miércoles, 28 de octubre de 2015

Adiós, Peludo!

Acabo de ver una foto del cuerpo desollado y quemado de Rickon Stark...

(Pausa para tomar aire)

¿Recuerdan que considerábamos nuestra relación con Juego de Tronos como un romance que ha llegado a su fin? Bien, ver esa foto es como leer un estado de algún ex novio y pensar "¿cómo no vi que era un pendejo?"

Al parecer, Ramsay, que de alguna forma se ha convertido es un estratega con poderes y talentos sobrenaturales, encontró a Rickón, sí, lo que nadie en el norte pudo hacer, y lo desolló y quemó vivo. ¿Será posible que esto esté en los designios de George R.R. Martin? ¿Será posible que los imbéciles de D & D en verdad se estén basando en las confidencias del gordito? Caray, ya hasta se me quitaron las ganas de que salga Los vientos de invierno. Gracias, pero mejor no.

Aquí se las dejo por aquello de no sufrir sola.

     


 ¿Cómo fue que no lo vi, cómo?



lunes, 26 de octubre de 2015

So it's gonna be forever or it's gonna go down in flames

Bienvenido mi estimado, amable y guapo lector:

Como usted sabe, en este blog nos gusta quejarnos de todo. Es pues un agujero de quejas, pero también de crítica constructiva.
Algunas de las cosas que nos gusta reseñar son películas, libros, programas de televisión y en una emisión muy especial: antidepresivos.

Después de habernos vuelto resistentes al Implicane (sertralina) hoy comenzamos una nueva relación, que sin duda estará llena de novedades. Algunas personas recuerdan con nostalgia a sus ex-novios, yo recuerdo a mis ex-antidepresivos: Prozac, que fue una especie de romance de manita sudada, Lexapro, Cymbalta, Solian, Zyprexa y hasta Litio, aunque esa relación no duró.
 Hoy abrimos nuestra cajita de muestra médica no negociable y nos preguntamos qué nos deparará el destino.

Ven a mis brazos, Brintellix (10 mg.), también conocido como Vortioxetina.

Como cantaría Taylor Swift:

Nice to meet you, where you you've been?
I could show yo incredible things
Magic, madness, heaven, sin
Saw you there and I thought: Oh my god
Look at that face, you look like my next mistake

Lo que son las cosas, y yo que creí que nunca le dedicaría una canción de Taylor Swift a nadie.
La vida está llena de sorpresas.

lunes, 19 de octubre de 2015

Catálogo

Paso toda la semana picándome el ojo o inventándome cosas qué hacer... y de repente, el jueves, a las 8:20, 10 minutos antes de que me pueda ir, llega mi jefe con una de esas tareas que me tomarían seis meses para entregarse pero que quiere para el día siguiente antes de las doce. Obviamente entregué una versión corta y chafa a las doce y otra más decente, pero igual de incompleta a las siete de la noche. Está defectuosa, claro, pero ni modo. Ni siquiera salí a comer. Trabajé como posesa durante 12 horas seguidas, con tres pausas en todo el día para comprar una coca y fumar. Miss Lil tuvo la amabilidad de ir a comprarme una hamburguesa vegetariana. En uno de esos descansos, Miss Lil me acompañó a echar humo y no pude reprimirme, lo traía aucmulado. Así es, me solté a llorar. No sé qué tanto le dije, pero me abrazó. Por lo general prefiero no tocar a la gente pero supongo que sí lo necesitaba. "Nunca creí que todo saldría tan mal", me refería a mi vida, en general. Chale... es que de veras, con todo y que siempre he sido catastrófica y fatalista, no creí que me despertaría a esta edad en estas circunstancias. 

Ahora sólo espero el momento en que me restrieguen en la cara mi incompetencia. 

Pero como si el jueves y viernes no hubieran sido suficientemente malos, tuve la genial idea de irme al bazar con Mrs. Weston, Mr. Weston, Jane y Mr. Bingley.
El Sr. Weston suele ser un mueble y no me molesta... hasta ahora.

