lunes, 9 de noviembre de 2015

Metaleros

Desde que llegué Mrs. Smith me trató con una consideración locamente especial, claro, en el fondo sospechaba que tenía la intención de sacarme algo, como suele suceder, pero hasta la fecha no me había sentido más allá de ligeramente incómoda por su afición a abrazarme y maullar como gato mientras se me me restriega. Molesto, sí, pero siendo la mejor amiga de mi jefe (secretario del jefe-jefe, pero jefe directo, pues) supuse que tenía que irme con cuidado, recordemos que me tienen aquí como un favor que se han cobrado con creces. 
Se portaba bien y tenía miles de historias trágicas de su infancia, fotos de su bebé de cinco años y algunas historias sobre cómo no tiene tele porque la empeñó para comprarle zapatos a su hijo. Se me hacía una jovencita desafortunada que había tomado malas decisiones pero intentaba corregir su vida. Como la imbécil que soy, le presté $2,000 pesos para la colegiatura de su hijo. 

Adelante, este es el momento en que puede llamarme "imbécil" abiertamente, mi querido lector. Vamos, hágalo, yo lo hago. 

La semana pasada descubrí que Miss Lil se irá, lo que para serles opuestos me dolió hasta el tuétano, era la única amiga que tengo, aparte de Ser Café, aunque ya sabemos que la Sra. Smith adora inventar que ando con él nomás porque salimos a fumar unas dos veces al día y tiene una extraña afición por despeinarme y ver qué cara pongo.  Miss Lil se irá. Hacía una semanas noté que su relación con Mrs. Smith se había deteriorado asombrosamente, considerando que al principio Mrs. Smith se la vivía colgada de ella más que nada porque Miss Lil es cantante de una banda de metal y Mrs. Smith se considera la metalera más consumada que existe. Un mundo que no comprendo ni quiero comprender, aunque debo admitir que me impresionó la música de Miss Lil, para ser una persona que no escucha metal en ninguna de sus formas, me parece que es muy buena y disfruté sus canciones A todo esto, tanto el mejor amigo como el novio de Miss Lil son metaleros de cabellos largos y actitud ruda. Supuse que parte del desagrado de Miss Lil por Mrs. Smith se había originado en la forma abrasiva y descarada en la que le coquetea a los dos, amigo y novio por igual, aunque para ser honestos, Mrs. Smith es el tipo de persona que de acuerdo con la información proporcionada por ella, se ha acostado con dos personas distintas en una sola semana, uno que ya ni siquiera era su novio y otro desconocido que encontró en un bar.
Pero vamos a hacer a un lado mis prejuicios. 

Mi completo desagrado por Mrs. Smith se materializó en una de esas ocasiones en que la hijita de cinco años de unos de los jefes de unidad que me visita cuando no hay clases porque mi oficina es un lugar divertido lleno de juguetes y expresión libre y creativa para niños. La pequeña daba cueltas en el sillón giratorio y Mrs. Smith se puso mamona, bajo pretexto de "yo sí soy madre" se puso a regañar a la niña y a coartarle todo movimiento. "Quédate quietecita", "no hagas eso", "no toque eso".  Le respondí y por primera vez le solté toda mi retahíla sobre la represión y la injusticia de sofocar a los niños para ahorrarse desórdenes. Total, si quiero construir un puto fuerte con mis sillas de mi oficina la que lo voy a arreglar soy yo. Y si algo se jode, que me lo cobren. ¿A ella qué chingados le importa? Y si me rompe algo, mi maceta o mi muñequita de Cersei: ¡Son míos! No son de la universidad. Un descaro considerando que la mujer tuvo un hijo a los 17 años y se lo dejó aventado a su suegra, no vive con el y se la vive quejándose de lo mucho que le cuesta.
Desde entonces decidí poner distancia entre Mrs. Smith y yo, lo que ella concluyó que se debía a que me entiendo mucho mejor con Miss Lil. Otro problema fue cuando me harté de que me usara para fastidiar a la Sra. Elton.

