jueves, 15 de octubre de 2015

A los 19 años


Sí, cuando tenía aproximadamente 19 años pasé por una época extraña de afición severa a Rosario Castellanos.  ¡Vamos a recordar!



Jornada de la soltera

Da vergüenza estar sola. El día entero
arde un rubor terrible en su mejilla.
(Pero la otra está eclipsada.)

La soltera se afana en quehacer de ceniza,
en labores sin mérito y sin fruto;
y a la hora en que los deudos se congregan 
alrededor del fuego, del relato,
se escucha el alarido 
de una mujer que grita en un páramo inmenso
en el que cada peña, cada tronco
carcomido de incendios, cada rama
retorcida, es un juez
o es un testigo sin misericordia

De noche la soltera
se tiende sobre un lecho de agonía.
Brota un sudor de angustia a humedecer las sábanas
y el vacío se puebla
de diálogos y hombres inventados

Y la soltera aguarda, aguarda, aguarda.

Y no puede nacer en su hijo, en sus entrañas,
y no puede morir

en su cuerpo remoto, inexplorado,
planeta que el astrónomo calcula
que existe aunque no ha visto.

Asomada a un cristal opaco la soltera
-astro extinguido-pinta con un lápiz
en sus labios la sangre que no tiene

y sonríe ante un amanecer sin nadie.


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