Por primera vez en 16 años, Mrs. Weston tuvo la decencia de pasar por mí en lugar de que yo tuviera que hacerla de chofer (ya saben, aquí esta su idiota pa' cuando se les ofrezca). Ahí estaba yo, quejándome en el camino sobre mi sufrimiento laboral y Mr. Weston abre la boca para soltar una barrabasada:

"Pero eres aviadora, ¿no? no haces nada".

...

[Les voy a dar un momento para que lo asimilen]

Respondí. "Ojala, así no tendría que cumplir horarios". Me ofendí mucho. ¡MUCHO! ¿Aviadora? Los aviadores sólo cobran, yo estoy aquí atorada doce horas haciendo listas gigantes de municipios, leyes y un montón de cosas más que no sabía que existían hasta que llegué aquí. Sí, hay días muertos, muchos días muertos, pero me las ingenio para llenar las horas en lo que se acuerdan de mí. 
¿La Sra. Weston y su clan jamás me van a tener un mínimo de respeto, verdad?
Me asombra la forma en que me engaño sobre la Sra. Weston.

Supongo que es la desesperación, pero ya hasta las extrañaba, toda la semana estuve contándole a Ser Café sobre mis grandes planes para ver a Jane y la Sra. Weston... todo para terminar pasándomela muy mal. Ya sin mencionar todos los comentarios molestos sobre mi forma de beber (la Sra. Weston fue feliz describiéndole a su esposo y hermana aquellos incidentes en que me tomé una botella de vino yo solita y terminé vomitando) o el discurso continuo sobre cómo voy a enfermar de cáncer y morir escupiendo sangre, o que todos los fumadores somos unos puercos que tiran sus colillas y cajetillas ("qué bueno que les va a dar cáncer", cita textual).

En cuanto llegué al bazar me separé del grupo y me fui por mi lado, me tomé una cerveza y me dediqué a comprar todo, absolutamente todo lo que me llamara la atención y luego me encontré con Jane y Mr. Bingley, que estuvieron amables y me hicieron sentir un poco mejor, aunque tampoco les importa un carajo si me caigo en una zanja, pero al menos Mr. Bingley tuvo la decencia de compartir un poco de sabiduría laboral.  Las cervezas se habían acabado, así que me tuve que aventar el camino de regreso completamente sobria.

Sí, han sido días feos.

La semana pasada, mi mamá me preguntaba si iría a nadar, cuando le dije que no, que ya me vale gorro adelantar mi camino hacia la obesidad mórbida, me salió con un: "no te des por vencida".

Ay, madre, mi autobiografía se llamara: "Cómo fue que me di por vencida y aprendí a vivir con ello", editada por Gaby Vargas con una coqueta caricatura de Maitena en la portada.

¿Qué podré hacer para mejorar el día?

Ya sé, iré a comprar ropa. De todas formas necesito sustituir las chamarras que regalé porque aceptémoslo, hay una persona que sí es talla XS en algún lugar y necesita una chamarra de borrego en la que yo ya no entro ni de chiste.  Quiero, quiero... ¿una chamarra con ribete de peluche? Sí, tal vez, este frío está muy grave. 
Podría ir a mi casa, pero creo que lo mejor es esconderle a mi madre este pobre estado en el que me encuentro, al menos hasta que el zyprexa surta su efecto mágico. Ese es el problema de la depresión; apesta. El hedor que sueltan los deprimidos resistentes se parece al de la descomposición, como ese que despedía el cadáver del pajarito bebé que me encontré la otra vez en el pasillo de la entrada. 
Era un bebé, debió haberse caído durante alguna de las lluvias. Lo quité del camino para que no lo pisarán, no sé para qué, estaba muerto y olía.

