martes, 17 de febrero de 2015

El bello sexo

Las feminazis me dan mucho miedo. Siempre están enojadas y atacan a todos por igual. Supongo que algunas de sus quejas tienen fundamento, pero después recuerdo a la loca con la que me menté la madre en un Congreso porque no estaba de acuerdo con que dijera "el hombre ha...", y me arrepiento. ¡La ponencia era sobre basura! Por alguna razón interrogó a todo el panel sobre el porqué eramos mujeres las que nos ocupábamos de los temas de salud. Le menté la madre y ni siquiera me digné a responderle la pregunta más estúpida de todas. Una de esas señoras que no se depilan las axilas, se tatuan casi por completo los brazos y atacan a las señoras que andamos por el mundo con cabello medieval y vestidos. Y dicen que yo soy la misógina.

Por eso, ayer que estaba copiando alegremente artículos viejos, antes de regresar a mi casa y descubrir cómo había empeorado la patita de Fortunato (ya está mejor, gracias) me boté de risa a la mitad de la hemeroteca como si estuviera loca. Es que, me dio mucha risa leer como en dos o tres artículos los doctores se sulfuraban con las mujeres que según ellos deberían dejar las farmacias y los partos en paz para dedicarse a otra cosa. Tienen razón en el asunto de la instrucción, pero me dio mucha risa que publicaran libremente algunas cosas como "regresen a su labor de aguja" o la mejor de todas, la palabra: ¡Brujas!
Mire usted nada más:

"Compréndase por lo dicho el valor que puede tener el ejercicio de los partos en manos de las parteras tal cual las he descrito, en la inteligencia que es la fiel fotografía de las cuatrocientas ó quinientas que se hallan diseminadas en la población, sin comprender en este número las de las poblaciones inmediatas, que tienen, á mas del dictado de parteras, el de brujas!"

Me boté de risa porque me imaginé a un señor decimonónico, con todo y sobrero de copa, tirado en la calle gritando "Brujas" mientras un montón de señoras con pancartas en las manos lo agarraban a patadas.

Algunas reclaman el derecho a andar sin camisa por la calle igual que los hombres sin que las arresten, pero pensándolo bien ese detalle no es malo cuando consideramos que podrían tener a un señor escritor diciéndole "Brujas" en un periódico científico.
¡Está muy cagado! 

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