Le cuento, estaba en los sillones teniendo una plática cordial con la Sra. Elton y sus becarios, sus minions, como me gusta llamarles, cuando apareció la Sra. Smith y me sacó arrastrando de la conversación. Yo intenté ser cortés e incluirla en la conversación, pero ella insistía en ser pelada. ¿Saben qué me saca de quicio? Que no me escuchen cuando digo : "No". Quería que fuéramos a no sé donde y le dije, "estoy platicando, ahorita te veo" pero de la forma más pelada me sacó jalándome del brazo y me metió a un cubículo donde la Sra. Elton pudiera oír nuestra conversación. Me encanta cuando me tratan como su pendeja. Me sentí parte de un numerito ridículo e infantil, sin mencionar que no tenía interés en escuchar sus aventuras sexuales". Me molesté mucho y me quejé con Ser Café esta tarde, mientras echábamos humo como buenos compañeros de vicio en un lugar donde todo el mundo es tan limpio y saludable. 
Esa tarde, en mi oficina, hablé seriamente con ella y le dije que no me podía poner en medio de su pelea con la Sra. Elton porque yo no quiero problemas con nadie. Se ofendió, pero creí que lo habría entendido. 
Error. La Sra. Smith se empezó a portar estúpidamente molesta. A tratarme como "licenciada" y no dirigirme la palabra. Me valió verga porque tengo cosas más importante en qué pensar, como por ejemplo: ¿dónde está Gendry? 

[Nota: Por ahí leí que tal vez lo traigan para una pinche escena de la 6° temporada donde los Tyrell lo usarán como prueba de que los hijos de Cersei no son del rey Robert pero ya no quiero ilusionarme para que me terminen rompiendo el corazón como hicieron durante toda la 5° temporada] 

Se le pasó y yo me sentía culpable por evitar su compañía. "Tal vez soy muy dura con ella" Ya saben, con eso de que yo soy una mocha consumada que morirá con una corona de flores sobre la cabeza. "Es joven e inapropiada", pensé. Cuando empezó a soltar los comentarios sobre Ser Café y yo me sentí peor por él que por mí, todos sabemos que el pobre hombre terminó en terapia cuando la rubia que en sus tiempos libres practica equitación y danzas africanas le rompió el corazón después de seis meses de relación, pero otra vez la disculpé pensando que estaba celosa porque ella misma me confesó que le gustó un tiempo y él no le hizo caso. (¿Quién no le gusta a esa mujer?) La disculpé.
Una tarde de hamburguesas, en la que no invitó a Miss Lil a propósito para poder hacerme un drama del porqué "ya no la quiero", le solté algo tranquilizador para que me dejara en paz y seguí bebiendo mi cerveza.

Supuse que todo habría quedado ahí.

Pasaron los meses.

Hasta el sábado. Después de hablar por teléfono con Miss Lil como una hora y quejarme de los arrumacos desagradables de gato que me empiezan a sacar de quicio, Miss Lil me confesó algo.
Cuando ella acaba de llegar, la Sra. Smith le contó que yo era una doble cara y una hipócrita que me había ido a quejar de ella con el jefe a sus espaldas, y qué claro, qué se podía esperar de mí, si estaba aquí por influencias y siempre lo había tenido todo, que no había tenido que trabajar y salir adelante sola, como ella, que hasta era mamá... yadah yadah.

"No había querido decírtelo para no hacerte sentir mal, estaba esperando el momento adecuado, mejor no te confíes".

Ahora, quisiera aclarar algo sobre lo que me acusa Mrs. Smith: ¡Eso nunca pasó! Jamás, jamás en mi puta vida  me he sentado más de cinco minutos en la oficina de mi jefe, y eso para que me pase formatos de oficios o me entregue listas de libros revisadas. ¡Eso jamás pasó! ¿Acaso soy una verdulera chillona para ir a molestar a mi jefe que seguramente tiene cosas más importantes qué hacer cuando el sueño del oficinista es que NUNCA te llamen a la oficina del jefe? 

¿De dónde putas sacó una mentira semejante? Ni siquiera he hablado con él de gran cosa aparte de cómo estuvieron las vacaciones y por qué se retrasó mi pago.

Al parecer lo que pasó fue que mi jefe y Ser Café hablaban de la pelea entre Mrs. Elton y Mrs. Smith y Ser Café comentó que hasta yo estaba harta de que me usaran para molestarse entre sí. Oh sorpresa, Mrs. Smith estaba escuchando y decidió inventarse un cuento chino que difundir. 