A estas alturas, ya debe haber desaparecido. 

jueves, 15 de octubre de 2015

A los 19 años


Sí, cuando tenía aproximadamente 19 años pasé por una época extraña de afición severa a Rosario Castellanos.  ¡Vamos a recordar!



Jornada de la soltera

Da vergüenza estar sola. El día entero
arde un rubor terrible en su mejilla.
(Pero la otra está eclipsada.)

La soltera se afana en quehacer de ceniza,
en labores sin mérito y sin fruto;
y a la hora en que los deudos se congregan 
alrededor del fuego, del relato,
se escucha el alarido 
de una mujer que grita en un páramo inmenso
en el que cada peña, cada tronco
carcomido de incendios, cada rama
retorcida, es un juez
o es un testigo sin misericordia

De noche la soltera
se tiende sobre un lecho de agonía.
Brota un sudor de angustia a humedecer las sábanas
y el vacío se puebla
de diálogos y hombres inventados

Y la soltera aguarda, aguarda, aguarda.

Y no puede nacer en su hijo, en sus entrañas,
y no puede morir

en su cuerpo remoto, inexplorado,
planeta que el astrónomo calcula
que existe aunque no ha visto.

Asomada a un cristal opaco la soltera
-astro extinguido-pinta con un lápiz
en sus labios la sangre que no tiene

y sonríe ante un amanecer sin nadie.


Somos Heidi

Ah, sí, la Sra. Elton trae un vestido horrendo y bastante ridículo otra vez, pero eso ya lo imaginábamos. Al ratito se pondrá un listón en sus suaves caireles y se pondrá a lavar con cuidado sus tazas de café.

La mía está puerca y no me importa.

Cuando una relación llega a su fin

Muchas veces me he preguntado el por qué las personas prefieren estar en malas relaciones en lugar de ser felices solas.  Dicen que es peor estar mal acompañado, pero creo que al fin me encontré en una situación en la que comprendo que alguien permanezca atado a una situación que no lo hace feliz, al contrario, que le causa malestar y tristeza pero que no quiere dar por terminada.

Oh, perdón, creo que lo asusté. No hablo de relaciones interpersonales, por supuesto. Me refiero a Juego de Tronos

En realidad, creo que se parece. Como todo enamoramiento tiene un periodo en el que el entusiasmo despega con lujo de intensidad. "Soy feliz por saber que existes", y de repente, todo se relaciona/refiere a ese objeto del afecto que es capaz de obrar magia y mejorar cualquier situación, por mala que sea. ¿Tesis? ¿Brotes psicóticos? ¿Ataques de pánico? ¿Depresión? ¿Medicación? ¿Entrevistas? ¿Días inciertos en un trabajo incierto del que podrían correrme en cualquier momento? ¡No importa! Vamos a repetir nuestros capítulos favoritos de las primeras tres temporadas.
Como en toda relación, dicen que el amor verdadero dura tres meses o máximo tres años. La cuarta y quinta temporada fueron "sobrellevadas", como una relación tediosa donde la emoción y admiración han muerto y sólo queda el compromiso, el afecto rancio y la costumbre.
Hasta que llegó el momento de la ruptura, ese donde la otra parte de la relación hace o dice algo imperdonable. Esa cachetada o insulto final donde se indica que no hay punto de retorno.

Supongo que al igual que muchas otras tristezas y finales en la vida, estos casos no pueden apreciarse hasta que ha pasado un tiempo prudente. No me había dado cuenta hasta hace unos días. Cuando se está atorado en el mismo lugar por casi doce horas en un lugar completamente ajeno, la hora libre que queda en el día, más o menos entre las siete treinta y ocho treinta de la mañana, se ambienta con algún aliciente para sobrevivir el día. Es así que mientras se espera a que se seque el desodorante y se prueban diferentes tallas de pantalones para ver cuáles entran y cuáles no, se pone un capítulo de alguna serie de fondo, pero ya no es Juego de Tronos.
Así es, ese ratito de paz en el que deambulamos por el cubil canino probándonos diferentes aretes o collares frente al espejo pensando "qué gorda me veo hoy", ya no incluye capítulos viejos de Juego de Tronos. Lo mismo pasa al llegar la noche, más o menos entre las diez y las once, cuando ya estamos en pijamas y recorremos la programación disponible, entonces nos encontramos con que es preferible y mucho más agradable ver capítulos repetidos de Los Simpson, Conocido Desconocido o Historias de Ultratumba que ver por segunda vez alguno de los tortuosos y feos capítulos de la cuarta y quinta temporada. 

