lunes, 30 de marzo de 2015

Raj

¿Cuántos medicamentos puede tomar una persona sin sentirse terrible? Aparte del asunto moral, digo, estas taquicardias que me atacan a horas extrañas del día y el temblor en la mano empiezan a preocuparme. Supongo que es mucho más notorio y preocupante cuando personas extrañas te dicen varias veces al día "órale, cómo tiemblas", o "tiemblas un buen".

Es cierto, mi pulso de maraquero ya no es un chiste, y sin embargo... [Inserte excusa]

Estaba acostada viendo los Simpson pero me entró una locura en el corazón muy extraña. Uno de esos momentos en los que sientes que el pecho va a toda velocidad como si acabaras de correr sin control. Extraño, fui a correr en la mañana, pero después de media hora lo único que tenía era un incipiente dolor de caballo que pude suprimir y muchas ganas de sentarme. El corazón estaba bien. ¿Por qué enloqueció de repente? Tal vez estoy exagerando.
¿Por qué se me fue el corazón así de gacho? Late, late a toda velocidad, es muy extraño y muy angustiante. No sé si será un ataque de pánico o alguna obsesión inminente que se está construyendo poco a poco dentro de mi cabeza sin que la medicina haga efecto. Porque ese es un gran problema, después de un rato la resistencia se vuelve cabrona.
Me angustia el pensar que podría ser atacada por las obsesiones de antes sin poder prevenirlo. Digo, lo intento, pero... ¿y si el medicamento ya no surtiera efecto? Me da culpa tomar una de cada una, ahora imagínense si tuviera que subir mi dosis regular, me sentiría terrible. Ya de por sí me siento horrible, y tanta socialización laboral me da unos ataques de fobia que no me dejan dormir. De repente despierto a las dos o a las cinco de la mañana angustiada por algo, un sueño, un recuerdo, una invención. Es como si se le dañara la dirección al coche. Ya saben, ese momento en el que mueves el volante pero las llantas no responden y no hacen caso. Mi cabeza, el cuello, las manos, no me hacen caso. TiemblaN o necesitan moverse. No puedo descansar.
Dice la Dra. Pills que este asunto es como ser diabético, ni modo que no se inyecten insulina. Lo mismo con nosotros los ligeramente tocados. Ni modo, hay que medicarse. 

Bueno, como estábamos siendo positivos, vamos a ver el asunto del vaso medio lleno y demás pendejadas parecidas. Si voy a morir de algo, un ataque cardiaco fulminante suena bien. Acostada en mi cama, viendo tele, con Mina acostada sobre mis piernas y Luke Skywalker hecho un ovillo bajo mi brazo. 
Tampoco tendría que regresar a trabajar nunca.

WIN, WIN!


Ansiedad social

Como me gusta ser positiva quiero comenzar con una buena noticia: Estoy de vacaciones.
Pero esta vida no siempre puede ser buena y me temo que también les tengo una noticia horrenda (aparte de la muerte de mi novio, Athelstan, en Vikingos), una que nadie se esperaba.
Verán, hoy tengo que informarles que el Jack Daniels Tennessee Honey sabe a madres.
¡Sabe a madres! ¡Es horrendamente dulce, y miren que lo dice alguien que puede echarse una lata de la lechera a cucharadas!
Querido público conocedor, fanáticos del whisky en todas sus variedades, hoy quiero informarles que lo mejor que pueden hacer es mantenerse cerca de sus marcas consentidas y abstenerse de experimentar. No se pongan creativos en el super, no los llevará a nada bueno.

