lunes, 19 de enero de 2015

No siempre me quejo

Quiero utilizar este espacio, que afortunadamente nadie lee, para agradecerle a la señora con la que me tocó compartir el carril hoy.

Mi muy estimada señora:

Por lo general detesto a la gente que hace ejercicio y me detesto un poco más por hacerlos yo, pero en mi defensa le diré que tomo quetiapina y otro antidepresivo cuyo nombre no recuerdo y debo controlar mi peso para no terminar viéndome como la mamá de Honey Boo Boo, pero usted me ha resultado una compañera de carril de los más agradable. Gracias por ser discreta, gracias por no hablar más allá de las necesarias cortesías con una extraña y gracias por ayudarme a pasar mis chanclas mordidas (sí, nos andalias) de un carril a otro. Ha sido usted encantadora y agradable.  Ahora sólo me gustaría que todas las señoras fueran como usted. 
Uno quisiera sentarse en el vapor a pensar en cosas importantes como qué pasará en la siguiente temporada de Vikingos o cuál es el verdadero motivo de seguir cargando con este peso muerto que es nuestra vida, aparte de no dejar solos a los perros, pero hay veces en que la cháchara de los vecinos lo impiden por completo y tenemos que escuchar los planes de todas las cinco señoras que deciden abrir la puerta una y otra vez para saludar a una encuerada que está tirada sobre uno de los escalones. 

Gracias, gracias por no ser así.

Queda muy suya

La nadadora de la gorra rosa y las chanclas mordidas

domingo, 18 de enero de 2015

La llave chismosa

Barba azul
Catherine Breillat
(2009)


¿Han notado que en todas las películas francesas se llega a un punto en que alguien se echa a alguien de la nada, o algo grave y horrendo pasa de madrazo a dos segundos de que se acabe y deje al espectador en shock preguntándose "qué rayos"? ¡Pues Barba azul no es la excepción! Lo divertido es que dos hermanitas simpáticas que leen el cuento sirven de narradoras de las partes complicadas  mientras que pasamos laaargas escenas contemplativas en las que no sabemos qué pasa realmente por la cabeza de la protagonista y el que parece un muy amable Barba azul cuando comparten bonitos y enternecedores momentos. La joven esposa, por supuesto, reflexiona sobre la vanidad del mundo y los saberes que posee su esposo, del que se burla un poco, porque durante la mayor parte de la película, la jovencita diminuta que de hecho no consumará el matrimonio hasta que tenga veinte años es de los más voluntariosa y extrañamente seria. Es raro, pero de nuevo, todo con los franceses es así. 



Hasta que de pronto... ¡Zácatelas, cayó Zacatecas! En cuestión de minutos llegan los mosqueteros de juguete, la hermanita mayor que estaba leyendo el cuento se cae y se muere horriblemente y aparece la esposa de Barba azul contemplando la cabeza de Barba Azul en lo que bien podría ser una pintura renacentista de Salomé y Juan el Bautista.



¡Qué rayos!
No significa que no nos gustara, me gustó que fuera tan lindo y sanguinario como ilustración antigua  del cuento de Perrault, que seguramente es la sofisticación de un cuento popular relatado oralmente durante por siglos previos que a su vez era la forma de preparar a los niños y jóvenes para la vida adulta relatándoles antiguos mitos en fragmentos pero con multitud de ritos de paso y demás cosas parecidas en forma de símbolos que debían entender para sobrevivir la Edad Media. ¡Peste y cristiandad!
 ¡Por eso nos gustan!
Pero lo realmente desconcertante es cuando de la nada, la hermanita mayor que narra el cuento se cae y vemos su pequeño cadáver en el piso.
¡Qué rayos!





Algo ligero para una mañana de domingo.

sábado, 17 de enero de 2015

Lista negra

Ahora que están a punto de multar al presidente municipal y que probablemente pierda el cargo por el que dejó el municipio (el distrito por el que va es perredista, todo el mundo lo sabe), ya lo puedo sacar de mi lista negra y rezar por que Dios castigue a mis otros enemigos inmediatos.

