas recuerdan con nostalgia a sus ex-novios, yo recuerdo a mis ex-antidepresivos: Prozac, que fue una especie de romance de manita sudada, Lexapro, Cymbalta, Solian, Zyprexa y hasta Litio, aunque esa relación no duró.
 Hoy abrimos nuestra cajita de muestra médica no negociable y nos preguntamos qué nos deparará el destino.

Ven a mis brazos, Brintellix (10 mg.), también conocido como Vortioxetina.

Como cantaría Taylor Swift:

Nice to meet you, where you you've been?
I could show yo incredible things
Magic, madness, heaven, sin
Saw you there and I thought: Oh my god
Look at that face, you look like my next mistake

Lo que son las cosas, y yo que creí que nunca le dedicaría una canción de Taylor Swift a nadie.
La vida está llena de sorpresas.

lunes, 19 de octubre de 2015

Catálogo

Paso toda la semana picándome el ojo o inventándome cosas qué hacer... y de repente, el jueves, a las 8:20, 10 minutos antes de que me pueda ir, llega mi jefe con una de esas tareas que me tomarían seis meses para entregarse pero que quiere para el día siguiente antes de las doce. Obviamente entregué una versión corta y chafa a las doce y otra más decente, pero igual de incompleta a las siete de la noche. Está defectuosa, claro, pero ni modo. Ni siquiera salí a comer. Trabajé como posesa durante 12 horas seguidas, con tres pausas en todo el día para comprar una coca y fumar. Miss Lil tuvo la amabilidad de ir a comprarme una hamburguesa vegetariana. En uno de esos descansos, Miss Lil me acompañó a echar humo y no pude reprimirme, lo traía aucmulado. Así es, me solté a llorar. No sé qué tanto le dije, pero me abrazó. Por lo general prefiero no tocar a la gente pero supongo que sí lo necesitaba. "Nunca creí que todo saldría tan mal", me refería a mi vida, en general. Chale... es que de veras, con todo y que siempre he sido catastrófica y fatalista, no creí que me despertaría a esta edad en estas circunstancias. 

Ahora sólo espero el momento en que me restrieguen en la cara mi incompetencia. 

Pero como si el jueves y viernes no hubieran sido suficientemente malos, tuve la genial idea de irme al bazar con Mrs. Weston, Mr. Weston, Jane y Mr. Bingley.
El Sr. Weston suele ser un mueble y no me molesta... hasta ahora.

Por primera vez en 16 años, Mrs. Weston tuvo la decencia de pasar por mí en lugar de que yo tuviera que hacerla de chofer (ya saben, aquí esta su idiota pa' cuando se les ofrezca). Ahí estaba yo, quejándome en el camino sobre mi sufrimiento laboral y Mr. Weston abre la boca para soltar una barrabasada:

"Pero eres aviadora, ¿no? no haces nada".

...

[Les voy a dar un momento para que lo asimilen]

Respondí. "Ojala, así no tendría que cumplir horarios". Me ofendí mucho. ¡MUCHO! ¿Aviadora? Los aviadores sólo cobran, yo estoy aquí atorada doce horas haciendo listas gigantes de municipios, leyes y un montón de cosas más que no sabía que existían hasta que llegué aquí. Sí, hay días muertos, muchos días muertos, pero me las ingenio para llenar las horas en lo que se acuerdan de mí. 
¿La Sra. Weston y su clan jamás me van a tener un mínimo de respeto, verdad?
Me asombra la forma en que me engaño sobre la Sra. Weston.

Supongo que es la desesperación, pero ya hasta las extrañaba, toda la semana estuve contándole a Ser Café sobre mis grandes planes para ver a Jane y la Sra. Weston... todo para terminar pasándomela muy mal. Ya sin mencionar todos los comentarios molestos sobre mi forma de beber (la Sra. Weston fue feliz describiéndole a su esposo y hermana aquellos incidentes en que me tomé una botella de vino yo solita y terminé vomitando) o el discurso continuo sobre cómo voy a enfermar de cáncer y morir escupiendo sangre, o que todos los fumadores somos unos puercos que tiran sus colillas y cajetillas ("qué bueno que les va a dar cáncer", cita textual).