Queda muy suya


viernes, 27 de marzo de 2015

Bastardo

¿Por qué la gente no ama a Gendry? Realmente es un misterio para mí el que existan personas que prefieran a cualquiera de los Lannister, al terrible Ser Jorah, o incluso a Dany, sobre los personajes más adorables. Gendry y Hot Pie, por ejemplo, creo que son terriblemente subestimados. Recordemos que realmente no tenemos muchos puntos de vista de gente relativamente normal, entiéndase campesinos, artesanos, sirvientes... gente pues. No. Por eso amamos a Gendry, pobre muchacho, únicamente vio al Rey un par de veces cuando era niño y en una de esas casi lo atropella con su caballo cuando el pobre chamaco que sí era su hijo jugaba en la puerta del lodo mientras que el otro psicópata perverso que hicieron pasar por su hijo la pasaba bomba torturando gatitos. Pobre Gendry. Lo amo porque es un resentido social que ni la debe ni la teme pero termina pagando una y otra vez por cosas en las que no tiene ni puta culpa. 
Tampoco voy a negar que siento cierta debilidad por los Baratheon en general, y me duele profundamente que la línea muera con Stannis, porque aceptémoslo, Shireen no va a durar. Val sabe algo que los norteños saben y los demás no sabemos. No soy fanática de Val, creo que es malvada con la pobre Shireen, pero aún así, quiero pensar que los salvajes tienen más insight, en todo el asunto, al menos.
¿Por qué Gendry, en lugar de Edric? Básicamente, yo sé que Edric sí es un bastardo reconocido, no por nada es Tormenta, pero el chamaco me cae muy gordo, se me hace molesto y no soporto que haya sacado las orejas de los Florent. Por otro lado, el pobre Gendry sí que le ha sufrido y trabajado en la vida, sin mencionar que la última vez que lo vimos estaba cuidando huérfanos y salvó a Brienne de mordedor, todo sin hacer gran escándalo sobre "qué maravilloso soy por ser quién soy". No por nada, los continuos desplantes de Daenerys sobre "soy la sangre del dragón", "recuperaré los que es mio por derecho" y esa tendencia a llamar "los perros del usurpador" a todos los Stark, Baratheon... Tully, etc., es lo que terminó por cansarnos de ella. Es muy arrogante, lo que sucede con casi todas las grandes casas. Me encanta la historia del pequeño bastardo perdido que no sabe que igual que Daenerys "es de la sangre de la antigua Valyria", sin tanto escándalo como los 200 títulos de Dany.
Por otro lado, admito que me gustan las historias que llegan al círculo perfecto. El primer Baratheon se rumoreaba que era el hermano bastardo de Aegon. ¿Alguien ya olvidó eso? Se supone que era hijo bastardo de Lord Aerion Targaryen, señor de Rocadragón.  Orys se casó con la hija del Argilac el arrogante, la última reina Tormenta... luego, el fundador de la casa Baratheon era un bastardo, igual que Gendry, en el mejor sentido de la palabra, un bastardo al que nunca se le reconoció, ¿sería mucho pedir que al menos se quede con Bastión de Tormentas?

¿Por qué nadie quiere a Gendry? Por lo que he leído, el problema es que no les parece "suficientemente importante", a lo que yo me pregunto: ¿para qué mantenerlo vivo, entonces? Alguien pagó para que fuera aprendiz y luego lo mandaron con la guardia cuando empezó la matanza de los hijos de Robert.
Otra cosa que me parece que podría ser fatídica, es: ¿Alguien notó que tenemos un nuevo Davos al lado de Stannis y que el hijo de Orys también se llamaba Davos? Podría ser una mera falta de ingenio para crear más nombres, pero también podría tener qué ver con el fin de la casa Baratheon. Digamos, Stannis va a morir o ya vio a su hija morir, le queda legitimar un bastardo, que es probable que no lo haga porque Stannis tiene muchos problemas emocionales, pero si por alguna decisión extraña quisiera evitar a toda costa ser el último de su Casa, tendría que hacerlo.  
Pero, si yo fuera él, haría todo lo posible por continuar algo que parece apreciar tanto. ¿O que toda la chingada guerra no tiene que ver con quien es "el legítimo heredero", derecho de nacimiento y sangre, por demás? Eso sólo deja a tres bastardos, y la chica de las campanas. Sabe de Edric, aunque ahora esté del otro lado del mar angosto. Mya Piedra es mujer. ¿Quién queda? El caballero errante porque quiero resaltar que Gendry se convierte en caballero con la hermandad sin estandartes.
¡Eso ya es un escalón!
Y ahí está, trabajando todo el día, malhumorado, grosero y enojón, que es parte de su encanto, y sin embargo salva  a Brienne de mordedor y aguanta a las pendejas de Jeyne y Willow, que las odio, aunque todo mundo suponga que terminará con una de ellas, lo que me parece la cosa más clicheosa y chafa del mundo. Es decir... ¿los pobres terminan con los pobres y las damas con sus príncipes y caballeros guapos? ¡De eso no se trata!
Si Gendry termina con Jeyne me cae que tiro el libro... lo recogería después para terminarlo, llorar, venir a quejarme y luego...  sí que tiraría el libro, o lo quemaría como hice con mi anuario de 3° de secundaria.

