martes, 9 de junio de 2015

Ya no más

Bien, tenemos un problema... la oficina se está volviendo loca y yo quiero escapar.
Así está el asunto, la Sra. Elton es una ingeniera ambiental con una idea tan elevada de sí misma que raya en el narcisismo, sin mencionar con que sufre de severos ataques de paranoia, por lo que no descartaría el que esté almacenando una metralleta en su oficina para asesinarnos a todos cuando decida que "la conspiración" por quitarle el puesto llegue a su auge. 
Mi nuevo vecino de enfrente, que sospechosamente sabe demasiado sobre té y colecciona antigüedades, es el látigo de los de servicio social, incluyendo la jovencita de diseño a la que insulta y trae lavando su cafetera alegremente sin motivo alguna, tal vez en represalia por el romance que trae con el abogado veinte años mayor que ella que suele referirse a este respetable lugar como: "esta mamada".

Por otro lado, la Sra. Elton la trae jurada contra Mrs. Smith, la secretaria del mero jefe, que aceptémoslo, me tiene aquí a cambio de un par de favores que le hizo mi papá. No sé si seguir sintiéndome mal o revisar los anuncios clasificados para comprobar que es la única forma de que reciba ingresos. Nadie en su sano juicio le da trabajo a un historiador esforzado que está perdiendo sus poderes historiográficos de trancazo. ¿Saben que provoca la enumeración de municipios y la búsqueda de documentos legales en un alma sensible como la mía? Gastritis y depresión resistente. Estoy medicada hasta el copete (o el "pescaguapos", aunque ya me está creciendo el fleco), pero me despierto con nauseas y retortijón de estómago que sospecho son el preludio de una especie de brote psicótico que preferiría evitar a toda costa. Me aterra que un día el jefe me llame y me grite porque soy una inútil. ¡Es que no estudié leyes, ni administración pública! Ah, pero eso sí, quería desperdiciar mi juventud aprendiéndome qué Dios griego violó a qué ninfa para concebir a tal heroe que diez años después resulta que no importa tanto como pensaba la Sra. de Mito y Religión que solía ser mi ídolo. Usaba guantes, sombreros y fumaba en clase. 

(Violines)

El punto, es que ayer, por accidente, parece que cause otro round en el drama épico de la Sra. Elton vs. Sra. Smith.

Así está la cosa.  Le pregunté a la Sra. Elton si tenía unos libros que alguna vez donaron, me dijo que no y que debía haber dos ejemplares porque ella tenía el acuse de recibo que comprueba que mandaron dos. Bien, no hay pedo, me fui. Por la noche, cuando Mrs. Smith se quejaba de la maldad de la Sra. Elton yo le comentaba que había amanecido de malas porque hasta a mí me había hecho caras, y cité que hasta me había advertido que ella tenía el acuse de recibo para comprobar que habían llegado esos libros (¡como si yo los hubiera perdido, ni siquiera estaba aquí!), claro, no contaba con que la Sra. Smith levantaría el teléfono y le reclamaría que se hubiera quedado con ese papel, le pidió una copia, no se la dio, se fue a buscarla, se insultaron, la Sra. Elton le dijo "gata" según la Sra. Smith, pero la primera lo niega.

Al final, yo nomás me pregunto por qué la gente está tan enojada con el mundo.  Luego, me queda la culpa de haberle enviado una ponencia muy mala a Mrs. Boss, ella que es el único nexo que me queda con los siglos pasados. Lo intenté, les juro que lo intenté, pero estoy muerta por dentro. Como sea, envié lo que pude. Me niego a que me roben el alma. 
En noticias que no sé cómo me hacen sentir, publicarán un capítulo del que parece que fui coautora (aunque yo juro que no lo recuerdo). Digo, recuerdo haber investigado el asunto pero no sabía que sería coautora. Ahora me siento culpable pero feliz, pero culpable porque Mrs. Boss es demasiada buena conmigo y no lo merezco. Me alegro de no haberle cobrado todas las veces que iba a investigar. Es que no quería salirle cara y que ya no quisiera darme chamba.
Apenas son las diez y veinte. El señor jefe llegará en algún punto y tengo un feo presentimiento sobre la vida. ¿Y si me llama para saber qué he averiguado? En mi defensa, hace una semana no tenía la más puta idea sobre la existencia de zonas clasificadas con municipios y no sé qué más. 
Ahí voy. Total, lo peor que puede pasar es que me corran... y eso no sería tan espantoso. Al menos ya cumplí con las expectativas sociales que indican que a los treinta te pones una camisa y vas al trabajo a que destruyan tus sueños y ganas de vivir.

Les diré qué es un trabajo: el beso de los dementores.

Con su permiso, ahora iré a sentir lástima por mí misma y llorar por dentro.
Ya después me quejaré del episodio del domingo de Juego de Tronos.

*Muerto por dentro*

2 comentarios:

  1. Me acabas de quitar uno de los pretextos mas grandes de mi existencia, entiendo por tu entrada que estudiaste Historia. Yo argumentaba que mi familia no me habia dejado estudiar lo que yo deseaba (Historia) y que por ello no soy feliz profesionalmente. Amiga no se quien eres, pero para mi hoy eres un ángel que abriendo su corazón ha ayudado al mio. No se mucho de Juego de Tronos pero si quieres platicar de algun otro tema aqui me tienes.
    Un abrazo y mi agradecimiento.

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  2. Oh, vaya, señor, lamento haberle quitado esa tranquilidad, verá, no sé si sea cosa de la carrera, una incapacidad personal para moverse en el mundo real o simplemente la situación laboral en el país, pero no quisiera que la entrada se malentendiera: los años que estudié Historia, al menos los dos primeros, fueron maravillosos, pero lo que decía es que después del servicio social llegas a esa fea crisis de la mediana edad, treinta, y descubres que hay que ser adulto y escribir sobre mitos y fiestas paganas no pagará las cuentas, no sé si sea consuelo y es triste cuando uno pasa mucho tiempo trabajando en algo que finalmente la gente con la que se pasa el día considera "inútil". Le puedo comentar lo que me dijo mi asesora alguna vez: "esta carrera es autofinanciable" y desafortunadamente no puedo estar becada por mis padres para siempre. Nadie es feliz profesionalmente, creo que los abogados que veo a mi alrededor y que soñaron siempre con serlo y ahora lo son, tampoco se sienten felices con su situación laboral. Es un mal de la época, creo,..
    Le agradezco mucho el ofrecimiento, fíjese que ahora estoy con The Walking Dead y descubrí que Juego de Tronos me preparó para perder continuamente a personajes amados sin sentir nada. Creo que eso es bueno.
    Ánimo, dicen que la cosa mejora en algún punto.

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