En cuanto llegué al bazar me separé del grupo y me fui por mi lado, me tomé una cerveza y me dediqué a comprar todo, absolutamente todo lo que me llamara la atención y luego me encontré con Jane y Mr. Bingley, que estuvieron amables y me hicieron sentir un poco mejor, aunque tampoco les importa un carajo si me caigo en una zanja, pero al menos Mr. Bingley tuvo la decencia de compartir un poco de sabiduría laboral.  Las cervezas se habían acabado, así que me tuve que aventar el camino de regreso completamente sobria.

Sí, han sido días feos.

La semana pasada, mi mamá me preguntaba si iría a nadar, cuando le dije que no, que ya me vale gorro adelantar mi camino hacia la obesidad mórbida, me salió con un: "no te des por vencida".

Ay, madre, mi autobiografía se llamara: "Cómo fue que me di por vencida y aprendí a vivir con ello", editada por Gaby Vargas con una coqueta caricatura de Maitena en la portada.

¿Qué podré hacer para mejorar el día?

Ya sé, iré a comprar ropa. De todas formas necesito sustituir las chamarras que regalé porque aceptémoslo, hay una persona que sí es talla XS en algún lugar y necesita una chamarra de borrego en la que yo ya no entro ni de chiste.  Quiero, quiero... ¿una chamarra con ribete de peluche? Sí, tal vez, este frío está muy grave. 
Podría ir a mi casa, pero creo que lo mejor es esconderle a mi madre este pobre estado en el que me encuentro, al menos hasta que el zyprexa surta su efecto mágico. Ese es el problema de la depresión; apesta. El hedor que sueltan los deprimidos resistentes se parece al de la descomposición, como ese que despedía el cadáver del pajarito bebé que me encontré la otra vez en el pasillo de la entrada. 
Era un bebé, debió haberse caído durante alguna de las lluvias. Lo quité del camino para que no lo pisarán, no sé para qué, estaba muerto y olía.

A estas alturas, ya debe haber desaparecido. 

jueves, 15 de octubre de 2015

A los 19 años


Sí, cuando tenía aproximadamente 19 años pasé por una época extraña de afición severa a Rosario Castellanos.  ¡Vamos a recordar!



Jornada de la soltera

Da vergüenza estar sola. El día entero
arde un rubor terrible en su mejilla.
(Pero la otra está eclipsada.)

La soltera se afana en quehacer de ceniza,
en labores sin mérito y sin fruto;
y a la hora en que los deudos se congregan 
alrededor del fuego, del relato,
se escucha el alarido 
de una mujer que grita en un páramo inmenso
en el que cada peña, cada tronco
carcomido de incendios, cada rama
retorcida, es un juez
o es un testigo sin misericordia

De noche la soltera
se tiende sobre un lecho de agonía.
Brota un sudor de angustia a humedecer las sábanas
y el vacío se puebla
de diálogos y hombres inventados

Y la soltera aguarda, aguarda, aguarda.

Y no puede nacer en su hijo, en sus entrañas,
y no puede morir

en su cuerpo remoto, inexplorado,
planeta que el astrónomo calcula
que existe aunque no ha visto.

Asomada a un cristal opaco la soltera
-astro extinguido-pinta con un lápiz
en sus labios la sangre que no tiene

y sonríe ante un amanecer sin nadie.


Somos Heidi

Ah, sí, la Sra. Elton trae un vestido horrendo y bastante ridículo otra vez, pero eso ya lo imaginábamos. Al ratito se pondrá un listón en sus suaves caireles y se pondrá a lavar con cuidado sus tazas de café.

La mía está puerca y no me importa.

Cuando una relación llega a su fin

Muchas veces me he preguntado el por qué las personas prefieren estar en malas relaciones en lugar de ser felices solas.  Dicen que es peor estar mal acompañado, pero creo que al fin me encontré en una situación en la que comprendo que alguien permanezca atado a una situación que no lo hace feliz, al contrario, que le causa malestar y tristeza pero que no quiere dar por terminada.

