jueves, 5 de febrero de 2015

Muertos, todos muertos

Es que... estoy devastada. Sí, así es. Devastada. Uno va por la vida llevándose decepción tras decepción, tratando, esforzándose más allá de lo que uno creería posible, superando una pequeña dificultad a la vez, sin resultados nunca. Nada sale como esperábamos cuando éramos jóvenes, nada es diferente, nada es único, no existe un plan perfecto. Pero así vamos. Viviendo un día a la vez, entre las siete de la mañana y las siete de la noche, que empiezan Los Simpson
Después de los 27 años lo sentí venir, pero fue cuando cumplí treinta que delicada y amablemente la sensación de haber vivido todo lo que podía vivir estaba hecho. ¿Cómo se sigue adelante sin ficción? Cuando Fanny y yo dejamos de ser amigas me sentí más destruida de lo que había estado en años, al menos desde que mi madre perdió la razón temporalmente, fue entonces, que en un acto simbólico dejé a Jane Austen, como una especie de despedida, de lo que había sido mi juventud, mis ilusiones  de juventud, el Mr. Tilney que nunca llegó o el Capitán Wentworth que nunca esperó. 
Lo dejé atrás, hice a un lado mi necesidad compulsiva de vivir y respirar austenismo. Jane se convirtió en una completa desconocida y de cierta forma, la perdí a ella también. ¿Cómo podía aferrarme a los finales felices que Jane Austen me había enseñado a esperar desde los quince años? El peinado cambió, la ropa cambió, lo mismo con el vocabulario. Era como matar a la joven que fui, la que pensó que algún día, Dios le compensaría los sufrimientos de ser una adolescente inadaptada y no querida. 

No pasó y durante un tiempo estuve perdida, pasando de libro en libro, escribiendo (horriblemente mal) sobre Lepra, clavándole los dientes a la necesidad de titularme y poder irme a dormir pensando "hice algo".
Por alguna razón, fue ahí donde me topé con CdHyF. Recuerdo perfectamente haber estado sola en Copilco, asustada y muy insegura, pensando "no puedo hacer esto", asomándome tímidamente a los locales de impresión de tesis, preguntando precios y preguntándome cuánto me quedaba de la beca para pagarlo, ya que en ese entonces, mi hermana no había tenido ningún tipo de bonanza económica como para ayudarme. Estaba sola, con mis limitados recursos. 
Ahí recordé a Daenerys, la Dany del primer libro (por supuesto) diciéndose a sí misma "si miro hacia atrás estoy perdida", y de alguna forma triste y muy, muy patética y geeky, me lo repetí para armarme de valor y entrar a imprimir la tesis.

Qué momento...

A partir de entonces, sin otra cosa para animar mis días, más allá de la lepra o ropa y joyería que no tengo dónde usar, me dediqué a leer y releer lo mismo. ¿Era bonito? ¡No! Pero existía la esperanza. Queremos la venganza, pero también queríamos que al menos alguien fuera recompensado. Justicia, justicia poética para todos. Hasta para el Rey Robert. Arya y Gendry hubieran significado la corrección de todas las desgracias que llevaron a tanto mal. Un regreso al origen, el círculo completo. 
Desde el párrafo donde Arya platica alegremente con el joven Dayne y Gendry se fastidia y se encela por aquello de "oh, ustedes los nobles, cómo joden con lo especiales que son", empecé a sentir una extraña simpatía por el par de proscritos. Él había tenido una infancia jodida, un bastardo que ni siquiera sabe leer y ella era una damita que no quería serlo, que no lo era, una eterna decepción para los estándares de su madre y hermana. Estaban juntos, sufrieron juntos, nos dieron frases como "Sólo Gendry era diferente" y escenas como la pelea en el torreón Bellota o cuando Gendry llega a quitarle de encima al viejo perverso que le dice "duraznito" a Arya en el burdel. Dijo que era su hermano,que la dejara en paz, ella se enojó, el se enojó, y se mandaron al diablo. "Que vaya a tocar todas las campanas que quiera." Y Gendry, tan buen muchacho, rudo, guapo, de buen corazón, que cuida y protege huérfanos mientras martilla acero... no quiere tener nada que ver con las señoras del burdel. Se sonroja, está asustado, pero cree en Arya. La sigue.

Y así, todas las personas que sufrimos en la vida, pensamos: "Tal vez" o "Si tan solo", que tienen que ser las palabras más tristes en cualquier idioma. Todo para que de repente acaben con nuestras esperanzas de un madrazo.

¿Y ahora?
Cada vez que voy a buscar libros que me hagan feliz me encuentro con otra historia deprimente y desastrosa. ¿Qué pasa conmigo? Tengo un tino impresionante para escoger escritores muy profundos que pasan de 400 páginas en saltos temporales, misterios, desgracias y supervivencia que al final  se pueden resumir en: "Todos somos mierdas, nacimos solos, morirmos solos y nada existe".

¿Qué rayos!

Pero tenía a Gendry y Arya, tenía la esperanza, y si no eran ellos, podía ser Tyrion, el monstruo, el de la barba bicolor y los ojos dispares, encontrando algún tipo de consuelo para su eterna desgracia, no ser amado ni aceptado, en Sansa, que esperaba que en algún momento se diera cuenta de que los caballeros de las canciones, los que rescatan y cortejan doncellas, son los monstruos que la han salvado de las peores situaciones. Queríamos venganza. Queríamos justicia para el dolor del rey Robert, para la porquería que hizo Rhaegar, para la boda roja y todo el norte. 

¡Queríamos otra cosa!

Y ahora decidí (en un berrinche de lo más infantil) quitar el juramento de la Guardia de la noche que tenía colgado. No, no acepto a Arya con Jon, es más, espero que esté bien muerto, y detesto tanto esa unión, que hasta me gustaría ver a Fantasma muerto junto con Jon. 
La linea del incesto se cruzó. Aunque no sean hermanos de verdad, sino primos (same freakin' thing) nos han hecho amarlos como hermanos desde el principios, para que dos mil páginas después nos salgan con "Ay, no, siempre no".

Lo dije en la mañana y lo repito:

FUCK THE KING!

A estas alturas, espero que Daenerys conquiste el mundo y los calcine a todos. Cualquier cosa, cualquiera antes de tener que sufrir un enamoramiento ridículo, frívolo y fastidioso como el de Daenerys con Daario pero en personajes para los que teníamos tantas esperanzas y expectativas. ¿Lo hace a propósito? ¿Toma a las protagonistas que admiramos y las destruye?

Insisto, FUCK THE KING!

Eso es todo.
En la mañana me fui a comprar más libros, hasta compré uno al azar. En la Gandhi les dio por forrar libros y no ponerles etiquetas, quesque para que tengas "una cita a ciegas con un libro". La idea me pareció tan atractiva que caí redondita. No lo he abierto. 
Si algo me ha enseñado todo esto, es que siempre es mejor no saber.

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