jueves, 1 de octubre de 2015

Los galanes fantasmas

Soñé con Rasputin pasado por cloro, que empiezo a sospechar que para mi desgracia pasará a la historia como el Mr. Tilney que nunca fue. Será que mi vecino de oficina, Monsieur Pierre, me estuvo preguntando por la noche sobre mis galanes. ¿Galanes? No tengo. Por supuesto me salí por la tangente y le dije que estaba en una relación comprometida y monógama con Daryl Dixon, de The Walking Dead, que es cierto, pero al parecer le sorprendió mucho. ¿Qué, una ñoña con coronas no puede sentir debilidad por los tipos hoscos de buen corazón? Debido a mi buena relación, tal vez me atrevería a decir amistad, con Ser Café, la gente asume que pasa algo entre nosotros. Les diré qué pasa, se llama complicidad de fumadores que odian a la Sra. Elton y tienen muchas cosas en común, pero entiendo que hayan llegado a esa conclusión al no saber lo trastocado que ha quedado  el caballero por Miss Woodhouse, la señorita de prácticas profesionales a quien ama con todo su legal corazón y que desafortunadamente respondió con silencio a sus efusivas declaraciones amorosas después de varios meses de relación secreta. Miss Emma de repente desapareció y ni se despidió.  Supongo que es una prerrogativa de las rubias elegantes y caribeñas. Hasta a mí me regresó las cajitas de té que le había regalado cuando llegó y descubrí que también era lectora de Jane Austen.  Al parecer, Ser Café quedó tan devastado por la ruptura que ha recurrido a ayuda psicológica para ponerse en dos pies otra vez. Eso no lo tienen que saber nadie y de mi parte, no diré nada. Aunque no lo crean, esta chismosa empedernida le tiene mucho respecto a los secretos que se le confían, aunque técnicamente me haya enterado por Mr. Abogado Hampón.  Yo no le digo nada, él no me dice nada y sufre en silencio mientras fumamos y criticamos el vestuario de la Sra. Elton. 
¿A eso venía la pregunta? Tal vez yo leo demasiadas intenciones secretas en las cosas, pero si hay tantos chismes sobre todo mundo, no me extrañaría que ya hubieran inventado algo de mí. Yo, que soy un pan de Dios, aunque a últimas fechas he optado por regodearme en mi egoísmo. No sé si les he contado, pero de todo lo que me han dicho a lo largo de mis treinta años de vida, hay dos cosas que me han dolido extraordinariamente, cuando me dijeron "eres una víbora que destruiste..." etc., y "eres la persona más egoísta del mundo". Ambos, extrañamente, de las mujeres que más he querido en mi vida, en el sentido no-lésbico, obviamente, una es mi madre. Por más conveniente que me resultaría cambiarme de bando, el corsé se me revienta cada vez que Richard Wolsley salva a un desprotegido o Daryl Dixon dispara una flecha. La química es cabrona, como diría Mrs. Pills. 

Como sufrir no le gusta a nadie, aunque yo tenga ciertos antecedentes y rasgos masoquistas que combato con zyprexa, me di a la tarea de abrazar esos horrendos defectos y debilidades y bordármelos como emblema. Sí, soy una víbora y una egoísta, si me quiero poner a dibujar en horas de trabajo lo haré y háganle como quieran. Si quiero beber whisky por las noches en compañía de las estrellas y Fortunato en la terraza, lo haré. No es propio y no es femenino. Me vale madres. Cinismo. ¿Soy la recomendada y no sirvo para un carajo? Bien, tengo una novela que leer.  Como diría Tyrion Lannister: 

"Nunca olvides qué eres, porque desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y así nadie podrá usarlo para herirte." 

Con esa premisa, puedo hacer lo que se me hinche un huevo y pensar sólo en mí. Yo, yo, yo. Yo quiero ponerme a leer, yo quiero hacer lo que quiero hacer, yo soy historiadora y no dejaré de serlo. Me piden cosas completamente foráneas para mí, pero de todos modos  las entrego. Estamos tablas.
Tal vez por esa bella y perfectamente saludable estrategia militar, mato las horas de la tarde haciendo cualquier cosa. Hasta que Monsieur Pierre sale con esas preguntas y me desconcierta toda.
¿Galanes? No. Soy una solterona consumada.
"Úsalo como armadura". No confío en ese señor, me pregunta demasiado por mi papá. Por un brvee momento hasta sospecho que me invitó a comer, bueno, me dijo que saliéramos a comer, no sé si en el sentido de salgamos a cotorrear la onda o si refería a una "date". Por las cochinas dudas me hice pendeja. Sé perfectamente que si siquiera siendo Jimenita, la del archivo, me tratarían igual que tratan a los de servicio social. No tendría mis actuales privilegios. ¿Caería? No.  Si creen que hablándome bonito y/o invitándome a comer van a conseguir algo de mí, como pueden ser relaciones sociales completamente encaminadas a ponerme en la charola de "mujeres casables/cazables" apropiadas para establecer un hogar más por conexiones profesionales que por mis numerosas gracias, están equivocados. Estoy bien sola, gracias por participar.

Habrá sido eso o algún tipo de manipulación extraña de mi subconsciente, pero soñé que me encontraba en un escenario desconocido con el  Mr. Tilney que nunca fue y me escribía su teléfono en alguna hojita que al llegar a mi casa descubría que ya no tenía nada. El tren que se fue, o alguna metáfora similar.

Apenas son las 11: 39. Espero que paguen hoy. La réplica de una tiara usada por Natalie Dormer como Ana Bolena en The Tudors, no se va a pagar sola.

Update: Habla mi jefe para decirme que hubo un error administrativo y mi pago (nomás el mío) se retrasó unos días más, quién sabe cuántos.

Chale...

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