Oh, perdón, creo que lo asusté. No hablo de relaciones interpersonales, por supuesto. Me refiero a Juego de Tronos

En realidad, creo que se parece. Como todo enamoramiento tiene un periodo en el que el entusiasmo despega con lujo de intensidad. "Soy feliz por saber que existes", y de repente, todo se relaciona/refiere a ese objeto del afecto que es capaz de obrar magia y mejorar cualquier situación, por mala que sea. ¿Tesis? ¿Brotes psicóticos? ¿Ataques de pánico? ¿Depresión? ¿Medicación? ¿Entrevistas? ¿Días inciertos en un trabajo incierto del que podrían correrme en cualquier momento? ¡No importa! Vamos a repetir nuestros capítulos favoritos de las primeras tres temporadas.
Como en toda relación, dicen que el amor verdadero dura tres meses o máximo tres años. La cuarta y quinta temporada fueron "sobrellevadas", como una relación tediosa donde la emoción y admiración han muerto y sólo queda el compromiso, el afecto rancio y la costumbre.
Hasta que llegó el momento de la ruptura, ese donde la otra parte de la relación hace o dice algo imperdonable. Esa cachetada o insulto final donde se indica que no hay punto de retorno.

Supongo que al igual que muchas otras tristezas y finales en la vida, estos casos no pueden apreciarse hasta que ha pasado un tiempo prudente. No me había dado cuenta hasta hace unos días. Cuando se está atorado en el mismo lugar por casi doce horas en un lugar completamente ajeno, la hora libre que queda en el día, más o menos entre las siete treinta y ocho treinta de la mañana, se ambienta con algún aliciente para sobrevivir el día. Es así que mientras se espera a que se seque el desodorante y se prueban diferentes tallas de pantalones para ver cuáles entran y cuáles no, se pone un capítulo de alguna serie de fondo, pero ya no es Juego de Tronos.
Así es, ese ratito de paz en el que deambulamos por el cubil canino probándonos diferentes aretes o collares frente al espejo pensando "qué gorda me veo hoy", ya no incluye capítulos viejos de Juego de Tronos. Lo mismo pasa al llegar la noche, más o menos entre las diez y las once, cuando ya estamos en pijamas y recorremos la programación disponible, entonces nos encontramos con que es preferible y mucho más agradable ver capítulos repetidos de Los Simpson, Conocido Desconocido o Historias de Ultratumba que ver por segunda vez alguno de los tortuosos y feos capítulos de la cuarta y quinta temporada. 

¿Cuándo se acabó nuestro amor?

Haciendo memoria, creo que me pasó lo mismo que a muchas otras personas en el mundo: el momento en el que Ramsey le rompe el vestido a Sansa, mi relación con Juego de Tronos terminó.  Fue demasiado cruel, demasiado insultante.  En el momento no supe cuál sería el efecto a largo plazo de "Nunca doblegado, nunca roto", título que en retrospectiva, es hasta ofensivo. Intenté mantener viva la relación, hacer memoria de los momentos buenos, hacer a un lado los rencores, pero Dios sabe que soy una persona horrenda y no funcionó. Vi toda la temporada, con todo el ceremonial incluido, la copa de vino tinto y el queso azul, mis alertas y suscripciones siguen vigentes, la joyería puesta y el juramento de la Guardia de la Noche en la pared, pero cada vez se siente más ajeno, hasta desagradable. Supongo que así se siente el divorcio. Ya no hay pelea posible. 
Me desagrada.

No lo sé, no lo pude superar. Muchas gente se sintió mucho más ofendida con la escena de Jaime y Cersei en el septo o la muerte de Jon Nieve, pero supongo que para ambas situaciones fue útil haberlo leído antes. Ya me las esperaba, o será que las entendía, no lo sé. Pero la violación de Sansa... todavía no la comprendo. 

Es que, no lo entiendo. ¿Cuál era el punto? 

