miércoles, 17 de febrero de 2016

El día en que el feminismo murió

Les voy a contar chismes, pa' que se entretengan:
Verán ustedes, el lunes, Mrs. Smith faltó al trabajo por alguna razón misteriosa, sin avisar. Como se imaginarán me quedé en la coordinación como recepcionista glorificada, pero en la tarde, mi bondadoso jefe se fue y me dejó con el abogangster a vigilar el changarro. Por un momento me dio miedo que intentara aplicarme las tácticas galanteadoras que le he visto usar con las becarias pero se portó bastante decente y la situación social resultó ser bastante tranquila, parece que todo es más sencillo cuando dejas que tu interlocutor se mantenga ocupado hablando de sus temas favoritos, que en este caso son tres cosas: el romanticismo, Wagner y mujeres. 
El punto es que platicamos durante las horas muertas de la coordinación y aunque es bastante difícil contener la risa y la incredulidad cuando me dice lo mucho que respeta a las mujeres (¡JA! ¿a cuál de todas, la divorciada "cuya historia le da asco", la que sólo ve cada quince días, la vecina con la que se revuelca en el coche, "el sueño del lobo" que se almuerza desde que la chamaca tenía 14 años, ahora tiene 18, la de intendencia, la de recursos humanos o las dos becarias que lleva desde que lo conozco?) el tiempo muerto en el que estuve atrapada en un escritorio esperando a que sonara el teléfono y chismeando  me aportó información jugosa sobre la Sra. Elton. Como yo me reía de su afirmación de que "era selectivo" (sí, cómo no), me contó sus encontronazos con la Sra. Elton como evidencia.
Al parecer hay tres incidentes que vale recuperar. El primero tuvo lugar cuando a la hora de la salida, la Sra. Elton se le colgó del brazo, toda minifalda y lycra, exigiéndole que la invitara a cenar. Cuando él se negó argumentando que no tenía dinero, ella se ofreció a pagar y lo metió a su coche, de donde no quería dejarlo salir hasta que le prometió invitarla a comer después. En segundo lugar, lo acorraló contra la pared de su oficina con las manos y cuando él le dijo "por favor, suéltame, me estás poniendo nervioso", ella lo vio de arriba abajo con desprecio y le respondió: "Ya ves, no eres tan hombre" y en tercer lugar está una ocasión en que aprovechando que él no estaba ocupado con sus becarias, entró a su oficina y le preguntó cuál era su relación con ellas, a lo que él le respondió: "salgo con varias mujeres". ¿Saben qué dijo ella? Les cuento, dijo: 
—¿y ya les contaste de lo nuestro?
— ¿Qué cosa? — dijo él.
—Tu lo sabes.

¡Qué pinche miedo! Por lo general dudaría de cualquier información aportada por él, pero habiendo leído los mensajes que esta mujer le manda a Ser Coffee, a quien ya le intentó espolear la vanidad llamándolo "macho alfa", no suena descabellado en lo absoluto. En especial cuando él abogangster argumenta que lo que más miedo le daba de ella era que todo se tratara de un plan para ponerlo en una situación comprometedora que ella pudiera usar para demandarlo por acoso sexual. "No soy pendejo", argumentó y con eso de que en esas demandas no se requiere evidencia tiene sentido que la evitara como a la peste.  ¡Lo sabía, es una piruja! 
Ahora, ante de que me acusen de ser una traidora de género... nahh, está bien, acúsenme lo que quieran. En mi defensa sólo diré que esta mujer ha hecho todo lo posible para que nos corran a todos, incluyendo pasar chismes y quemarnos con toda la Facultad, así que no le debo ninguna consideración.
¡Meretriz!
¡Casquivana!
¡Hetaira!
¡Jezabel!
¡Suripanta!


Que a todo esto, Ser Coffee me pasó el chisme de que ella asegura que una de las razones por las que me odia es porque en una ocasión le dije "señora", cuando ella es una "señorita decente".

¡JA!

Hipócrita. ¿Con qué autoridad critica a Mrs. Smith por ser promiscua cuando ella es peor? Eso es cinismo. Ya se me hacía reprobable que le hablara a Ser Coffee por las noches (una mujer, nunca, nunca, nunca, le habla a un hombre soltero sólo para platicar todas las noches, es un don't, es como ponerse un letrero de "vacante" en la frente) pero esta nueva información sólo confirma lo que ya me olía: Es una piruja, 

 Se puede dar todas los aires de gran dama que quiera, con su discurso sobre su familia italiana de 180 años, de cómo "ella sí viene de una familia bien", no como la Sra. Smith,que "ella está aquí por su inteligencia y no por lo que tiene entre las piernas"(sic) o que "su papá la educó para ser una reina y así espera que la traten" pero al final se viste y actúa como una piruja y eso es todo.
 Ella es la que grita "vamos a unirnos por ser mujeres" y a la mera hora es la más misógina. Después de observarlas con cuidado, como si se tratara de fauna local, he llegado a una conclusión: Se odian porque son parecidas.  Las dos tienen la extraña necesidad de ser el centro de atención cuando hay hombres alrededor, como si fuera una competencia y fuera completamente necesario ser la preocupación principal de un grupo de gueyes, digo, lo entendería si estuviéramos rodeadas por el elenco de 300... pero aquí la caballada está muy flaca como para pelear por su atención. 
Eso explica el que la Sra. Elton se esté quejando todo el tiempo de que "no hay caballero que la defienda" y Mrs. Smith toque tanto a la gente y sean tan... familiar, con las personas. Ay, Dios mío y yo tengo que sobrevivir en esta selva. Yo sólo soy uno de esos animales solitarios que quieren irse a su cueva a ver el capítulo estreno de Vikingos en paz. 
 ¿Ven por qué extraño tanto a Miss *L*? Su preocupación era alejar a todos los hombres posibles para evitar los dramas monumentales de su novio, no atraerlos. ¿Qué hay con las mujeres y su necesidad de validación?  Es como "mírenme, mírenme, soy atractiva, inteligente y exitosa, muéranse de envidia". Ah, porque la Sra. Elton asegura que su problema es que causa mucha envidia por sus éxitos. Eso me lo dijo a mí. 
¿Y yo soy la que necesita atención psiquiátrica? 
La moraleja de esta bella historia es que la locura más peligrosa es la que anda caminando por las calles en medias de red y botas, sin diagnóstico ni medicación. 

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