Presentamos:

La lista negra de la semana
(Sí, tú, te estoy viendo y Dios va por ti también)

1.- La pinche vieja con la que tuve que compartir el carril ayer.
Como si nadar en el mismo carril de la alberca con otra persona no fuera suficiente, tuve que compartirlo con una de esas parlanchinas que de acuerdo con las brazadas que da seguramente aprendió a nadar a los treinta años en un pantano, pero que se cree mucho porque no fuma y sus pulmones aguantan el aire por mucho tiempo por lo que ya se siente nadadora profesional. 2Ay, sí, requiero tanto espacio para entrenar y mantener mi acondicionamiento físico". Personas aparatosas y desagradables siempre hay. Como esos sujetos que van en mallas, muscle shirt y chonguito a hacer pesas. A veces, cuando los veo coqueteando con las flacas de cabello casi platinado y tanga que se transparenta, porque no saben cómo funciona el concepto de la ropa interior, me dan ganas de detenerlos y decirles: "Jóvenes, yo sé que por su edad son inmaduros e ignorantes, pero se están haciendo daño, ninguno de ustedes es atractivos, tú, hijo, pareces puto, y tú, jovencita, pareces piruja. ¡Basta!"
Sin embargo, la señora de ayer me molestó por parlanchina y porque no paraba de hacer muecas en mi dirección. Cuando ella se metió me salpicó horriblemente pero no me quejé, a diferencia de las jetas que me hacía cada vez que pasaba pataleando a su lado. ¿Qué hay con eso? A mí también me disgusta tener que compartir el espacio como si fuera alberca del IMSS, pero asumo que es mi culpa por ir a esa hora en lugar de esperarme un rato. Todo para que esa mujer se entretuviera hablando con el entrenador al finalizar cada vuelta, perturbando mi descanso. Nadie quiere escuchar sus opiniones sobre salud y deporte. "¿Es malo detenerse mucho tiempo, no crees?" "Siento como mis músculos trabajan mejor cuando ...blah, blah, bla", "¿ese letrero estaba ahí"? ¡No dejaba de hablar, fue espantoso! Luego me salieron con que llegó otra señora y debía "hacer circuito". Ja, mejor me fui. Lo siento señores, yo no hago circuito. Ahora, si me permiten, debo ir a meterme en esa caja de petri que ustedes llaman regadera.

2.- Las pinches viejas del salón de belleza más cercano.
Ayer pasé y me dijeron que hiciera cita hoy. Pregunté qué hora sería más conveniente y me dijeron las diez. Por eso, si llego al cinco para las diez, habiendo programado perfectamente el tiempo que me tomaba bañarme, vestirme y caminar hasta el salón de belleza porque hoy no circulo... ¿por qué putas se tardan veinte minutos en recibirme? ¡ESO NO SE HACE! Y me aguanté porque de verdad necesitaba depilarme las cejas y no quiero hacerlo yo y arriesgarme a depilarlas en exceso, no sería la primera vez. Pero no hablé con la señorita, no sonreí, di una mala propina y no planeo volver. ¡20 minutos! No me importa si no han desayunado y no es que me moleste esperar, me da lo mismo. A veces, debido a mi locura con el tiempo, llego hasta media hora antes con la señora nutrióloga y como fue culpa de mi locura, espero hasta la hora de mi cita, o hasta he esperado una hora en el jardín de mi psiquiatra, la iglesia o la cafetería cercana a su casa cuando me pospone la cita el mismo día y no vi el mensaje o el tráfico me asombra y llego demasiado temprano para tocar. No me molesta, pero decirme una hora y no respetarla por veinte minutos es un exceso insufrible. Cinco, está bien, vaya, hasta quince. El tiempo para llegar tarde y/o temprano debe ser un margen de entre cinco y quince minutos, un minuto más o menos es grosero. ¡Son groseras!

3.- El ojete que no me devolvió la llamada.
Muy bien amigo, así está el asunto. Si tengo tu celular y el de tu jefe, ¿qué te hace pensar que no te voy a insistir?  Yo sé, es una situación desagradable para todos. Yo no quería tener nada que ver con asuntos municipales en toda mi vida, pero cuando la opción fue dar clases en una secundaria en Lago de Guadalupe, me aguanté como los hombrecitos y supliqué por lo que no quería porque a estas alturas chamba es chamba. Tú no quieres tener que darle un espacio que tú opinas debería ocupar alguien de Derecho, Economía o Ciencias Sociales, a una tarada con blusa de estrellitas que ama escribir sobre lepra, pero ni modo. En verdad hubiera preferido trabajar en un archivo silencioso, anónimo y amable donde pudiera tomar cafe, turistear, fumar y escuchar música todo el día con una ridícula e infantil playera de dibujitos bajo mi bata azul marino y/o blanca, pero no pasó. ¡Apesta? ¡Sí! ¿Podemos hacer algo al respecto? ¡No!
Vamos agilizando un asunto que de cualquier forma va a ser incómodo.  ¿Te cuesta mucho ponerme en un cubículo y darme trabajo de mentiras que después dirás que está mal hecho y usarás como excusa para maltratarme y destruir mi autoestima? Caray, si las teiboleras, madres, hermanas, tías, primas, amantes, ex-amantes, masajistas, tinturistas, actrices, etc., que se meten con políticos consiguen direcciones o hasta diputaciones, un cubículo para la hijita con curriculum triste de un amigo en la Universidad no puede ser tan malo. Vaya, no necesito un cubículo, un escritorio, nada más. ¡Ni siquiera debe tener cajón!

