miércoles, 13 de enero de 2016

Papel de reciclaje

Creo que estoy maldita. ¿O seré una malcriada? A lo mejor sólo "he tenido la vida muy fácil" como dice a mis espaldas Mrs. Smith. No me duele. Eso me sorprendió. Cuando Miss L* me contó las cosas que le había dicho de mí no sentí nada en absoluto, ni siquiera sorpresa. Creo que sufro más por personajes ficticios de una serie de novelas que jamás terminaré de leer que por las personas que te usan hasta el cansancio mientras te odian secretamente. Yo podría envidiarla. Ella tiene un hijo, yo nunca tendré uno, pero supongo que es mejor así. Un día descubrí que me he vuelto inmune a ese tipo de cosas. No espero nada de la amistad, como que uno llega a un punto en su vida en que da por hecho que los amigos dirán cosas terribles de uno a sus espaldas, y así funciona y está bien. Ya ni siquiera puedo pensar en la diana que me pintó el jefe en la frente al llamarme ayer a su oficina para decirme que ahora se supone que yo reúna una junta como la que quería la otra vieja loca en la que ya no tengo energía para pensar. ¡Puta madre! No quiero hacer eso. Hay gente que ama exhibirse y socializar y jugar a sentirse especial e importante. Yo sólo quiero que me dejen en paz. Es que no puedo. Estoy hasta la madre.

Hartazgo. 
Hartazgo.
Hartazgo.

 Lo que me sorprendió enormemente fue descubrir que no recuerdo algo que me haga feliz. Mis cachorros, claro, tal vez la tele... pero en el fondo es como si tuviera un hueco gigantesco que no se llena con nada. Anoche abrazaba a Fortunato pero no me sentía de ninguna forma particular. Me siento mareada, claro. Tomo demasiado café. Hace rato tenía una ligera taquicardia, si es que eso existe. A veces tengo hambre. Me duelen la parte interna de los antebrazos. Creo que es por estar sobre el teclado todo el día. ¿O habrá sido por cargar la caja de libros? No puedo estirar los brazos sin que me duelan.
Hace rato, Ser Café me preguntó: ¿Qué te hace feliz?

...


No tengo la menor idea.

A últimas fechas nada sabe a nada. Ni comer, ni beber ni comprar, ni respirar. Me falta el aire.
Es como tomar aire una y otra vez y no terminar de llenar los pulmones. No voy a dejar de fumar. Es la única forma de suicidio pasivo que conozco. 
Tengo tos. ¿Se habrá enojado Mrs. Pills por cancelar la cita del domingo? Estaba enferma. No sé si era sólo la tos con flemas y la sensación de tener las manos y brazos calientes, pero no pude levantarme el domingo. Hice un esfuerzo sobrehumano para ver a Miss L* el sábado. Fue mucho. No podía seguir.

Quiero sentarme en una banqueta y poner la cara entre las rodillas hasta que pueda respirar otra vez. ¡Es que no hay aire!

Faltan tres horas.

Ya no recuerdo haberme sentido feliz. ¿Cómo era? ¿Dónde se sentía? ¿Cuándo fue? A lo mejor en algún viaje. Un año o tal vez más. ¿Fue después de subir los cientos de escalones medio excavados en la piedra para llegar al Monasterio?  Creo que sí. ¿Fue cuando compré la quinta temporada de The Walking Dead?
Tengo que llegar a mi casa. Tengo que llegar a mi Zyprexa.

No creo que pueda hacer esto. No creo que pueda hacer nada... es que no me interesa.

Ahora estoy divagando.

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