lunes, 7 de septiembre de 2015

Suéter gris y collar de Catalina Howard

Ahora la Sra. Smith está sentida conmigo y me castiga con el látigo de su desprecio: ¿mi crimen? Pedirle de la manera más atenta que no me involucre en su guerra a muerte contra la Sra. Elton. La verdad es que ya estaba hasta el gorro de que me usaran como munición para tirarse la una a la otra y la semana pasada me colmaron la paciencia. Fui amable, sólo le pedí que no me pusiera en situaciones incómodas y le hice ver que la Sra. Elton le mienta la madre cuando están solas mientras que ella le responde cuando estamos todos alrededor, lo que obviamente es una terrible estrategia. Como resultado, está profundamente enojada conmigo. Yo no quiero tener problemas con nadie y esa táctica que había estado usando la Sra. Smith, para restregarle a la Sra. Elton algo  así como "mira, mira, a mí sí me quieren todo y a ti no" (como abrazarme o sacarme arrastrando para platicar cuando estoy en plena socialización con la Sra. Elton y sus becarios), me estaba sacando de quicio. Nota: odio los abrazos. Si no es tu cumpleaños y/o te estoy saludando o me estoy despidiendo, no quiero abrazarte. Saludos, cumpleaños y despedidas. ¿Quedó claro? ¡No soy un oso de peluche!
¡Ahora, yo soy la mala!
Lo peor es que me extendieron el horario y debo quedarme aquí todo el puto día. ¿Pa' qué me quieren aquí? ¡No les sirvo de nada, nomás ocupo espacio!

¿Cómo putas llegué aquí? ¿Evadí los pleitos de gallinero toda mi vida como para terminar a esta edad haciéndola de peón de las "amigas y rivales" de la oficina? ¡NO!

La parte positiva es que ya no tendré que sofocar mi reprobación al escuchar el recuento de aventuras sexuales y devaneos amorosos que mi retrógrada mentecilla no logra entender. 

Zen.

No digo que esté mal, en lo absoluto, pero realmente me consterna la idea de que alguien, quien sea, pueda cambiar de compañero de coito cada semana, o tener más de dos o tres a la vez... vaya, dos diferentes en una semana! Será que Jane Austen me jodió el cerebro, aunque no sólo es un asunto moral, también práctico. ¿Realmente es sabio compartir fluidos con más de una persona en la vida? Digo, es natural, supongo y todo lo que ustedes quieran pero a mí me suena como un proceso muy complicado y lleno de concesiones y peligros que debe ser muy desgastante física y emocionalmente como para practicarse con desconocidos o más de un sujeto a la vez. No quiero saber los detalles, en verdad. 
¿Qué somos, salvajes?

La señorita encantadora de práctica profesionales que además se destaca como bailarina de ritmos africanos en sus tiempos libres, logró  descifrar la raíz del problema entre las señoras de la oficina de forma expedita y acertada: "Lo que pasa es que las dos son muy parecidas, sólo que la Sra. Elton quiere ser una princesa y la Sra. Smith, un pirata".
Ninguna se da cuenta de parecidas que son, de ahí el choque. 

Ahora, si me permiten, debo ir a un lugar feliz en mi cabeza.

"Oh, Daryl, eres un fresco."

No hay comentarios:

Publicar un comentario