miércoles, 18 de noviembre de 2015

Días

Ayer me enteré que con el cambio de rector, lo más probable es que mi jefe prefiera irse en diciembre, lo que significa que se irían al menos tres o cuatro de los suyos con él... ergo, me iría yo también.
La verdad me angustia el desempleo, claro, ¿a quién no? Pero también admito que la idea de sólo estar un mes más por aquí me animó enormemente. No sé cuál es el problema, a veces creo que el problema está en mí. No, corrijo, estoy plenamente segura y consciente de que la del problema soy yo. No nací con el talento o habilidad para ser feliz. Estoy rota y eso es todo. 

Por el momento, haré todo lo posible por llenar el día de alguna u otra forma, lo que sea, para mantenerme ocupada hasta que se acabe esto. No creo que nada mejore, en todo caso empeorará, dudo mucho que el siguiente jefe me mantenga en el lugar de "la consentida", con instrucciones precisas de no molestarme. No, sé lo que pasaría, comenzaría la estrategia de desgaste hasta hacerme renunciar. Ya con un año de este lugar en el curriculum, tal vez, sólo tal vez, tenga una oportunidad en alguna otra parte, la que sea. No sé qué hacer, ya no sé qué se supone que sé hacer. No sé si la maestría sea una opción, que consideré por desesperación, la verdad es que me siento muy incapaz y no hallo qué hacer conmigo misma.

Por el momento pensaré: un mes más, sólo uno.

Ya después que sea lo que Dios quiera. 

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