martes, 5 de abril de 2016

Cardiac tissue

Hoy caminé desde mi casa hasta la Facultad. Fue una hora, aproximadamente y aunque cansado fue agradable. Creo que necesitaba tiempo sola con desesperación y por suerte mi mamá está de viaje, así que no debo atender quejas y arrebatos de odio por la humanidad diarios al regresar a mi casa de este lugar.
Prefiero quedarme aquí, en mi oficina, lo más lejos de todos. Está decidido, debo poner distancia con Miss *L (que de ahora en adelante se conocerá como "Miss Lucas"), ya sabe demasiado de mí, digo, ha visto mis Barbies y dibujos, y también con la nueva becaria de Ser Coffee que ahora me quiere enseñar a cocinar y quiere que vayamos a chacharear etc. No puedo.
Ahora sólo debo pasar el día. Fui a comprar algo para desayunar y vi un perrito callejero, de esos que se meten a la Facultad y se quedan frente a las puertas sin saber qué pasa a su alrededor.
Por suerte estoy muy medicada como para llorar.

¿Qué me queda? Supongo que rezar por el pobre, esperar que los estudiantes no sean crueles con él. Seguido pienso en Dolores, si no le hubiera dado comida no se habría quedado en mi puerta, mi madre no le habría hablado al antirrábico y no habría tenido que salir corriendo con ella. No le hice ningún favor, seguramente habría estado más segura si no hubiera metido mis asquerosas manos. Lo único que logré fue que estuviera metida en una jaula por semanas y que terminara en un lugar indeterminado. No confío en el veterinario que la atendió, ¿por qué me evitó cuando después intenté llevarle a mis cachorros? ¿creyó que lo iba a involucrar de nuevo con otro rescatado? No, era la perra de mi abuela, no iba a pedirle ningún favor iba a pagar con dinero contante y sonante, igual que le pagué cada peso del tiempo que estuvo Dolores con él y la esterilización que nunca sabré si de veras hizo  o me vio la cara de pendeja, ya sin mencionar a Dulce,  la cocinera que la adoptó. Seguramente la dejó tirada en alguna parte, por eso desapareció, por eso nunca me mandó fotos y al final dejó de contestar. Según ella se la llevó su hijo y nuera al "Infiernillo", y estaba muy bien y feliz y con lugar para correr. ¡Sí, cómo no y yo soy la puta reina de Saba!

Dolores hubiera estado mejor si yo no hubiera metido la nariz donde no me llaman.

Espero que el perro de allá afuera al menos tenga una muerte rápida y no sufra mucho.

Eso es lo mejor que se puede esperar para cualquiera, supongo. Vaya, es lo único que yo espero. Rápido y de trancazo. Esperemos que este sushi de dudosa proveniencia haga su trabajo.

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