sábado, 7 de febrero de 2015

Estudios de género

Para comenzar con el verdadero tema de esta entrada quisiera sacar algo del camino que me molesta desde que despierto hasta que me acuesto: 

¡Jon y Arya es aberración!

Ya que nos quitamos esa piedrita del zapato (imaginen a una persona loca descolgando el juramento de la guardia de la noche de su pared y repitiendo compulsivamente el episodio 5 de la segunda temporada mientras llora en el piso en posición fetal), podemos discutir una pequeña situación que no sé resolver: ¿cómo se deben manejar las características sexuales de una sirena y un tritón en una cuadro destinado a un hombre muy macho, pero también muy femenino? Es un hombre, pero es una mujer. Por lo general, uno quiere tener cosas colgadas que lo hagan identificarse de alguna forma o que le toquen alguna campana, algo que vio, que soñó, leyó, vio o escuchó. Si le dibujo un monito muy Disney podría odiarlo.
¿Cómo no se me ocurrió antes?

Verán, el sujeto en cuestión es parapsicólogo, tarotista, músico y diseñador de joyas. Alto, muy alto, grandote, ojos soñadores y mejores modales que yo. Él es una mujer, sólo que nació en el cuerpo de ese hombre grandote cuyo padre era militar y cabe mencionar que no tomó  bien la identidad sexual de su hijo. Yo siempre me refiero a él, como él, pero mi hermana y él, se hablan de ella a ella, y mi mamá no sabe cómo hablarle. Al final nos limitamos a usar su nombre, es más fácil. 

El problema es que la otra vez que vino de visita, me pidió que le pintara algo marino, con dos sirenas, por aquello de que el universo funciona conforme a decretos y todo se debe hacer en pares para atraer a la pareja y ahuyentar a la soledad... o algo así. Como tengo la mala costumbre de pintar y regalar cuadros a toda la gente por la que siento afecto (con excepción de mis tías, a ellas les doy los que ya hice y no sé dónde meter nada más para salir del compromiso donde ellas fingen que les gusta lo que hago y yo finjo que me importa) le dije que sí, y a diferencia de lo que suelo hacer, decir que sí y luego pasar meses haciéndome pato, compré un bastidor de los buenos y me puse a trabajar.

Fue hasta que ya tenía todo manchado, la sirena y el tritón dibujados, y me debatía sobre la tentación de pintar en un extremo inferior vegetación que seguramente será muy complicada pero que me hará sentir como Bob Ross "con sus arbolitos felices" que pensé: ¿Debería ponerle senos a la sirena? Que yo nunca, nunca pinto desnudeces y cuando debo tratar con sirenas me limito a omitir los pezones que no vienen al caso porque las sirenas ponen huevos y no necesitan amamantar. En mi opinión, los pintores que se especializan en desnudos y demás cosas seudo-eróticas en realidad sólo quieren una excusa para pagarle a alguien por encuerarse sin sentirse perversos. ¿A quién engañan? Son perversos.

Por lo general prefiero pasar largas horas definiendo incontables pliegues en amplias faldas y contornos de corsés y camisas, pero ahora, al tener una pareja que teóricamente debería andar semidesnuda por las profundidades del mar me he visto obligada a plantearme la dificultad de nunca haberme sentado a pensar en la identidad sexual de nuestro amigo. ¡Es que no lo había pensado! 
 Sé que es gay, eso fue obvio desde el momento que lo conocí, no sólo porque tengo el gaydar de toda mujer soltera bien ajustado, sino también porque una vez nos contó cómo había terminado con un señor gringo al que amaba con locura. Eso está bien claro, pero... no se viste como mujer, sólo usa muchas joyas, y está muy orgulloso de su físico, entonces conservamos la espalda masculina del tritón, pero en su interior vive una mujer y eso lo sé porque se refiere a sí mismo en femenino y se ha probado mis coronas.

Entonces, ¿debería hacer más andróginos a la sirena y al tritón o los conservo como están?

No quiero que no le guste o que le moleste algún detalle, como la forma extraña en que yo odio cuando las cosas están colgadas en la pared en grupos de cuatro... ¡No lo soporto!

Pero tampoco le puedo preguntar, no quiero ofenderlo. Tengo muy pocos amigos como darme el lujo de perder uno, en especial uno con habilidades psíquicas. La mayoría de los archivos están en lugares aterradores y antiguos, si se me pega algún espíritu quiero tener alguien que me lo diga. 