¿Cuándo se acabó nuestro amor?

Haciendo memoria, creo que me pasó lo mismo que a muchas otras personas en el mundo: el momento en el que Ramsey le rompe el vestido a Sansa, mi relación con Juego de Tronos terminó.  Fue demasiado cruel, demasiado insultante.  En el momento no supe cuál sería el efecto a largo plazo de "Nunca doblegado, nunca roto", título que en retrospectiva, es hasta ofensivo. Intenté mantener viva la relación, hacer memoria de los momentos buenos, hacer a un lado los rencores, pero Dios sabe que soy una persona horrenda y no funcionó. Vi toda la temporada, con todo el ceremonial incluido, la copa de vino tinto y el queso azul, mis alertas y suscripciones siguen vigentes, la joyería puesta y el juramento de la Guardia de la Noche en la pared, pero cada vez se siente más ajeno, hasta desagradable. Supongo que así se siente el divorcio. Ya no hay pelea posible. 
Me desagrada.

No lo sé, no lo pude superar. Muchas gente se sintió mucho más ofendida con la escena de Jaime y Cersei en el septo o la muerte de Jon Nieve, pero supongo que para ambas situaciones fue útil haberlo leído antes. Ya me las esperaba, o será que las entendía, no lo sé. Pero la violación de Sansa... todavía no la comprendo. 

Es que, no lo entiendo. ¿Cuál era el punto? 

Ramsay dijo "Si estas esperando un final feliz, es que no has estado poniendo atención", pero creo que es obvio que se equivoca. Él sí que tiene un final feliz. Lo tiene todo.  
En este punto, supongo que lo más sano es abandonar toda esperanza: Felicidades, ganaron todos. 
Les agradeceré que me ahorren lo que sigue, prefiero no saberlo. Iré a engordar al sillón anaranjado de mi pequeña oficina y buscar algo en qué entretenerme.

Terminé La Montaña Mágica y otro libro chistoso de vampiros que no fue espectacular pero estuvo entretenido. Iré a comprar algunas carnazas veganas para mis chamacos y tal vez coma una ensalada. El sábado iré al bazar, con suerte encontraré alguna ilustración bonita para mi oficina y un collar gigantesco. Después será otra semana y otra más.

¿Marzo? No me importa. Gracias.

[Favor de insertar canción de ruptura]

Aparecen los créditos y su amable redactora se pone la chamarra y se va a comer.

Gracias.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Mi unicornio se comió mi tarea

Disculpen ustedes mi abandono, la verdad no tengo excusa. Estaba muy ocupada poniéndome gorda por estar aplastada sobre una silla giratoria de chillón color naranja todo el bendito día. 
De cualquier forma, pensé que tal vez usted, mi querido lector (es decir, Carlitos: eso si no has muerto, querido primo y futuro donador de órganos) debería saber que finalmente he sucumbido al poder de Twitter. Sí, así es, me he dado por vencida.