4.- La ex-compañerita de primaria que le dice "momio" a su novio.
Dios, por favor, haz que se detenga. Por esas personas, precisamente por esas personas que publican sin parar fotos y mensajes amorosos para sus peoresnada es que yo no me canso de publicar fotos de mis perros, anécdotas sobre mis perros, memes de mis perros, de los perros de los demás, y de toda la gente que odio, especialmente el presidente municipal y la gente estúpida que compra perros. Sí, así es, amiga, si tú puedes hacer que yo me atraviese con lo mucho que amas y eres feliz con tu novio todo el día, yo puedo hacer que te enfrentes a la locura de una solterona amaperros todo el día. Ahorita me acordé de cuando el escritor objeto de nuestra obsesiva persecución preguntó quién era más cursi, los ama-gatos o los ama-perros. Me cayó muy gordo, pero supongo que tiene razón.
Por eso, ex-compañerita, la próxima vez que vea una foto del regalo que te dio tu novio para que sigas tu carrera artística, publicaré un calendario de cachorritos en venganza. Sí, lo haré.
Son pequeños, son tiernos y no temo usarlos. 

Y creo que eso es todo... por el momento.

Gracias Dios por escuchar las plegarias de estos hijos pecadores que se postran a tus pies, escucha mis humildes mezquindades. ¡Oh Padre! Dispénsame la justicia que hoy te ruego. Que tu brazo misericordioso pero iracundo alcance a mis enemigos. Con humildad y fervor te pido.
Amen

viernes, 16 de enero de 2015

La duda

Ya me acordé. Hay algo de lo que quería quejarme:

¿Qué es Lucky ladies?

¿Por qué tienen un programa?
Claro, admito que no aguanté ver un programa completo, pero me llama la atención que les den un programa por ser esposas, hijas, yo que sé, de supuestos "rockstars". No, Alex Lora no es una estrella de rock, es el autor de canciones identificadas con el uso de peyote y otras drogas en los setentas, ochentas, no es una estrella de rock. El que se deje el pelo largo y grite "que viva el rock'n roll" no lo hace una estrella de rock, lo mismo va para los otros. Tal vez lo creería para la esposa del de Molotov, pero la verdad no identifico cuál es, entonces lo dejamos ir. 
Pero ella no es el verdadero problema. Tenemos a la hija de Alex Lora, Celia Lora, famosa principalmente por salirse con la suya en un homicidio.Esa mujer mató a alguien en un accidente. "Una cerveza", sí, eso lo decimos todos. Pagó 20 000 pesos y se fue a su casa. ¿Tiene que andar exhibiéndose en la tele para recordarnos lo bien que se la pasa y lo poco que le importa haber matado a un hombre y dejado a una familia sin soporte alguno? Gracias Celia, ya no quiero vivir en este mundo.


Pero ya que estamos en eso.  ¿Quién es Marichelo Puente? Está casada con uno de los hijos de Lupita D'Alessio, es hermana de Anahí, que ha querido ingresar a la alta sociedad (*risas*) de este país desde que andaba con el señor De Teresa y ahora se va a casar con un político (*más risas*) ... ¿y? Otra es la esposa de Facundo, el conductor... ¿y?

No son esposas de rockstar, esto no es Rock of Love, o cualquiera de los infames reality shows de MTV que terminaron en sangrientos divorcios.  Las otras dos no sé qué pasa con ellas. ¿O son tres? No importa, el punto aquí es: ¿Y..?