Ahora, debo admitir que la interpretación de Joe Dempsie ayuda un poco a su causa. No suele ser mi tipo de caballero, pero no se puede dudar de que el joven es guapo y carismático. Lo amamos.El Gendry combinado con Edric es un personaje adorable. Es un buen joven pobre y trabajador del Lecho de pulgas que en el fondo tiene un severo problema con los derechos y mamonerías de la nobleza, como queda bien claro cuando escucha todo irritado cómo Edric Dayne le cuenta a Arya que compartió nodriza con su hermano Jon ... yadah, yadah, yadah. 

Le caga la madre el chamaco porque se cree mucho por ser un Dayne y se encela de que ande tan platicador con Arya, o al menos eso pareciera, aunque ya no sé. GRRM juega mucho con nuestras cabezas. ¿Escribió todo el asunto del Torreón Bellota, la mini pelea del burdel de los Duraznos, cuando Arya lo ve con la cota de malla y piensa que se ve adulto y hasta peligroso, mientras que Pastel caliente se seguía viendo como pastel caliente, el asunto de "los músculos", etc., para después mandar a Gendry al carajo y decir "oh bueno, linda interacción con la única del libro que se parece a Lyanna, pero ya no importa que tú te parezcas a Robert voy a matarlos y/o mantenerlos separados en sus vidas tristes"? Ahora que lo pienso, si este hombre es un sádico, podría ser.

¡Oh por Dios!

Ya no quiero vivir en este mundo.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Tabaco

"Esto sólo se vive una vez", y supongo que me entristece porque esa época ya pasó. ¿Qué putas hice hoy? Ni la menor idea, me llevaron de acarreada a dos eventos extraños. Un informe en el que casi me dormí unas cuantas veces y una inauguración que me importaba poco o nada. ¿Es usted artista, señora? No, Jane solía ser artista y ya ve usted qué pasó. Todo se lo come el mundo. No hice un carajo. Platiqué con el señor abogado que ha prometido sacarme de la cárcel si mato a alguien (y tengo a alguien en mente, aunque no la conozco), leí a Borges (sí,por recomendación suya, al fin)y descubrí que todo esto del trabajo seguramente forma parte de un plan perfectamente anticipado por mi papá.  ¿Estoy suficientemente ubicada? Podrían ser los setentas, qué importa. No tengo nada qué hacer ahí.
 Extraño horriblemente el archivo, todos ellos, aunque tenga que sacar credencial. Si tan sólo tuviera una excusa para ir diario, pero no podía pedirle tanto a Mrs. Boss. Fue lo correcto, no tenía opción.
Quiero tocar hojas viejas y amarillentas, quiero enfermedades y locura. ¿Qué quiero? No sé, supongo que sentirme feliz al descifrar una palabra manuscrita casi ilegible para asentar en un archivo de Word la sagrada declaración: "Esto pasó en tal año". 
A nadie le importa un carajo ¡LA HISTORIA!
Está en todo y en nada. A nadie le importa. "Centro interdisciplinario"... sí, cómo no, me mintieron. Debería estar agradecida, pero creo que ya estoy rayando en la desesperación.
Dos días más y salgo de vacaciones. Claro, estoy en un predicamento porque Mrs. Palmer me acaba de cancelar su asistencia al festival medieval y me veo completamente obligada a ir. Es una cuestión diplomática. No puedo perder a Mrs. Smith, es mi único apoyo. Si tan sólo pudiera permitirme el albergar un breve bosquejo de esperanza...pero soy muy vieja para eso. Ya no quiero estar ahí. Ni siquiera hay zonas amigables para fumadores. 
La estúpida de la SEÑORA MAESTRA (sí, con mayúsculas) sigue haciéndome la plática. Sospecho que quiere unirme a su plan de pajes...

¡Ja!

