miércoles, 25 de febrero de 2015

Sam y Elí

La vida adulta lo masacra a uno de repente. Ya no sé qué más decirle a Mrs. Boss... ¿qué no ven que sufro aquí? ¡Y sufro! Por eso veo la cuarta temporada de Juego de Tronos abrazada a mi coca de dieta preguntándome: ¿Debo usar tacones? ¡Son tan dolorosos!

Si Arya y Gendrya tienen muertes horribles o terminan experimentando los horrores del incesto, al menos me quedan Elí y Sam. ¡Amo a Sam!  Recuerdo que la primera vez que leí los libros salí corriendo a la wikipedia a averiguar si Sam sufría una muerte horrible antes de seguir encariñándome con él. Es mi amigo, sabe lo que es andar por el mundo declarándose cobarde. Dice mi doctora que uno madura a punta de madrazos y que he tenido mi buena dosis. No sé si tenga razón, por si las dudas me gusta pensar que el miedo es perfectamente válido y que sólo cuando estás aterrado puedes ponerte valiente. Sobreviví Historia, el archivo, la tesis... quiero pensar que mientras nadie se dirija cabalgando a toda velocidad hacia mí con la espalda desenvainada, todo estará bien. Una vez tuve una pesadilla de esas. No la he podido superar.

Mientras tanto, me consolaré pensando  que al menos soy la persona más guapa del edificio, hasta el momento. ¡Algo, al menos!
Y ahora tomamos medicación y planeamos un viaje a la sección de zapatos para conseguir zapatos de persona normal. Ya saben, nada que sea un par de tenis pintados a mano con dibujines copiados del principito. 
¡Que la imitación comience!

La jaula/cubículo

Ya estuvo, saqué mi última chamba para la Sra. Boss y le escribí. Ya, eso fue todo.
Adiós Sra. Boss: ¿Qué sería de mí sin usted? Quiero llorar.
Voy a extrañar a la Sra. Boss, sus instrucciones, las revistas, la hemeroteca, las bibliotecas y los archivos. Las enfermedades... lepra, fiebre amarilla, cólera. Remedios antiguos y herbolaria. Ir a trabajar de vez en cuando en tenis y playera de muñequitos. Ser yo, o lo que sea que parecía.

¿Qué putas me va a pasar ahora?

Y sobre ese asunto le lloré a la Sra. Doc durante toda la sesión. En buenas noticias: la puedo ver en domingo.

¡La medicación y la redacción de libros sobre bipolaridad y suicidio no se detendrá!

Al menos, dicen que siempre hay un pajarito azul al final de la caja.

martes, 24 de febrero de 2015

Un bolso nuevo

Se acabó, la vida de ociosidad, la falta de horarios y la incertidumbre económica, aunque todavía no sé si me pagarán o cuánto.
Soy oficialmente una Godinez y empiezo el viernes.
De repente, de la nada, me hablaron.  Llevé mis papeles a menos de cuatros horas  del aviso, y de repente me encontraba en una oficina con un montón de sujetos extraños hablando de traumas infantiles y películas de Disney mientras el otro señor que originalmente me entrevistaba cotejaba mi título.
Soy "la recomendada", y aunque me da un poco de asco y auto-desprecio, me tranquiliza el saber que nadie me podrá acosar. Dios sabe que intenté hacerlo sola y lo único que logré fue terminar conectada al detector de mentiras y fallarlo.  Ja!  Al menos estaré segura. Ya tuve suficiente con el jefe de departamento desagradable del archivo, y eso que él no pasó de hacer un par de comentarios desagradables.
Fui sociable, supongo que es lo que tenía que hacer. La gente de oficina. Llegan tarde y a las cinco ya se quieren ir. ¿Me acostumbraré?

¡FOBIA SOCIAL, FOBIA SOCIAL!

Al menos ya no me preocuparé por la suerte de Gendry en CdHyF (claro que me preocuparé, sólo que menos tiempo). Ya saben, es el último Baratheon, aparte del idiota de Edric Tormenta, que nos caga... ah, y Mya Piedra. Por eso me preocupa. Tan padre que es la historia de los Baratheon, desde que Oryx se casó con la última de los reyes Tormenta o incluso antes, desde Durran Pesardedioses, que se ganó el rencor del dios del mar y la diosa del viento al casarse con su hija, Elenei. Creo que por eso me gusta tanto CdHyF, igual que La Guerra de las Galaxias está lleno de profecías y reglas al estilo de mitos antiguos. Creo que es trauma de la infancia, asociar mitos antiguos con felicidad, calidez, amor y bienestar. Mi mamá me leía mitos del libro de la colección de enciclopedia que mi abuelo mandó a hacer para sus hijas, el único volumen que logró llevarse con ella cuando se casó con mi papá fue el que traía mitos.Todavía tengo ese libro, todavía copio las ilustraciones.   Mi abuelo. Creo que tengo uno vivo, pero ese no me interesa, nunca existió. Padre es el que se preocupa. Mi mamá dice que después de morir creía ver la luz del cigarro encendido de mi abuelo vagar por los corredores, tal como lo hacía en vida, cuando verificaba que las niñas estuvieran dormidas. Hasta muerto estaba ahí, mientras que al padre vivo de mi papá le valió madre dónde y cómo estaba su hijo. Por eso no lo contamos.
 Después, recuerdo una vez que me enfermé, cuando mis padres estaban separados, y mi papá se salió del trabajo para visitarme. Me preguntó qué quería y le pedí libros. Me trajo Los mitos griegos de Robert Graves y los leí hasta desprender las páginas, los llevé hasta Grecia y después  los usé en la universidad. 
Si tan solo hubiera escrito una tesis sobre Mito y Religión, pero no lo hice. Recuerdo que  en noviembre, cuando me dieron el premio y la mención por la tesis vi en el público a la señora doctora de Mito y Religión que era mi ídolo cuando entré a Historia. Todos se dormían, pero yo disfruté a muerte cada uno de los aburridos minutos que duraron todos los cursos que pude tomar. Hasta cuando se me acabaron las claves me metí a Historia de Egipto nada más de oyente.  Fue extraño verla en el público y recordar la ansiedad, emoción y timidez que me daba verla al entrar a clase. Admiración y aspiración. Dedicarse a las religiones antiguas, ataviada con sombrero y guantes, un volkswagen de color vistoso.  Y sin embargo, terminé en otra cosa. No me malinterpreten. Le tengo mucho afecto a mis leprosos, sólo que la nostalgia me ataca cuando recuerdo mi juventud, las bacantes, los héroes malditos y las sagas heróicas. 

Se acabó. Hace rato me senté en la terraza con mis perros a ver el atardecer. Fue extraño, como suelen serlo todas las despedidas.

¿Qué haré? Tiene un título, aunque sospecho que una más vez abandonaré un tema y terminaré metida en otro al que tendré que encontrarle el gusto. ¡Leyes! El viernes tengo cita para comenzar con todo el proceso  y me van a meter a huevo a ver qué diablos. Es incómodo para ellos y para mí, pero todos obedecemos órdenes superiores. Ni modo, la gente envejece y en algún punto tengo que ser un adulto. Seré feliz y estaré agradecida. Como soy una damita muy responsable y obediente, haré lo que se me dicta que haga y estaré contenta. Lo seré, aunque me tema que las amigas de mi mamá o los amigos de mi papá acechen con ojos vigilantes a cada esquina y tenga que trabajar y aprender a ocuparme de asuntos que no me importan. Ni modo, como la buena señora decimonónica que soy, la palabra del padre es Ley.

¿Qué es lo peor que puede pasar? Muchas cosas, pero intentaré no adelantarme. Quiero pensar en las ventajas. Si tengo dinero, puedo ahorrar y si tengo ahorros puedo viajar y ver todos los lugares que quiero visitar antes de morir. Algo tengo que hacer en las pocas décadas que me quedan de vida.
Ya ni modo, al final todo es cosa de Dios.

No sé qué putas pasa en ese edificio, pero supongo que lo mejor que puedo hacer es callarme y echármelo de Hidalgo.