¿Cuáles son sus intereses, estudiaron algo, hicieron algo en su vida, tienen algún tipo de método pedagógico para educar a sus hijos? No, pelean, salen de fiesta, pelean, hablan mal las unas de las otras. En el pedazo que logré ver, y que me convenció de que no tenía sentido intentarlo, les preguntaron cuáles eran sus sueños o grandes metas. Esmeralda dijo "ganar un premio chingón y dedicárselo a mi familia, pero así chingón, como un oscar, un emmy", a lo que yo me preguntó ¿premio de qué? ¿canta, baila, actual, escribe, hace títeres, qué hace? Y bueno, la respuesta de Celia Lora fue peor: Conocer a Madonna, pero como dicen que es mamona, mejor no. 

Dios mio, no permitas que corrompan a tu gloriosa obra, la televisión por cable, de esta forma. 

La primera vez que vi el anuncio me enojó el que les dieran un programa a dichas personas bajo el mérito de no hacer nada. Porque no lo hacen, si fueran como esas esposas/representantes, esposas/estilistas, esposas/colaboroenalgo entendería que fuera interesante, pero estas mujeres no lo son. No son Sharon Osbourne, no son Yoko (no minimizo el desagrado que siento por esa mujer, pero al menos hace algo), no son las esposas de Beverly Hills. 
Hasta verlas me parece enojoso.

Es más, prefiero ver horas continuas de Mi gato endemoniado o Mascotas adorables, vaya, aguantaría hasta otra temporada de Cumbia Ninja, pero esto es el colmo y no puede ser.

Televisión, ahora sí me rebelo. ¡Estás mal!

miércoles, 14 de enero de 2015

El regreso a la normalidad

Empiezo a creer que seguiré desempleada. El señor dijo "que me regresaba la llamada". Chale, ya ni con ayuda puedo conseguir un trabajo, qué mal. Aunque tal vez sea bueno. Me ahorraré muchos sinsabores y malos ratos. Puedo seguir viendo tele en las mañanas o ir a correr, claro, eso si mi rodilla no está realmente dañada. No sé qué hice ayer, cómo me moví o qué diablos que de repente me empezó a tronar la rodilla. Me ha estado doliendo horriblemente desde entonces.

¡Pomada del tigre! 
(Favor de visualizar al tigre saltando)

Hay días en que extraño más a Rito que de costumbre. 
Rito, mi perrito callejerito. Debí haberlo abrazado más, tal vez debí lavarle los dientes más seguido, debí haber sido más valiente la primera vez que me dijeron que podía ser cáncer y no sacarle a la posibilidad de que lo fuera. Lo era finalmente, aunque tal vez hubiera sido apresurar todo. Ya no sé.
Cómo me gustaría tenerlo en brazos otra vez.

martes, 13 de enero de 2015

Fe de erratas

Estimados vecinos de enfrente:
Hace un par de entradas, creyendo que habían abandonado a su perro, les dediqué una serie de improperios que ahora sé no tenían justificación. efectivamente siguen siendo feos y no veo que las condiciones de vida del pobre Max mejoren, pero al menos el perro ya está de regreso, lo que significa que yo me equivoqué. Les pido de todo corazón que perdonen la ligereza de mis insultos. Claro, siguen siendo personas muy poco atractivas, pero al menos no han abandonado a su mascota, lo que me hace arrepentirme de haberme quejado con Telmex para denunciar la presencia sospechosa de múltiples unidades de la empresa fuera de horarios de trabajo. Disculpen, espero que el servicio a clientes siga siendo tan extraordinariamente malo como siempre ha sido y no tomen en cuenta ese pequeño detalle. Total, si les prestan los coches, ¿quién soy yo para opinar al respecto? 
De cualquier forma, espero que acepten mis más sinceras disculpas por haber dudado de su calidad humana y que ahora que su perro está de regreso lo traten un poquito mejor.

