lunes, 1 de junio de 2015

Los caminantes blancos llegaron ya

Bien, primero quisiera explicar mi larga ausencia. Vera usted, mi querido lector:

Odio mi vida.

Ya que pasamos el trago amargo de admitir esa cuestión, podemos ir con el octavo capítulo de la 5° temporada de Juego de Tronos.

Es asombroso cómo he llegado a perder todo el entusiasmo tan pronto aparece el anuncio recomendando "discreción" y comienza nuestra musiquita preferida: Tan tan taratanta tara tan tan tara tan tan tan taaaaannnnntaaataraaarara... etc.  Será porque mi vida profesional se va a pique casi tan rápida y espantosamente como la quinta temporada de GoT.  ¿Diez años de vida dedicados a algo para después cambiar de giro, empezar de cero en algo que no entiendo y no quiero conocer bajo el peligro constante de mi jefe me pegue de gritos? ¡Qué importa! Ya, que se acabe el mundo, me importa un carajo.
No obstante, debo admitir que al menos, el capítulo de ayer nos dios tres cosas que ansiábamos desde hace tiempo, aunque una de ellas no esté en los libros.

Sansa confronta a Theon por sus múltiples traiciones y la muerte de sus hermanos. ¡Vaya! Por fin hace algo esa mujer, ya saben, aparte de equivocarse continuamente al juzgar a las personas. Theon confiesa que no mató a Bran y Rickon y pensamos, "bueno, al menos la pobre ya no tendrá que tirarse de lo más alto de la torre", que es lo que yo haría si estuviera en su lugar. ¿No se casó con Ramsey dizque para buscar venganza? La verdad es que mezclar la trama de Sansa con la de Jeyne Poole ha resultado en una situación sin el menor rastro de congruencia. ¡Es horrendo!

Por otro lado, no voy a negarles que la escena de Cersei hecha un desmadre de terror, enojo, indignación y desesperación fue glorioso. El detalle de que la septa le niegue el agua y la tenga que sorber de lo que cayó al suelo fue particularmente hermoso. En el libro le niegan el sueño, pero comprendo que recurrir al agua sea más efectivo para la televisión. La visita de Pycelle nos confirma que el tío Kevan está en camino para arreglar el desmadre que hizo su sobrina. Kevan es de nuestros consentidos.

Y ya por último, (sí, vamos a saltarnos a Sam, Gilly, el asesino miniatura de Olly y Arya comenzando con su entrenamiento de ninja/ hombre sin rostro que seguramente le impedirá ser feliz con Gendry. Me deprime y angustia. Gracias.) vamos con lo mero bueno: ¡Los caminantes blancos llegaron ya, y llegaron matando sin cesar, sin cesar, sin cesar, sin cesar, los caminantes llegaron a matar! (favor de leerse con la tonada de "Los marcianos llegaron ya")

Y ahí tenemos a Jon, tratando de negociar con los salvajes, tenemos a los Thenn, a quienes han destruido de la forma más horrenda en la adaptación televisiva, qué vergüenza, y al final a Tormund,  que en una movida genial, mata al pendejo que no quería entrara en razones y después de una plática de lo más civilizada, deciden todos irse a un lugar seguro, es decir, a las tierras protegidas por el muro. Todos sabemos que en algún momento, el muro caerá y todo estarán expuestos, vendrá la larga noche, etc., pero por fin después de cinco temporadas de amenaza los vimos en acción. Tal vez el combate de Jon con un caminante (¡Tienes acero valyrio, recuerda lo que dijo Sam, tienes acero valyrio, puedes matarlo), la aparición del malévolo rey de la noche y el momento aterrador, me atrevería a decir calibre "The walking dead", donde los muertos en batalla abren los ojos azules/muertos y se levantan, compensaron, en un mínimo, el dolor y perjuicio emocional que nos ha causado  esta desastrosa temporada. No por completo, pero al menos se los contaré como premio de consolación o reintegro. Sí, la batalla es debatible, igual que  la forma de aumentar la importancia de Jon, mezclar personajes y cortar y pegar como trabajo de prepa también es altamente cuestionable, pero a estas alturas, ya cualquier cosa es buena. ¡Al menos llegaron!

¡Chan Chan!
Por el lado amable, al menos ya comprobamos que el acero valyrio sí mata a los caminantes. Ahora sólo hay que convencer a todas la casas de Poniente que entreguen la posesión más sagrada de su linaje a la Guardia... NOT!


P.S
Estaba comiendo sola, una ensalada de esas gigantescas en Plaza Satélite, para evitarle a mi madre el tener que verme en este deplorable estado de depresión maligna, cuando pensé: Olvidé a Daenerys y Tyrion. O será que no los olvidé, sólo que Dany tiene el fabuloso poder de contaminar a cualquier personaje con su molesta existencia. Sí, hasta Tyrion me cayó gordo nada más de verlo cotorrear la onda con ella. Y ya ni hablemos de Jorah. En general lo detesto, pero el Jorah televisivo se ha convertido en un tipo tristísimo, usaría la palabra "patético", si no me recordara demasiado a mi profesor de "Enseñanza de la Historia I". Ya sufro bastante como para tener que recordar cosas tan espantosas.  El punto es que alguien debería acabar con Jorah, al menos en el libro tenía la decencia de perder las ganas de vivir al saber que Daenerys se casó. Este Jorah parece mula. ¡Qué horrendo!


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