Como va.  

lunes, 23 de febrero de 2015

¡Lo sabía!

"Sí, es curioso: en el transcurso de sus breves relaciones llevaba a cabo ante el espejo prolongados y detallados estudios de sí mismo, mientras que a sus compañeras femeninas sólo las percibía de forma global, en conjunto; era mucho más importante para él la forma en que lo veían los ojos de su acompañante que la impresión que su acompañante le causaba a él. Esto no significa que no le importara que la chica con la que salía fuera guapa o no. Le importaba. Porque no sólo era visto por los ojos de su acompañante, sino que los dos juntos eran vistos y valorados por los ojos de otros (los ojos del mundo), y a él le importaba mucho que el mundo estuviese satisfecho de su chica, porque sabía que, al valorarla a ella, se valoraba su elección, su buen gusto, su nivel, se le valoraba, por tanto, a él mismo". 

Milan Kundera, El libro de los amores ridículos

sábado, 21 de febrero de 2015

Momento importante del día

Pero no fue hoy, es muy temprano, fue ayer. Manejaba alegremente sorteando los miles de baches que hay en Naucalpan cuando en el camellón de Echegaray vi la cosa más perturbadora y extraña que he visto en un buen tiempo... y se los dice alguien que ve la televisión de realidad en TLC.

Paradas en el camellón, había unas tres o cuatro mujeres jóvenes vestidas con leotardos/hot pants, mallas de red, orejas de conejo, negligés, o vestidos muy cortos, y altos tacones de piruja. Pero lo peor, es que traían orejas de conejo, con peluche y todo, sin razón aparente. ¡Traían orejas de conejo!

¿Qué putas?

Todavía disminuí la velocidad y verifiqué por el espejo retrovisor que no lo hubiera imaginado, pero no, ahí estaban.

Ya pasó un día y todavía no me lo explico.

Ya en serio, qué diablos.

jueves, 19 de febrero de 2015

Lívido y tímido brazo civil

"Hiperfóbica"... o al menos eso dice mi psiquiatra. A veces no estoy segura de estar tan loca como para necesitar un psiquiatra, pero luego me pongo muy extraña y salgo corriendo a verla.
Es como tener una erupción que nadie ve, o al menos casi nadie. Uno puede describir sus síntomas pero todo mundo ve la normalidad y te dice "no pasa nada." Como Jane, que opina que mi problema es la falta de cercanía con Cristo y la ociosidad... la falta de intereses románticos también ha sido mencionada, pero a ese respecto, prefiero morirme sola a terminar con uno de esos pendejos que ella considera que serían ideales para mí. ¡Las bellezas de la amistad!
La única que sabe de qué hablo es mi doctora. ¿Sabe usted lo reconfortante que es sentarse, explicar los problemas que nadie ve y obtener un nombre para el problema? ¡Un nombre!
Una entrada de diccionario o una definición en wikipedia. ¡Es el Santo Grial! Existe, es real y no soy la única.
Existen muchos fóbicos sociales que sufren igual que yo, muchos obsesivos compulsivos, que saben lo que se siente tener un pensamiento en la cabeza que irrumpe a la menor provocación y se come la vida. Es maravilloso saber que no soy  la única que le tenía terror a los centros comerciales en la temprana juventud, que no puede sacarse un pensamiento de la cabeza, que pregunta una y otra vez lo mismo esperando que la respuesta sea la misma, durante días, a veces semanas, o que sufre para pedir una pizza, escribir un mail, hacer una llamada, o simplemente cambiar de ruta para arreglar unos zapatos o ir al doctor. ¡No estoy sola!
Eso pensaba en la mañana. Tenía que ir al archivo. Digo, la etapa del archivo fue la mejor época de mi vida, estoy segura, pero por alguna extraña razón (locura), me aterraba. Me senté enfrente del edificio que alguna vez albergó señoras tan locas como yo, y pensé "aquí pertenezco". ¿Dónde, si no? Es el albergue de caridad para mujeres dementes, no puedo estar más cómoda en ninguna otra parte. Ni siquiera en el archivo de la Inquisición, ni en el de la cárcel.  La verdad es que sí es perturbador consultar papeles viejos en lo que alguna vez fue una prisión. Los documentos están en las antiguas celdas y los ladrillos rojos te siguen a todas partes. Prefiero no tener que sacar credencial. Sin mencionar que está casi sobre el antiguo canal de San Lázaro. La muerte, la miseria y la enfermedad se apilan.
Por eso, me siento afortunada cuando me mandan a centro, el señor  de Salud es amable, lo conozco, me conoce, me saluda de beso y pregunta por mi jefa. Me facilita toda la información que quiera y le manda saludos a la Sra. Dra. ¿Qué más puedo pedir?
Y sin embargo, estaba nerviosa, fumando y tomando coca de dieta en el teatro de enfrente, preguntándome  por qué me dolía el estómago. Otra vez olvidé el nombre del señor.  Entrar, hablar con el poli, buscar el archivo (porque lo han cambiado de lugar dos veces en estos años), ubicarme, saber dónde dejar mi mochila, todo me angustió. ¡Es una locura, lo sé! Pero a veces, la ansiedad, el dolor de tripas, la incertidumbre, las mariposas del primer día de clases, me atacan cuando he dejado de ir a un lugar durante más de dos o tres semanas.  El temblor de las manos nunca se va.
Una vez que comprobé que la revista que quería mi jefa no estaba luché por salir alegremente. "A lo mejor encuentras otras cosa", dijo el señor amable y encantador del archivo, pero no podía explicarle que no podía. Es más fuerte que yo. El tener escrito en la cabeza de qué se trata el día, cuáles son las actividades y de qué forma suceden, lo es todo. El llegar y comprobar que cambiaron el archivo de lugar, otra vez, que el procedimiento es diferente, lo mismo que la hoja de registro y que el policía se llama "Bryan", es perturbador, profundamente perturbador. Me tiemblan las manos y por instinto recurro al encendedor que guardo en el bolsillo.
¡No pueden hacerme eso!
Al final salí con alguna excusa mitad mentira y mitad verdad. Efectivamente no encontré revistas anteriores a 1914, pero no es cierto que no puedo comunicarme con Mrs. Boss para saber si quiere que saque los datos de la única revista que no recuerdo haber copiado... aunque últimamente olvido muchas cosas.

Cuando camino por el centro tengo una extraña sensación de haber comido dulce. Es como anhelar un sabor y no poder reproducirlo. Una vez intenté hacer suspiros de nuez, como los de Liverpool, no sé que tienen, pero fracasé. Molí las nueces, amasé la mezcla con azúcar glass, pero no fue lo mismo.
Ni modo.
Ahora debo regresar a la hemeroteca, a sacar impresiones con la señora malvada que no sonríe ni da los buenos días. Tal vez lo haga o tal vez me quede suspendida en la cama, con el peso de Mina entre las piernas y Luke Skywalker en el antebrazo.


Ver al techo, el vinil "The north will never forget" y las puertas de vidrio cubiertas. Debo lavar la herida de Fortunato.

Así es, el mundo se convierte en un lugar extraño cuando remodelan tus áreas de trabajo y ponen un policía nuevo llamado "Bryan".

¿Quién diablos se llama "Bryan"?

martes, 17 de febrero de 2015

La venganza

Por alguna razón, mi hermana siempre ha dicho que soy vengativa. No sé si sea cierto, o se trata de algo relacionado con mi TOC, pero soy incapaz de ir dejar las cosas.
Por eso, he pasado todo el día resolviendo una guía de Historia para secundaria  del hijo de mi psiquiatra. Sí, yo sé, usted pensará que es una locura. ¿Quien hace eso? ¿Por qué? No es como si me estuvieran pagando o si obtuviera algún tipo de beneficio, creo que para el pobre muchacho tampoco es bueno. En todo caso, creo que le he causado más desgracias que bienes, pero esta batalla con su maestra comenzó hace un par de meses, y hasta hace rato, no me había percatado de lo personal que era. Yo no empecé. 