Queda muy suya
La vecina de enfrente que quién sabe qué hace porque ni sale, ni estudia ni trabaja y sólo la ven cuando sale a recoger el correo en pijamas.

lunes, 12 de enero de 2015

Amachinar

Bien, ya es enero, debo hablarle a esas personas que necesito que me den trabajo. Me aterra, por supuesto, pero tengo un plan. Me bañaré, iré por Flor, iré a correr, y una vez que me duela el cuerpo y esté en algún lugar seguro, tomaré mi teléfono y hablaré. Tal vez compre el libro que me dijeron que debía leer pero que abandoné completamente para dedicarme a cuentos de Lovecraft y una novela misteriosa del señor que escribió el Gollem, aunque todavía no comprendo qué rayos pasa en ella. ¿Qué pasa con El Ángel de la ventana de Occidente, es una especie de ilusión producida por Kelley, el señor sin orejas? Y el señor Dee, su joven esposa Jane, la princesa, los rusos y la forma en que se repiten en una y otra vida. Estoy confundida... oh, y debía leer sobre leyes municipales. ¡Rayos!
¿Me imagino trabajando ahí? No, por supuesto que no, pero son instrucciones de mi papá. Al parecer, esperó esos años en los que creí que me abandonaba a mi suerte precisamente porque esperaba que terminaran de construir el centro de estudios que está cerca de mi casa y que convenientemente es de la Facultad donde tiene amigos.No quiere que me maltraten, acosen, exploten, etc. Se lo agradezco, de veras que sí, pero al mismo tiempo me pregunto: ¿y yo que putas tengo que hacer ahí? Supongo que aprenderé. ¿Se algo de administración municipal? ¡No! No debería preocuparme. Me veo relativamente joven, aunque ya dí el viejazo y tengo cara de vieja ñoña, hacerme daño sería como pisar un gatito.  Sé que no estaré sola, él tiene amigos, mi madre tiene todavía más cuates por ahí, claro que mi mamá puede hacer amigos en cualquier lugar. De hecho, creo que la señora de asuntos culturales que la inscribe a sus clases la otra vez le dijo "Creo que vi a tu hija..." ¡Qué terror! Eso no es bueno. Recuerdo mis días del archivo. Qué feliz era. Ay, mi madre, es demasiado popular pa' mí.  Hace más o menos una semana la mandamos a París solita, sí, mi madre viajando sola por primera vez (todos estábamos aterrados), pero a las dos horas de llegar al hotel ya se había hecho amiga de Stefano, el del bar, que está casado con una mexicana y resulta que su suegra vive precisamente en Naucalpan. En cuestión de unos días ya había ido hasta Londres solita, aunque odió a los ingleses y decidió que Italia es infinitamente más bonita que el resto de las antiguas tierras. Lo último que nos contó es que se fue a buscar la manifestación en protesta por los ataques terroristas y que la catearon "unos policías muy guapos", por eso no se quejó. Bueno, independientemente de lo que me digan al rato o lo que pasé después, tendré un recuerdito coqueto cuando regrese.

Caminar por ese campus será extraño. Demasiados recuerdos, demasiada gente. "Vi a tu hija". La idea me aterra. Bueno, tomarme descansos para fumar en el trabajo quedaría descartado, seguiré escondida, como hasta ahora, pero es algo que se tiene que hacer.
Chale, yo no quería ser la recomendada, así de feo, pero Dios sabe que lo intenté y no logré nada más que bateos y terminar  conectada al detector de mentiras confesando hasta lo que no he hecho.Busqué, hable, escribí y hasta me paré afuera de las oficinas de "recursos humanos" sin resultado alguno. Con mi humilde curriculum que no tiene nada más que un artículo que nadie ha leído y un par de conferencias que casi nadie escuchó. ¡Yay! Me cuesta mucho trabajo fingir que sé lo que hago cuando no es así, pero no me queda de otra. Debo llamar. Debo estar agradecida y aferrarme con uñas y dientes a la idea de una posible plaza. Y para eso... debo llamar.

Ya fui a dos entrevistas. Ya pasé las dos putas entrevistas, que fueron la cosa más sencilla comparada con la del detector de mentiras, pero aun así me aterra.
Bueno, ¿y qué tal que no me dan nada? No, no pueden. Es orden directa

Debo llamar.

Por eso, y tal vez con la esperanza de sentirme un poquito adulta, no la adolescente caduca que parezco ser, ayer me fui de compras con una idea en la cabeza: ¿qué usa una oficinista?
Es que, no quiero llegar con mis playeras de  Nirvana y sudaderas de flores para que me vean con cara de "¿qué hace aquí esta pendeja?"
Disfrazarse, como si fuera una situación cosplay. Extrañamente, creo que soy más honesta vestida con vestidos medievales de terciopelo color vino y coronas con astas de ciervo que con un saco y una camisa. No importa, debo pensar que es una situación temporal. Digo, algún día me tengo que morir. Mientras, me pondré mi ropa de mentiras y haré lo posible por cumplir con la función que me toque. A ver dónde me meten. "Cosplay", eso debo pensar. Sólo que esta vez no soy una dama ponienti, soy una godinez, con una camisa y pantalones de tela. Sin coronas o flores en la cabeza. El bolso del Santo será almacenado. Y yo seré una persona. Lo creeré. No sé cómo, pero me lo creeré. Y en algunos años, pensaré en estos tiempos extraños como una graciosa anécdota. 