Al principio creí que era una cosa social, pero si planea "anexarme" a su proyecto creyendo que le rendiré cuentas como un becario más se equivocó de árbol. Ya estoy bastante vieja para seguirle la corriente a idiotas, y si voy  a ser el lacayo de alguien, prefiero mi antigua vida con Mrs. Boss. No ganaba un carajo, pero supongo que al menos hacía algo que a alguien, en algún lugar o algún momento, le parecía valioso, no mucho, pero al menos algo. Los abogados/ingenieros no comprenden la existencia de los humanistas y viceversa. 
¿Qué hay con estas personas?
Esa señora me da mucho miedo, con todo y que es un par de años más joven que yo. Otra vez empezó chinga y jode con que si había platicado con el señor director para ver cuáles serán mis obligaciones. Mentí, por supuesto. ¿Qué le iba a decir?¿ Me llamó una pinche vez para que le saque un favor con el jefe de mi papá? No, mentí y me hice pendeja. No sé qué chingados quiere de mí pero cada vez que la veo y tengo que ser sociable y agradable me entran unas ganas locas de mentarle la madre y decirle lo que de veras pienso de ella.
 ¿Te llamó el director muñeca? Qué padre, si quieres ponerte a las patadas con el asunto de las recomendaciones voy a abusar, porque técnicamente me mandó el jefe del jefe, del jefe (inserte tres escalones) de tu jefe, y te aguantas. Si no le gusta, me largo y a ver cómo explican que aquella pueblerina venida a más hizo enojar a la gente local. Esto se trata de la gente local. 
A esa pinche vieja no la voy a aguantar.

Mensaje que me gustaría escupirle en la cara:

"¿Tú crees que tus meses vividos en París me impresionan o que tu maestría o el que hayas salido de un pueblito de Veracruz para pavonearte entre un montón de gente desconocida argumentando que existe un "complot" para quitarte el puesto, me interesa?  Adelante, quiero agarrar una pelea con alguien, si quieres ser voluntaria me parece perfecto. ¿Quieres unirme a tu club? Buena suerte, mi reina.

Eso no va a pasar, primero me saco los ojos, o renuncio, lo que me inspire en el momento.

Soy casi la única que fuma ahí, lo que me parece de lo más molesto. Todo se une a la nube que anuncia: ¿qué putas hago ahí?

Nada. Quisiera tener 19 años, poder sentarme en la fuente de la biblioteca a esperar la salida y/o entrada del señor escritor, con sus pispiretos ojos azules y cigarros Camel. A veces me gusta sentarme a dibujar ese suéter verde que solía llevar cuando irrumpió tan groseramente en mi imaginación. Quisiera poder hacer garabatos en una hoja de cuaderno teniendo de espectáculo su extraña cabellera, ahora casi inexistente, de fondo. El morral con dos campesinos bordados o la chamarra con tintes cafés y anaranjados que me parecía tan setentera en el momento. Supongo que es la desesperación de las paredes blancas de oficina, una que ni siquiera sé si conservaré. Quisiera estar en otro lado y en otro momento.Una sonrisa genuina, aunque no fuera para mí. 
También quisiera sentarme junto a Fanny,creyendo en verdad que era la hermana o la persona más cercana de mi triste y gris corazón. Pero los años pasan y la vida se acaba, y con ella la esperanza.
¿Qué hago ahí? Descubrí que mi papá me mintió o al menos me mandó quién sabe adónde. ¿Conque a eso se dedica el famoso Centro ese? Ni modo, yo no figuro. Aguantaré lo que pueda. 

Ya después, quién sabe.

El momento en el que me descubro emocionada por ir a una bazar con Mrs. Weston y Jane es cuando me doy cuenta de lo desesperada que estoy.
Chale...

¡Nada funciona!

lunes, 23 de marzo de 2015

Qusque le dicen soccer

¿Qué putas estoy haciendo con mi vida? Ayer, en la nostalgia, le escribí a Mrs. Boss. La extraño, a huevo que sí, extraño los archivos, el viaje en metro por las mañanas, el uso obligatorio de guantes y tapabocas. ¿Qué hago aquí? Nada. Estoy aquí porque soy la recomendada. No tengo chamba real, no tengo nada qué hacer aquí. Estamos hablando de uno de esos momentos en los que me digo: "A huevo, sí soy historiadora", y sin embargo me resistí, aunque esté bien consciente de que he dejado ir mi oportunidad, si es que alguna vez la tuve, de ser una historiadora de verdad bajo el ala de Mrs. Boss. No estoy hecha del material que exige una tarea que se alimenta de la autopromoción. ¡No está en mí! Recuerdo la época en que me enteré de cómo la señora coordinadora estaba molesta porque Mrs. Boss me había reclutado como becaria. Supe que existía aquello de tener padrinos y Mrs. Boss me tomó bajo su cuidado y protección. Está bien, no podía seguir así indefinidamente, aunque a veces me pregunto si este lugar y trabajo no son parte de un plan maestro y calculador de mi papá para tenerme segura y feliz. Cerca de casa, en un lugar conocido. Lo agradezco, claro que sí, no quiero ser ingrata, pero me preguntó adónde me llevará todo esto, si es que me lleva a algún lado.