El hijo de mi doctora me cae rebien, no sólo porque me diga "la chica bonita", aunque admito que eso tiene que ver, sino porque lo admiro... es un buen muchacho. No sólo porque sea educado o amable, cuando me encuentra sentada frente a su computadora en las mañanas en que no va a a escuela, sino porque tiene algo que yo nunca tendré: Un visión más optimista del mundo.
Tiene un problema en un ojo, no sé bien si no ve del todo con él o si la visión es limitada, aunque yo me identifico con todos los que tienen un problema visual, recordemos que antes de la operación estaba casi al borde del límite legal para declararme ciega. También ama a los perros y tiene algún tipo de diferencia  intelectual. No sé ustedes, pero yo pasé por secundaria y preparatoria... (y también Letras Hispánicas), sintiéndome incapaz, tal vez no es una discapacidad oficial, firmada, pero creo que todos nos hemos sentidos así en algún momento de nuestras vidas. Simplemente no entendía. Y todos los maestros particulares, los métodos pedagógicos y las atenciones especiales no ayudaron a que me sintiera más lista. Y eso que lo mio no es grave, puedo leer, aunque me confunda con la 'b' y la 'd'. Por eso me cae bien el pequeño, porque puede ver todo lo que cualquier persona chafa pasa de lado, y al final, está tan dispuesto a pensar lo mejor de las personas, que incluye en sus oraciones y sus tareas la buena opinión que tiene de sus maestras.
Sí, hasta a esa bruja le tiene buena voluntad.
Recuerdo que alguna vez Fanny me contaba su experiencia con una jovencita especial. Me impresionó que hablara de la nobleza con tanta sorpresa, pero cuando conocí a los hijos de mi doctora lo entendí.
Se trata de nobleza, pura, sin segundas intenciones y sin adulterar. ¿Quién encuentra algo así en el mundo?
El jovencito es incapaz de mentarle la madre a nadie. No ve maldad, ni rencor, ni frustración en el comportamiento de los otros. No lo comprende porque él no es así.. ¡pero yo si!

Por eso, hace un par de meses, cuando estaba sentada en la sala de mi doctora, aburrida, mientras ella atendía una llamada, me asomé a los papeles repartidos sobre la mesa y una especie de tornillo en lo más profundo de ni estómago se aflojó y soltó algo.

Vi un examen de pura opción múltiple completamente planteado para confundir niños. Si fueran idiotas de secundaria cualquiera me encabronaría, aunque no me ofendería tanto, pero son niños que están sobreviviendo capacidad especiales y el infierno se soltó. Parece que reprobó al 70% del grupo, y como son niños especiales, ninguno se queja.
 No sé de dónde vienen esas ganas extrañas de hacer daño, pero a veces me pasa. Me imaginé a la puta esa masacrando niños inocentes y recordé a mi propia maestra de secundaria.  Deyanira... nunca me exentó. Me lo merecía, digo, podía ser estúpida para todo lo demás, pero mis tareas y exámenes de Historia eran buenos, muy buenos.¡Ridículamente trabajados!  Que mis compañeras de equipo fueran huevonas no era mi culpa, y sin embargo, yo pagaba.  Por lo general me sabía la respuesta de las preguntas pero como no quería hablar en público se la pasaba a alguno de mis compañeritos de banca. 
Recuerdo una vez en secundaria que un pendejo que me cagaba dijo "cobra" cuando la pregunta era "¿qué serpiente mató a Cleopatra?" Se la pusieron mal... claro, la respuesta la había sacado de alguna otra parte cuando se la pasé, no de Shakespeare.  ¡Ja, se nojó! Es que la Miss Deyanira era muy pendeja y creía que Cleopatra habría escogido un áspid cuando su mordedura tarda varias horas en causar la muerte, mientras que la cobra es más rápida y a la vez era símbolo de la realeza egipcia.  En mi mentecilla todo tenía más sentida. Me reí en mi cabeza. Eran idea mías, pero a los 13 años te crees muy salsa y no se te ocurre que podrías estar mal. 

Y sin embargo, nadie me dio un pinche empujoncito de ánimo. 

Tal vez será una especie de rabia sublimada, pero me dieron ganas de probar a esa mujer.  Había algunas inconsistencias en la tarea del muchacho y yo sólo las corregí. Algunos años, algunos personajes, y todo estuvo listo. Si algo aprendí de la escuela es que las calificaciones, los reportes y todas las amenazas con las que te controlan valen de pura madre. Así que una mala calificación no podía ser muy mala para el muchacho. Yo reprobé matemáticas tantas veces que ya ni lo recuerdo.
Agarré mi Historia General del COLMEX y le hice una tarea, una sola tarea... ¿saben qué hizo la pinche vieja? ¡Anularla! Era la cosa más sencilla, diferencias entre liberales y conservadores, y sin embargo la anuló porque "no era lo que pidió".
Ah, pero yo vi lo que pidió y lo que ella no sabe es que no fue un joven amable de 16 años el que la hizo, sino yo! Y por eso le puedo decir que lo que hizo fue una mamada. 
Un par de semanas después, son las seis de la tarde y yo sigo luchando con su guía de estudio. El joven ya la hizo, y está bien, digo, es para secundaria, pero no puedo evitar andar metiéndome en lo que no me importa porque un sonido de fondo nos recuerda: 

Hey, teachers, leave us  kinds alone!


Estimada Sra:
Esto se volvió personal. Usted representa todo lo que está mal en el mundo, lo que destruye la bondad y la pureza dentro de las personas. Quiero matarlo, pero mi coche es rojo y sería muy notorio. Quiero que pague por todos los maestros que me hicieron la vida difícil cuando era joven porque no era sociable, ni popular, ni fluída, aunque tuviera razón, y que me hicieron sentir mal conmigo misma cuando no había razones.  Como diría el señor Maximus Decimus Meridius:

"I will have my vengeance, in this life or the next"

 La reto. Ya se salió con la suya bastantes años. Escúcheme bien porque tengo ganas de cobrar venganza marca Juego de Tronos, y sucede que yo tengo la información y mi doctora el carácter para mentarle la madre. ¿Acabar con la autoestima de adolescentes es un deporte para usted? ¿Cree que nadie notó que el muchacho que por lo general ama ir a la escuela y ver a sus amigos de repente se fingió enfermo cuando había clase de Historia? ¡Es usted una ofensa para el gremio y lo voy a probar!


Queda muy suya


 (La veo en la horca, pinche vieja)



Motivos

A veces me siento mamá cuando se trata de mis padres. No sé si soy mamá, espía o septa. Entre deshacerme de la vieja que supuso que podía intentar algo con mi papá después de que la caché mandándole mensajes hace un par de semanas (yo no hice nada, claro,soy la buena, nada más le solté a los perros de guerra, también conocidos como "mi hermana") y el compañero de baile de mi mamá que anda tras de ella, ahora también tengo que deshacerme del dentista que intentó besarla. Habló la secretaria, mi mamá me pasó el teléfono y con toda la decencia del mundo le dije que no ibamos a regresar. 
¡Si no los cuido yo, nadie!

Ahora escucho a mi mamá quejarse amargamente con alguna amiga de cómo ese dentista, chaparrito y feo, la abrazó e intentó besarla cuando ella no el dio motivos.¡Ella no le dio motivos! se defiende, como si fuera necesario. ¿Por qué tiene que aclararlo? No tendría por qué aclararlo. La falta está en él, no en ella.