Tal vez, con un poco de suerte, pero justo ahora, siento que en cuanto levante el teléfono, envejeceré diez años. 



miércoles, 7 de enero de 2015

Rant

No es que yo esté espiando a mis vecinos, lo que pasa es que debo observarlos porque los odio con todo mi corazón y los enemigos mortales deben ser vigilados. Ya sé, no es una sorpresa que odie a alguien, pero esos malnacidos (así, junto) no merecen el aire que respiran y definitivamente es un error que vivan enfrente de mi sagrado hogar. De todos los vecinos que odio, incluyendo al desgraciado que sumió al municipio en un hoyo de inseguridad y pobreza, los infelices de enfrente tienen un lugar especial en mi lista negra.

Se deshicieron de Max. Sí, así es, mataron/abandonaron/regalaron, no sé cómo, pero se deshicieron de su pastor alemán llamado Max.
Lo sé porque el perro desapareció cuando se fueron de vacaciones al salir a las vacaciones de Navidad. Max, Max, pobrecito Max. Me daba mucha tristeza verlo siempre encerrado entre la cochera y la entrada de la casa, sin nada más que una minúscula pelota para entretenerse, nada más, ni siquiera un triste tapete para echarse. Encima de eso, como si el abandono y la negligencia no fueran suficiente, tan pronto se mudó la hermana de la señora a la casa (al parecer estaba casada con un tipo que la golpeaba pero lo dejó y se mudó enfrente con todo y chamacos, esto ya parece vecindad), Max cayó de la gracia de sus dueños, que empezaron a dejarlo salir solito, sin vigilancia alguna y luego, llegaron al colmo de amarrarlo a la reja por largos periodos de tiempo.

¡Pinche gente!

No sé qué le hicieron, debí saber que era inminente que lo abandonaran. No le hacían ningún caso. A veces lo dejaban afuera con todo y lluvia, sin un techito donde refugiarse. 

¿Ven por qué odio a la gente y quiero matarla, o al menos esterilizarla?

Estoy triste, no lo puedo evitar, cada vez que llego y veo la reja de enfrente pienso en él. El "novio de Mina", no era su novio de verdad, Mina está esterilizada, pero así le decía de cariño. Lo voy a extrañar. Creo que a nosotros nos importaba más que a sus dueños. No sé cuántas veces fuimos a tocar para decirles que su perro estaba afuera pensando que tal vez se les había escapado por accidente para descubrir que lo habían dejado afuera a propósito. 
No es justo. ¿Por qué lo harían? Voy a extrañar a Max y sus ojitos agradecidos cuando me lo encontraba en la calle y le acariciaba las orejas o lo tímida que se ponía Mina cuando se intentaba escapar y se lo encontraba de frente. Ah, mi pequeña coqueta, me gustaba molestarla con eso de que  "nada más quieres salirte para ir a echar novio", o con que Fortunato ya le estaba espantando al galán con sus ladridos, pero es porque se me hacía muy tierno y Mina en verdad iba a buscarlo a través de la reja cada vez que se me escapaba (hasta que lo vio de frente en plena calle, se espantó y se quedó inmóvil sin saber qué hacer , más o menos la misma táctica que coqueteo que uso yo). Era un perro juguetón pero muy manso. No es justo que la gente haga esas cosas.

Ya sé que la indignación de mi madre ante "esa gentuza" me parecía injustificada, exagerada y políticamente incorrecta (mi madre puede ser muy... ¿cruda? a veces), pero tiene razón. Eso son, son gente de la peor clase y no lo digo porque sean feos (que lo son, la verdad es que son poco atractivos y las hijas parecen tamaleras) o por las fiestas exageradas que se avientan regularmente donde amanece y hay cervezas vacías tiradas en la fachada. ¡Son adultos, tienen niños, ya no son adolescentes! No, no. Lo digo porque asumo que compraron un cachorrito de raza para sus escuincles y en cuanto crecieron un poco o se mudaron o yo qué sé, les estorbó, les pesó tener que ocuparse de él y lo abandonaron para quitarse lo que consideraban "una carga", y miren que apenas si lo alimentaban de vez en cuando, eso no es cuidar un animal, 

