miércoles, 14 de octubre de 2015

Mi unicornio se comió mi tarea

Disculpen ustedes mi abandono, la verdad no tengo excusa. Estaba muy ocupada poniéndome gorda por estar aplastada sobre una silla giratoria de chillón color naranja todo el bendito día. 
De cualquier forma, pensé que tal vez usted, mi querido lector (es decir, Carlitos: eso si no has muerto, querido primo y futuro donador de órganos) debería saber que finalmente he sucumbido al poder de Twitter. Sí, así es, me he dado por vencida.

¡Tengo twitter!
Todavía no sé qué pensar, pero no voy a negar que es agradable seguir a un montón de gente real o imaginaria, en especial cuando me paso tantas horas viendo una pared blanca a través de la ventana. Así es, mi oficina no tiene vista privilegiada hacia el estacionamiento, pero tengo ventana, así que debo sentirme feliz. Esperen, tal vez sí es mejor. Así no me arriesgo a que esas parejitas de adolescentes concupiscentes (que piensan que pueden darle rienda suelta a sus más bajos instintos en nuestro estacionamiento, con eso de que está vacío), pasen frente a mi humilde morada laboral y me vean leyendo Vogue
Sea usted bienvenido a la nueva casa de aforismos dignos de la Beba Galván: 

@LazarinaSauce

No sé cómo diablos funcione aquello, pero si usted, mi querido lector, quiere reaparecer de entre los muertos y por casualidad resulta que tiene twitter, ya que abandonaste el blog, chamaco (Sí, te hablo a ti, Carlos), favor de indicarme cómo puedo seguirlo. Recuerde que cuando muera será usted mi heredero y si sigo comprando joyería vintage en Etsy, probablemente mis bienes serán cuantiosos para entonces.

Queda muy suya

La doña que es más dueña que doña, pero sabia como la Abuela Sauce


No hay comentarios:

Publicar un comentario