¡Tengo twitter!
Todavía no sé qué pensar, pero no voy a negar que es agradable seguir a un montón de gente real o imaginaria, en especial cuando me paso tantas horas viendo una pared blanca a través de la ventana. Así es, mi oficina no tiene vista privilegiada hacia el estacionamiento, pero tengo ventana, así que debo sentirme feliz. Esperen, tal vez sí es mejor. Así no me arriesgo a que esas parejitas de adolescentes concupiscentes (que piensan que pueden darle rienda suelta a sus más bajos instintos en nuestro estacionamiento, con eso de que está vacío), pasen frente a mi humilde morada laboral y me vean leyendo Vogue
Sea usted bienvenido a la nueva casa de aforismos dignos de la Beba Galván: 

@LazarinaSauce

No sé cómo diablos funcione aquello, pero si usted, mi querido lector, quiere reaparecer de entre los muertos y por casualidad resulta que tiene twitter, ya que abandonaste el blog, chamaco (Sí, te hablo a ti, Carlos), favor de indicarme cómo puedo seguirlo. Recuerde que cuando muera será usted mi heredero y si sigo comprando joyería vintage en Etsy, probablemente mis bienes serán cuantiosos para entonces.

Queda muy suya

La doña que es más dueña que doña, pero sabia como la Abuela Sauce


lunes, 12 de octubre de 2015

Todos queremos tocar el cielo

Si estoy de adorno, digamos, como resultado de un favor que ya pagó mi señor padre y no me dan absolutamente nada qué hacer, a menos claro que Mrs. Smith no tenga tiempo para comprar libros o buscar algún teléfono para que al final resulte que me slaió mal porque cometí el horrendo y craso error de no estudiar Leyes ni Relaciones Internacionales... ¿es un crimen que consuma mis horas terminando una novela o revisando la edición de octubre de Vogue?

No, yo creo que no.

Juego limpio, muchachos.

martes, 6 de octubre de 2015

El veneno de la Sra. Smith

Al parecer, mi vecino Monsieur Lepú buscaba a Ser Café y cuando fue a preguntarle a la Sra. Smith por él, le dijo que seguramente se había ido conmigo "a pasear"...

La sonrisa malévola con la que me lo informó Monsieur Lepú no me asombra para nada. Claro, se me olvida que todas las personas parecen animalitos en época de apareamiento. Bueno, les tengo una noticia: ¡Yo no! Parece increíble, lo sé, pero hay muchas formas de llenar la vida y cuando no se ha tenido gran vida romántica (cámbiele eso a "nula"), no se extraña, en consecuencia, es irrelevante. Me preocupa mucho más revisar noticias de la grabación de Juego de Tronos en España, qué me pondré mañana y terminar el libro chafa de vampiros que ya me arrepentí de haber empezado.

Es que... qué ganas de ser maliciosos.

 ¡Somos los únicos fumadores de este lugar! Y a final de cuenta, si estuviera pasando algo, que no es el caso, Mrs. Smith no tiene por qué andar esparciendo sus conclusiones imbéciles. Para esto, han de saber que Mrs. Smith le ha tirado las bombachas a todos y cada uno de los integrantes masculinos de este lugar, y todos y cada uno, (en verdad, todos, el de internet, Ser Café, Mr. Abogado Hampón, Monsieur Lepú y el amigo de Miss Lil) han pasado de largo. ¿Es mi culpa?  ¿Chingada madre, todo es fornicación?

¡¡Concupiscencia y fornicación!!

Creo que ya hasta Ser Café notó que hay rumores sobre nuestras inocentes personas. Lo peor de todos es que es conocida la traumática experiencia de Ser Café con Miss Woodhouse, lo que significa que esas miraditas que me echan van encaminadas a la ofensiva noción que va más o menos así, "a ver si lo consuelas"... ¿Y yo por qué? Yo no soy su tipo y él no es el mío. ¿Bateadora emergente? ¡Ja!  Sí, cómo no reinita, ¿y tu nieve?
Hay veces en que me gustaría cachetear a la Sra. Smith, pero me aguantaré. 

Sólo tomaré mi café y contaré los minutos hasta que pueda irme a casa. 

Lo que me faltaba, no sólo se comen mi alma y no me pagan (no me han pagado este mes, por alguna razón mi pago no salió con todos los demás), ahora también me meten en chismes. 