Señor... ¿por qué no me mandaste un marido que me mantenga?

Sí, tengo una oficina, dos archiveros vacíos y tres llaves de oficina, pero no tengo ningún trabajo.  Creo que no volveré a sentir ese golpe de satisfacción por el trabajo exitosamente completado que alguna vez experimenté en el archivo, o hasta entregando invitaciones a nombre de Mrs. Boss.  Ay, pero mejor no invoco al diablo, no vaya a ser que en una de esas me llame el señor director y me encargue un trabajo que de veras no sabré hacer porque me salté la escuela de leyes y tuve la genial idea de dedicarme a... ¿a qué putas me dedico? No importa, mejor no hay que agitar la barquita, no me vaya a caer.
Era servicio social, lo sé, y sin embargo, se sentía más como un trabajo que cualquier otra cosa más formal. En estas horas muertas he leído y releído Las doñas y descubro que la época en que la escribí, efectivamente ha quedado en mi memoria como una de las etapas más felices de mi vida, con todo y que sufriera tantos ataques de ansiedad y obsesiones. Es que en esa época no sabía bien cuál era el problema conmigo.
Al menos todavía veo a Mrs. Pills, que no tiene problema con recibirme muy temprano los domingos. No sé qué haría si tuviera que andar en este ruedo solita. Con estas rivalidades que he descubierto que sí existen en la oficina, a veces siento que me muevo en Poniente. Justo en la época en que los malvados Lannister acechan la corona. Los ambiciosos Tyrell esperan su oportunidad a través de Renly y los Stark emergen de la nada... aunque no creo que haya alguien tan honorable en este lugar como para identificarlos con ellos. De repente, entran en la arena que destruirá su alegre vida invernal. ¿Seré yo? Debo ser más desconfiada que Ned. O tal vez no.  ¿Quién soy? ¿Dorne... esperando en las sombras? Soy escorpión. No lo sé, sólo sé que debo irme con cuidado con la SEÑORA MAESTRA, con eso de que es muy amable conmigo y muy mala con los demás. ¿Qué busca, aliados? ¡No lo sé!
¡ATAQUE DE PÁNICO, ATAQUE DE PÁNICO!
Pasa el segundo al mando y me saluda, no sé qué piensa o qué sabe.
¡ATAQUE DE PÁNICO, ATAQUE DE PÁNICO!

Ay, cuando era una feliz prestadora de servicio social con mis guantes de latex y bata blanca. Pero ya no soy joven, debo ser un adulto. Tengo que, tengo que, tengo que, tengo que... y así se repite infinitamente.
Ni modo, nadie puede vivir sin trabajo estable. Tengo uno, claro, y me pagarán, pero no tengo razón para estar aquí. No hago un carajo y ya me harté de pretender que me importa un carajo. ¡No encajo! Pero si me pusieran a hacer algo ¿qué sería? No sé, un desastre probablemente.
Ya sólo espero tomar café en la mañana, irme a la hora de la comida, platicar con mi buena amiga, la secretaría, que sí me cae rebien, evitar a la SEÑORA MAESTRA mamona que sospecho que está loca porque toda la oficina la odia y ella la trae contra todos, menos contra mí (por el momento), y escurrirme a través del día sin que me llame alguien a la oficina de la dirección para tratar de averiguar qué putas van a hacer conmigo. 
Por lo general termino borrando todas las entradas que escribo desde y/o sobre la oficina y la vida laboral, pero ya no me preocupa. Total, que me encuentren... ¿a mí qué chingados me importa? ¿Me van a correr? ¡No! Y en general, al menos me consuela el saber que le pongo estilo al lugar.  Alguien debería decirle a la SEÑORA MAESTRA, que esas minifaldas que usa no son una buena idea, con todo y que le ponga medias y sacos. Es un don´t...