Y por eso, aprovechando que hoy sí fui a misa (sí, a veces voy a misa los miércoles, lo mío es ser original), voy a poner en la lista de prioridades de mis oraciones que por favor, por Jesús, María, el Señor San José, San Benito, San Lázaro, Santa Cecilia y hasta Santa Inés (a San Antonio ya no le rezo), les caigan encima un montón de infortunios y penalidades que espero que comiencen tan pronto averigüé cómo denunciarlos a Oapas por tener una toma de agua irregular.

Sí, supe de ese sucio secretito. Y si eso no funciona, voy a quejarme con Telmex (dado que trabajan ahí) de que  haya coches y camionetas de la compañía estacionados afuera de mi casa durante muchas horas,todo el tiempo, a veces a altas horas de la noche y siendo conducidos por borrachos, y si me piden las placas, las tengo. Sí, las tengo, mi madre me hizo salir a anotarlas la última vez que hicieron una de sus fiestas escandalosas. 
¡Eso es hacer mal uso de los vehículos de la empresa!

Y si nada de eso funciona. Ahora sí me voy a aparecer a la siguiente junta de encargados de no sé qué madres de colonos a la que me inscribí porque no sé decir que no a las personas cuando son insistentes en el teléfono y me voy a quejar del numero de reglas del manual de colonos que han roto esos hijos de puta que tengo viviendo enfrente de mi sagrado hogar, una casa decente, que se ve contaminada frecuentemente con el ruido de orgías bárbaras. Y como prueba, diré que la última vez vomitaron por los balcones, orinaron en el terreno baldío y encima de todo, como si no fuera suficiente, hasta me encontré la envoltura de un condón a plena calle. 
¿No puede una señorita (sí, aunque le cueste más trabajo, joven) inocente salir a pasear a sus perros, como es su obligación, sin encontrarse con pruebas de la disipación y el desorden en el que viven esas personas? 

¡Parece que no! 

Pues que sigan, que den otra fiestecita para hablarle a los polis de la caseta. Max no será olvidado. 

¿Me oyeron, gente de mierda? ¡Me voy a vengar!  Están en mi lista, justo arriba de los vividores que venden cachorritos pug en la subida. 

¡Me voy a vengar!

martes, 6 de enero de 2015

Odio semanal

Estaba desayunando alegremente cuando me encontré la Cosmopolitan en la cocina.
¿Qué hay con esa revista? Me molesta especialmente todo el asunto de "no fumes, no bebas, dedica tu vida a verte fabulosa, sé ambiciosa, super exitosa y luego cógete a la mitad del mundo en todo tipo de posturas extravagantes que me gusta pensar son la causa principal deque existan programas como Emergencias sexuales en TLC o Discovery Health, no me acuerdo".

Si son taaaaaaaan saludables y equilibradas emocionalmente, porque ya saben, hay todo tipo de artículos superficiales y chafas sobre "cómo ser más feliz haciendo de cuenta que todo está padrísimo en el mundo donde reino yo", ¿por qué promueven la promiscuidad sexual?

Y nada más voy a dejar de quejarme aquí porque es temprano y tengo cosas que hacer ya que mi madre se fue solita a París por nueve días en los que sospecho que yo tendré que hacer cosas extrañas en la casa como prepararle el desayuno a mi papá o sacar la basura. Al menos hoy, gracias a Dios, Flor viene mañana.
Bien, ya le pagué al señor que lava los coches. ¿Ahora qué hago? No estoy muy segura de qué debería hacer como Ama de llaves de emergencia, pero lo que sí sé es que de todas las revistas en las que uno puede desperdiciar dinero para cambiar un billete en el Oxxo, Cosmopolitan es la peor de todas. Es más, mejor compren la TvNotas, al menos ahí sospecho que saben que su tono de "explotamos las porquerías que hacen las personas de la tele en sus vidas privadas, pero eso sí, siempre le ponemos un "don" o "doña" a los nombres de los padres de aquellos que vamos a vilipendiar", lo que siempre me da mucha risa. 
Es más, si necesitan cambiar el billete, les sugiero comprar la TvNotas y pararse en algún lugar público a leer únicamente los encabezados. Es como una de esas experiencias extrañas en las que se forma toda una narración dramática que bien podría el resumen de una novela de guerra. ¡Es padrísimo!

