viernes, 18 de septiembre de 2015

Gasto absurdo

Nadie me comprende. Ser Café y la antíquísima dama medieval, Lilith, son mis mejores amigos de la oficina, pero no me extraña que no comprendan la emoción de sostener una antigüedad en las manos. Sí, es caro, pero no tan caro como saldría el comprar cualquier bagatela en el mercado de antigüedades de la Zona Rosa. ¡Ah, los nostálgicos incomprendidos, vengan a mí!
Creo que nadie entiende cómo funciona el comprar un collar o cualquier otro objeto antiguo, digamos, de más de 40 años de antigüedad, mínimo. En la oficina, Ser Café piensa que pude haberle puesto balatas a mi coche y Miss Lilith me llama "derrochadora". Sí, compré un collar muy caro, "Egyptian Revival", de los 20's, no de la era napoléonica, eso jamás lo hubiera podido costear, hablamos del furor posterior al descubrimiento de la tumba de Tutankhamon, o Tutankhaton, como quiera usted decirle.
Recuerdo cuando era joven, una escuincla, ahí le va...
[Sí, así es, les voy a hablar del Génesis, de ese recuerdo invaluable y cursi que ni siquiera comparto con mi psiquiatra]
Mi papá me llevó al Templo Mayor y mientras él me hablaba de orgullo nacional y racial, toqué con mis manitas las piedras carbonizadas y antiguas de lo que quedaba del poder autoritario y loco de los aztecas. Todavía tenía fleco y bigote, pero pensé: "Estoy tocando algo que ha estado aquí durante siglos, es increíble", tal vez no con esas palabras, pero la sensación de asombro y maravilla sí que las tengo muy claras.
La idea, la sola idea, de poseer algo que ha visto más décadas, más locura, más vicisitudes y más "Historia" de lo que yo jamás veré, es invaluable.  
¿Me duele gastar buena parte de mi sueldo en un collar de los locos años 20's? No. Hablamos de esa efímera época de Jazz clandestino, prohibición y en especial... descubrimientos arqueológicos. Howard Carter descubrió la tumba de Tutankhamon en 1922, lo más lógico es que la nostalgia por Egipto que surgió durante la expedición Napoleónica del siglo XIX resurgiera, claro, mezclado con la estética Art Deco y un poco de fantasía. Un cachito de tiempo donde personas sacadas de una historia de Scott Fitzgerald beben martinis y fingen no sufrir de enfermedades o tristeza. 
Nadie comprende el porqué no me importa gastar en un collar carísimo... "¿y cómo sabes que es de los 20's?", pregunta Ser Cafe. Lo sé, todo está en el color, el peso del bronce o la soldadura en la parte de atrás, tal vez el kilataje, o sea como sea que se llame la forma de marcar si se trata de plata, bronce o algo más, también se nota en los broches.
Nadie cree que sea importante, pero para mí, lo es todo.  Se trata de un objeto que sobrevivió décadas,  tal vez, casi un siglo, pasando de mano en mano, entre Guerras Mundiales y propietarios descuidados o desesperados.  Unos 90 años de haberse sometido al azar para terminar en manos e una solterona de 30 años que lo mira como si fuera su pasaje hacia la inmortalidad. "Tú sobreviviste, yo también, y cuando me haya ido, tu estarás entero".
Haciendo memoria, lo que más me atraía del Antiguo Egipto, era la noción de permanencia, que desembocaba en fórmula para la inmortalidad. ¿Puede usted diferenciar una imagen de la IV Dinastía de otra de la XVIII? Yo no, supongo que es tarea de los egiptólogos. Si usted conoce uno guapo y soltero, favor de informarlo en los comentarios. Gracias. 
Permanecer, sobrevivir, significa vivir para siempre. 

No me arrepiento.

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