En el colmo de la nostalgia (sí, repetimos esa palabra) le escribí a Mrs. Weston y a Jane, en un momento de anhelo extraño. Sólo quería platicar, a pesar de que debía estar en la oficina contigua con los señores compañeros oyendo la entrevista del mero jefe en la radio.  Ah chinga... con que eso se hace aquí. Claro, eso hacen ellos, no yo. Yo no soy abogado, ni ingeniero, ni administrador público.
Y sin embargo, este es el trabajo real, no la broma de dos o tres días al mes que tenía... y sin embargo, no puedo quitarme esa espinita que me grita al oído: "Pero al menos hacías lo que sabes hacer", sí, aunque fuera tan esporádico y ganara 120 pesos al día. Me repito: No tenía opción, esto es lo correcto, debo estar agradecida.
No se crean, no me quejo, la posibilidad de salir de mi casa y usar la ropa que tenía acumulada quién sabe cómo o por qué es maravilloso. Sólo que empieza a agotarme esta situación y me estresa que uno de los señores compañeros me eche tantas flores y me observe tanto. Tal vez yo estoy paranóica, pero me empiezo a preocupar. Tomo demasiado café, demasiado té. 

Y al final del día, la luz en el camino, consiste en leerme un buen fanfic que sea medianamente satisfactorio, o al menos ridículamente divertido. Hey, si quieren hacer a Gendry un entrenador de futbol y a Arya una adolescente atribulada en lo que bien podría ser un plagio de la película esa que tiene a Beckham en el título, yo lo acepto. Lo acepto y lo agradezco. Al menos acelera las horas consumidas en un escritorio imitación pino con luces neón.

Al fondo, canta Marco Antonio Solís: ¿A dónde vamos a parar?

¡No lo sé Marco Antonio, no lo sé!

miércoles, 18 de marzo de 2015

Step into my office

Mi pequeña oficina se va llenando de cosas por aquí y por acá. Con eso de que me hacían difícil la entrada busqué mi vieja credencial de la universidad en mi caja de recuerdos y encontré la hawaiana que compré con Fanny en Waldos cuando era joven y feliz. Supongo que en un gesto de nostalgia me la llevé, como una mantita de seguridad. Té y una monita hawaiana que baila.

Sigo sin tener qué hacer, pero más que nada trabajo en la socialización... y el libro de mi psiquiatra, pero eso lo terminé hoy. Con un sujeto hablo de libros (me llevó a leer a Borges por fin y por más que me duela sí es padrísimo), también me explicó cómo funciona el sistema penal y lo fácil que es sacar a un secuestrador de la cárcel si es que no cumple con uno de esos pequeños agujeros penales que sacan a cualquiera del bote, hace artes marciales y es terriblemente calculador, lo que me parece muy útil porque ya prometió agarrar a trancazos a quien me moleste o sacarme de la cárcel si mato a alguien, pero claro, con los hombres siempre hay que irse con cuidado. 
Con el de la oficina contigua apenas he hablado de los Simpson y los japoneses, he intentado ganármelo y ayer sospecho que hubo algún avance porque me dio la mitad de su café, claro, del bueno, el que requiere filtro, porque el de la cafetería es criminal. No hay ningún problema con la secretaria, es como yo,pero en versión darketa, desde que la conocí me sentí extrañamente cómoda con ella, el jefe inmediato entiende mi conflicto infantil con la religión y hasta tuvo un hermano en el seminario y una tía monja, pero entonces queda el cabo suelto: La Sra. Mtra.
No lo voy a negar, es estiradísima y parece que todo el mundo en la oficina la odia pero ella me busca, no sé por qué. ¿Será que ya le dijeron quién me recomendó y busca algo, es algún tipo de complot político y/o administrativo que no comprendo? O tal vez podría ser que siendo mamona y fuereña quiera una amiga para pasear por Satélite los fines de semana en lugar de salir con la familia que le renta. No lo dudaría. En el aspecto solidario, me gusta pensar que si tengo influencia, abusando de mi coche flashy (aunque le falle todo), y mi inherente mamonería de vieja consentida puedo amilanarla un poco, al menos para que se relaje y deje de lado tanta seriedad, lo que le ha traído varios problemas, aunque siendo la persona egoísta que soy (como bien dijo Fanny y recordemos que ningún insulto me ha dolido más en la vida), pienso que podría trabajar todo en mi provecho. Ya saben, en lo que soy "la nueva", "la recomendada", ver cómo le hago para establecer lazos por aquí y por allá, hasta estar suficientemente afianzada y con una chamba específica con el mero jefe para vivir alegremente a mis anchas. Todo depende de caprichos. 