Existen algunos hombres, por lo general, los peores, que tienen la mala costumbre de inventarse historias en su cabeza y crear posibilidades donde no hay ninguna. Me puse a pensar en eso porque recordé que desde la escuela las monjas y maestras siempre te estaban chingue y jode con que era tu responsabilidad "darte a respetar" y "no dar pie a que te falten al respeto", pero creo que a estas alturas de la vida me queda muy claro que al final una no tiene nada que ver a la hora de crear expectativas en un pendejo y mucho menos justifica su asqueroso comportamiento. ¿Que es "dar pie"? Y por eso se pasa una la vida viendo hacia el piso.  Como pasar frente a una construcción. Te van a gritar cosas y estar vestida con una playera gigantesca de Jesús, pants y una gorra de Yoda (yo, gorra padrísima tener), no va a detenerlos.
No es su culpa que el doctor sea un estúpido, igual que no fue su culpa cuando le pasó lo mismo con mi pediatra, que también era un estúpido...y el vecino, que sí, también era un estúpido. Pobre de mi inocente y neurótica madre, cuánto acoso. Todavía se tardó en contarme el porqué  tenía que negarla cuando hablaran del consultorio hasta que muy seria me lo contó con toda delicadeza como si tuviera diez años y no quisiera que me espantara. ¿Por qué se culpa?  No tiene que repetir tantas veces que "ella no le dio motivos".  Lo sé. Al menos yo lo sé, a mi papá le vale gorro y sus amigas sólo buscan una excusa para hablar de ella a sus espaldas. A lo mejor se defiende de ellas.

Creo que tengo que buscar nuevo dentista. 

El bello sexo

Las feminazis me dan mucho miedo. Siempre están enojadas y atacan a todos por igual. Supongo que algunas de sus quejas tienen fundamento, pero después recuerdo a la loca con la que me menté la madre en un Congreso porque no estaba de acuerdo con que dijera "el hombre ha...", y me arrepiento. ¡La ponencia era sobre basura! Por alguna razón interrogó a todo el panel sobre el porqué eramos mujeres las que nos ocupábamos de los temas de salud. Le menté la madre y ni siquiera me digné a responderle la pregunta más estúpida de todas. Una de esas señoras que no se depilan las axilas, se tatuan casi por completo los brazos y atacan a las señoras que andamos por el mundo con cabello medieval y vestidos. Y dicen que yo soy la misógina.

Por eso, ayer que estaba copiando alegremente artículos viejos, antes de regresar a mi casa y descubrir cómo había empeorado la patita de Fortunato (ya está mejor, gracias) me boté de risa a la mitad de la hemeroteca como si estuviera loca. Es que, me dio mucha risa leer como en dos o tres artículos los doctores se sulfuraban con las mujeres que según ellos deberían dejar las farmacias y los partos en paz para dedicarse a otra cosa. Tienen razón en el asunto de la instrucción, pero me dio mucha risa que publicaran libremente algunas cosas como "regresen a su labor de aguja" o la mejor de todas, la palabra: ¡Brujas!
Mire usted nada más:

"Compréndase por lo dicho el valor que puede tener el ejercicio de los partos en manos de las parteras tal cual las he descrito, en la inteligencia que es la fiel fotografía de las cuatrocientas ó quinientas que se hallan diseminadas en la población, sin comprender en este número las de las poblaciones inmediatas, que tienen, á mas del dictado de parteras, el de brujas!"

Me boté de risa porque me imaginé a un señor decimonónico, con todo y sobrero de copa, tirado en la calle gritando "Brujas" mientras un montón de señoras con pancartas en las manos lo agarraban a patadas.

Algunas reclaman el derecho a andar sin camisa por la calle igual que los hombres sin que las arresten, pero pensándolo bien ese detalle no es malo cuando consideramos que podrían tener a un señor escritor diciéndole "Brujas" en un periódico científico.
¡Está muy cagado! 

lunes, 16 de febrero de 2015

Soy peor madre que Joan Crawford

Hace un par de días noté que Fortunato se lamía mucho la patita. Lo revisé y vi que tenía una especie de nudo atorado entre los dedos, no sé si llamarles dedos, porque no son los cojines. Por si las dudas le puse agua oxigenada, vitacilina y seguía adelante con la rutina como si nada. Claro, hasta que hoy llegué de hemeroteca y cuando revisé su patita descubrí que se había abierto horrendamente.
No es que yo esté loca, pero entré en pánico. Sí, ya sé que "es sólo un perro", pero supongo que intentar explicar la diferencia no tiene sentido. 

Salí corriendo al veterinario y cuando le cortaron el pelo y vi lo que había abajo casi me puse a llorar. Tiene un absceso gigantesco. ¡Es un hoyo, un puto hoyo! Completamente morado y lo que creí que era pelo resultó ser pus. Toda su patita. Roja y morada. El pobre había estado adolorido y yo no hice caso.  Como si no me hubiera puesto bastante histérica de repente perdí el control de esos pequeños detalles que componen las medidas básicas de existencia para todo lo que me rodea, se me olvidó tomarme el medicamento, me dolía el estómago, no recuerdo si comí, no encontraba mi puta cartera, con todo y las tarjetas y licencia permanente, que era lo que más me angustiaba... y sobre todo, tenía que evitar que Fortunato se lamiera. Estaba atascándome de cuellos Isabelinos y la dichosa "dona" esa que le pusieron para que no se lamiera (que al final ni sirvió y tuve que salir a buscar otra) cuando la señora veterinaria, que no me ubicaba bien, me preguntó si no tenía un cuello de esos guardado... "¿no eras tú la del perro cieguito?". Efectivamente, hacia el final Rito se quedó ciego, pero como en cuestión de cinco días pasó por todas las etapas horrendas de la enfermedad ni siquiera llegué a ponerle cuello isabelino... contaba con que los estudios me dieran una esperanza. Ya sabemos qué pasó. 
Todavía aguanté regularmente compuesta una hora. Cuando la "dona" no sirvió fui por el cuello Isabelino, no me molesté en pasar más de cinco minutos en +Kota explicándole a la estúpidade la empleada el tamaño de un perro mestizo que me llega arriba de la rodilla (¿y esos cómo son? ¿Pendeja!). Compré los dos que encontré ahí, a ver cuál funcionaba, y en cuanto metí a Fortunato a dormir el malestar de la inyección a su casa, regañé a Mina por ser una grosera cuando tengo que llevar al otro al veterinario y me lavé la cara, me pegó de madrazo lo fácil que se puede desgraciar lo que amamos... Me refiero a Rito, el perrito callejerito. 
Ya sé que parece una exageración, pero el comentario sobre "el perro cieguito", me cayó como putazo en la cara. Rito no tenía síntomas, si lo llevé al veterinario como histérica por meses fue porque lo notaba decaído. Sabía que estaba enfermo y estuve chingue y jode para que me dijeran algo como "sí, tiene tal problema, pero lo medicaremos y vivirá, al menos dos años más". No esperaba Cáncer. ¡Nadie espera eso! Todavía cuando llegaron los primeros resultados de sus análisis y los primeros veterinarios idiotas me dijeron que por los niveles hepáticos podía ser cáncer o una infección, mi reacción fue tan obvia que luego me avergoncé de haber hecho ese espectáculo. Tal vez no fue muy grave, pero tengo una de esas caras que no son buenas disimulando. Pelé los ojos y luego se me llenaron de lágrimas. Uno de esos momentos en que se respira para obligar a la humedad a que se reabsorba en las pupilas y te aclaras la garganta para que no se te quiebre la voz.
Pero me dijeron que no me preocupara. Lo palparon, lo revisaron como en cinco ocasiones diferentes y lo trataron para infección.
Seis meses, le pegó la enfermedad con toda virulencia y lo puse a dormir.
A veces (o sea, diario), me pregunto, aunque yo sepa que es cierto, si mi negación fue lo que convenció a los veterinarios idiotas para no seguir examinando la posibilidad del cáncer que luego resultó ser. A veces siento la cabecita peluda de Rito en la palma de la mano. Su cráneo tenía una particularidad, una pequeña protuberancia rara en la parte superior derecha, mitad protuberancia y mitad hendidura, probable souvenir de su vida de callejerito.  Cada vez que acaricio a un perro busco la protuberancia para ver si todos la tienen. Todos tienen alguna pero suele ser en el centro o en algún otro lugar.

"El perrito ciego". Sí, en cuestión de cinco días dejó de comer, perdió el control de las patitas, se golpeaba la cabeza contra la pared y después perdió la vista. El último día, echada en la cama con su cabecita en el cuello empezó a llorar. No podía respirar y lloraba. 

Lo envolví en mis sábanas y lo llevé al veterinario. Cuando llegué me dijeron que llegaron los estudios y era cáncer...metástasis total.