Cuando colgué el teléfono pensé: ¿Cuánto voy a aguantar?
No sólo porque mi super investigación del agua en la Zona Metropolitana que en un ataque de iniciativa le pedí permiso a mi mero jefe para hacer  terminó como papel de borrador después de entregarla, o porque Pepe Lepú adore poner en evidencia mi ignorancia sobre administración pública haciéndome preguntas todo el pinche día, a veces frente a sus becarios sabiendo que no tengo la menor puta idea de quién dejó una secretaría para irse a una comisión y concluir con "uy, mujer, estás peor que mis alumnos". El mismo hombre que dice que si fuera jefe los correría a todos, menos a mí "por obvias razones", aunque todas las tardes me pregunte qué traigo de chamba, si ya le agarré el gusto al tema de la administración pública o qué proyectos tengo dentro del Centro. 

En marzo cumpliré un año. Tomando letras como antecedente, puedo decir que tal vez, con ayuda de zyprexa, lágrimas y un poco de Dr. Feelgood nocturno, tengo oportunidad de aguantar hasta dos años. Si tengo muchas suerte y me aplico al consumo de tabaco, puedo aspirar a una falla cardiaca antes de los 35, ya no falta mucho, porque la verdad es que estoy atrapada y no tengo a dónde ir. 

Es que no tengo a dónde ir.

Disculpe la entrada quejumbrosa, pero se lo tenía que contar a alguien y en este lugar nada es seguro. Las paredes oyen... literamente, estos está hecho de cartón pegado con resistol y todo se oye. Además, no tengo amigos a quienes les importe. Ya ven lo divertidos que se la pasaron los Weston cuando me quejaba de los chismes que corren sobre mi inocente amistad con Ser Café. Gracias, para que se diviertan a mis costillas ya tengo a toda esta gente. 

En la siguiente entrada les pondré algo bonito como premio.


P. S
Ah, y como si no fuera suficiente, hoy descubrí que Mrs. Smith ahora sí se pasó de la raya: me robó a doña Yola. Verán, la señora que hace la limpieza en mi oficina se llama Yolanda y desde que vio las fotos de mis perritos nos pusimos a platicar y me enseñó las fotos de los suyos. A diferencia de muchos imbéciles, ella los recogió de la calle y los esterilizó luego luego, sí, lo que nos prueba que la sensibilidad y el sentido común no tienen nada que ver con cuánto ganes. Su cachorrita había estado durmiendo en una caja de cartón con un suéter mientras se recuperaba de la cirugía, entonces le traje la camita de Luke Skywalker que no usa y que gracias a Dios no destruyó, junto con un cojín y un collar. ¿No son maravillosos los vínculos que se forman entre las personas que aman a los perros? La semana pasada me encontré a un desconocido haciendo mi oficina y la vi de lejos en la coordinación. Supuse que la habían mandado a otro lado... ¡pero no! Al parecer se dirigía a Siberia, donde esta mi humilde cubículo, cuando Mrs. Smith le gritó desde la coordinación y le dijo que limpiara ahí primero. Me enteré porque la señora Yola llegó hace ratito a contarme que "la señorita otra" la había hecho sentir muy incómoda cuando le preguntó dónde había dejado su anillo. "Yo no vi ningún anillo", contestó la señora y entonces llegó a mi oficina a asegurarme que era muy honesta y que yo que siempre dejaba aquí mi bolsa podía ver que jamás me había faltado nada porque de veras, ella era muy honrada. ¿Quién se cree ese muppet sacado a tamborazos de Iztapalapa para culpar a un señora trabajadora y decente de la pérdida de un anillo que perdónenme, no era más que hojalata y pewter.?Yo he dejado perlas en mi oficina por accidente y siempre están en el mismo lugar.

Muy bien Mrs. Smith, me haces chismes, me haces dramas, hablas mal de mí a mis espaldas. Pero te robaste a mi señora Yola, la que me cambia la bolsa de basura más seguido, me separa las botellas de agua para que las pueda reciclar y sí sabe tratar a un animal, no lo regala porque "me iba a mudar" (te estoy hablando a ti, Mrs. Smith)

Voy por ti, perra.


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