lunes, 25 de abril de 2016

I need a hero

 "Balian insiste para conseguir una promesa de que salvarán la vida — cuenta Ibn al-Atir —, pero Salah al -Din no promete nada. Intenta enternecerlo en vano. Entonces le dice las siguientes palabras: '¡Oh sultán!, has de saber que hay en esa ciudad una muchedumbre de gente cuyo número sólo Dios conoce. Dudan en seguir el combate, pues esperan que preservarás sus vidas como lo has hecho con otros muchos, porque aman la vida y odian la muerte. Pero si vemos que la muerte es inevitable, entonces por Dios que mataremos a nuestros hijos y a nuestras mujeres, quemaremos cuanto poseemos, no os dejaremos de botín ni un solo dinar, ni un solo dirhem, ni un solo hombre, ni una sola mujer que podáis llevaros cautiva. Luego destruiremos la Roca sagrada, la mezquita al-Aqsa y otros muchos lugares, mataremos a los cinco mil prisioneros musulmanes que tenemos y exterminaremos a todas las cabalgaduras y a todos los animales. Al final saldremos y combatiremos contra vosotros como se combate para defender la vida. Ninguno de nosotros morirá sin haber matado a varios de los vuestros".

Estas amenazas no impresionan a Saladino, pero lo conmueve el fervor de su interlocutor.

Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes

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