Ramsay dijo "Si estas esperando un final feliz, es que no has estado poniendo atención", pero creo que es obvio que se equivoca. Él sí que tiene un final feliz. Lo tiene todo.  
En este punto, supongo que lo más sano es abandonar toda esperanza: Felicidades, ganaron todos. 
Les agradeceré que me ahorren lo que sigue, prefiero no saberlo. Iré a engordar al sillón anaranjado de mi pequeña oficina y buscar algo en qué entretenerme.

Terminé La Montaña Mágica y otro libro chistoso de vampiros que no fue espectacular pero estuvo entretenido. Iré a comprar algunas carnazas veganas para mis chamacos y tal vez coma una ensalada. El sábado iré al bazar, con suerte encontraré alguna ilustración bonita para mi oficina y un collar gigantesco. Después será otra semana y otra más.

¿Marzo? No me importa. Gracias.

[Favor de insertar canción de ruptura]

Aparecen los créditos y su amable redactora se pone la chamarra y se va a comer.

Gracias.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Mi unicornio se comió mi tarea

Disculpen ustedes mi abandono, la verdad no tengo excusa. Estaba muy ocupada poniéndome gorda por estar aplastada sobre una silla giratoria de chillón color naranja todo el bendito día. 
De cualquier forma, pensé que tal vez usted, mi querido lector (es decir, Carlitos: eso si no has muerto, querido primo y futuro donador de órganos) debería saber que finalmente he sucumbido al poder de Twitter. Sí, así es, me he dado por vencida.

¡Tengo twitter!
Todavía no sé qué pensar, pero no voy a negar que es agradable seguir a un montón de gente real o imaginaria, en especial cuando me paso tantas horas viendo una pared blanca a través de la ventana. Así es, mi oficina no tiene vista privilegiada hacia el estacionamiento, pero tengo ventana, así que debo sentirme feliz. Esperen, tal vez sí es mejor. Así no me arriesgo a que esas parejitas de adolescentes concupiscentes (que piensan que pueden darle rienda suelta a sus más bajos instintos en nuestro estacionamiento, con eso de que está vacío), pasen frente a mi humilde morada laboral y me vean leyendo Vogue
Sea usted bienvenido a la nueva casa de aforismos dignos de la Beba Galván: 

@LazarinaSauce

No sé cómo diablos funcione aquello, pero si usted, mi querido lector, quiere reaparecer de entre los muertos y por casualidad resulta que tiene twitter, ya que abandonaste el blog, chamaco (Sí, te hablo a ti, Carlos), favor de indicarme cómo puedo seguirlo. Recuerde que cuando muera será usted mi heredero y si sigo comprando joyería vintage en Etsy, probablemente mis bienes serán cuantiosos para entonces.

Queda muy suya

La doña que es más dueña que doña, pero sabia como la Abuela Sauce


lunes, 12 de octubre de 2015

Todos queremos tocar el cielo

Si estoy de adorno, digamos, como resultado de un favor que ya pagó mi señor padre y no me dan absolutamente nada qué hacer, a menos claro que Mrs. Smith no tenga tiempo para comprar libros o buscar algún teléfono para que al final resulte que me slaió mal porque cometí el horrendo y craso error de no estudiar Leyes ni Relaciones Internacionales... ¿es un crimen que consuma mis horas terminando una novela o revisando la edición de octubre de Vogue?

No, yo creo que no.

Juego limpio, muchachos.

martes, 6 de octubre de 2015

El veneno de la Sra. Smith

Al parecer, mi vecino Monsieur Lepú buscaba a Ser Café y cuando fue a preguntarle a la Sra. Smith por él, le dijo que seguramente se había ido conmigo "a pasear"...

La sonrisa malévola con la que me lo informó Monsieur Lepú no me asombra para nada. Claro, se me olvida que todas las personas parecen animalitos en época de apareamiento. Bueno, les tengo una noticia: ¡Yo no! Parece increíble, lo sé, pero hay muchas formas de llenar la vida y cuando no se ha tenido gran vida romántica (cámbiele eso a "nula"), no se extraña, en consecuencia, es irrelevante. Me preocupa mucho más revisar noticias de la grabación de Juego de Tronos en España, qué me pondré mañana y terminar el libro chafa de vampiros que ya me arrepentí de haber empezado.

