jueves, 15 de octubre de 2015

Cuando una relación llega a su fin

Muchas veces me he preguntado el por qué las personas prefieren estar en malas relaciones en lugar de ser felices solas.  Dicen que es peor estar mal acompañado, pero creo que al fin me encontré en una situación en la que comprendo que alguien permanezca atado a una situación que no lo hace feliz, al contrario, que le causa malestar y tristeza pero que no quiere dar por terminada.

Oh, perdón, creo que lo asusté. No hablo de relaciones interpersonales, por supuesto. Me refiero a Juego de Tronos

En realidad, creo que se parece. Como todo enamoramiento tiene un periodo en el que el entusiasmo despega con lujo de intensidad. "Soy feliz por saber que existes", y de repente, todo se relaciona/refiere a ese objeto del afecto que es capaz de obrar magia y mejorar cualquier situación, por mala que sea. ¿Tesis? ¿Brotes psicóticos? ¿Ataques de pánico? ¿Depresión? ¿Medicación? ¿Entrevistas? ¿Días inciertos en un trabajo incierto del que podrían correrme en cualquier momento? ¡No importa! Vamos a repetir nuestros capítulos favoritos de las primeras tres temporadas.
Como en toda relación, dicen que el amor verdadero dura tres meses o máximo tres años. La cuarta y quinta temporada fueron "sobrellevadas", como una relación tediosa donde la emoción y admiración han muerto y sólo queda el compromiso, el afecto rancio y la costumbre.
Hasta que llegó el momento de la ruptura, ese donde la otra parte de la relación hace o dice algo imperdonable. Esa cachetada o insulto final donde se indica que no hay punto de retorno.

Supongo que al igual que muchas otras tristezas y finales en la vida, estos casos no pueden apreciarse hasta que ha pasado un tiempo prudente. No me había dado cuenta hasta hace unos días. Cuando se está atorado en el mismo lugar por casi doce horas en un lugar completamente ajeno, la hora libre que queda en el día, más o menos entre las siete treinta y ocho treinta de la mañana, se ambienta con algún aliciente para sobrevivir el día. Es así que mientras se espera a que se seque el desodorante y se prueban diferentes tallas de pantalones para ver cuáles entran y cuáles no, se pone un capítulo de alguna serie de fondo, pero ya no es Juego de Tronos.
Así es, ese ratito de paz en el que deambulamos por el cubil canino probándonos diferentes aretes o collares frente al espejo pensando "qué gorda me veo hoy", ya no incluye capítulos viejos de Juego de Tronos. Lo mismo pasa al llegar la noche, más o menos entre las diez y las once, cuando ya estamos en pijamas y recorremos la programación disponible, entonces nos encontramos con que es preferible y mucho más agradable ver capítulos repetidos de Los Simpson, Conocido Desconocido o Historias de Ultratumba que ver por segunda vez alguno de los tortuosos y feos capítulos de la cuarta y quinta temporada. 

¿Cuándo se acabó nuestro amor?

Haciendo memoria, creo que me pasó lo mismo que a muchas otras personas en el mundo: el momento en el que Ramsey le rompe el vestido a Sansa, mi relación con Juego de Tronos terminó.  Fue demasiado cruel, demasiado insultante.  En el momento no supe cuál sería el efecto a largo plazo de "Nunca doblegado, nunca roto", título que en retrospectiva, es hasta ofensivo. Intenté mantener viva la relación, hacer memoria de los momentos buenos, hacer a un lado los rencores, pero Dios sabe que soy una persona horrenda y no funcionó. Vi toda la temporada, con todo el ceremonial incluido, la copa de vino tinto y el queso azul, mis alertas y suscripciones siguen vigentes, la joyería puesta y el juramento de la Guardia de la Noche en la pared, pero cada vez se siente más ajeno, hasta desagradable. Supongo que así se siente el divorcio. Ya no hay pelea posible. 
Me desagrada.

No lo sé, no lo pude superar. Muchas gente se sintió mucho más ofendida con la escena de Jaime y Cersei en el septo o la muerte de Jon Nieve, pero supongo que para ambas situaciones fue útil haberlo leído antes. Ya me las esperaba, o será que las entendía, no lo sé. Pero la violación de Sansa... todavía no la comprendo. 

Es que, no lo entiendo. ¿Cuál era el punto? 

Ramsay dijo "Si estas esperando un final feliz, es que no has estado poniendo atención", pero creo que es obvio que se equivoca. Él sí que tiene un final feliz. Lo tiene todo.  
En este punto, supongo que lo más sano es abandonar toda esperanza: Felicidades, ganaron todos. 
Les agradeceré que me ahorren lo que sigue, prefiero no saberlo. Iré a engordar al sillón anaranjado de mi pequeña oficina y buscar algo en qué entretenerme.

Terminé La Montaña Mágica y otro libro chistoso de vampiros que no fue espectacular pero estuvo entretenido. Iré a comprar algunas carnazas veganas para mis chamacos y tal vez coma una ensalada. El sábado iré al bazar, con suerte encontraré alguna ilustración bonita para mi oficina y un collar gigantesco. Después será otra semana y otra más.

¿Marzo? No me importa. Gracias.

[Favor de insertar canción de ruptura]

Aparecen los créditos y su amable redactora se pone la chamarra y se va a comer.

Gracias.

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