¡En cuestión de cinco días! Un síntomas sencillo como estar decaído terminó en cáncer sin esperanza en cuestión de cinco días. Se lo llevó todo en cinco días. 

Ya sé que sólo es un absceso, que le trataremos la infección, y que lo peor que podría pasar, si la cago (como acostumbro) y me descuido es que la infección se extienda y pierda la patita. ¡Ya lo sé!
Pero por alguna razón me pasé hora y media llorando escondida en el baño... pero a berrido suelto.

¡No sé! Sólo colapsé.

Soy una ama-perros cursi.

En el lado positivo... no olvídenlo, no estoy de humor para buscarle lados positivos a una chingada. 

domingo, 15 de febrero de 2015

Feliz día

Sí, otro día de San Valentin. Noté que algo pasaba cuando regresaba de la hemeroteca hace un par de días y vi un camión lleno de globos y peluches.
¡Carajo!

No voy a negar que de repente me siento incómoda, supongo que me faltó algo en la formación. Ustedes saben, las experiencias juveniles-románticas donde todo parece una copia chafa de Twilight, o una especie de montaje nostálgico donde se rememora la juventud y la amistad como reemplazo para la decepcionante vida familiar. Pero en el fondo, creo que mantenía cierta perspectiva sobre el futuro, si no para mí, al menos para los demás. Quería que todos a mi alrededor fueran felices, pero como suele pasar con las esperanzas, todas fueron aplastadas de forma rápida y expedita. Ahora veo a mis amigas como personas, con la vida hecha y no puedo evitar insertarlas en un personaje que se encuentra con otro personaje en algún libro que sin importar cómo termine, es infinitamente  más interesante que sus actuales maridos. Una eterna trama de telenovela que nunca llega a fin. Las personas dejan de ser quienes son y se convierten en alguien más divertido y cambiante. ¡Fuera tedio! Es que la gente no se empareja como debería. Si yo fuera una casamentera, el mundo sería mejor. Pero, por desgracia, esas prácticas han quedado relegadas.

Creo que fue el viernes que pasé por mi antigua primaria. En una revisión rápida descubrí que efectivamente no había forma de escapar. Soporté muchos recreos parada en la bardita pensando en cómo podría escalar y huir, pero nunca he sido aventurera. Era extremadamente infeliz, pero no era aventurera. Vi una monja parada en la banqueta, esperando cruzar, y la rebasé para evitar que pasara (Not on my watch, bitch!). Después tiré la colilla del cigarro y sentí que al menos había escapado. No gané nada, pero escapé.
Es como salir vivo de una batalla, aunque ésta se haya perdido. Francisco I, diría "se ha perdido todo, menos el honor". Como debe ser.

Mis ex-compañeritas de primaria publicaron miles de fotos de los regalos nacos que les hacen sus esposos y yo paso mi día con el libro que compré a ciegas en la Gandhi. Fue un detalle encantador tentarnos con libros envueltos que podrían ser cualquier cosa.
Muy temprano en la mañana, después de sufrir un profundo malestar cuando vi una foto de Jon y Arya en Facebook (ojalá no lo reviva Melisandre, como todos creen, y esté bien muerto. Cualquier cosa antes de verlo emparejado con Arya. ¡Cualquier cosa!), abrí mi libro misterioso y descubrí que era El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera.

Ayer en la mañana, cuando terminaba el tercer cuento pensé: "Esta gente sí que tiene problemas". Es lo mismo que se me ocurre cuando estoy trascribiendo el libro de mi doctora sobre bipolaridad. Quisiera creer, pero el mundo insiste en masacrar las reglas de Jane Austen. Ahora tengo que manejar el final de toda esperanza sobre Arya y Gendry porque sé que se acabó. ¡La puta carta terminó con todo! Si tan sólo pudiera regresar a la certidumbre de Austenismo, pero creo que la amargura me alcanzó.
Y sin embargo,.. las personas siguen adelante, trabajan, viven, salen, etc. La otra vez vimos el caso de una señora que mató al perro de su marido para vengarse cuando le pidió el divorcio.
Extrañamente, pasar el 30° día de San Valetin en compañía de mis perros y el señor Kundera fue muy agradable. Lo bueno de pasar la temida etapa decisiva entre los 27 y los 30, es que puedes respirar tranquila y perder en la curva los ojos que te siguen a toda velocidad para recordarte que "se te va el tren". "Ja, los perdí, idiotas, no pueden alcanzarme", dar la vuelta en U de forma violenta y refugiarse en una calle cuya salida sólo uno conoce.
Muy a pesar, debo admitir que el asunto me hacía sentir mal cuando estaba en secundaria. Era un recordatorio de lo que diferente que se era a las demás, y entre los 13 y 15 años lo único que quieres es ser parecido a los demás, por imposible que sea.  El único día de la amistad que alguna vez seudo-festejé fue un intercambio con la Mrs. Weston y Jane en primero de prepa. Me atoraron gachamente con llevar "algo muy especial", compré regalos al azar en Sanborns para que al llegar a la escuela, sentadas todas en las bancas de hasta atrás del salón que le robamos a un pendejo, Jane me diera una tarjeta sin nada escrito adentro... y nada más. Mrs. Weston se había comido mi chocolate y la Gollum dijo que no encontró globos. Fue decepcionante. Nunca había tenido amigas así, del tipo de grupo de féminas que se pintan las uñas y hablan de "hombres" universitarios, tan maduros e interesantes a sus 20 años. Tan lejanos y deseables como puede imaginarlos una adolescente de suburbio atrapada en escuela religiosa.
Salí de la escuela con las manos vacías y el curioso día no se volvió a mencionar. Y así pasaron los años. Al menos, al salir de la escuela, la neutralidad universitaria dejó en el olvido esas costumbres escolares bárbaras donde se pone a las jovencitas en situaciones bochornosas cuando no se es sexualmente atractiva y extrovertida. Al pendejo que le tocaba darme algo en el intercambio (si es que era obligatorio y/o me veía obligada a ir) se acercaba con una mueca de disgusto y me aventaba el chocolate o la rosa reglamentaria para evitar verse contaminado por mi impopularidad. En secundaria era más grave porque no tenía ni una amiga, Mrs. Palmer jamás se ha contado como amiga, si acaso era una aspiradora de esfuerzo emocional. Si yo soy needy y egoísta no tienen idea de los extremos a los que llegaba esa mujer. Una vez quemé accidentalmente un olla en la cocina. El fuego se extendió hasta la campana y dejó el techo cubierto de hollín. Sobra decir que mi papá estaba muy enojado, mi mamá estaba completamente perdida en su propio mundo y mi hermana me abrazo y limpió el humo. Debí apreciarla más en esa época, pero creo que en el fondo le tenía rencor por estar tan ocupada con su fulgurante vida universitaria. Me sentía hecha a un lado por esos amigos elegantes, sofisticados y... ¡populares! Ese tipo de amargura es cabrona, termina convirtiéndose en desagrado por el causante del malestar. Recurrí a la Sra. Palmer para calmar la mortificación que me consumía cuando nos encontramos de nuevo, al siguiente día, en la fila escolar de todas las mañanas, escuchando el último mensaje del hermano director. ¿Saben qué me dijo? Que nada podía ser tan importante cuando Britney había tenido un accidente con unas luces. Y salió corriendo despavorida y muerta de la preocupación.
Sí, adivinaron, Mrs. Palmer era una fan desaforada de Britney. Hasta tenía un fotomontaje enmarcado en su cuarto. ¿Por qué me rodeo de gente tan disfuncional? Supongo que el momento lo acepte. Suponía que así funcionaban los amigos, desconfianza, caminar sobre cáscaras de huevo, y asentir hasta estar seguros de que la sensación de estar fingiendo y soportando mamadas sin necesidad era la forma natural de la amistad. Tal vez tenía razón.
Claro, Mrs. Palmer siempre estaba enojada conmigo por algo. Como regla general me dejaba de hablar en los recreos, pero siendo yo la niña rara que no habla y/o habla sola y ella la niña con lentes y problemas de obesidad, eramos aliadas naturales. Eramos amigas porque así funcionan las leyes de la naturaleza, pero entonces yo decía algo "pesimista" y ella salía corriendo para no tener que hablarme.
Lo peor de todo, es que a veces me siento culpable por no ser una verdadera y buena amiga con ella. En verdad aprecio y valoro  la resistencia de su aprecio por mi recuerdo, no por mí, sino por el bastón idiota que hizo todo lo posible para mejorar su vida quién sabe por qué clase de carencias emocionales propias. De cualquier forma, si me siento sola, si necesito compañía o sólo debo respirar, sé que no se negará a verme y comer algo en la sección de comida rápida de algún centro comercial. Lo aprecio. Aparte de la conveniencia de tener compañero en el autobus cuando había excursión. Ir sentado con la maestra era horrendo.