Pero Cosmopolitan, no. Que vayan a aplicarse "el águila" extendida ellos solos.

viernes, 2 de enero de 2015

Mi amigo y vecino

Desde que nos mudamos, hace ya unos dos años, supimos que existía un mapache en los alrededores que disfrutaba comer y ensuciar en el tercer piso que todavía no estaba listo. Pasó el tiempo, vinieron constructores, pusieron ventanas, pisos, un jacuzzi que hasta la fecha no sirve porque alguna de nosotras quemamos idiotamente la bomba, y un montón de puertas para asegurarse de que no seamos asesinados en nuestras camas. ¿Qué fue del mapache? Sus antiguos escondrijos habían sido cubiertos con piedra y azulejo, me preguntaba cómo cruzaría hasta la seguridad de los terrenos que se convirtieron en bosques después de que se cancelara el proyecto de construir un club para el fraccionamiento, debido, según mis teorías de la conspiración, a que alguien se clavó los fondos. No es que yo quiera pensar mal de la gente, pero cabe recordar que las puertas del fraccionamiento se tuvieron que pagar dos veces quién sabe por qué razón. ( ¡RATAS!)
Por cierto, ¿sabían que tenemos dos asociaciones de colonos? Hay una rebelde. Cuando nos enteramos pregunté: "¿Y por qué no estamos con los rebeldes?" Resulta que la Asociación rebelde está comandada por un tipo con el que mi papá se peleó hace años. Bueno, ese fue el fin del asunto.

Estaba en el mapache. Me preocupaba por él. Había visto una ardillita feliz, pero nada del mapache, hasta que una noche Fortunato le ladraba al muro. La verdad yo no veía nada en el muro blanco más allá de esos extraños hoyos que hasta la fecha no sé si sirven para darle salida al agua o qué sé yo ( sugerí una gárgola para eso, pero como siempre, mi sugerencia de ambientación fue ignorada). Me senté con él en el frío y la oscuridad tratando de calmarlo hasta que el hoyo se movió y resultó que era el mapache que se aferraba a la pared hecho bolita para escapar de la ira de Fortunato.
Ya pensé las palabras para la "Casa Fortunato": Justos en la furia. ¿Honrados en la furia? No, ser justo siempre es mejor que ser honrado.

El mapache huyó hacia el jardín vecino y desapareció... o eso creímos.

Efectivamente empecé a escribir a las siete de la mañana porque a esa hora me despertaron los ladridos de Fortunato.  Salimos todos a ver qué diablos, y Mina, Luke y Fortunato se dispersaron por el jardín ladrando desde todas las alturas que podían. ¿Qué putas pasa con esta manada de neuróticos? Contándome a mí, claro.

Después de un rato lo vi. Al fin conocí al mapache a plena luz del día. ¡Es tan chiquito! Y tiene una colita tan coqueta. Los vecinos tienen un pequeño techito en la esquina de su jardín donde hacen parrilladas y madres de esas. Ahí estaba el mapache, sentado pacíficamente esperando que Fortunato dejara de acosarlo (los vecinos no tienen perro). Me cayó tan bien que hasta olvidé que podría ser peligroso. ¡Es que era encantador y bonito, hasta lo asustó un pájaro! Aunque para ser justos era un pájaro bastante agresivo. Finalmente metí a los chamacos y llamé a mi hermana para que conociera al mapache hasta que el animalito finalmente se hartó de ser observado y huyó de regreso a las tierras salvajes.

Hace unos días, cuando estaba sentada bajo el árbol que marca la tumba de Rito (tengo que poner una banca ahí), me pregunté si debía hacer algo con los frutos tan coquetos que surgen a montones. Es un cerezo pastelero y de repente pensé que era una lástima que frutos tan bonitos se cayeran y pudrieran sin ser aprovechados, pero ahora que comprobé que el mapache sigue vivo y no ha desaparecido por nuestros proyectos locos de construcción (como esa cisterna secreta que más parece refugio antibombas que otra cosa), quiero pensar que encontrará los frutos del árbol de mi difunto solecito. 

Cada vez que bajo a hablar con Rito recuerdo esa vez que le besé la cabecita después de que regresara del patio y le dije "hueles a sol". No me importa qué tan muerto esté. Rito es mi sol y el sol es el que me huele a Rito.