sábado, 17 de enero de 2015

Lista negra

Ahora que están a punto de multar al presidente municipal y que probablemente pierda el cargo por el que dejó el municipio (el distrito por el que va es perredista, todo el mundo lo sabe), ya lo puedo sacar de mi lista negra y rezar por que Dios castigue a mis otros enemigos inmediatos.

Presentamos:

La lista negra de la semana
(Sí, tú, te estoy viendo y Dios va por ti también)

1.- La pinche vieja con la que tuve que compartir el carril ayer.
Como si nadar en el mismo carril de la alberca con otra persona no fuera suficiente, tuve que compartirlo con una de esas parlanchinas que de acuerdo con las brazadas que da seguramente aprendió a nadar a los treinta años en un pantano, pero que se cree mucho porque no fuma y sus pulmones aguantan el aire por mucho tiempo por lo que ya se siente nadadora profesional. 2Ay, sí, requiero tanto espacio para entrenar y mantener mi acondicionamiento físico". Personas aparatosas y desagradables siempre hay. Como esos sujetos que van en mallas, muscle shirt y chonguito a hacer pesas. A veces, cuando los veo coqueteando con las flacas de cabello casi platinado y tanga que se transparenta, porque no saben cómo funciona el concepto de la ropa interior, me dan ganas de detenerlos y decirles: "Jóvenes, yo sé que por su edad son inmaduros e ignorantes, pero se están haciendo daño, ninguno de ustedes es atractivos, tú, hijo, pareces puto, y tú, jovencita, pareces piruja. ¡Basta!"
Sin embargo, la señora de ayer me molestó por parlanchina y porque no paraba de hacer muecas en mi dirección. Cuando ella se metió me salpicó horriblemente pero no me quejé, a diferencia de las jetas que me hacía cada vez que pasaba pataleando a su lado. ¿Qué hay con eso? A mí también me disgusta tener que compartir el espacio como si fuera alberca del IMSS, pero asumo que es mi culpa por ir a esa hora en lugar de esperarme un rato. Todo para que esa mujer se entretuviera hablando con el entrenador al finalizar cada vuelta, perturbando mi descanso. Nadie quiere escuchar sus opiniones sobre salud y deporte. "¿Es malo detenerse mucho tiempo, no crees?" "Siento como mis músculos trabajan mejor cuando ...blah, blah, bla", "¿ese letrero estaba ahí"? ¡No dejaba de hablar, fue espantoso! Luego me salieron con que llegó otra señora y debía "hacer circuito". Ja, mejor me fui. Lo siento señores, yo no hago circuito. Ahora, si me permiten, debo ir a meterme en esa caja de petri que ustedes llaman regadera.

2.- Las pinches viejas del salón de belleza más cercano.
Ayer pasé y me dijeron que hiciera cita hoy. Pregunté qué hora sería más conveniente y me dijeron las diez. Por eso, si llego al cinco para las diez, habiendo programado perfectamente el tiempo que me tomaba bañarme, vestirme y caminar hasta el salón de belleza porque hoy no circulo... ¿por qué putas se tardan veinte minutos en recibirme? ¡ESO NO SE HACE! Y me aguanté porque de verdad necesitaba depilarme las cejas y no quiero hacerlo yo y arriesgarme a depilarlas en exceso, no sería la primera vez. Pero no hablé con la señorita, no sonreí, di una mala propina y no planeo volver. ¡20 minutos! No me importa si no han desayunado y no es que me moleste esperar, me da lo mismo. A veces, debido a mi locura con el tiempo, llego hasta media hora antes con la señora nutrióloga y como fue culpa de mi locura, espero hasta la hora de mi cita, o hasta he esperado una hora en el jardín de mi psiquiatra, la iglesia o la cafetería cercana a su casa cuando me pospone la cita el mismo día y no vi el mensaje o el tráfico me asombra y llego demasiado temprano para tocar. No me molesta, pero decirme una hora y no respetarla por veinte minutos es un exceso insufrible. Cinco, está bien, vaya, hasta quince. El tiempo para llegar tarde y/o temprano debe ser un margen de entre cinco y quince minutos, un minuto más o menos es grosero. ¡Son groseras!

3.- El ojete que no me devolvió la llamada.
Muy bien amigo, así está el asunto. Si tengo tu celular y el de tu jefe, ¿qué te hace pensar que no te voy a insistir?  Yo sé, es una situación desagradable para todos. Yo no quería tener nada que ver con asuntos municipales en toda mi vida, pero cuando la opción fue dar clases en una secundaria en Lago de Guadalupe, me aguanté como los hombrecitos y supliqué por lo que no quería porque a estas alturas chamba es chamba. Tú no quieres tener que darle un espacio que tú opinas debería ocupar alguien de Derecho, Economía o Ciencias Sociales, a una tarada con blusa de estrellitas que ama escribir sobre lepra, pero ni modo. En verdad hubiera preferido trabajar en un archivo silencioso, anónimo y amable donde pudiera tomar cafe, turistear, fumar y escuchar música todo el día con una ridícula e infantil playera de dibujitos bajo mi bata azul marino y/o blanca, pero no pasó. ¡Apesta? ¡Sí! ¿Podemos hacer algo al respecto? ¡No!
Vamos agilizando un asunto que de cualquier forma va a ser incómodo.  ¿Te cuesta mucho ponerme en un cubículo y darme trabajo de mentiras que después dirás que está mal hecho y usarás como excusa para maltratarme y destruir mi autoestima? Caray, si las teiboleras, madres, hermanas, tías, primas, amantes, ex-amantes, masajistas, tinturistas, actrices, etc., que se meten con políticos consiguen direcciones o hasta diputaciones, un cubículo para la hijita con curriculum triste de un amigo en la Universidad no puede ser tan malo. Vaya, no necesito un cubículo, un escritorio, nada más. ¡Ni siquiera debe tener cajón!

4.- La ex-compañerita de primaria que le dice "momio" a su novio.
Dios, por favor, haz que se detenga. Por esas personas, precisamente por esas personas que publican sin parar fotos y mensajes amorosos para sus peoresnada es que yo no me canso de publicar fotos de mis perros, anécdotas sobre mis perros, memes de mis perros, de los perros de los demás, y de toda la gente que odio, especialmente el presidente municipal y la gente estúpida que compra perros. Sí, así es, amiga, si tú puedes hacer que yo me atraviese con lo mucho que amas y eres feliz con tu novio todo el día, yo puedo hacer que te enfrentes a la locura de una solterona amaperros todo el día. Ahorita me acordé de cuando el escritor objeto de nuestra obsesiva persecución preguntó quién era más cursi, los ama-gatos o los ama-perros. Me cayó muy gordo, pero supongo que tiene razón.
Por eso, ex-compañerita, la próxima vez que vea una foto del regalo que te dio tu novio para que sigas tu carrera artística, publicaré un calendario de cachorritos en venganza. Sí, lo haré.
Son pequeños, son tiernos y no temo usarlos. 

Y creo que eso es todo... por el momento.

Gracias Dios por escuchar las plegarias de estos hijos pecadores que se postran a tus pies, escucha mis humildes mezquindades. ¡Oh Padre! Dispénsame la justicia que hoy te ruego. Que tu brazo misericordioso pero iracundo alcance a mis enemigos. Con humildad y fervor te pido.
Amen

3 comentarios:

  1. que alguien me expleque la necesidad de la gente para socializar!!

    recuerde que todo en esta vida se paga tarde o temprano, ley divina

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  2. El karma que le dicen? Pues Dios ya los hizo feos, entonces supongo que cargar con su humanidad ha de ser suficientemente difícil... por el momento.

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