Y sin embargo, cuando pasaba por mi primaria y comprobaba que no había forma de escapar, me llamó la atención el colorido de los arbolitos y alegres buganvilias y lavandas que ahora adornan los balcones. ¿En mi época la escuela estaba pintada de gris o de beige o yo la recuerdo así quién sabe por qué razón? Me desconcertó que todo se viera tan adornadito y alegre, cuando a veces todavía tengo pesadilla sobre la gigantesca escalera mortal que había que usar para regresar a los salones del tercer piso. Tal vez por eso le tengo miedo a las alturas, era una pesadilla subir esas escaleras, sin contar con que a la llegada de los pocos niños que se atrevieron (o fueron obligados) a entrar una escuela de niñas, las pobres idiotas que no estábamos acostumbrados a ellos, descubrimos la necesidad de usar shorts abajo del uniforme para evitar esa costumbre que los idiotas tenían de pararse bajo la escalera para espiar bajo las faldas que subían los escalones.
Así es, San Valentín está asociado a todo lo que está mal con las escuelas. Es una maldición escolar que nunca se muere. Creo que fue hasta que dejé la universidad y pasé por la etapa más feliz de mi extraña existencia, el archivo, que dejé de sentir esa angustia pre-valentín, asociadas a las miradas de burla-reprobación que sufríamos las alumnas que nunca recibían ningún regalo, carta, dulce, globo o recado en la famosa costumbre de los buzones secretos.
Por un tiempo creí que era castigo divino por haber consumido una kermese entera en primaria a dedicar canciones y cartas a las niñas que me caían mal. Cuando escuché cómo anunciaban por el altavoz que la siguiente canción iba a dedicada a alguna de las pendejas que me maltrataban por no tener amigas y leer "libritos" de parte de"un admirador secreto", que inmediatamente se creían que era el niño que amaban no tan secretamente, me reí tanto que creí que iba a llorar.
En mi defensa diré que Miss Crawford tomó parte del asunto, aunque ella eventualmente se enojó conmigo por seguir mandando cartas y no dudó en soltar la sopa cuando la chica hombruna de la clase, esa que se llevaba con niños y por eso se creía muy mala, adivinó de alguna forma que había sido yo. Esa niña era grande, pudo haberme pateado el trasero. Afortunadamente el asunto se olvidó pronto y como había forjado un efímera reputación como "la chistosita" de la escuela (al menos hasta que las monjas me quitaron esa vena de comediante a punta de mentadas de madre y reprimendas en la oficina de la Madre Esther), supongo que lo dejaron pasar como una más de mis boberías.

Sí, esa niña se llamaba Pamela. Era muy alta y fuerte, jugaba futbol. ¡Puse mi vida en riesgo!

Tal vez la efusión por 50 Sombras de Grey es otro castigo para todas las mujeres que hemos caído en el error de sentirnos más chidas que las demás. Estaba viendo la alegría de toooodas mis ex-compañeritas casadas, y hasta mi prima, por la bendita película, que por cierto dice mi hermana que es muy mala, y si consideramos que el libro ya era insufrible (sí, por tedioso), no me quiero imaginar qué tan mala está la película mala de un libro que no era malo, sino malísimo. De cualquier forma, al parecer fue la "cita" de Valentín de todas mis ex-compañeritas casadas. En esa queja estaba cuando recordé mi angustia por el futuro de Gendry y me sentí ligeramente avergonzada por el manojo de emociones que traigo atorado en el estómago para estar pensando si lo van a matar, si terminará con la idiota de Jeyne... o si lo van a matar en el programa aunque no haya muerto en el libro. ¡Es que lo podrían matar! Y pensé "Soy una solterona patética sufriendo por la suerte de un bastardo adolescente  malhumorado y ficticio", pero entonces recordé que si fuera fanática de las 50 sombras de Grey y estuviera casada, entonces sería peor. Porque al menos yo no tengo nada que un montón de periódicos microfilmados, sesiones de terapia, un gimnasio que odio, y mis obsesiones para entretenerme. Tengo suficiente tiempo libre para dedicarle horas a la copia y revisión de las profecías de una serie de ficción. Pero si las mujeres que tienen un marido, que está obligado moral y legalmente a cumplir con "el débito conyugal" disfrutaron tanto un FanFic adaptado de Twilight con algunos toques de sado-masoquismo, ellas deben estar sufriendo más que yo. Yo no tengo absolutamente nada que se asemeje a una relación interpersonal, ya ni siquiera me alegra tanto ver pasar al pasea perros, en todo caso, supongo que mi admiración por la espalda de Joe Dempsie o todo lo involucrado con el Dr. Spencer Reid podría contar, aunque no haya nada que no esté involucrado con la ficción. Pero las mujeres casadas y/o emparejadas tienen a sus maridos a un lado. Honestamente, el que las 50 sombras haya roto de taquilla en México habla muy mal del desempeño marital de los hombres mexicanos. ¡Señores, atiendan a sus esposas, no les peguen, claro, pero sáquenlas a pasear, necesitan romance!

Y precisamente por todas esas razones, la antigua costumbre de recurrir a las casamenteras para decidir los enlaces debería ponerse en uso otra vez, y por supuesto, el trabajo debería ser mío. Las mujeres no saben elegir al padre de sus hijos. Yo sí que sabría hacer parejas. Si Miss Crawford se hubiera casado con el sujeto que Jane considera que era el más guapo del colegio, aunque ya esté panzón y soso, serían más felices. Hubo oportunidad, coincidieron en el transporte que iba a su universidad/preparatoria algunas veces. Él tendría una esposa trofeo y ella tendría dinero. ¡Todo sería mejor!

El mundo está roto, pero nadie parece notarlo.




lunes, 9 de febrero de 2015

Se nos murió el amor

Vicent Cassel y Monica Belluci se divorciaron y apenas me enteré ayer, en el desayuno. Al parecer se separaron desde el 20013. No lo sabía.

¡El mundo se está cayendo!

sábado, 7 de febrero de 2015

Chisme

¡Otra cosa que olvidé contarles!
Estaba tan consternada por la revelación de la trama original de CdHyF (¿Jon y Arya? ¡NO!) que olvidé contarles algo también perturbador, pero menos importante porque se trata de vida real y no ficción.
Jane tiene un nuevo Sr. Bingley. Sólo que lo ocultó desde hace dos meses. 
No sé qué es peor, el hecho de que lo ocultara o el hecho de que ya no me sienta herida por la falta de confianza. El sábado pasado, cuando fuimos al bazar, los señores Weston se quedaron en el coche mientras yo bajaba a conocer al cachorrito nuevo de Jane. Un Pug encantador y asustadizo que se aferraba a ella muy asustado ante mi efusión. ¿Quién se le resiste a los cachorritos? Será que por eso no le presté atención cuando salió con un joven desconocido detrás de ella. Salieron los dos y el perrito, lo único que supe fue que dijo "Ah, él es algún nombre que no recuerdo", respondí "¡Hola!" y me perdí en los ojazos del cachorrito y sus arruguitas suaves y divinas. Yo seguía besando y abrazando al perro cuando escuché que le dijo "¿quieres aventón?" y el dijo que no y se fue. 
A regañadientes me desprendí del perro y se lo devolví a Jane. Mientras ella lo metía a su casa la Sra. Weston me dijo: "¿Viste eso?"
Supuse que hablaba del perro pero me vi rápidamente interrumpida ante la narración de los detalles que no vi. Al parecer, el sujeto le acarició la espalda a Jane mientras yo jugaba con el perro. 

