jueves, 17 de septiembre de 2015

Uñas a medio comer

Hoy, más temprano:

Yo no sé si será el zyprexa o los días de flojera, pero me siento de un buen humor extraordinario. Vaya, me levanté a las siete, fui a caminar/correrloquepude media hora, me bañé, me puse un tratamiento para largas cabelleras medievales, llené el tanque y llegué como campanita a la oficina. De hecho, hasta saludé amablemente a la Sra. Elton y no estallé en ira cuando me preguntó: "¿fumas en la mañana?" ¡A ella qué chingados le importa! ¿Acaso yo le pregunto "te untas bb cream para tener esa capa de pancake que traes en la cara o es una especie "? ¡No!


Bien, eso fue hace muchas horas. La cosa cambia a las 5:44 de la tarde.  ¡Mátame Dios!
Vestuario Eltoniano: Leggings (sí, otra vez) grises con abrigo gris, foulard amarrado como paliacate de Garibaldi color rosa y tacones azul marino. 


Yo sé, hueva.

¿Alguna otra novedad? Hmm, compré brownies de 90 calorías para ver si así dejo de comer porquerías entre comidas y dejo de engordar. La vida del oficinista. Luego preguntan que por qué somos obesos.

Está bien, todavía no llego al nivel de obesidad pero hoy en la mañana intenté entrar en unos pantalones talla 7. ¿Saben qué pasó? Entraron pero de alguna forma empujaron la grasa hacia arriba y parecía un monstruoso cupcake. 


I'll eat your soul!

(Se aleja dando tumbos el muñeco Michelin)



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