Por otro lado, ya sé, vamos a pensar en las sirenas. Técnicamente hablando son híbridos, más o menos como un transgénero (me refiero a los normales, no a Bruce Jenner, ese es otra cosa). Entonces, lo que podría hacer es... ¿ponerle branquias a la sirena? Por suerte el tritón está de espaldas, pero a ella puedo ponerle branquias. Diría que hacerla más amorfa, pero no puedo, es una compulsión, como mezclar el azul prusia con todo. Es más fuerte que yo. Los dibujitos deben ser claros y limpios, como Disney.
Y ahora recordé cuando compré mi primer cuento para dibujar de La Sirenita. Sí, estaba en pre-primaria cuando salió en el cine y como llegamos antes (en esa época no había cinemex, ni cinepolis, veías la función como la pasaran en los cines locales o si tenías mucha suerte y padres consentidores en el cine con forma de castillo) vi el final primero y luego me aventé la película. 

¡Cuántas mentiras nos vendió Disney!
Y ahí me tiene usted, veintitantos años después pensando en los asuntos reproductivos de las criaturas míticas.
¡Quién piensa en eso!

6 comentarios:

  1. Siempre he sentido confusión sobre como referirme a alguien con una identidad sexual diferente a la que refleja su cuerpo, la verdad es complicado porque intento no herir susceptibilidades siempre es más fácil hablarles por su nombre.

    Gaydar!!! Jajajajajajajaja

    Yo vi la sirenita hasta que tuve 13 años, sinceramente me arrepiento de haber perdido mi tiempo de esa manera jeje pero recuerdo bien que lo primero que me pregunte fue ¿Cómo le hacen? Supongo que fue consecuencia de la pubertad.

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  2. El gaydar es el instrumento que le dio la naturaleza a la mujer para saber a qué árbol no ladrarle! Ay, es que es más fácil, la verdad es que siempre meto la pata cuando lo veo a él, con un señor/señora peluquero que me cortó el pelo alguna vez era más fácil, digo, usaba maquillaje y ropa de mujer, pero ahora no sé bien cómo plantearle el problema. Lo haré muy Disney, total, recordé que en el baño de su casa tiene Barbies sirenas, entonces supongo que no le molestará tener una sirena muy niña colgando de la pared.
    ¡Hasta los 13 años! Ay, señor, es que usted es más joven, no le tocó vivir la locura Disney del estreno de la Sirenita, la Bella y la Bestia y Aladino consecutivamente (ya después se recuperaron las princesas de las décadas anteriores), aunque para ser justos yo no sé cómo vivieron los niños esa etapa que ahora estudian sociólogos en todo el mundo para determinar qué está mal con las mujeres. No tengo hermanos y estaba mal visto hablarle a los pocos niños que entraron a la escuela.
    ¿Las sirenas? Pues supongo que son ovíparos, aunque ya que la sirenita se convirtió en humana supongo que todo es más fácil. La verdad es que no lo había pensado. Aunque hace poco, cuando tenía peces felices en el jardín, pasé mucho tiempo preguntándome por qué no se reproducían y al final sólo desaparecieron. Creo que es un asunto emocional. Es que es demasiado complejo! Saludos Mr!

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  3. Recuerdo bien que la primera película que vi fue El Rey León, aún recuerdo cuando mi papá me llevaba de la mano, entramos al área de la juguetería y me dijo escoge tú así que solté su mano y salí corriendo, había un estante muy llamativo con VHS de El Rey León obviamente la escogí y cuando la vimos por 1ª vez fue todo un acontecimiento, mi mamá y mi tía hicieron hot dogs, mis tíos palomitas y papas a la francesa y me dejaron tomar todo el refresco que se me antojo. En resumen fue la única película infantil que realmente me importo es que yo prefería andar jugando por ahí jeje

    Todo es muy complejo, eso me recuerda que han pasado muchas cosas que debo de escribir.

    Saludos!

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  4. Nadie, nunca superará la muerte de Mufasa, nunca. Es una herida demasiado profunda en nuestros corazones. ¡Sí, sí, por favor señor, cuéntenos! (considerando que mis amigas ya no me dicen nada, me siento excluida del mundo)

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  5. Mufasa :'(

    Tengo tantas ganas de contarle… pero no lo puedo publicar.

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  6. Buuuh, pero si es padrísimo publicar la verdad descarnada en un foro público al que nunca llega la gente que uno sí conoce en la vida real. ¡Es lo maravilloso del blog! Bueno, no lo presionaré.

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