¡No lo vi!

Eso sólo podía significar que no era un primo, amigo, novio de su hermana como supuse anteriormente. De verdad, a veces me pregunto cómo paso por alto cosas que para los demás son tan obvias. Como resultado interrogamos a Jane, y fue hasta que salí a fumar con ella, ya ven que los señores Weston son médicos muy sanos que seguro reprobarían mi comportamiento, que me contó cómo está el asunto. Es más o menos cinco años más joven que ella y después de dos meses de relación, todavía no se lo dice.¿Por qué le ocultarías tu edad a un hombre? ¡ Lo va a descubrir!
Lo que me confirma que efectivamente he perdido el rastro de Jane. 

Es chistoso cómo se puede crear una distancia tan gigantesca entre las personas sin que se note de inmediato. Es como el agua que se enfría. Cuando sales a la superficie y te pega el aire tibio descubres que  el agua se congeló mientras estabas adentro y te tiemblan las rodillas. 
Seguro tomó un buen rato, pero no te diste cuenta.

Oh, bueno, un Mr. Bingley más o uno menos. 

Lo importante aquí es rezar por el bienestar del perro. 


Estudios de género

Para comenzar con el verdadero tema de esta entrada quisiera sacar algo del camino que me molesta desde que despierto hasta que me acuesto: 

¡Jon y Arya es aberración!

Ya que nos quitamos esa piedrita del zapato (imaginen a una persona loca descolgando el juramento de la guardia de la noche de su pared y repitiendo compulsivamente el episodio 5 de la segunda temporada mientras llora en el piso en posición fetal), podemos discutir una pequeña situación que no sé resolver: ¿cómo se deben manejar las características sexuales de una sirena y un tritón en una cuadro destinado a un hombre muy macho, pero también muy femenino? Es un hombre, pero es una mujer. Por lo general, uno quiere tener cosas colgadas que lo hagan identificarse de alguna forma o que le toquen alguna campana, algo que vio, que soñó, leyó, vio o escuchó. Si le dibujo un monito muy Disney podría odiarlo.
¿Cómo no se me ocurrió antes?

Verán, el sujeto en cuestión es parapsicólogo, tarotista, músico y diseñador de joyas. Alto, muy alto, grandote, ojos soñadores y mejores modales que yo. Él es una mujer, sólo que nació en el cuerpo de ese hombre grandote cuyo padre era militar y cabe mencionar que no tomó  bien la identidad sexual de su hijo. Yo siempre me refiero a él, como él, pero mi hermana y él, se hablan de ella a ella, y mi mamá no sabe cómo hablarle. Al final nos limitamos a usar su nombre, es más fácil. 

El problema es que la otra vez que vino de visita, me pidió que le pintara algo marino, con dos sirenas, por aquello de que el universo funciona conforme a decretos y todo se debe hacer en pares para atraer a la pareja y ahuyentar a la soledad... o algo así. Como tengo la mala costumbre de pintar y regalar cuadros a toda la gente por la que siento afecto (con excepción de mis tías, a ellas les doy los que ya hice y no sé dónde meter nada más para salir del compromiso donde ellas fingen que les gusta lo que hago y yo finjo que me importa) le dije que sí, y a diferencia de lo que suelo hacer, decir que sí y luego pasar meses haciéndome pato, compré un bastidor de los buenos y me puse a trabajar.

Fue hasta que ya tenía todo manchado, la sirena y el tritón dibujados, y me debatía sobre la tentación de pintar en un extremo inferior vegetación que seguramente será muy complicada pero que me hará sentir como Bob Ross "con sus arbolitos felices" que pensé: ¿Debería ponerle senos a la sirena? Que yo nunca, nunca pinto desnudeces y cuando debo tratar con sirenas me limito a omitir los pezones que no vienen al caso porque las sirenas ponen huevos y no necesitan amamantar. En mi opinión, los pintores que se especializan en desnudos y demás cosas seudo-eróticas en realidad sólo quieren una excusa para pagarle a alguien por encuerarse sin sentirse perversos. ¿A quién engañan? Son perversos.

Por lo general prefiero pasar largas horas definiendo incontables pliegues en amplias faldas y contornos de corsés y camisas, pero ahora, al tener una pareja que teóricamente debería andar semidesnuda por las profundidades del mar me he visto obligada a plantearme la dificultad de nunca haberme sentado a pensar en la identidad sexual de nuestro amigo. ¡Es que no lo había pensado! 
 Sé que es gay, eso fue obvio desde el momento que lo conocí, no sólo porque tengo el gaydar de toda mujer soltera bien ajustado, sino también porque una vez nos contó cómo había terminado con un señor gringo al que amaba con locura. Eso está bien claro, pero... no se viste como mujer, sólo usa muchas joyas, y está muy orgulloso de su físico, entonces conservamos la espalda masculina del tritón, pero en su interior vive una mujer y eso lo sé porque se refiere a sí mismo en femenino y se ha probado mis coronas.

Entonces, ¿debería hacer más andróginos a la sirena y al tritón o los conservo como están?

No quiero que no le guste o que le moleste algún detalle, como la forma extraña en que yo odio cuando las cosas están colgadas en la pared en grupos de cuatro... ¡No lo soporto!

Pero tampoco le puedo preguntar, no quiero ofenderlo. Tengo muy pocos amigos como darme el lujo de perder uno, en especial uno con habilidades psíquicas. La mayoría de los archivos están en lugares aterradores y antiguos, si se me pega algún espíritu quiero tener alguien que me lo diga. 

Por otro lado, ya sé, vamos a pensar en las sirenas. Técnicamente hablando son híbridos, más o menos como un transgénero (me refiero a los normales, no a Bruce Jenner, ese es otra cosa). Entonces, lo que podría hacer es... ¿ponerle branquias a la sirena? Por suerte el tritón está de espaldas, pero a ella puedo ponerle branquias. Diría que hacerla más amorfa, pero no puedo, es una compulsión, como mezclar el azul prusia con todo. Es más fuerte que yo. Los dibujitos deben ser claros y limpios, como Disney.
Y ahora recordé cuando compré mi primer cuento para dibujar de La Sirenita. Sí, estaba en pre-primaria cuando salió en el cine y como llegamos antes (en esa época no había cinemex, ni cinepolis, veías la función como la pasaran en los cines locales o si tenías mucha suerte y padres consentidores en el cine con forma de castillo) vi el final primero y luego me aventé la película. 

¡Cuántas mentiras nos vendió Disney!
Y ahí me tiene usted, veintitantos años después pensando en los asuntos reproductivos de las criaturas míticas.
¡Quién piensa en eso!

jueves, 5 de febrero de 2015

Muertos, todos muertos

Es que... estoy devastada. Sí, así es. Devastada. Uno va por la vida llevándose decepción tras decepción, tratando, esforzándose más allá de lo que uno creería posible, superando una pequeña dificultad a la vez, sin resultados nunca. Nada sale como esperábamos cuando éramos jóvenes, nada es diferente, nada es único, no existe un plan perfecto. Pero así vamos. Viviendo un día a la vez, entre las siete de la mañana y las siete de la noche, que empiezan Los Simpson
Después de los 27 años lo sentí venir, pero fue cuando cumplí treinta que delicada y amablemente la sensación de haber vivido todo lo que podía vivir estaba hecho. ¿Cómo se sigue adelante sin ficción? Cuando Fanny y yo dejamos de ser amigas me sentí más destruida de lo que había estado en años, al menos desde que mi madre perdió la razón temporalmente, fue entonces, que en un acto simbólico dejé a Jane Austen, como una especie de despedida, de lo que había sido mi juventud, mis ilusiones  de juventud, el Mr. Tilney que nunca llegó o el Capitán Wentworth que nunca esperó. 
Lo dejé atrás, hice a un lado mi necesidad compulsiva de vivir y respirar austenismo. Jane se convirtió en una completa desconocida y de cierta forma, la perdí a ella también. ¿Cómo podía aferrarme a los finales felices que Jane Austen me había enseñado a esperar desde los quince años? El peinado cambió, la ropa cambió, lo mismo con el vocabulario. Era como matar a la joven que fui, la que pensó que algún día, Dios le compensaría los sufrimientos de ser una adolescente inadaptada y no querida. 

