miércoles, 9 de septiembre de 2015

Fashion police

UPDATE: La Sra. Smith volvió a la normalidad y parece que yo no tuve nada que ver. Con esa tranquilidad podemos regresar al tema que nos ocupa; El vestuario de la Sra. Elton.

Bienvenidos a su nueva sección: Eltons'watch.

El vestuario de la Sra. Elton siempre me ha causado gran pesar y preocupación. Verá usted, hablamos de una mujer bajita que parece regordeta, aunque en realidad no lo sea, aunque asumo que son los cachetes porque Dios no bendijo a todo el mundo con pómulos como los míos. Es una tristeza, pero es verdad.
Con esos antecedentes, ya se imaginará usted lo perturbador que es verla aparecer con leggings y blusas cortas y ajustadas. Es un estilo muy "señora de negocios" donde se abusa de los sacos y los tacones bajitos. ¿No hay una regla escrita donde se indique que los leggings deben usarse con una blusa suficientemente larga para tapar lo indispensable hasta la mitad del muslo? Si no la hay, debería. No hay nada peor que tener que sufrir el camel toe de una persona cuando estás atrapado frente a ella en una sala de juntas.
Otros atuendos cuestionables incluyen minifaldas chiquiteras, de esas que parece cinturón a pesar de estar hecha de lycra y vestidos de muñeca igual de cortos. ¡Santo Dios! Lo pero es cuando combina faldas cortas en 'A', con botas al estilo de la Mujer Maravilla, Super Niña o teniente Uhura. ¿Qué es esto? ¿El Planeta Vulcano?

Pero hoy, sí, así es, hoy, se ha superado a sí misma. Imagínese usted que salía alegremente a leer un poco mientras hacían la limpieza cuando me la encontré de frente y tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para combatir la sorpresa y horror que me inundaron al verla. Abrigo blanco sobre una minifalda (escondida bajo el abrigo), blusa roja y gigantescas botas negras casi hasta la rodilla, suficientemente flojas como para recordarme a las de Santa Clos.
Uh, miren, la navidad llegó temprano este año.

La saludé amablemente, por supuesto, pero el recuerdo de esas botas me perseguirá el resto del día.

En algún lugar del Polo Norte, nuestro gordito favorito se despierta consternado y le pregunta a la Sra. Clos: amor... ¿qué hiciste con mis botas?

Las tiene la Sra. Elton, Santa, ella te las robó.

Robarle a un hombre tan bondadoso y dadivoso no tiene perdón de Dios.

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