Tengo una oficina, por el momento. Supongo que es cuestión de manejarse con cierta astucia, que por cierto es algo que nunca he tenido. Me siento terrible, claro, y a veces me pregunto si no traiciono a alguien sentándome en la oficina de otro a platicar, pero al final recuerdo que "ganas o mueres", y como ya no le tengo fe a la idea juvenil de la amistad, me contento pensando que de algo me servirá. En caso de angustia, llevamos un tafil de emergencia en el bolsillo de los cigarros.

No sé cómo voy a sostener esta farsa, sólo sé que debo hacerlo. Si me hubiera casado, si me hubiera metido a otra carrera o a otra universidad... pero las cosas son como son, y aunque preferiría ver a Jane y a Mrs. Weston, incluso a Fanny, con todo y que me prometí que sería la última vez que la vería el día en que nos despedimos cerca del jardín del arte, encuentro cierto consuelo en la superficialidad y el artificio. Ah, la paz que otorga la mentira y las máscaras.
Yo no soy yo,.. ¿quién quiere que sea?
Al menos hasta que tenga una excusa y/o forma de escapar.

Ayer, a la hora de la comida, me fui caminando desde la oficina hasta el salón de belleza que está dentro del gimnasio al que casi no voy. Supongo que no eran tan importantes las uñas como la sensación de sentirse conocida. Necesitaba que supieran mi nombre, quién es mi hermana, qué tratamientos lleva mi mamá. Mi nombre, pues. Quería entrar, aunque fuera por dos horas, en un mundo diferente. Me encontré a la señora que me delineó los ojos. Me han dicho que se volvió una perra, pero no me importa, fue agradable. A diferencia de las personas del lote diario, me conoce de otro lugar, más lejos, y de otra época, todavía más lejana. Sé el nombre de la dueña de la franquicia, sé que tuvo un bebé y que recomienda un carpintero excelente. 
Al menos por eso estoy agradecida, estoy en mi hogar.

No sé qué pase mañana, pero hoy sobreviví. Ya después, será tarea de Dios.

lunes, 16 de marzo de 2015

Pájaros cantando

ÚIltimamente tengo una especie de flashbacks continuos de la juventud. ¿Por qué no vi los Simpson hasta que fui completamente adulta? Por culpa de la vida adulta, lo que era correcto y lo que no. 
Será que hay dos o tres personas de oficina que son de mis épocas y saben de qué les hablo cuando menciono "Colitas". Todo este escándalo de  Aristegui me recuerda la idea de "la otra televisora", que murió cuando yo era muy joven. Eso sí, no quiero ir a trabajar mañana, la mera idea de subirme en unos tacones me da mareos y dolor. 

Dolor, dolor y curitas guardados en un archivero que no sirve de nada.

Me pondría a decorar mi oficina (como hago con todo), pero temo que en cualquier momento saldré cargando una caja de cartón con mis pertenencias.  Tal vez sea "Fatalismo", como dice mi doctora, o será dolor de la realidad, pero no puedo acostumbrarme a la idea de acostumbrarme. 

Al menos, Katniss y Peeta tienen la decencia de casarse y ser felices para siempre, cualquier otra cosa habría sido muy decepcionante.
¡Gracias!

Ahora, si me permiten, regresaré a mi nueva identidad de oficinista serio. Gracias.

Queda muy suya...

martes, 10 de marzo de 2015

Súplica

Estoy muriendo lenta, lenta y dolorosamente. Si alguien en verdad siente compasión por esta pobre desubicada, con la que sospecho que no saben qué hacer, les suplico que me den un tiro. Uno nada más, directo en la frente. O también pueden ponerme a dormir. 
Por su atención
Gracias

lunes, 2 de marzo de 2015

¿Cuál es la trampa?

Tengo una oficina... qué putas?

¡Tengo una puta oficina y no hice un carajo en todo el día!

Empiezo a creer que estoy de adorno.

¿Qué carajos hago ahí.
Muy bien, seré positiva y pensaré en cosas agradables como Vikingos. Ya lo que pase en el día será cosa de Dios.