viernes, 1 de abril de 2016

El picnic

El domingo pasado me fui a comer con mi papás. De repente aparecieron unos amigos suyos y al final de la comida comenzaron a fluir las bebidas espirituosas de preferencia. La pareja de visitantes se quedó con el tequila, mi papá pedía coñac, mi mamá vodka tonic y yo mi whisky de confianza... ya se imaginarán que olvidé por completo que había quedado de ir por café con Jane y Mrs. Weston. Fue hasta ese día alrededor de las diez de la noche, cuando ya estaba despertando del estupor en la comodidad de mi camita, que vi los mensajes preguntando dónde fregados estaba. Chale... dije la verdad a medias. Fui a comer con mis papás, se encontraron a unos amigos y la cosa de prolongó por horas. Es media verdad. 
Sí, las planté horriblemente y no tengo justificación alguna. Aunque en realidad no me siento tan culpable como debería.

Hoy tuve la agradable tarea de ordenar el archivo de la coordinación. Las horas se fueron rápido, aunque Mrs. Smith se puso nostálgica y yo insistía en que se ocupara de su pequeño hijo, que está de visita, para poder archivar los papelitos a mi modo y en soledad.
Creo que ahí está el problema. Lo mio, lo mio, es estar sola. Por eso estoy extremadamente nerviosa por convivir más de cierto número de horas con Miss Lil. Últimamente he descubierto que mi capacidad para confiar en las personas y paranoia se interpone en mi capacidad para establecer amistades escasas pero sinceras convirtiéndome en cambio en una de esas personas que mantiene relaciones corteses y superficiales con todo mundo, no por nada me convertí en la tía de la oficina. Es que me aterra encariñarme con la gente y me temo que esté pasando con Ser Coffee y Miss Lil.

Por favor, no malentiendan la situación de Ser Coffee, confieso que en algún momento me aterró la posibilidad de que girara su atención en mi dirección tras su decepción amorosa con la bailarina rubia y espiritual de las danzas africanas. Es que eso me ha sucedido en más de una ocasión. Una anda por el mundo, tiene un buen amigo con el que se lleva muy bien, conoce a una dama, se enamora locamente de ella, le rompen el corazón y de pronto voltean a su alrededor y resulta que una aparece como la potencial Joey Potter de la situación, con la diferencia de que yo no amo secretamente a nadie. Vaya, yo no amo y eso es todo. Desde la muerte de Rito creo que se me pudrió al menos la mitad del corazón. Estoy lisiada.
Afortunadamente, creo que ya se ha comprobado que las suposiciones de toda la gente que está chingue y jode con que Ser Coffee y yo somos el uno para el otro, no tienen razón de ser. Tal vez porque no se percatan de que él no confía del todo en mí y yo tampoco confío en él: La desconfianza debería ser la base de la amistad.
Mrs. Smith me miente descaradamente todo el tiempo y yo estoy bien consciente, aún así supongo que puedo considerarla en algún nivel de amistad. Sí, habla mal de mí y yo sé lo que dice pero lo dejo ir y lo ignoro, claro que no la vería fuera de horas de trabajo, ni me iría a pasear con ella o la invitaría a mi casa, lo que sí he hecho con Miss Lil, de hecho, es la única a la que le he contado del susto que me llevé con el maniaco del bosque, lo que me asusta todavía más porque en el fondo de mi cabecita hay una voz que dice "no te encariñes demasiado".  Ella ya ni siquiera trabaja aquí y desde que se fue es normal que nos veamos cada dos o tres semanas para visitar la cantina de viejitos del centro o comer algo en la zona de comida de la plaza local, de eso ya hace un año. 
El punto es que originalmente íbamos a beber cerveza a un lugar que resultó que abría hasta las siete de la noche y nosotras habíamos ido a comer temprano, entonces decidimos regresar otro día. Miss Lil tocó alguna vez ahí, con una de sus antiguas bandas de metal que no comprendo, y supongo que la nostalgia forma parte de la experiencia. El punto es que decidimos que después iremos a mi casa a ver telenovelas. Ese plan ya tiene mucho tiempo, más o menos desde que apodamos a su celosos novio "Juan del diablo", pero ahora me da angustia.  Son esas cosas que uno arregla de la forma más normal hasta que se acerca el momento y caigo en cuenta de lo extraño que me resulta socializar.
Yo lo sé, en teoría, es mi amiga desde hace un año, me ha llorado, le he llorado, nos contamos todos los chismes y sé absolutamente todo sobre su vida y su caótica relación amorosa con "Juan del Diablo", pero desde que entré a trabajar aquí había procurado ser cautelosa en cuanto al nivel de confianza que establezco con las personas. No quiero encariñarme con las personas, no confío en nadie. Sé perfectamente que Monsieur LeGrand me trataría con la punta del pie si su mamá no hubiera conocido a mi papá hace 30 años,  igual que sé que todos los halagados y consideraciones del abogangster se deben a que en algún momento tuvo la firme intención de agregarme a su lista de ingenuas conquistadas (JA!) o que Mrs. Smith habla mal de mí a mis espaldas todo el tiempo, ya sin mencionar que la Sra. Elton dice que soy una inútil y floja, pero por alguna extraña razón creo que confío en la sinceridad de Miss Lil... y eso me aterra.

Estoy nerviosa y aterrada. No quiero volver a tener una amiga, mucho menos una mejor amiga, no puedo invertir emocionalmente en nadie, no creo que me quede mucho para dar. Creo que todo esto resultó del papel de "tía de la oficina" que agarré para sobrevivir en este lugar, pero me da miedo bajar la guardia creerme que de veras me quieren y luego recibir el zarpazo.  Supongo que debo mantener la neutralidad que aplico con Mrs. Weston, Jane y Miss Crawford, ya sabe usted, yo sé que se acuerdan de mí cuando necesitan algo y eso está bien, yo las busco cuando la depresión y las obsesiones me empiezan a rondar y necesito compañía para despejar los fantasmas. Hasta el momento, a la única a que puedo contar como una amistad sincera y desconsiderada es a Miss Mabel, y a ahora a Miss Lil, lo que me desconcierta, Es extraño que busquen mi compañía, aún más que hagan un esfuerzo. Mr. Wickham ha estado chingue y jode con que salga con él desde que estúpidamente decidí desbloquearlo por influencia de la cerveza de hostería y Miss Mabel, pero no está dispuesto a manejar hasta Satélite... PFFF! ¿De verdad creyó que YO iba a moverme? ¡Buena suerte con eso, mano! Lo bueno es que de veras soy tan maravillosa y la chingada. Sí, cómo no. A ese hombre no le creo nada. En realidad a nadie le creo nada, pero yo estoy dañada.

Ya, me calmaré, como diría Fobia "no todos son tan malos, no todo está mal, no todos son villanos queriéndote matar".  Pensaré en que habrá picnic con chismes, telenovelas y cerveza. Todo va a estar bien.
This too shall pass.

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