Es que... qué ganas de ser maliciosos.

 ¡Somos los únicos fumadores de este lugar! Y a final de cuenta, si estuviera pasando algo, que no es el caso, Mrs. Smith no tiene por qué andar esparciendo sus conclusiones imbéciles. Para esto, han de saber que Mrs. Smith le ha tirado las bombachas a todos y cada uno de los integrantes masculinos de este lugar, y todos y cada uno, (en verdad, todos, el de internet, Ser Café, Mr. Abogado Hampón, Monsieur Lepú y el amigo de Miss Lil) han pasado de largo. ¿Es mi culpa?  ¿Chingada madre, todo es fornicación?

¡¡Concupiscencia y fornicación!!

Creo que ya hasta Ser Café notó que hay rumores sobre nuestras inocentes personas. Lo peor de todos es que es conocida la traumática experiencia de Ser Café con Miss Woodhouse, lo que significa que esas miraditas que me echan van encaminadas a la ofensiva noción que va más o menos así, "a ver si lo consuelas"... ¿Y yo por qué? Yo no soy su tipo y él no es el mío. ¿Bateadora emergente? ¡Ja!  Sí, cómo no reinita, ¿y tu nieve?
Hay veces en que me gustaría cachetear a la Sra. Smith, pero me aguantaré. 

Sólo tomaré mi café y contaré los minutos hasta que pueda irme a casa. 

Lo que me faltaba, no sólo se comen mi alma y no me pagan (no me han pagado este mes, por alguna razón mi pago no salió con todos los demás), ahora también me meten en chismes. 

¿Yo qué chingados hice?

viernes, 2 de octubre de 2015

El síndrome del oso

Oh Dios. Mi vecino de oficina de repente pone música en las tardes cuando no hay nadie. ¿Julio Iglesias? Señor, si en algo te he ofendido con el castigo me sales debiendo.  Ahora me tocó una canción ochentera que dice algo sobre un acosador, de repente cruza a mi oficina a cantar una estrofa y se me acerca demasiado. Esos momentos en los que por cortesía debo olvidar que soy una persona que aprecia enormemente su espacio vital. "Está usted demasiado cerca de mi cara, Señor, le suplico que se retire ahora, antes de terminar la estrofa o me veré obligada a atacarlo con mi taza de café, lo que me dolería enormemente porque tiene un coqueto lobo huargo que está difícil de conseguir".

Hace un par de semanas Ser Café me preguntó si le tengo fobia a que me toque. No se lo pude negar. Cuando le pregunté cómo lo notó —recordemos que por aquí todo mundo me abraza en exceso— dijo que me pongo tiesa cuando me abrazan. ¿O sea que fue tema de conversación de oficina cuando llegué? Oh sí, a Miss. A. Elliot no le gusta que la toquen. Es verdad y no me avergüenzo de eso.
Lo difícil es que la Sra. Smith me trata como si fuera un osito cariñosito abrazable. Creo que ese es un problema de las personas que aman los peluches, se vuelven aficionadas a abrazar. 

Yo nunca fui fan de los muñecos de peluche. Tuve uno, Charlie y lo utilizaba para esconder cosas. Tenía un hoyo en la parte de atrás de la cabeza donde podía meter dinero y demás porquerías. ¡No lo abrazaba! Abrazo a mis perros, a mi hermana y a mí mamá, a veces como parte del saludo, pero no por deporte. 
¡Espacio vital, deténgase!