¿Yo qué chingados hice?

viernes, 2 de octubre de 2015

El síndrome del oso

Oh Dios. Mi vecino de oficina de repente pone música en las tardes cuando no hay nadie. ¿Julio Iglesias? Señor, si en algo te he ofendido con el castigo me sales debiendo.  Ahora me tocó una canción ochentera que dice algo sobre un acosador, de repente cruza a mi oficina a cantar una estrofa y se me acerca demasiado. Esos momentos en los que por cortesía debo olvidar que soy una persona que aprecia enormemente su espacio vital. "Está usted demasiado cerca de mi cara, Señor, le suplico que se retire ahora, antes de terminar la estrofa o me veré obligada a atacarlo con mi taza de café, lo que me dolería enormemente porque tiene un coqueto lobo huargo que está difícil de conseguir".

Hace un par de semanas Ser Café me preguntó si le tengo fobia a que me toque. No se lo pude negar. Cuando le pregunté cómo lo notó —recordemos que por aquí todo mundo me abraza en exceso— dijo que me pongo tiesa cuando me abrazan. ¿O sea que fue tema de conversación de oficina cuando llegué? Oh sí, a Miss. A. Elliot no le gusta que la toquen. Es verdad y no me avergüenzo de eso.
Lo difícil es que la Sra. Smith me trata como si fuera un osito cariñosito abrazable. Creo que ese es un problema de las personas que aman los peluches, se vuelven aficionadas a abrazar. 

Yo nunca fui fan de los muñecos de peluche. Tuve uno, Charlie y lo utilizaba para esconder cosas. Tenía un hoyo en la parte de atrás de la cabeza donde podía meter dinero y demás porquerías. ¡No lo abrazaba! Abrazo a mis perros, a mi hermana y a mí mamá, a veces como parte del saludo, pero no por deporte. 
¡Espacio vital, deténgase!

Lars me entiende. Busqué la escena pero no lo encontré. Para más información véase Lars and the real girl

jueves, 1 de octubre de 2015

Los galanes fantasmas

Soñé con Rasputin pasado por cloro, que empiezo a sospechar que para mi desgracia pasará a la historia como el Mr. Tilney que nunca fue. Será que mi vecino de oficina, Monsieur Pierre, me estuvo preguntando por la noche sobre mis galanes. ¿Galanes? No tengo. Por supuesto me salí por la tangente y le dije que estaba en una relación comprometida y monógama con Daryl Dixon, de The Walking Dead, que es cierto, pero al parecer le sorprendió mucho. ¿Qué, una ñoña con coronas no puede sentir debilidad por los tipos hoscos de buen corazón? Debido a mi buena relación, tal vez me atrevería a decir amistad, con Ser Café, la gente asume que pasa algo entre nosotros. Les diré qué pasa, se llama complicidad de fumadores que odian a la Sra. Elton y tienen muchas cosas en común, pero entiendo que hayan llegado a esa conclusión al no saber lo trastocado que ha quedado  el caballero por Miss Woodhouse, la señorita de prácticas profesionales a quien ama con todo su legal corazón y que desafortunadamente respondió con silencio a sus efusivas declaraciones amorosas después de varios meses de relación secreta. Miss Emma de repente desapareció y ni se despidió.  Supongo que es una prerrogativa de las rubias elegantes y caribeñas. Hasta a mí me regresó las cajitas de té que le había regalado cuando llegó y descubrí que también era lectora de Jane Austen.  Al parecer, Ser Café quedó tan devastado por la ruptura que ha recurrido a ayuda psicológica para ponerse en dos pies otra vez. Eso no lo tienen que saber nadie y de mi parte, no diré nada. Aunque no lo crean, esta chismosa empedernida le tiene mucho respecto a los secretos que se le confían, aunque técnicamente me haya enterado por Mr. Abogado Hampón.  Yo no le digo nada, él no me dice nada y sufre en silencio mientras fumamos y criticamos el vestuario de la Sra. Elton. 
¿A eso venía la pregunta? Tal vez yo leo demasiadas intenciones secretas en las cosas, pero si hay tantos chismes sobre todo mundo, no me extrañaría que ya hubieran inventado algo de mí. Yo, que soy un pan de Dios, aunque a últimas fechas he optado por regodearme en mi egoísmo. No sé si les he contado, pero de todo lo que me han dicho a lo largo de mis treinta años de vida, hay dos cosas que me han dolido extraordinariamente, cuando me dijeron "eres una víbora que destruiste..." etc., y "eres la persona más egoísta del mundo". Ambos, extrañamente, de las mujeres que más he querido en mi vida, en el sentido no-lésbico, obviamente, una es mi madre. Por más conveniente que me resultaría cambiarme de bando, el corsé se me revienta cada vez que Richard Wolsley salva a un desprotegido o Daryl Dixon dispara una flecha. La química es cabrona, como diría Mrs. Pills. 

