viernes, 12 de febrero de 2016

Dolor de espalda

Hoy les voy a hablar de Mrs. Smith:
Creo que me odia secretamente. Hoy, mientras hacían la limpieza, fui a comprar jugo para ver si un poco de vitamina C ayudaba con esta asquerosa gripe que no me deja fumar a gusto. En el camino la vi caminar directo hacia mí, verme y cambiar de rumbo. ¿Qué pedo? Miss *L* ya me había informado acerca de algunas de las cosas que dice de mí y  ayer me lo confirmó el abogangster que colecciona becarias, pero como soy muy bondadosa había decidido perdonarla. Será que en realidad no me importa gran cosa. 
Oh well...
Luego aparece en mi oficina de la nada para preguntarme si se ve muy maquillada: "Pareces una drag queen de Río San Joaquín", le hubiera querido decir pero me aguanté y le aseguré que se veía normal. 

Bullshit
Bullshit
Bullshit

Parece que sus argumentos en mi contra son:

1.- Yo no sé nada de la vida porque vivo con mis papás
2.- Me han mantenido siempre
3.- He tenido una vida muy fácil
4.- Lo he tenido todo
5.- Todas las anteriores

No lo voy a negar, seguramente tiene razón. Claro, yo no tomé decisiones estúpidas como largarme de mi casa a los 13 años y/o comenzar una vida sexual alocada más o menos a la misma edad, pero a mí no me gusta juzgar la vida de nadie (risas).

Disculpen, yo estaba en mi casa viendo tele. 
La verdad no sé por qué me busca y me odia con la misma intensidad. Ayer quería que escribiéramos un libro de historia pero ilustrado con animé... sí, ahí se los dejo pa' que lo digieran. Luego pretende que vaya al festival medieval con ella, cosa que no va a pasar, y no deja de insistir en que la acompañe a cada pinche tarea tediosa que ella tiene que hacer, yo no. Me niego en redondo. La presencia de Monsieur LeGrand no ayuda. Ah, cómo jode. 
Y a propósito del susodicho, acaba de llegar.
Este lugar ya se llenó de gente. La fauna local mueve sus patitas y yo los escucho. Las botas de la Sra. Elton, con su cara de pambazo llena de pecas, el pavoneo de Monsieur LeGrand y los becarios haciendo la talacha de los demás. 
Dios todopoderoso, llévame contigo. Lo extraño es que cuando me sentía mortificada porque el desempleo me estigmatizaba como una inútil que no contribuye con la sociedad, trabajaba más y tenía más autoestima laboral que la que me queda después de estar encerrada con las mismas personas casi doce horas diarias, personas que me catalogan como una incompetente que sólo ocupa una silla porque el estudio de la unidad administrativa que engloba una sola localidad o varias, al cual se dedica este respetable lugar, no me prende. 
 El burócrata de allá arriba, un sujeto con la estructura física de Frankenstein y la cara de imbécil de Jar Jar Binks, vive para fastidiarnos y parece que no me pagarán en otra semana más.

Yo no nací para esto, señores, no nací para dedicar mi vida al estudio de la unidad administrativa ya mencionada. Y aunque quisiera, ya es muy tarde para convertirme en abogada o dedicarme a entender algo sobre relaciones internacionales. No entiendo y me vale madres entender. 
¡No mamen!
La verdad es que ya ni sé para qué nací, de verdad, mejor mátenme. Ya no tengo propósito. Ni siquiera he hecho nada por mis causas animalistas, ninguna manifestación, ninguna donación, se me han ido como tres colectas de alimento porque soy demasiado pinche floja para mover mi humanidad e ir a comprar lo necesario, no tengo tiempo, no tengo gusto por nada. ¡MÁTENME!
Oh, por Dios, apenas son las 11:35. 

Necesito salir al sol. Ahora... o voy a tener un ataque de pánico.

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