Lars me entiende. Busqué la escena pero no lo encontré. Para más información véase Lars and the real girl

jueves, 1 de octubre de 2015

Los galanes fantasmas

Soñé con Rasputin pasado por cloro, que empiezo a sospechar que para mi desgracia pasará a la historia como el Mr. Tilney que nunca fue. Será que mi vecino de oficina, Monsieur Pierre, me estuvo preguntando por la noche sobre mis galanes. ¿Galanes? No tengo. Por supuesto me salí por la tangente y le dije que estaba en una relación comprometida y monógama con Daryl Dixon, de The Walking Dead, que es cierto, pero al parecer le sorprendió mucho. ¿Qué, una ñoña con coronas no puede sentir debilidad por los tipos hoscos de buen corazón? Debido a mi buena relación, tal vez me atrevería a decir amistad, con Ser Café, la gente asume que pasa algo entre nosotros. Les diré qué pasa, se llama complicidad de fumadores que odian a la Sra. Elton y tienen muchas cosas en común, pero entiendo que hayan llegado a esa conclusión al no saber lo trastocado que ha quedado  el caballero por Miss Woodhouse, la señorita de prácticas profesionales a quien ama con todo su legal corazón y que desafortunadamente respondió con silencio a sus efusivas declaraciones amorosas después de varios meses de relación secreta. Miss Emma de repente desapareció y ni se despidió.  Supongo que es una prerrogativa de las rubias elegantes y caribeñas. Hasta a mí me regresó las cajitas de té que le había regalado cuando llegó y descubrí que también era lectora de Jane Austen.  Al parecer, Ser Café quedó tan devastado por la ruptura que ha recurrido a ayuda psicológica para ponerse en dos pies otra vez. Eso no lo tienen que saber nadie y de mi parte, no diré nada. Aunque no lo crean, esta chismosa empedernida le tiene mucho respecto a los secretos que se le confían, aunque técnicamente me haya enterado por Mr. Abogado Hampón.  Yo no le digo nada, él no me dice nada y sufre en silencio mientras fumamos y criticamos el vestuario de la Sra. Elton. 
¿A eso venía la pregunta? Tal vez yo leo demasiadas intenciones secretas en las cosas, pero si hay tantos chismes sobre todo mundo, no me extrañaría que ya hubieran inventado algo de mí. Yo, que soy un pan de Dios, aunque a últimas fechas he optado por regodearme en mi egoísmo. No sé si les he contado, pero de todo lo que me han dicho a lo largo de mis treinta años de vida, hay dos cosas que me han dolido extraordinariamente, cuando me dijeron "eres una víbora que destruiste..." etc., y "eres la persona más egoísta del mundo". Ambos, extrañamente, de las mujeres que más he querido en mi vida, en el sentido no-lésbico, obviamente, una es mi madre. Por más conveniente que me resultaría cambiarme de bando, el corsé se me revienta cada vez que Richard Wolsley salva a un desprotegido o Daryl Dixon dispara una flecha. La química es cabrona, como diría Mrs. Pills. 

Como sufrir no le gusta a nadie, aunque yo tenga ciertos antecedentes y rasgos masoquistas que combato con zyprexa, me di a la tarea de abrazar esos horrendos defectos y debilidades y bordármelos como emblema. Sí, soy una víbora y una egoísta, si me quiero poner a dibujar en horas de trabajo lo haré y háganle como quieran. Si quiero beber whisky por las noches en compañía de las estrellas y Fortunato en la terraza, lo haré. No es propio y no es femenino. Me vale madres. Cinismo. ¿Soy la recomendada y no sirvo para un carajo? Bien, tengo una novela que leer.  Como diría Tyrion Lannister: 

"Nunca olvides qué eres, porque desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y así nadie podrá usarlo para herirte." 

Con esa premisa, puedo hacer lo que se me hinche un huevo y pensar sólo en mí. Yo, yo, yo. Yo quiero ponerme a leer, yo quiero hacer lo que quiero hacer, yo soy historiadora y no dejaré de serlo. Me piden cosas completamente foráneas para mí, pero de todos modos  las entrego. Estamos tablas.
Tal vez por esa bella y perfectamente saludable estrategia militar, mato las horas de la tarde haciendo cualquier cosa. Hasta que Monsieur Pierre sale con esas preguntas y me desconcierta toda.
¿Galanes? No. Soy una solterona consumada.
"Úsalo como armadura". No confío en ese señor, me pregunta demasiado por mi papá. Por un brvee momento hasta sospecho que me invitó a comer, bueno, me dijo que saliéramos a comer, no sé si en el sentido de salgamos a cotorrear la onda o si refería a una "date". Por las cochinas dudas me hice pendeja. Sé perfectamente que si siquiera siendo Jimenita, la del archivo, me tratarían igual que tratan a los de servicio social. No tendría mis actuales privilegios. ¿Caería? No.  Si creen que hablándome bonito y/o invitándome a comer van a conseguir algo de mí, como pueden ser relaciones sociales completamente encaminadas a ponerme en la charola de "mujeres casables/cazables" apropiadas para establecer un hogar más por conexiones profesionales que por mis numerosas gracias, están equivocados. Estoy bien sola, gracias por participar.