Como sufrir no le gusta a nadie, aunque yo tenga ciertos antecedentes y rasgos masoquistas que combato con zyprexa, me di a la tarea de abrazar esos horrendos defectos y debilidades y bordármelos como emblema. Sí, soy una víbora y una egoísta, si me quiero poner a dibujar en horas de trabajo lo haré y háganle como quieran. Si quiero beber whisky por las noches en compañía de las estrellas y Fortunato en la terraza, lo haré. No es propio y no es femenino. Me vale madres. Cinismo. ¿Soy la recomendada y no sirvo para un carajo? Bien, tengo una novela que leer.  Como diría Tyrion Lannister: 

"Nunca olvides qué eres, porque desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y así nadie podrá usarlo para herirte." 

Con esa premisa, puedo hacer lo que se me hinche un huevo y pensar sólo en mí. Yo, yo, yo. Yo quiero ponerme a leer, yo quiero hacer lo que quiero hacer, yo soy historiadora y no dejaré de serlo. Me piden cosas completamente foráneas para mí, pero de todos modos  las entrego. Estamos tablas.
Tal vez por esa bella y perfectamente saludable estrategia militar, mato las horas de la tarde haciendo cualquier cosa. Hasta que Monsieur Pierre sale con esas preguntas y me desconcierta toda.
¿Galanes? No. Soy una solterona consumada.
"Úsalo como armadura". No confío en ese señor, me pregunta demasiado por mi papá. Por un brvee momento hasta sospecho que me invitó a comer, bueno, me dijo que saliéramos a comer, no sé si en el sentido de salgamos a cotorrear la onda o si refería a una "date". Por las cochinas dudas me hice pendeja. Sé perfectamente que si siquiera siendo Jimenita, la del archivo, me tratarían igual que tratan a los de servicio social. No tendría mis actuales privilegios. ¿Caería? No.  Si creen que hablándome bonito y/o invitándome a comer van a conseguir algo de mí, como pueden ser relaciones sociales completamente encaminadas a ponerme en la charola de "mujeres casables/cazables" apropiadas para establecer un hogar más por conexiones profesionales que por mis numerosas gracias, están equivocados. Estoy bien sola, gracias por participar.

Habrá sido eso o algún tipo de manipulación extraña de mi subconsciente, pero soñé que me encontraba en un escenario desconocido con el  Mr. Tilney que nunca fue y me escribía su teléfono en alguna hojita que al llegar a mi casa descubría que ya no tenía nada. El tren que se fue, o alguna metáfora similar.

Apenas son las 11: 39. Espero que paguen hoy. La réplica de una tiara usada por Natalie Dormer como Ana Bolena en The Tudors, no se va a pagar sola.

Update: Habla mi jefe para decirme que hubo un error administrativo y mi pago (nomás el mío) se retrasó unos días más, quién sabe cuántos.

Chale...