No pasó y durante un tiempo estuve perdida, pasando de libro en libro, escribiendo (horriblemente mal) sobre Lepra, clavándole los dientes a la necesidad de titularme y poder irme a dormir pensando "hice algo".
Por alguna razón, fue ahí donde me topé con CdHyF. Recuerdo perfectamente haber estado sola en Copilco, asustada y muy insegura, pensando "no puedo hacer esto", asomándome tímidamente a los locales de impresión de tesis, preguntando precios y preguntándome cuánto me quedaba de la beca para pagarlo, ya que en ese entonces, mi hermana no había tenido ningún tipo de bonanza económica como para ayudarme. Estaba sola, con mis limitados recursos. 
Ahí recordé a Daenerys, la Dany del primer libro (por supuesto) diciéndose a sí misma "si miro hacia atrás estoy perdida", y de alguna forma triste y muy, muy patética y geeky, me lo repetí para armarme de valor y entrar a imprimir la tesis.

Qué momento...

A partir de entonces, sin otra cosa para animar mis días, más allá de la lepra o ropa y joyería que no tengo dónde usar, me dediqué a leer y releer lo mismo. ¿Era bonito? ¡No! Pero existía la esperanza. Queremos la venganza, pero también queríamos que al menos alguien fuera recompensado. Justicia, justicia poética para todos. Hasta para el Rey Robert. Arya y Gendry hubieran significado la corrección de todas las desgracias que llevaron a tanto mal. Un regreso al origen, el círculo completo. 
Desde el párrafo donde Arya platica alegremente con el joven Dayne y Gendry se fastidia y se encela por aquello de "oh, ustedes los nobles, cómo joden con lo especiales que son", empecé a sentir una extraña simpatía por el par de proscritos. Él había tenido una infancia jodida, un bastardo que ni siquiera sabe leer y ella era una damita que no quería serlo, que no lo era, una eterna decepción para los estándares de su madre y hermana. Estaban juntos, sufrieron juntos, nos dieron frases como "Sólo Gendry era diferente" y escenas como la pelea en el torreón Bellota o cuando Gendry llega a quitarle de encima al viejo perverso que le dice "duraznito" a Arya en el burdel. Dijo que era su hermano,que la dejara en paz, ella se enojó, el se enojó, y se mandaron al diablo. "Que vaya a tocar todas las campanas que quiera." Y Gendry, tan buen muchacho, rudo, guapo, de buen corazón, que cuida y protege huérfanos mientras martilla acero... no quiere tener nada que ver con las señoras del burdel. Se sonroja, está asustado, pero cree en Arya. La sigue.

Y así, todas las personas que sufrimos en la vida, pensamos: "Tal vez" o "Si tan solo", que tienen que ser las palabras más tristes en cualquier idioma. Todo para que de repente acaben con nuestras esperanzas de un madrazo.

¿Y ahora?
Cada vez que voy a buscar libros que me hagan feliz me encuentro con otra historia deprimente y desastrosa. ¿Qué pasa conmigo? Tengo un tino impresionante para escoger escritores muy profundos que pasan de 400 páginas en saltos temporales, misterios, desgracias y supervivencia que al final  se pueden resumir en: "Todos somos mierdas, nacimos solos, morirmos solos y nada existe".

¿Qué rayos!

Pero tenía a Gendry y Arya, tenía la esperanza, y si no eran ellos, podía ser Tyrion, el monstruo, el de la barba bicolor y los ojos dispares, encontrando algún tipo de consuelo para su eterna desgracia, no ser amado ni aceptado, en Sansa, que esperaba que en algún momento se diera cuenta de que los caballeros de las canciones, los que rescatan y cortejan doncellas, son los monstruos que la han salvado de las peores situaciones. Queríamos venganza. Queríamos justicia para el dolor del rey Robert, para la porquería que hizo Rhaegar, para la boda roja y todo el norte. 

¡Queríamos otra cosa!

Y ahora decidí (en un berrinche de lo más infantil) quitar el juramento de la Guardia de la noche que tenía colgado. No, no acepto a Arya con Jon, es más, espero que esté bien muerto, y detesto tanto esa unión, que hasta me gustaría ver a Fantasma muerto junto con Jon. 
La linea del incesto se cruzó. Aunque no sean hermanos de verdad, sino primos (same freakin' thing) nos han hecho amarlos como hermanos desde el principios, para que dos mil páginas después nos salgan con "Ay, no, siempre no".

Lo dije en la mañana y lo repito:

FUCK THE KING!

A estas alturas, espero que Daenerys conquiste el mundo y los calcine a todos. Cualquier cosa, cualquiera antes de tener que sufrir un enamoramiento ridículo, frívolo y fastidioso como el de Daenerys con Daario pero en personajes para los que teníamos tantas esperanzas y expectativas. ¿Lo hace a propósito? ¿Toma a las protagonistas que admiramos y las destruye?

Insisto, FUCK THE KING!

Eso es todo.
En la mañana me fui a comprar más libros, hasta compré uno al azar. En la Gandhi les dio por forrar libros y no ponerles etiquetas, quesque para que tengas "una cita a ciegas con un libro". La idea me pareció tan atractiva que caí redondita. No lo he abierto. 
Si algo me ha enseñado todo esto, es que siempre es mejor no saber.

Emergencia

Acabo de ver la famosa carta donde GRRM describe la trama inicial de lo que se suponía sería la trilogía (Aw) de Canción de Hielo y Fuego... Todos me importan un carajo, por mí que el trono de hierro se destruya y los siete reinos vuelvan a ser independientes. Lo que me molesta es: ¿Jon y Tyrion enamorados de Arya?

¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


Estoy sufriendo tanto en estos momento. Es indescriptible. Dolor, dolor, dolor.


¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


Ahora sólo me tiro al piso y lloro silenciosamente en posición fetal.

¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!


Eso es todo, terminé con esa serie. Si sale el siguiente libro o no, me importa un cuerno. 

Fuck the king!


lunes, 2 de febrero de 2015

Ya no me emociona la siguiente temporada

Me lastimé la rodilla, no sé cómo, creo que bajando las escaleras. Me pasé dos días tirada en la cama con un dolor espantoso. Luego, cuando me fui a echar con Fortunato a su casa de invierno me la torcí otra vez y se compuso. De todos modos fui a nadar para ver si ayudaba, no sé cómo, pero eso hacen las personas con problemas y dolores. Después se me chispó la parte baja de la espalda, más o menos a la izquierda. Me dolió durante días, y, al igual que la rodilla, mejoró con la super pomada de peyote que le compré a una señora de gran cabello en el tianguis orgánico que pusieron un ratito en el bazar Fusión.

Ahora me duele la espalda otra vez, pero ahora me duele la parte de arriba, ¿qué son, omóplatos? La joroba, pues. Me duele horriblemente. ¿Qué pasa conmigo, será la vejez?
Puede ser. El sábado había bazar nocturno y fui con la Sra. Weston, el Sr. Weston y Jane. ¡Wow, salí de mi casa! Un avance, por supuesto. Lo simpático del asunto es que salir a las nueve de la noche ya se me hace tardísimo, me pregunto qué capítulo de Los Simpson estarán pasando, si aplica el no circula... y en especial, me lamento por lo mucho que me duele la espalda.

Fui, compré, comí chocolate artesanal, recordé con amargura que subí un kilo recientemente y regresé a mi casa feliz de meterme en ropa grandota y acariciar a mis perros frente a la tele. 

Conclusión: Por fin hemos aceptado la vejez. Es más, nos gusta.