Habrá sido eso o algún tipo de manipulación extraña de mi subconsciente, pero soñé que me encontraba en un escenario desconocido con el  Mr. Tilney que nunca fue y me escribía su teléfono en alguna hojita que al llegar a mi casa descubría que ya no tenía nada. El tren que se fue, o alguna metáfora similar.

Apenas son las 11: 39. Espero que paguen hoy. La réplica de una tiara usada por Natalie Dormer como Ana Bolena en The Tudors, no se va a pagar sola.

Update: Habla mi jefe para decirme que hubo un error administrativo y mi pago (nomás el mío) se retrasó unos días más, quién sabe cuántos.

Chale...

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Lleno de spoilers

Estimado lector, me permito saltarme el reporte diario de mal gusto para comentar un tema de lo más importante:

¿¡SE FILTRÓ EL GUIÓN DE LA 6° TEMPORADA DE JUEGO DE TRONOS!?
Verá usted, si bien es cierto que internet es oscuro y lleno de spoilers, si lo que leí es cierto, entonces parece que un par de teorías favoritas se han confirmado. Sí, Jon será revivido por Melisandre, sí, es hijo de Rhaegar y Lyanna, sin mencionar algunos adelantos de lo que podría pasarle a nuestros personajes favoritos, como Arya de regreso en Poniente o la reaparición de Gendry, que estaba con la Hermandad sin Estandartes en los libros, pero por alguna razón es presentado como prueba del incesto de Cersei.  También se supone que veríamos a Edmure Tully y, sí, aquí viene: ¡Lady Stoneheart!

¿Será posible, en verdad?

Tommen y Lancel muerto, los soldados Tyrell atacando el septo. Rickon y Osha con los Umber, Sansa como reina en el Norte. ¿Por qué Sansa, no le tocaba a Rickon?
 ¡No lo sé!

Esto es demasiado para mí. Roose ejecutado, Ramsey, herido y huyendo. ¿Será posible? Ah, sí, Daenerys a punto de regresar a Poniente, etc. No nos importa Dany, ya, que se la coman sus dragones, por favor.

Pero, pero...

¡Señor, esto es demasiado para mí!

