miércoles, 17 de febrero de 2016

Decretos

Soñé que no me aceptaban en la maestría, creo que pudo haber sido un sueño profético (más bien me desperté convencida, fue un anuncio). La otra vez, cuando todavía no sabía que planeaban correrme, fui a preguntarle a mi jefe cómo estaba el asunto del medio tiempo. Resultó que mi contrato no dice nada de horarios por lo que no me explico por qué diablos estoy aquí doce horas diarias,pero eso es otra cosa. El punto es que mi jefe me preguntó por qué me quería ir y lo único que se me ocurrió fue el el asunto de la maestría. No pude pensar en otra forma de no herir sus sentimientos. Ni modo que le dijera "me siento como un pez tratando de andar en bicicleta", "estoy muriendo lentamente" y/o "a veces quiero ahorcar a mi vecino de oficina con su corbata". Se emocionó todo, es que de veras que es buena persona, y me dio una plática sobre los decretos y cómo uno debía convencerse a sí mismo y atraer las cosas que queremos del universo. Claro, tampoco le dije que no creo querer regresar a la Facultad, Dios, me horroriza, pero siendo este lugar la opción no sé qué estaría peor. 

Nunca he creído que las cosas vayan a suceder por afirmárselas al universo con mi vocecita rasposa/chillona pero tampoco quiero tentar a la suerte, por eso, como diría Jane, "hay que dejarlo en manos de Dios". 

Por cualquier cosa, vamos a intentarlo:

1.- Señor, yo DECRETO que por fin me pagarán antes del viernes.
2.- DECRETO que Daryl Dixon irrumpirá por las puertas de este Centro de Investigación a bordo de un tanque, le disparará a la Sra. Elton y me tomará en sus fuertes brazos para rescatarme.
3.- DECRETO que el sábado me pesaré y habré bajado cinco kilos.

Ahora, sólo falta ver cómo funciona esto. Tal vez debería ir a vigilar la puerta, no vaya a llegar Daryl.

No hay comentarios:

Publicar un comentario