viernes, 18 de septiembre de 2015

Gasto absurdo

Nadie me comprende. Ser Café y la antíquísima dama medieval, Lilith, son mis mejores amigos de la oficina, pero no me extraña que no comprendan la emoción de sostener una antigüedad en las manos. Sí, es caro, pero no tan caro como saldría el comprar cualquier bagatela en el mercado de antigüedades de la Zona Rosa. ¡Ah, los nostálgicos incomprendidos, vengan a mí!
Creo que nadie entiende cómo funciona el comprar un collar o cualquier otro objeto antiguo, digamos, de más de 40 años de antigüedad, mínimo. En la oficina, Ser Café piensa que pude haberle puesto balatas a mi coche y Miss Lilith me llama "derrochadora". Sí, compré un collar muy caro, "Egyptian Revival", de los 20's, no de la era napoléonica, eso jamás lo hubiera podido costear, hablamos del furor posterior al descubrimiento de la tumba de Tutankhamon, o Tutankhaton, como quiera usted decirle.
Recuerdo cuando era joven, una escuincla, ahí le va...
[Sí, así es, les voy a hablar del Génesis, de ese recuerdo invaluable y cursi que ni siquiera comparto con mi psiquiatra]
Mi papá me llevó al Templo Mayor y mientras él me hablaba de orgullo nacional y racial, toqué con mis manitas las piedras carbonizadas y antiguas de lo que quedaba del poder autoritario y loco de los aztecas. Todavía tenía fleco y bigote, pero pensé: "Estoy tocando algo que ha estado aquí durante siglos, es increíble", tal vez no con esas palabras, pero la sensación de asombro y maravilla sí que las tengo muy claras.
La idea, la sola idea, de poseer algo que ha visto más décadas, más locura, más vicisitudes y más "Historia" de lo que yo jamás veré, es invaluable.  
¿Me duele gastar buena parte de mi sueldo en un collar de los locos años 20's? No. Hablamos de esa efímera época de Jazz clandestino, prohibición y en especial... descubrimientos arqueológicos. Howard Carter descubrió la tumba de Tutankhamon en 1922, lo más lógico es que la nostalgia por Egipto que surgió durante la expedición Napoleónica del siglo XIX resurgiera, claro, mezclado con la estética Art Deco y un poco de fantasía. Un cachito de tiempo donde personas sacadas de una historia de Scott Fitzgerald beben martinis y fingen no sufrir de enfermedades o tristeza. 
Nadie comprende el porqué no me importa gastar en un collar carísimo... "¿y cómo sabes que es de los 20's?", pregunta Ser Cafe. Lo sé, todo está en el color, el peso del bronce o la soldadura en la parte de atrás, tal vez el kilataje, o sea como sea que se llame la forma de marcar si se trata de plata, bronce o algo más, también se nota en los broches.
Nadie cree que sea importante, pero para mí, lo es todo.  Se trata de un objeto que sobrevivió décadas,  tal vez, casi un siglo, pasando de mano en mano, entre Guerras Mundiales y propietarios descuidados o desesperados.  Unos 90 años de haberse sometido al azar para terminar en manos e una solterona de 30 años que lo mira como si fuera su pasaje hacia la inmortalidad. "Tú sobreviviste, yo también, y cuando me haya ido, tu estarás entero".
Haciendo memoria, lo que más me atraía del Antiguo Egipto, era la noción de permanencia, que desembocaba en fórmula para la inmortalidad. ¿Puede usted diferenciar una imagen de la IV Dinastía de otra de la XVIII? Yo no, supongo que es tarea de los egiptólogos. Si usted conoce uno guapo y soltero, favor de informarlo en los comentarios. Gracias. 
Permanecer, sobrevivir, significa vivir para siempre. 

No me arrepiento.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Uñas a medio comer

Hoy, más temprano:

Yo no sé si será el zyprexa o los días de flojera, pero me siento de un buen humor extraordinario. Vaya, me levanté a las siete, fui a caminar/correrloquepude media hora, me bañé, me puse un tratamiento para largas cabelleras medievales, llené el tanque y llegué como campanita a la oficina. De hecho, hasta saludé amablemente a la Sra. Elton y no estallé en ira cuando me preguntó: "¿fumas en la mañana?" ¡A ella qué chingados le importa! ¿Acaso yo le pregunto "te untas bb cream para tener esa capa de pancake que traes en la cara o es una especie "? ¡No!


Bien, eso fue hace muchas horas. La cosa cambia a las 5:44 de la tarde.  ¡Mátame Dios!
Vestuario Eltoniano: Leggings (sí, otra vez) grises con abrigo gris, foulard amarrado como paliacate de Garibaldi color rosa y tacones azul marino. 


Yo sé, hueva.

¿Alguna otra novedad? Hmm, compré brownies de 90 calorías para ver si así dejo de comer porquerías entre comidas y dejo de engordar. La vida del oficinista. Luego preguntan que por qué somos obesos.

Está bien, todavía no llego al nivel de obesidad pero hoy en la mañana intenté entrar en unos pantalones talla 7. ¿Saben qué pasó? Entraron pero de alguna forma empujaron la grasa hacia arriba y parecía un monstruoso cupcake. 


I'll eat your soul!

(Se aleja dando tumbos el muñeco Michelin)